miércoles, 24 de junio de 2026

La seriedad y fiabilidad de los críticos musicales

 

Prácticamente me retiró la palabra y desde entonces se ha dedicado, a lo largo de años, a llevarme agriamente la contraria en mis opiniones. Esta fue la furibunda reacción de un conocido crítico musical por haberle dejado -en privado- en evidencia. Escribió en una revista que tal versión de uno de los grandes Conciertos para violín era fría, distante, indiferente, etc. Discutí con él diciéndole que no podía entender que opinase eso de aquella interpretación. No hubo forma de que se bajase del burro.

Por aquel entonces nos intercambiábamos grabaciones en cassette que no teníamos en disco. Dejé pasar unas semanas, pero lo rumié en secreto y por fin le grabé esa interpretación que tan fría le había parecido, eso sí, anotando los nombres de otros intérpretes diferentes -solista, orquesta y director- que ya sabía que le gustaban mucho. “¿Qué te ha parecido?”-“Magnífica, deslumbrante, candente, ardiente, apasionadísima”, etc.- “Pues, mira por dónde, ¡es la misma que pusiste a parir diciendo que era justo lo contrario de lo que acabas de decirme!”. ¡Fíjense lo fiable que puede ser este crítico musical dominado por sus filias y sus fobias, más bien odios!

 

No tan flagrante como ese radical cambio de opinión, recuerdo muy bien cuando, tras escuchar en vivo una interpretación de una de las Sinfonías más hermosas del repertorio, un servidor y otros amigos estábamos entusiasmados por lo que acabábamos de escuchar. Pero hete aquí que un crítico del grupito nos aguó la fiesta a los demás asegurando que lo que tanto nos había gustado a él le había parecido una cursilería.

Años después, el referido crítico escribió sobre esa misma interpretación, que había sido grabada en público de aquel mismo concierto. No cambió radicalmente de opinión sobre dicha versión -como sí ocurrió en el caso que acabo de referir del Concierto para violín-, si bien, atemperando un poco aquel demoledor juicio suyo, sí siguió criticándola, aunque en unos términos bien diferentes, retirando por completo algo que pudiera relacionarse, ni de lejos, con cursilería o ñoñería.

Todos podemos cambiar, o al menos modular, opiniones nuestras anteriores, pero me parece poco tolerable aceptar los bandazos de unos y otros.

 

En una ocasión en que hicimos una de aquellas comparativas a ciegas de varias grabaciones de una misma obra, un conocido crítico -ya tristemente fallecido- emitió una temeraria opinión que nadie le había pedido. Me explico: escuchábamos las Variaciones Haydn de Brahms en su versión orquestal. A los asistentes se les pedía que dijesen qué les parecía, cuánto les gustaba o disgustaba, cada una de las grabaciones, pero no que averiguase de qué intérpretes se trataba. Pues bien, tras escuchar una grabación -que era la de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena -que, por cierto, fue la que más gustó a todos o casi todos los intervinientes- ese crítico dijo, al terminar de escucharla: “Puedo oler los tulipanes de esa ciudad”, haciendo clara referencia a la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. ¿Qué necesidad tenía de meter la pata de ese modo? Podría haber dicho algo así: “Me suena a que pueda ser la Orquesta de Amsterdam”, o algo así. Pero no: ¡estaba tan convencido de que era una grabación que realmente no era!... (Para colmo, es muy probable que la Filarmónica de Viena sea, por su tan particular y personal sonido, la orquesta más reconocible de todas las grandes...)

 

Parece que David Hurwitz tiene una gran audiencia, pero, por lo poco en que le he leído -no tengo interés en leerle más- me parece básicamente maniático, caprichoso y superficial. Del álbum Warner (EMI, Teldec, Erato) de Barenboim con la Sinfónica de Chicago que ha sido publicado hace poco opina con una frivolidad desconcertante si uno se lo tomase en serio. Solo un ejemplo: afirma que, de los tres ciclos sinfónicos de Bruckner, solo le interesa el primero, el de Deutsche Grammophon de entre 1973 y 1981 (que no está en ese álbum, claro). Cualquier melómano que conozca ese ciclo y los dos siguientes (Filarmónica de Berlín en Teldec y Staatskapelle Berlin en DG, este filmado por Accentus de la a la ) comprenderá que esa opinión suya es inaceptable. Seguramente, me temo, ni conozca bien esos tres ciclos (incluso retirando lo de “bien”): no sería la primera vez que escucho a alguno, crítico oficial o melómano sin más, pontificar sobre grabaciones que no conoce: más de una vez los he pillado con todas las de la ley.

