La Tormenta
(1792) de Haydn
En un concierto de la Orquesta Filarmónica de Berlín celebrado
el 23 de octubre de 2021, dirigiendo Adam Fischer, he descubierto un
madrigal para coro y orquesta del autor de La Creación (The Storm,
Hob. XXIVa:8, con texto de John Wolcot, conocido también como Peter Pindar), que
me ha parecido una página, de unos diez minutos, original, apasionante. Con
garra y dramatismo, y unas audaces modulaciones, es una pieza que, de no saber
quién fue su autor, yo habría pensado en Schubert de última época o
incluso en Brahms o Bruckner*. Me parece que esta versión, con el
Coro de Radio Berlín, de uno de los muy pocos directores que ha grabado todas
las Sinfonías de Haydn, y que puede disfrutarse en Digital Concert Hall, es magnífica.
Me sorprende que una obra tan, tan desconocida, sea
tan admirable; solo he encontrado una grabación de la misma (Haydn Society Choir,
dir. Denis McCaldin, Meridian 1997). Y se me ha venido inevitablemente a la
cabeza: si la hubiese firmado un tal Wolfgang Amadeus Mozart, habría al
menos una veintena de grabaciones.
*Traducido su texto al alemán por Gottfried van
Swieten, una interpretación en Viena el año 1793, fue elogiada y vista como “en
el espíritu y a la manera de Haendel”, observación tampoco desacertada. Pero al
inefable Eduard Hanslick, el gran martillo de Wagner y Bruckner, en 1891
no le gustó gran cosa.
Bruckner y Schubert
Se lee a menudo cómo en las Sinfonías de Bruckner
se pueden rastrear influencias de Schubert, en concreto de la Novena
en Do mayor, la “Grande”. Seguramente es así, pero no había caído en
la cuenta de que, aún más claramente quizá, el último Cuarteto de
Schubert (nº 15, en Sol mayor, D 887, de 1826) es, sobre todo su primer
movimiento, “Allegro molto moderato”, un claro antecedente de varios episodios
equivalentes en Sinfonías del compositor de Ansfelden.
Rehabilitando a Bruckner ¡con
Savall!
Hoy mismo (3 de febrero), supongo que sobreponiéndose
a sí mismo, Martín Llade ha dedicado una parte de su programa “Sinfonía de la
mañana” (manana en internet) ¡a Anton Bruckner! ¡Qué sorpresa!, y
¿qué bien, no? Pues no tanto... porque lo ha celebrado haciendo escuchar el
primer movimiento de la Segunda Sinfonía dirigida por Jordi Savall:
si su intención era ayudar a rehabilitar a un compositor del que ha
despotricado en mil ocasiones, podría haber buscado una versión "como Dios
manda"... En los últimos años han salido al mercado varias importantes grabaciones
de Bruckner, pero Martín Llade no ha tenido a bien citarlas… y no digamos
emitirlas.
Preguntados varios oyentes por sus Sinfonías de
Bruckner preferidas, unos cuantos han dicho algo como esto: “ninguna, porque
como a Martín Llade este compositor le aburre, pues no me he molestado en
escuchar ninguna”... ¡Bravo, Martín, estarás orgulloso… de sembrar
desconocimiento de quien no te agrada!
A buen seguro que si el Sr. Llade ha hecho emitir la versión de Jordi Savall ha sido para ofrecer la peor imagen sonora de Bruckner que ha encontrado, aunque también podría ser que a él le guste, visto el mal gusto que muestra con sus chocarrerías. Sea como sea, si es que se ha hecho amigo de Bruckner, a éste no le hacen falta enemigos.
ResponderEliminarComo siempre, acabo apareciendo para intentar “defender” a Martín Llade de las críticas que se le hacen…
ResponderEliminarVamos a ser claros: la principal crítica que se le ha hecho siempre a Bruckner es su supuesta pesadez, también alimentada por la extensión, objetivamente amplia, de muchas de sus sinfonías. Además, al contrario que Wagner, Bruckner no siempre tuvo la cobertura de una musicología afín a su estilo, y por qué no reconocerlo, los ires y venires con las versiones de las partituras y los temas de orquestación que todo eso supone no han ayudado. La versión de la Segunda Sinfonía por Savall es uno de los muchos intentos recientes que ha habido de “quitarle peso” a esa obra, aunque seguramente no es el mejor de ellos, (para eso, prefiero cualquiera de las versiones de la Tercera Sinfonía que grabó en su serie Markus Poschner, por ejemplo). E imagino que Martín Llade no es un experto en discografía bruckneriana como para atender a estos matices. Así que es lo que hay; los Jochum, Wand, Giulini, Solti, etc., olvidados…
Por cierto, y ya que hablamos de Bruckner, David Hurwitz ha sacado una lista de sus cinco directores brucknerianos favoritos, que son: Daniel Barenboim (por su ciclo en Chicago, claro, no los otros, que esos siempre los ha criticado), Eugen Jochum, Sergiu Celibidache, Stanislaw Skrowaczevsky y Gunter Wand. Vale, lo de Jochum y Celibidache yo estoy de acuerdo, y también con Wand. Pero los otros dos… la verdad, no lo veo. Barenboim tiene grandes grabaciones de Bruckner pero algo dispersas, y Skrowaczevski no me parece ni mucho menos tan extraordinario.
