Herbert von Karajan grabó su primer ciclo de las 9 Sinfonías de Beethoven entre 1951 y 1955, con la Orquesta Philharmonia. Antes, había llevado al disco para la misma compañía las Sinfonías 5ª, 8ª y 9ª con la Filarmónica de Viena.
Nunca he sido un gran entusiasta del Beethoven de Karajan (salvo algunas excepciones), y siempre he lamentado que miles de aficionados tengan en su casa como único ciclo sinfónico beethoveniano cualquiera de los tres que hizo para Deutsche Grammophon (los tres con la Filarmónica de Berlín).
La escucha –por primera vez completa– de estas doce sinfonías me reafirma en ello. En general, se detecta en ellas a un gran director mucho más que a un gran músico. Aun así, comparando mis calificaciones, es posible que, en conjunto, sea, por poca diferencia, el mejor (el menos decepcionante) de sus cuatro ciclos. No voy a entrar a hacer comentariosde todas las versiones, sino sólo a señalar algunos puntos: para ahorrarse un CD, EMI ha hecho verdaderas perrerías, como dividir cuatro de las Sinfonías en dos CDs diferentes y, lo que es colmo, partir el último movimiento de la 9ª de la Filarmónica de Viena de 1947 (9’52” en un CD y los restantes 14’58” en el siguiente). Las dos Novenas son, por cierto, junto a la Sexta, las más flojas de entre las doce: la de Viena cuenta con una maravillosa Elisabeth Schwarzkopf, un grandísimo Hans Hotter y un insufrible Julius Patzak (y en su intervención solo, los platillazos están totalmente salidos de madre, hasta lo insufrible). En la de la Philharmonia, de nuevo con el Coro de la Wiener Singverein (¡han mejorado mucho los grandes coros desde entonces!), el primer movimiento está bajo mínimos y la Schwarzkopf vuelve a estar maravillosa, ¡y nada apurada!
Tampoco en su primer registro se le dio bien, ni mucho menos, la “Pastoral”, la sinfonía beethoveniana que peor ha solido dirigir Karajan; aun así, es posible que sea mejor que sus tres siguientes grabaciones. Lo más notable del álbum son quizá la Octava (que baja un poco en el finale) y la Obertura de Coriolano, por no hablar de la interpretación más extraordinaria que he escuchado hasta la fecha del aria de concierto Ah! perfido, con una Schwarzkopf verdaderamente sensacional y un Karajan casi a su nivel. El aria de Fidelio, “Abscheulicher!” (grabadas ambas en 1954), en cambio, le viene muy grande a la soprano, a la que le falta por todos lados dramatismo (vocal, sobre todo).
Señalar, por último, que la Philharmonia tenía, ya en aquellos años, en mi opinión, un viento (madera y metal) que en nada tenía que envidiar a los de cualquier orquesta europea o americana, por no decir que no tenía parangón.
Como las grabaciones, monoaurales, son técnicamente malillas (EMI no solía ser la compañía que mejor grababa por aquellos años), el álbum, la verdad, no me parece en conjunto recomendable más que a quien quiera conocer a fondo la trayectoria del famoso (y, en otros repertorios, grandísimo) director. Eso sí, si pueden, busquen ese Ah! perfido, que está también en algún otro acoplamiento.
El amigo que me grabó estas Sinfonías y el resto de las obras me comunica que los acoplamientos son cosa suya, que no son así en los discos publicados por EMI (¡ya me extrañaba a mí!), y que tampoco se incluyen en el álbum "Ah! perfido" ni la escena de "Fidelio".
ResponderEliminarPresento mis excusas.
