Domingo y Karajan juntos
En el Festival de
Salzburgo de 1975 se reunió un fabuloso reparto para interpretar Don Carlo
de Verdi (en italiano, y en la versión de cuatro actos, sin el de
Fointaneblau). La lista de artistas impone: Nicolai Ghiaurov (Filippo II),
Plácido Domingo (Carlo), Mirella Freni (Elisabetta), Piero Cappuccilli (Posa),
Christa Ludwig (Eboli), George Crasnaru (Gran Inquisidor), José Van Dam
(Monje), el Coro de la Ópera Estatal y la Orquesta Filarmónica de Viena
dirigidos por Herbert von Karajan. El morbo es, si cabe, aún mayor
porque se trata de una de las poquísimas colaboraciones entre el tenor
madrileño y el director salzburgués.
Ni en su grabación de
audio (EMI 1979) ni en la de vídeo (Sony 1982) contó Karajan con elencos de tal
calibre. En la primera, con el Coro de la Ópera Alemana de Berlín y la
Filarmónica de la misma ciudad, José Carreras, muy entregado y meritorio, no
estuvo a la altura de Domingo, y Ruggero Raimondi fue un Inquisidor no muy
afortunado, pues requiere un bajo profundo, y no un bajo-barítono. Repitieron
como en 1975 Freni, Cappuccilli y Van Dam. En la de vídeo, reaparecieron
Carreras, Cappuccilli y Baltsa, Fiamma Izzo d’Amico fue una algo discreta
Elisabetta, Ferruccio Furlanetto un gran intérprete del rey de España y Matti
Salminen un imponente Inquisidor. En lugar de Van Dam estuvo Franco de Grandis.
Volvieron el Coro y la Orquesta de 1975. Aparte de ese Don Carlo, del Trovatore
en vídeo (TDK 1978), de la Madama Butterfly filmada por Ponnelle (1974,
antes Decca y ahora DG), de Turandot (DG 1981) y Un ballo in maschera (DG 1989), creo que no hay más grabaciones oficiales de Domingo y
Karajan juntos.
Volviendo al Don Carlo
de 1975 (en público y por desgracia con sonido más bien precario), se contó no
solo con actuaciones memorables de Domingo y Freni, sino con destacadísimas
contribuciones de Ghiaurov y Cappuccilli. Pese a la gran atracción que puede
generar la actuación de Christa Ludwig como Eboli, la verdad es que la eximia
mezzo berlinesa no estuvo al nivel de sus colegas, pareciendo incómoda y un
tanto fuera de situación, sobre todo en la “Canción del velo”. No conocía a
Crasnaru (Rumanía, 1941), que tal vez fuese una sustitución de última hora,
pues luce una voz robusta… pero poco más. Y el empeño de Karajan por contar con
Van Dam en papeles demasiado graves para su voz no lo acabo de comprender: la
zona baja de su tesitura siempre flaquea.
La rutilante dirección de
Karajan con una magnífica Filarmónica de Viena no carece, para mi gusto, de
puntos débiles: demasiado ruido frente a no tantas nueces (no hay más que
compararlo a Giulini, e incluso a Solti y a Pappano, este en blu-ray con la misma
orquesta) en determinados momentos, con propensión al exceso decibélico no
siempre sentido y con un comienzo del cuadro del Auto de fe
descontrolado y algo a lo bestia. Por descontado, muchos pasajes no merecen
sino elogios.
Pero lo que Giulini consiguió en estudio el año 1971 (trece años después de unas triunfales funciones en el Covent Garden, con Boris Christoff), con una orquesta de mucho menor postín, la del coliseo londinense, es de no dar crédito (elogio que también merecería no poco Georg Solti). Y la labor de una batuta, no hay que olvidarlo, no es solo el manejo de los conjuntos coral y orquestal, sino también y en no menor medida, cómo dirigir, encauzar a los cantantes. Por eso la versión de Giulini, sigue pareciéndome la número 1, pese a haber otras en que algunos cantantes son superiores, pero todos estuvieron más que bien. Incluso el soberbio Inquisidor del no muy conocido Giovanni Foiani y la Voz del cielo de una tal María Rosa del Campo. Y por cierto, ¡cómo suena tras ser reprocesada!
Mi Don Carlo ideal
En todo caso, ¿cuál sería
mi combinación ideal -imposible, porque no todos los cantantes que voy a proponer fueron
contemporáneos entre sí-? Felipe II: Boris Christoff (DG 1962, con Gabriele
Santini II); Don Carlos: Plácido Domingo (con Giulini); Isabel de Valois:
Montserrat Caballé; Princesa de Éboli: Shirley Verrett (también con Giulini);
Marqués de Posa: Dietrich Fischer-Dieskau (con Solti); Gran Inquisidor: Martti
Talvela (con Horst Stein en 1960, mejor aún que con Solti o con Karajan 1982).