Hombre, en mi opinión, el único que sobra de esa curiosa lista es Skrowaczewski (a no ser que tenga maravillas ocultas, no lo creo). Barenboim no sobra, en absoluto. Pero faltan Furtwängler, Klemperer, Böhm, Karajan, Giulini, Solti, Nelsons, incluso Thielemann y algunos más. Así que no me parece seria esa lista, la verdad. Como tantas otras opiniones de ese señor...
EliminarSí, esa lista de los que faltan según mi opinión puede ampliarse, pero en ningún modo debería haberme olvidado de Haitink.
EliminarQuiero volver a lo de la "pesadez" de Bruckner, que puede referirse tanto a que pueda cansar o aburrir por sus longitudes, y también a la densidad de sus sonoridades. Pues bien, estoy convencido de que esos reproches son infundados: su sonoridad debe ser así, densa, profunda (no como un engrudo, por supuesto), y sus longitudes están plenamente justificadas: si se abreviasen sus Sinfonías dejarían de ser lo que son. Pero, claro, hay melómanos que no sintonizan con ellas. A todos nos puede pasar con algún compositor, con mayores o menores razones.
EliminarLo que me parece abiertamente mal de Llade es que imponga sus gustos musicales (disgustos en este caso) en la radio pública; que lo deje para tertulias particulares con sus amigos.
Pese a lo poco que escucho Radio Clásica, le he escuchado tal cantidad de vituperios sobre este compositor que me parece un asunto obsesivo: una de las primeras "perlas" que le recuerdo fue: "si me entero de que a mi mujer le gusta Bruckner, tengo una razón más que suficiente para pedirle el divorcio".
Bruckner es un compositor "difícil" (como Schoenberg y otros), y lo que merece es que se ayude a que los melómanos intenten comprenderlo y disfrutarlo. Y no a mofarse de él cada dos por tres.
He mirado a ver qué nota le había puesto a la Tercera de Bruckner por Poschner con la Orquesta de Radio Viena: un 6. La he vuelto a escuchar: lo lamento, la bajo hasta un 5. Creo que no merece más. Insustanciales y algo demadejados y caprichosos los movimientos 1º y 4º, algo más pasable el 2º, frivolón el 3º. No está muy bien tocada y me atrevo a opinar que tampoco "bien" dirigida.
EliminarCada uno hace las listas que quiere. Es muy raro que la lista del crítico X sea exactamente la lista que uno haría. Con Hurwitz se puede o no estar de acuerdo, como con cualquiera, pero conoce muchísimas grabaciones, ha escuchado mucha música, tiene criterio. Como cualquiera, tiene sus gustos, sus querencias y sus manías. De la lista de Hurwitz, voluntariamente restringida a cinco nombres, lo único que no entiendo es la presencia de Skrowaczevsky, pero si a Hurwitz le gusta, pues vale. Es normal que en una lista tan exigua cada uno eche en falta algunos nombres. Pero la presencia de Skrowaczevsky en la lista desvía el foco de los otros nombres, que estarían en casi cualquier lista.
ResponderEliminarEn cuanto al programa de hoy de Martín Llade, ¿qué hay de malo en poner a Savall? El objetivo del programa no es dar a conocer a Bruckner. Cada día se habla de un tema y se ponen músicas relacionadas. Hoy han hablado de Bruckner, lo cual es una novedad, pues a Llade no le gusta Bruckner, y han ilustrado el programa con alguna grabación, de música sacra y sinfónica (no he escuchado el programa entero). ¿Qué más da que sea Savall, Barenboim, Klemperer, Celibidache...? Lo importante es que era Bruckner y la elección de Savall ha dado pie a hablar de las versiones de Savall, de las versiones históricamente informadas, etc. Justo lo que el Sr. Carrascosa detesta :).
Escuché solo 10 o 15 minutos del programa, así que no sé de qué hablaron. Pero por lo que deduzco, la endeble versión de la Segunda Sinfonía por Savall va a ser por estar "históricamente bien informada": claro, va a ser eso...
EliminarLa versión de Savall no está históricamente informada, sino savallianamente deformada hasta la ridiculez.
EliminarÚltimamente oigo en Radio Clásica: "Hemos escuchado...", pero, si se trata de Jordi Savall: "Hemos disfrutado..." ¿Qué está ocurriendo?
EliminarPor cierto, parece que la Segunda Sinfonía, en Do menor, no la ha grabado (por ahora) Savall: la que ha llevado al disco es la habitualmente llamada "Cero", en Re menor. No sé por qué le habrá llamado a esta "número 2".