Buenas tardes Ángel,
ResponderEliminarLlevo un tiempo siguiendo tu blog y me parece muy interesante. Soy un iniciado en la música clásica, así que cada día escucho y descubro cosas maravillosas, de manera que estoy como un niño con zapatos nuevos. Viene todo esto al hilo de tu entrada sobre las sinfonías de Beethoven. Me gustaría (si es posible) que me recomendase una buena integral para introducirme en el mundo de la sinfonías de este genio. He leído que la mejor integral es la de EMI Reference del maestro Furtängler, por lo menos sus novenas que he podido escuchar me llevan directamente al cielo, me gustaría saber tu opinión al respecto. Por cierto quería felicitarte también por la recomendación que hacías hace unas semanas de la re edición de los Tokyo String Quartet, me hice con ella y es una maravilla, pero claro me falta mucho camino por hacer para poder empezar a comparar obras, así que estas lineas te las escribo con la ilusión de un humilde principiante que desea aprender.
Un cordial saludo.
Gracias, tocayo.
ResponderEliminarSí, las Sinfonías de Beethoven por Furtwängler (las de EMI References, sobre todo) son de conocimiento inexcusable, y un inexcusable punto de partida. Tienen, en mi opinión, altibajos: ni la 2ª ni la 8ª me convencen del todo. Pero todas las restantes me parecen portentosas (bueno, la 9ª de Bayreuth la encuentro algo desigual, dentro de la genialidad).
De los ciclos modernos, los muy bien grabados, yo creo que el último de Barenboim, con la West-Eastern Divan Orchestra (Decca) creo que es la mejor opción. Pero yo nunca me privaría tampoco de conocer el apasionante y original, también con altibajos, ciclo de Klemperer en EMI, opuesto en muchos aspectos al de Furtwängler, aunque tal vez no menos genial (suena bastante bien, bastante mejor que el de Furtwängler, aunque mucho menos bien que el de Barenboim, claro).
Me parece bien lo que dices, pero el ciclo de Baremboim no me gusta. Es bastante flojo. El de Furtwangler, extraordinario como señalas, pero las mejores son las grabaciones que editó TAHRA de la Heroica, la 5ª, la 6ª y la 9ª, muy por encima de las de EMI, con ser éstas fantásticas, sobre todo en la calidad del registro. Imprescindible el ciclo de Gardiner, también disponible en Archiv en integral econámica. Totalmente de acuerdo en el de Klemperer. Merece la pena el de Abbado (con la de Viena o la de Berlín, ambos muy distintos) Pero yo seleccionaría por cada sinfonía. También de acuerdo en que Karajan no es de referencia en las sinfonías de Beethoven, para nada. Puro marketing. Tenéis disponibles 5ª y 7ª de carlos Kleiber, 9ª de Böhm, 6ª y 8ª de Harnoncourt, 3ª de Argenta,
EliminarJajaja, me dejas más "dudas" abriéndome el abanico de posibilidades con Barenboim y Klemperer, ¡bien!. Bueno me reafirmas en la idea de hacerme con la integral de Furt, por ese lado está decidido, de igual forma me confirmas lo que había leído en algún sitio, y es que está integral tiene algún altibajo, de manera que intentaré completar esas versiones con otras ediciones sueltas de sellos como TAHRA (su novena de Lucerna me parece brutal) u otros.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu valioso consejo.
Un saludo.
Sí, la Novena de Tahra me gusta más que la de EMI en Bayreuth. Pero ninguna de las Segundas (alguna, al parecer, apócrifa) ni de las Octavas que le conozco a Furtwängler me entusiasman.
ResponderEliminarY bueno, tener tres ciclos no es mucho: estamos hablando de obras importantísimas y que no se pueden agotar, de ninguna manera, en una sola interpretación, por muy portentosa que sea. Además, los tres álbumes que te propongo se pueden comprar a muy buen precio.
¿Se me permite la intromisión? Coincido plenamente con lo que dice Ángel Carrascosa, pero me permito asimismo recomendar la integral de Rafael Kubelik, que solo ha salido completa en CD en algunos países pero se puede descargar por internet si uno sabe buscar bien. Prsonalmente empezaría por esa integral y por la última de Barenboim, ideales ambas para uina primera aproximación. En cuanto a la de Furt, también circula una remasterización japonesa muy reciente que es la leche, al menos en las sinfonías que Furt grabó en estudio para EMI; las tomas en vivo que el sello usó para completar el inacabado ciclo suenan bastante menos bien, claro está. Saludos.