No es difícil reconocer que en el primer ciclo hay alguna versión que más tarde Barenboim no superó (es, en mi opinión, el caso de la Segunda Sinfonía), varias Sinfonías superiores en el segundo (Tercera y Séptima al menos) y que el tercero comprende varias versiones más maduras, equilibradas e indiscutibles. En fin..., ¡pobres de los que tomen al pie de la letra lo que dice este señor! 

[Tras escribir esto, he ido al libro de Fernando López Vargas-Machuca "Los mejores discos de Daniel Barenboim. El maestro sinfónico" y he aquí lo que leo: "Raramente suelo coincidir con las cosas que dice David Hurwitz, pero en este caso concreto discrepo de manera especial. De hecho, su afirmación según la cual 'Las interpretaciones de Barenboim a lo largo de sus tres ciclos de Bruckner han cambiado muy, muy poco en lo que respecta a los tempi* y al trazo global' PARECEN INDICAR QUE ESTE SEÑOR NO SE HA ENTERADO DE NADA"]

*Con respecto a los tempi, es bien fácil comprobar, objetivamente, la falta de fiabilidad de Hurwitz. 

14 comentarios:

  1. No me puedo explicar lo que pasa con la crítica musical. No trata en general de cualificar las obras cuyo valor suele estar establecido. Y no entro en obras recientes que también suponen un amplio abanico de criterios que, encima, cambian con el tiempo y el entendimiento de la obra. Estamos frente a un arte subjetivo. La forma de decir, contenido, forma, fraseo, etc. Por una persona de lo que dejó escrito un compositor. (Siempre lo comparo con un lector de libros versus otros, a ver cuál dice mejor la obra) Cada interpretación es distinta a otra y suelen haber nuchas registradas. Ponerse a debatir sobre la calidad de cada interpretación respecto a otra es una asunto tan sutil como difícil. Imposible mantener la valoración de una obra frente a otra distinta de otro oyente. Normalmente hay, para cada obra importante, un buen racimo de interpretaciones interesantes. No merece la pena llegar a esas discordias. En el fondo tenemos suerte de poder disfrutar de muy variadas Heroicas. Que hay diferencias detectables; por supuesto. Pero no hagamos del gusto de cada uno un dogma.

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    1. Vamos a ver: cada crítico (o melómano) puede dar su opinión, porque habrá a quien le interese conocerla. El lector puede sintonizar frecuentemente (no siempre) con las opiniones de tal o cual crítico, o disentir casi siempre de otro: depende del oyente y del crítico.
      Lo que yo he criticado los textos de esta entrada no es eso, sino lo que a mí me parece inconsistencia. El caso del primero y el del último no me parecen ni serios ni fiables ni respetables.

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  2. Para mí, no es solo cuestión de distintos criterios en personas diferentes sino, en el mismo oyente, experiencias distintas según el momento y estado de ánimo. Hoy, la Heroica de Barenboim puede parecerme aburrida y mañana sublime; la de Gardiner frívola y, la semana que viene, enérgica... Me sorprenden las posturas tan rígidas en un arte tan tremendamente subjetivo como la música y, por ello, no suelo fiarme prácticamente de ningún crítico, salvo cuando aportan datos, información objetiva.

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    1. Por supuesto que una misma interpretación no le dice exactamente lo mismo a un oyente en dos ocasiones distintas. Pero los ejemplos que pones me parecen una exageración: de aburrida a sublime, de frívola a enérgica... me parecen muy poco probables esos tremendos bandazos.

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    2. No sé, quizá he exagerado un poco, pero creo que sí puede haber diferencias significativas entre una escucha y otra. Luego está el tema de la sugestión, el saber el nombre de los intérpretes. Para ello son muy saludables las escuchas a ciegas. Saludos.