EliminarÚltimamente estoy leyendo esa denominación para la 0. No deja de ser objetiva, porque fue compuesta inmediatamente después de la 1, pero el propio autor no la consideró muy lograda y la consideró "nullte", o 0.
EliminarEs cierto que tras la increíble audacia de la sinfonía de Linz, la 0 parece una repetición de modelos que no encaja en la evolución del estilo de Bruckner. Pero para los que amen su obra tiene un valor indudable, porque además saben que su evolución no fue tan lineal como pueden dar a entender las revisiones tardías de muchas de las sinfonías.
Por cierto, no conozco ninguna interpretación superior a la de Barenboim en Chicago.
Estoy de acuerdo. Y sí, esa "Cero" de Chicago es buenísima.
EliminarLo de la pesadez de Bruckner, que cita Xabier, es de risa, teniendo en cuenta que también hay gente que encuentran pesado a Beethoven… y prefieren a Rosalía. En fin, a estas alturas sobran las justificaciones externas para dar cuenta de los denuestos contra Bruckner. Los problemas con las distintas versiones de sus sinfonías y la falta de interés musicológico ya han pasado a la historia. En cuanto a la amplia extensión de sus obras, lejos de ser excesiva o estar de más, es la idónea para sus ideas musicales y el tratamiento que les da.
ResponderEliminarA quien no le atrae o le repele su música, pues no le atrae o le repele, y punto. No hay que darle más vueltas. La cuestión es que el Sr. Llade trabaja en una Radio con presupuesto público en la que sus inclinaciones personales no tienen cabida. Y si carece de criterio para emitir una excelente interpretación de una sinfonía de Bruckner, pues que lo deje correr. O que ponga diversas versiones para que cada oyente escoja.
Quitarle peso a la música de Bruckner es quitárselo a la inocencia, que no tiene peso. Para escuchar a Bruckner hay que habitar en su dimensión musical, lo cual vale para cualquier otra música que merezca el calificativo de “clásica”, es decir, que esté dotada de esas cualidades y calidades, más bien indefinibles, que la convierten en arte.
Opinión personal: a mí me fascina la música de Bruckner desde mi adolescencia, cuando la descubrí gracias a un disco que había en casa y que contenía nada menos que su Novena Sinfonía. No recuerdo el intérprete, pero me da igual, porque seguro que Savall no era. Una de las experiencias musicales más sublimes, por usar esta palabreja, de las que he gozado como oyente fue escuchando su Cuarta Sinfonía dirigida por Celibidache. Y no en directo, ni siquiera en estéreo, sino en un simple “transistor” al que llegaba una transmisión de Radio Clásica. Es más, yo diría que quien no ha escuchado música de Bruckner interpretada por Celibidache no conoce la profunda belleza que espera en sus pentagramas a que alguien la desvele y la revele, como espera el arpa en la rima de Becquer. Lo cual no quita mérito alguno a los intérpretes que cita Ángel, por supuesto.
Lo que ha hecho Savall no es quitar peso a su música, es colmarla de pretenciosa banalidad.
Comparto plenamente los argumentos en favor de las sinfonías de Bruckner que se pueden leer en los comentarios que se pueden leer como respuesta al texto de Ángel. Lo único que quería yo en mi comentario original era recopilar los argumentos que, históricamente, han presentado los detractores de Bruckner para criticar sus obras, porque con razón o sin ella, son los mismos que se siguen manejando todavía hoy. Claro, que en la mayor parte de los casos, quienes los utilizan son los que sólo han escuchado música de Bruckner de manera ocasional. Por lo que a mí respecta, reconozco que también estoy bastante harto de que los melómanos repitan esos argumentos…, y tengo que reconocer que aquí, en Pamplona, hay unos cuantos.
ResponderEliminarEn cuanto a la opinión de Ángel sobre la versión de Poschner de la Tercera de Bruckner, (o sobre “las versiones”, porque hablamos de alguien que ha grabado todas las posibles alternativas de la obra y siempre con el mismo concepto), me parece natural que opine lo que dice en su comentario. Es la consecuencia de esa creencia de que Bruckner no se puede aligerar. Pero puestos a intentar esa aproximación, me parece mejor lo que ofrece Poschner que, por ejemplo, lo que puede escucharse a directores como Roth, Venzago, Dausgaard, incluso aunque algunos de ellos tomen tempi relativamente más convencionales. Y con ello tampoco estoy diciendo que la versión de Markus Poschner me parezca una referencia absoluta, (ahí están Sanderling, Wand, Tintner para la versión inicial, Andreae para la versión espuria, incluso Jochum), pero sí una alternativa quizá válida para algunos. Y por cierto, la Tercera siempre me pareció el Bruckner muniqués más flojo de Celibidache, (otra cosa es la versión de Stuttgart), justamente porque creo que es la sinfonía del Bruckner maduro que menos admite el enfoque más denso.