ResponderEliminarQuerido Fernando, gracias por la "intromisión", todo lo que sea dejarme aconsejar por personas que saben más que yo y que me pueden ayudar a moverme en este mundo son bienvenidas.
EliminarDe Kubelic sabía su buen hacer en Dvorak y Mahler, teniendo algunas grabaciones de estos compositores como autenticas referencias. En cuanto a la integral de Beethoven, investigaré por la red haber si puedo oir algo. La remasterización del ciclo de Furt debe de ser genial, pero seguramente muy dificil de conseguir, a parte de los precios que tienen todas estas ediciones especiales.
Un saludo.
Efectivamente, estamos hablando de tres ciclos para empezar a saborear estas obras, cada uno distinto al otro, pero todos igual de importantes. Está claro que debe de haber muchos ciclos más, no me quiero olvidar de gente como Szell, Jochum, Solti, Berstein, Walter o el mismo Karajan y tantos otros....que seguro tienen trabajos excelentes. Todo esto sin olvidarnos de todas las interpretaciones individuales de cada sinfonía, con lo que el estudio de Beethoven solamente en este apartado se puede hacer infinitamente gozoso.
ResponderEliminarP.D: ¿Sabes si la integral de Klemperer de la que estamos hablando es está?
http://www.amazon.es/Beethoven-Symphonies-Overtures-Otto-Klemperer/dp/B008YKRRI6/ref=sr_1_5?s=music&ie=UTF8&qid=1351111987&sr=1-5
Mmmm..., ayer por la noche escribí un comentario respondiendo el último escrito de Ángel Carrascosa, es raro que no aparezca...
ResponderEliminarVuelve a enviarlo, Ángel, porque acabo de comprobar que NO lo he recibido.
EliminarBuff.., que pereza, había escrito un buen trozo, además veo que el mensaje de este mediodía donde respondía al amigo Fernando tampoco te debe de haber llegado.
ResponderEliminarBien, veo que al final han llegado los mensajes que envié, tarde, pero han llegado.
ResponderEliminarSí, claro, las Sinfonías de Beethoven de Klemperer en EMI; hay un álbum solo con ellas, y otro con más obras orquestales de Beethoven por el mismo director.
ResponderEliminarA mí el ciclo de Szell, idolatrado por algunos, no me gusta especialmente aunque respeto sus planteamientos. Los de Karajan sí que me gustan bien poco, todos ellos, con alguna rara excepción: están muy sobrevalorados "comercialmente". Todos los otros directores que citas, así como Böhm, Kubelik, Sanderling, Schmidt-Isserstedt, Cluytens y otros tienen también algunas versiones excelentes. Los tres primeros de esta última lista tienen un nivel sostenidamente muy alto en las 9.
Pues por lo que me comentas y lo que he podido leer por otros sitios, en estos momentos (a parte de la integral de Furt que es referencia) podríamos considerar la integral de Barenboim lo mejor en grabación nueva y la de Klemperer junto a los conciertos con Barenboim tambien en lo más alto. Otra integral que ahora está tirada de precio, no llega a 10€ es la Cluytens.
ResponderEliminarMe parece que para el próximo mes voy a tener ración triple o doble de Beethoven (Furtwangler, Barenboim y Klemperer). La verdad es que están a muy buen precio. El problema es cuando sale una colección como la de Giulini con alguna de sus mejores grabaciones para DG, siendo este uno de mis directores favoritos en estos primeros momentos de iniciación clásica, siempre hace que te piensen más la adquisición del mes, por lo menos cuando no tienes crédito ilimitado jaja.
