Un recital en el que demostrar sus variadas capacidades
Con su debut en Deutsche Grammophon con el bien aprovechado disco (75’13”)
titulado “The Source”, creo que tenemos otro gran pianista en ciernes. Ha
urdido un programa muy heterogéneo que incluye tres piezas propias -que no
tienen mala pinta- (¿tendrá, por cierto, algún parentesco con el director muy
elogiado por Solti Kurt Eichhorn, 1908-1994?) con las que parece convencernos
de la versatilidad de su arte, reivindicando de paso la muy poco conocida
música del discípulo de Beethoven y maestro de Liszt Carl Czerny (1791-1857),
del que interpreta tres piezas de su colección de estudios titulada El arte
de tener los dedos a punto. El joven Eichhorn los tiene, sin la menor duda.
Pero lo que más me ha impresionado de este joven es la capacidad que muestra para cantar y paladear las melodías, como si fuese un pianista maduro muy inspirado. Así puede comprobarse en el famoso Sueño de amor nº 3 y en la bellísima Consolación nº 3 de Liszt, en la excelsa Canción sin palabras op. 30/1 (Andante espressivo) de Mendelssohn, en la conocida Serenata del Canto de cisne y en Heidenröslein (transcr. Alfred Cortot) de Schubert, en el asombroso lied Morgen (Op. 27/4) de Richard Strauss, e incluso en varias páginas dieciochescas: el Largo del Concierto para piccolo RV 443 de Vivaldi (arreglo propio), o en el Adagio basado en Alessandro Marcello, BWV 974 de Bach. Por cierto, ejemplar su Concierto Italiano.
Eichhorn ha incluido -y bordado- tres interesantísimas piezas de En una
noche, op. 15 de Paul Hindemith. Vuelve a Liszt con un hondo Pater
noster (de las Armonías poéticas y religiosas) y cierra el disco con
una erizada y fulgurante lectura de su Vals Mefisto nº 1. Porque Eichhorn
también es un virtuoso.
Kurt Eichorn era un buen director, un intérprete de estos que no iluminan las obras musicales con aspectos inesperados, pero que te da versiones “de libro de texto” plenamente convincentes. Grabó un ciclo de sinfonías de Bruckner del que muchos especialistas al compositor hablan pero que no se encuentra fácilmente. Quizá su versión más célebre es el vídeo de Carmina Burana, (producción audiovisual con realización de Ponelle; se puede ver en YouTube, según creo). Allí su dirección se parece bastante por concepto a la de Jochum. Si este otro Eichorn sigue sus pasos, estamos ante alguien a quien habrá que seguir…
ResponderEliminarPerdona mi corrección, a ti, que eres muy cuidadoso con la escritura: Eichhorn lleva dos haches seguidas. No tiene mayor importancia, por supuesto.
EliminarRecuerdo que una vez mi jefa en el Teatro Real me echó la bronca por escribir el nombre de pila de Hanns Eisler con dos enes seguidas. Pero esa vez la razón la llevaba yo...
Hola Ángel, soy José Ramón de Sevilla y me gustaría mandarle una foto de un disco que he comprado en San Sebastián y viene un comentario manuscrio de 1973, que creo que es suyo.
ResponderEliminarMe pica la curiosidad: si te parece, envíasela a Gonzalo Pérez Chamorro, gonzaloperez@ritmo.es, con el ruego de que me la reenvíe. Gracias.
EliminarSe la he enviado. Con el ruego
EliminarÁngel,
ResponderEliminar¿Qué nota, global o no, le pondrías al presente disco? Muchas gracias.
Pues, sin juzgar las breves piezas del propio pianista, que no me atrevo a calificar, un 9/9.
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