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  3. Los que nos dedicamos (o nos hemos dedicado alguna vez) a escribir crítica musical sabemos que es un asunto que hay que manejar siempre con cuidado. De hecho, los cambios de opinión existen; por hablar de mí mismo, tengo que decir que he moderado sustancialmente mi opinión sobre las interpretaciones en estilo historicista de las obras del siglo XIX. Sí, no voy a decir que mi versión de referencia de Un réquiem alemán de Brahms de repente sea una versión con instrumentos de época, pero ahora entiendo mejor ese tipo de acercamientos que hace unos años y tiendo a no descalificar esas versiones de entrada.
    Lo que de verdad me resulta difícil entender es que haya críticos que discutan hechos objetivos: que si el tempo en un momento concreto de una determinada interpretación es más o menos rápido, que si se escuchan o no las voces con claridad, que si un cantante tiene problemas o no para emitir un agudo… Todas esas son cosas que se perciben, que se escuchan. El caso que comentas del Bruckner de Barenboim es muy claro. Luego otra cosa es que te guste más o menos un ciclo Bruckner de Barenboim, (yo tiendo a pensar que el mejor ciclo Bruckner de Barenboim es el segundo), pero al menos hay que partir de las bases correctas.
    Y lo de los tulipanes… Bueno, si eso es así, habrá que pensar que la necesidad de demostrar mayores conocimientos que el resto nos lleva a cometer errores. Es cierto que la Filarmónica de Viena de ese período es muy reconocible, pero eso se aplica sobre todo cuando esos músicos tocan en agrupaciones de cámara o, yendo al repertorio sinfónico, a obras clásicas, Schubert, Mendelssohn, Schumann y Brahms. Así que lo que dices puede valer para las Variaciones San Antonio de Brahms por Böhm, (hace poco Vargas-Machuca hizo una discografía de la obra con versiones sólo de la Filarmónica de Viena), pero ¿si estuviéramos hablando de alguna otra grabación, como el Oro del Rin o la electra de solti? Hay que saber cuándo uno “se juega el triple”…
    De una forma o de otra, lo interesante es seguir a un conjunto de críticos diverso, escuchar y formarte opiniones. Y entonces ya verás quién te resulta más o menos fiable.



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  4. Quizá uno de los problemas de la crítica musical ha sido que no se ha valorado lo suficiente. No es lo mismo ser aficionado a la música, incluso melómano o apasionado, que ser crítico. No es lo mismo tener una opinión (o aún menos una sensación) que tener un criterio. Ni es lo mismo charlar con amigos o compañeros de abono que escribir un artículo de crítica sobre un concierto o una grabación. Es más: no es lo mismo ser un auténtico erudito sobre historia de la música, incluso musicólogo, que ser crítico musical. Son cosas distintas. Hace bastantes años pensaba que el problema era especialmente español porque aquí las revistas especializadas no pagaban las críticas. Pero después de conocer mejor lo que publicaban Gramophone o Diapason ya pensé que el problema puede ser internacional.

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    1. Llevas razón, Ignacio. Yo me llevé hace años graves chascos al leer críticas (infumables) en esas dos y otras revistas, por no hablar de la Guía Penguin, que me parecían incomprensibles, inaceptables. Hace tiempo que no les hago el menor caso.
      Un ejemplo: el crítico musical británico quizá más reputado (o uno de los que más) de hace tres o cuatro décadas afirmaba una y otra vez que Solti no se entendía nada bien con Wagner. ¡Qué lucidez!...

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  5. No tiene que ver con esta entrada, pero me gustaría saber su opinión sobre el final reconstruido de la Sinfonía 9 de Bruckner que se acaba publicar con Gerd Schaller y la Filarmónica de Londres. Es su tercera reconstrucción de ese final (2024). Creo recordar que usted ya comentó las grabaciones de sus otras dos reconstrucciones anteriores. Me convence más está última. Se puede escuchar aquí:

    https://open.qobuz.com/album/q6mdyojgurexy

    En los últimos dos años, parece que tocar está Sinfonía con el final completo se esta convirtiendo en algo más habitual. Entre otras versiones, el año pasado Manfred Honeck lo hizo con la Orquesta del Concertgebouw, y para esta año está programado que Riccardo Chailly haga lo mismo con la Orquesta del Teatro alla Scala.

    Saludos.

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    1. Lo siento, no consigo escucharlo. Pinchando en el enlace que me envías se me corta el sonido en menos de un minuto. Y escribiendo en qobuz esa referencia tampoco aparece. Tal vez lo cuelguen en "nuevos álbumes" una de las próximas semanas.

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    2. Vaya ya lo siento. Pero no entiendo bien el problema. A mí se me abre correctamente. Se publicó ya el 19 de Junio. Otra opción es que en el buscador escriba "Bruckner Schaller London". Sale en uno de los resultados.

      Saludos

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    3. ¡Tengo la negra con esa Novena de Bruckner! Añadiendo, como me decías, la palabra "London" aparece ese 4º movimiento, solo el 4º. Pero cuál será mi sorpresa, que en el minuto 9'54" se corta una y otra vez. Habrá que esperar a que Qobuz la cuelgue entera.

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  6. No sé cuál puede ser el problema. Parece un caída puntual de la conexión a internet. En mi cuenta de Qobuz se escucha sin problemas , tanto ese cuarto movimiento completo, como la sinfonía entera. Puede que le funcione más adelante en otro momento.
    Saludos

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