En fín, la verdad es que me has aclarado muchas dudas de por donde empezar. Por cierto cuando habrás algún post referido a Bruckner aprovecharé para hablar contigo sobre este gran compositor que también me tiene hechizado, sobre todo las versiones de Celibidache (mi director favorito), a mí esos tempos se me hacen irresistibles, pero bueno, no me quiero estirar con Bruckner que este post es de Beethoven.
Giulini también es uno de mis directores predilectos. Pero de Beethoven no ha dejado demasidas sinfonías para la historia, a no ser su excelsa "Pastoral" con la New Philharmonia y una excelente Séptima con la Sinfónica de Chicago (las dos en EMI). De la Novena con la Filarmónica de Berlín (D.G.) sólo me parece impresionante el primer movimiento.
ResponderEliminarAquí coincidimos totalmente. Karajan no es un director beethoveniano. Su sonido empalagoso, sin matices, sin claridad de articulación, donde sólo se escucha la línea melódica principal y siempre de un trazo muy grueso es absolutamente insoportable.
ResponderEliminarSin embargo hay que valorar sus (todas) extraordinarias quintas y sus muy buenas terceras y novenas.
Esta su primera integral (EMI) pudiera ser la mejor de todas, pero en esta línea más toscaniana está por debajo de la perfección de la de Szell.
Del resto de integrales, dentro de su sonido pastoso y envolvente, casi me inclinaría por la sofisticación de su última etapa (videos Sony) y última integral para el disco (DG, de los mismos años, 80-82), que tampoco me parece eso Beethoven, pero que al menos se puede apreciar la calidad de ese sonido más narcisista y preciosista todavía.
Estoy de acuerdo con tus apreciaciones, pero, la verdad, siento alergia frente al Beethoven narcisista y pendiente por encima de todo de la sonoridad y la opulencia. A mí ninguno de los ciclos de Karajan me gusta gran cosa, con la (relativa) excepción, como dices, de sus Quintas.
EliminarSe respetan las opiniones aunque no se compartan... El Beethoven de Karajan del 63 es canon para mí, pues representa acertadamente el espíritu y el temperamento del genio de Bonn; la integral del 84 es la más floja y plana de las cuatro, y me resulta muy interesante la integral del 77, pero por encima de ella pongo sin duda a la integral con EMI... Mención aparte merece la integral de Gardiner en Archiv, con instrumentos de época y una orquesta a la usanza del siglo XVIII; la integral de Walter en Columbia también la señalaría como una de mis referencias, con un sonido acorde a su estatus de epígono de Mahler; la integral de Szell no me termina de entusiasmar, igual que la de Abbado, y aún tengo pendientes las integrales de Bernstein, Kubelik, Barenboim y las referenciales de Furt y Klemperer, espero pronto poder conseguirlas y apreciarlas como corresponde... Pero hay muchísimas más, como la de Herbert Kegel, y no recuerdo si el maestro Celibidache también grabó una integral (de quién aprecio muchísimo sus versiones de la cuarta y la séptima de Bruckner)... En suma, las versiones del corpus sinfónico de Beethoven es cuasi infinito, y eso asegura la pervivencia de su legado musical para siempre... Un fuerte abrazo desde Lima, Perú!!!
ResponderEliminarHola, buenos días. Permítame, D. Ángel, introducir aquí una reevaluación personal de los ciclos de Beethoven por Karajan.
ResponderEliminarCon el paso de los años y después de volver a escuchar con calma sus distintas integrales en CD, cada vez me inclino más por la última, la digital de los años ochenta. En ella encuentro más transparencia, mayor diferenciación de planos y menos “grasa” orquestal que en el famoso ciclo de los sesenta, dominado —como alguien dijo una vez— por cierta “dictadura de los violines”.
Ya sé que durante décadas la crítica oficial repitió que la integral de los sesenta era la más incisiva, la más tensa y la más perfecta desde el punto de vista orquestal. Lo de la perfección técnica, desde luego, es indiscutible. Pero, personalmente, esa supuesta tensión dramática nunca terminé de sentirla del todo. Más bien escuchaba una enorme y bellísima masa sonora avanzando sin descanso, aunque a veces demasiado uniforme y poco atenta al nervio interno de Beethoven. Para mí, la gran excepción es la Quinta, absolutamente extraordinaria y seguramente una de las referencias discográficas del siglo XX.
Karajan digital (1982-84): el Beethoven más depurado de Karajan.-
Durante mucho tiempo, la crítica despachó esta integral digital como un producto innecesario pensado para aprovechar la llegada del Compact Disc. Se hablaba de un Beethoven frío, demasiado pulido e incluso algo artificial. Sin embargo, con los años y escuchándola hoy sin tantos prejuicios, creo que gana muchísimo.
Frente al sonido más opulento y envolvente de los años sesenta, este ciclo de 1982-1984 muestra a un Karajan más concentrado y más atento a la estructura de la música. No busca tanto deslumbrar por el sonido como hacer más clara la construcción de las sinfonías.
¿Qué encuentro diferente en este ciclo?:
Más claridad sonora.
La cuerda sigue siendo espectacular, pero ya no lo domina todo. Las maderas y los metales se escuchan con mucha más claridad, y eso permite apreciar mejor el entramado interno de Beethoven.
Menos densidad y más fluidez.
En comparación con el ciclo de 1963, aquí el sonido parece menos pesado y más flexible. Hay más aire entre las distintas familias orquestales y una sensación general de mayor limpieza.
Más atención a la arquitectura.
No me parece un Beethoven frío, sino más estructural. Karajan dirige con un pulso más firme y deja que la música respire de otra manera. Todo parece más organizado y menos apoyado únicamente en la belleza del sonido.
En definitiva, más que un simple “capricho digital”, este ciclo me parece el testamento musical de un Karajan ya en plena madurez, revisando su propio estilo y depurándolo al máximo.
Sinfonía por sinfonía:
1ª y 2ª: Me gustan más que las de los años 60. Son más ágiles y naturales, con unas maderas mucho más vivas y menos sensación de solemnidad excesiva.
3ª (“Heroica”): Probablemente una de las grandes Heroicas de Karajan. Tiene una fuerza impresionante, pero también más claridad interna que en versiones anteriores.
4ª: Quizá su mejor Cuarta. Combina elegancia clásica con potencia orquestal sin caer en la pesadez de algunos registros previos.
5ª: Sigue siendo difícil destronar la mítica versión de 1962, que para muchos seguirá siendo insuperable. Pero esta digital se le acerca bastante por empuje, agresividad y contundencia sonora.
6ª (“Pastoral”): Aquí sí prefiero parcialmente versiones anteriores. La sonoridad es magnífica, muy rica y compacta, pero echo algo más de lirismo y frescura campestre.
7ª: Mantiene perfectamente el nivel de sus grandes lecturas anteriores. Tiene una enorme fuerza física, especialmente en el último movimiento.
8ª: Para mí, la gran sorpresa del ciclo. Mucho más sólida y poderosa que las anteriores, sin perder agilidad. Una versión con muchísimo carácter.
9ª: Una Novena muy oscura y monumental. Quizá pierde parte del lirismo y del equilibrio vocal de la grabación de 1977, pero gana en impacto y densidad sonora.
Muy interesante tu análisis, sin duda. Pero... ¿por qué las grabó tantas veces? Por el marketing de DG y exigencias del mercado. Otros directores tienen menos ciclos, incluso uno solo, que me parecen más acertados.
EliminarBueno, veo un comentario mío, del 6 de septiembre de 2020, más atrás. Si hay contradicción o falta de análisis previo por mi parte, seguramente, después de seis años, uno tiene derecho a cambiar de opinión. Teniendo en cuenta que el NÚMERO 1 lo ha hecho en varias ocasiones, en asuntos bastante más relevantes, y no ha pasado nada, supongo que uno también podrá.
ResponderEliminarAtentamente.
¡Por supuesto que todos tenemos derecho a cambiar de opinión! Aunque si ese cambio es radical puede haber sospechas, de falta de criterio, por ejemplo. Por cierto, ¿podrías revelar quién es el NÚMERO 1?
EliminarEl n.º 1: disculpa. He pretendido ser discreto al ser este un foro musical. Me refiero al personaje al que en Torrente Presidente llaman Pedro Vilches (o Vilchez). Como el personaje real no parece mucho más serio, si te parece, lo dejamos aquí
ResponderEliminarÁngel: después de toda esta exposición y de las diversas opiniones sobre las sinfonías de Beethoven por Karajan, sigue sin ser mi favorito. Sin embargo, en contra de lo que escribió en su día toda la crítica del mundo mundial (o casi toda), creo que no tenían razón en los tópicos con los que despachaban la integral de los sesenta (para ensalzarla) y el desprecio que mostraron hacia la última, de los ochenta, seguramente sin escucharla con detenimiento. Por supuesto que hay quien prefiere la de 1977 (sonido un tanto más rústico y aristado, a diferencia de la masa sedosa anterior), e incluso la más toscaniniana de finales de los años cincuenta con la Philharmonia.
ResponderEliminarReferente a las veces que Karajan grabó las integrales de Beethoven, ahora mismo tenemos ocho (sí, OCHO). No obstante, aquí se imponen matices por distintas causas. Veamos. Grabaciones oficiales para el disco tenemos, por orden cronológico: la de finales de los años cincuenta con la Philharmonia (EMI); la famosísima de 1962 (DG); la de 1977 (DG, serie Galleria) y la última, digital, de 1982-1984 (DG). Paralelamente grabó para vídeo: a mediados de los setenta, casi paralela a la del disco (DG), y la de los ochenta, de los DVD de Sony (El legado de Karajan). Ha habido alguna controversia sobre si las grabaciones últimas, la digital en CD para DG y la de los vídeos de Sony, eran realmente las mismas o no, toda vez que las fechas, en algunos casos, solo varían días. Mi última información, sin confirmación absoluta, es que las sinfonías n.º 1-8 son exactamente las mismas; las grabó para el disco y en días posteriores hicieron el montaje de los vídeos. La novena es distinta, simplemente porque los solistas vocales son otros.
Dicho lo anterior, como en principio aseguré que son ocho en total las integrales, ¿dónde están las otras dos? Pues han aparecido más recientemente (no sé exactamente cuándo, porque yo me las descargué de Rutracker) y son de sendos directos en gira por Japón de 1966 y 1977. Si te dijera que las escuché con detenimiento te mentiría, pero creo que no difieren gran cosa de lo que el maestro interpretaba por esas épocas.
Hola. Buenos días, Ángel:
ResponderEliminarSobre tu repaso genérico anterior a los ciclos sinfónicos de Beethoven, quiero comentar algo. Deseo señalar, por mi parte, unos apuntes que pretendo que sean breves, aunque luego no lo sean.
En primer lugar, la integral de Szell. Es lo que es: un Beethoven tenso, preciso a más no poder y con un equilibrio orquestal perfecto entre las distintas secciones. Sin embargo, se escribieron muchas cosas en su día que, en mi opinión, no son ciertas. El nervio y la tensión que posee no surgen de unos acentos potenciados ni de unos contrastes dinámicos espectaculares; esto no lo tiene Szell. La tensión y el nervio en Szell surgen del interior de la música, del fraseo que establece con un empuje y una alerta constantes.
Por otra parte, hay una novedad muy importante en la escucha de esta integral. En la última edición en CD (que me conste), que es la de la cajita de cartón de 2013, el sonido todavía seguía maquillado y pulido para ofrecer una audición más agradable. Esto lo hicieron en su día los ingenieros de CBS-Sony debido a la mala acústica del Severance Hall y también (según he leído) a la manía de Szell de mandar colocar los micrófonos de grabación muy cerca de los instrumentos.
Como consecuencia de lo anterior, para la escucha más exacta de las sinfonías de Beethoven por Szell, ahora mismo habría que acudir a la edición de la Sony japonesa en SACD (yo no la veo a la venta aquí) o, de forma similar y más barata, a la descarga cuyos datos se ajusten a la siguiente denominación que tengo aquí corregida y ordenada: Beethoven-Sinfonías-G. SZELL.Cleveland O. [Epic-Sony ℗1957-70 ©2018 Sony-Meyer Remaster-TR24-OF] {FLAC 24 bit} (la 1ª y la 2ª están a 96 kHz y las restantes a 192 kHz). ¿Cuál es la principal diferencia con las experiencias auditivas anteriores? Pues que presenta un sonido ligeramente más desnudo, sin el bello barniz de las ediciones previas. La principal diferencia, en mi opinión, se escucha en la Quinta, donde el sonido parece ahora más crudo y con menos aditivos, lo que hace florecer, ahora sí, esa tensión de Szell y, para mi gusto, eleva a esta Quinta al grupo de las referencias dentro del concepto objetivista.
Concluyo. Ahora mismo, después de cambios de opinión a lo largo del tiempo, mis integrales de Beethoven de cabecera son: Szell, Günter Wand (NDR, RCA), John Eliot Gardiner (sigue en la cúspide; en mi opinión, un Szell moderno, más radical y con instrumentos originales), Osmo Vänskä (Minnesota, BIS) y Paavo Järvi. Creo que no es exagerado decir que las de Vänskä y Järvi son las más perfectas técnicamente desde el punto de vista interpretativo. Debido a la grabación de BIS para mostrar el rango dinámico de forma espectacular, a la de Vänskä hay que subirle un 30 % el volumen; de lo contrario, apenas se escucharían los pianísimos del primer movimiento de la Tercera, por ejemplo.
Y dicho todo lo anterior, para escuchar un Beethoven bonito de verdad, con un sonido de los solistas de las maderas como no se ha escuchado nunca en ninguna otra integral, hay que acudir a Paul Kletzki con la Filarmónica Checa (Supraphon). Algunos lo llevamos diciendo hace años y muchos no han hecho caso todavía (ellos se lo pierden).
Por último, e incluso sumando esto a lo anterior, al final resulta imprescindible acudir en ocasiones a la integral en estéreo de Bruno Walter con la Columbia Symphony Orchestra. Se han escrito muchas mentiras por ahí sobre este ciclo (que si es lento, que si no tiene tensión y no sé qué más sandeces; para eso otro se acude a Toscanini y se termina la historia), sobre todo para tener un momento de paz espiritual escuchando a Beethoven. Sí, Beethoven también vale para esos momentos más tranquilos: Bruno Walter es el notario que da fe.
Es curioso qué enormes diferencias de criterios puede haber para juzgar algunas interpretaciones: elogias muchísimo las Sinfonías de Beethoven por Kletzki. Yo logré escuchar las tres primeras, la 7ª y la 8ª. He mirado mis calificaciones y son, respectivamente: 7, 6,5, 5, 6,5 y 8. Y, francamente, lo de "bonito de verdad" no me parece un buen piropo para Beethoven.
EliminarEn lo que a mi respecta creo que más que diferencia de criterio siento admiracion por diferentes conceptos, tan distintos como igualmente válidos. Por cierto, entre mis integrales favoritas está también la primera de Herman Scherchen (Westminster, 1951-54) . Es una de las más raras y personales de su época. Tiene muchísima tensión, acentos muy duros y un impulso tremendo, pero al mismo tiempo mantiene una libertad muy romántica en los tempi y en la expresión. A ratos parece adelantarse décadas al Beethoven moderno, y en otros recuerda claramente a Furtwängler. No es una integral pulida ni uniforme, pero sí muy intensa, imprevisible y con mucha personalidad.
ResponderEliminarPD.- Se puede encontrar para descarga en ripeo de la edición en CD de Tahra.