He recibido de
“Observador” el siguiente comentario,
que como afecta a una entrada de hace tiempo (28-XI-2024), prefiero traerlo
aquí para, si los lectores lo consideran conveniente, abrir un debate:
“Hay varios que ven a Waltraud Meier como una voz fea con forma fea de
cantar. Pero era muy linda. Así se explican muchas cosas en las últimas décadas
de la ópera.
¿Qué opinión tienes al respecto? A ti te encanta como Isolda en la grabación de
Barenboim para Teldec”.
Mi opinión: sin poseer la voz
de Flagstad, de Nilsson o de Stemme, Meier ha estado en posesión de un talento
interpretativo excepcional. No me refiero a su desempeño como actriz, que
también*, sino ante todo a su capacidad para dar expresión a las palabras y las
acciones de sus personajes. Por otra parte, su técnica vocal, a decir de no
pocos expertos, ha sido sensacional.
No todo es la voz propiamente
dicha, ni la potencia, ni los agudos, etc., que parece ser lo (casi) único que
aprecian determinados operófilos.
Concretamente sus cuatro
Isoldas que le conozco me parecen las
más inteligentes y perspicaces que haya escuchado.
Y una cosa: cuando Observador dice que “hay varios...”, yo le contestaría que sí, pero que también “hay cientos de millones de personas en el mundo que consideran que la música clásica es un coñazo”.
*El gran director de escena Harry Kupfer afirmaba que nunca
había trabajado con una cantante de ópera que fuera tan gran actriz como
ella.
Aunque haya sido “la mujer
más linda del mundo”, parece raro que haya logrado realizar las siguientes grabaciones
(audio o vídeo):
DISCOGRAFÍA/FILMOGRAFÍA de WALTRAUD
MEIER (no es exhaustiva):
ÓPERAS
Beethoven: Fidelio - Mehta; Barenboim
Bizet: Carmen (con Domingo y
Gheorghiu en Frankfurt; en el Met con Domingo y Levine)
Berg: Wozzeck - Barenboim
Mascagni: Cavalleria – Muti
Mozart: Don Giovanni (Elvira) – Barenboim
Saint-Saëns: Sansón – Chung
R.Strauss: Electra (Clitemnestra) – Barenboim; Gatti; Salonen
Verdi: Don Carlo – Pappano
Wagner:
Tannhäuser (Venus) – Haitink; Mehta; Barenboim; P.Jordan
Lohengrin (Ortrud) – Abbado; Nagano
Tristán (Isolda) – Barenboim
83; 95; 95; 08
Walkiria (Siglinda) – Barenboim
Ocaso (Waltrauta) – Goodall; Barenboim
93, 13; Luisi
Parsifal – Goodall; Barenboim
91, 92; Levine; Nagano; Thielemann
LIED, ORATORIO, etc.
Beethoven: Sinfonía 9 – Barenboim
99, 06, 07, 09, 12, 13, 20
Misa Solemne – Barenboim
Brahms: Rapsodia contralto – Kletzki
Lieder – Oppitz
Chausson: Poema del amor y
del mar – Muti
Mahler:
Sinfonía 3 – Tennstedt; Paavo
Järvi
Sinfonía 8 – Sinopoli
La Canción de la Tierra – Barenboim;
Maazel; Bychkov
Kindertotenlieder – Barenboim; Maazel
Das Klagende Lied – Sinopoli
Wunderhorn, selec. – Maazel
Rückert – Maazel
Schubert: Lieder – Oppitz
Schumann: Lieder – Oppitz
Verdi: Requiem – Barenboim
Wagner:
Wesendonck-Lieder: Barenboim;
Maazel
Tristán: Muerte de Isolda – Barenboim;
Maazel
Ocaso: escena final – Maazel
Escenas – Abbado
Ahora que lo pienso, a quien
no le gusta Barenboim, tampoco suele gustarle Waltraud Meier; no en vano sus
colaboraciones han sido múltiples, lo que sin duda significa fuertes
coincidencias en la forma de entender la música.
Espro que se me entienda. Maier es la voz de la autentica hembra. Nada de Victoria, Freni, Caballé, etc. La mujer que los hombres sueñan. Cantando muy bien por si eso fuera poco..
ResponderEliminarSin una voz especialmente bella (en la liga en la que juega las hay y ha habido más bonitas, sin duda), muy pocas cantantes, y menos aún en su repertorio, han sido tan artistas. Y entiendo con ello la combinación de dominio de la técnica, del estilo, de la expresividad y de algo difícil de definir, la musicalidad, pero que quizá sea otra manera de llamar al buen gusto a la hora de elegir cómo emitir cada frase. Waltraud Meier, para empezar, hace creíbles todos sus personajes, actúa cantando, sin necesidad de verla en escena. Lo mismo se puede decir, aunque obviamente son géneros que requieren enfoques diferentes, cuando aborda la canción. Dicho lo cual, faltaría más, hay gustos para casi todo y, afortunadamente, libertad para exponerlos.
ResponderEliminarInteresante y bello "melón" que abres...
ResponderEliminarLa afirmación sobre Waltraud Meier puede justificarse precisamente distinguiendo dos planos que muchas veces se confunden en Wagner: el puramente vocal y el dramático-musical.
Las grandes Isoldas “históricas” —Kirsten Flagstad, Birgit Nilsson,, Astrid Varnay, Martha Mödl o Helen Braun y Traubel— poseían, en general, un instrumento más naturalmente adecuado para la escritura extrema de Wagner pues requiere mayor caudal, más esmalte metálico, resistencia superior sobre la orquesta y una emisión más “heroica”.
Pero Wagner no es sólo volumen ni línea vocal. Es, sobre todo, "palabra convertida en música". Y ahí es donde Meier ocupa un lugar singular.
Cuando se dice que “poseía un talento interpretativo excepcional”, no se alude únicamente a que actuara bien escénicamente —algo que hoy puede parecer habitual, pero que durante décadas no lo fue tanto en el repertorio wagneriano—, sino a algo más profundo: su capacidad para integrar texto, intención psicológica, color vocal y respiración dramática en una sola unidad expresiva.
Meier tenía una cualidad rarísima - a mi juicio - pues parecía pensar el texto mientras cantaba. No “decía” las frases; las vivía desde dentro. Cada inflexión, cada media voz, cada acento parecía surgir de una necesidad emocional concreta. En ella el canto adquiría una dimensión casi teatral en el sentido más noble, es como si la música no ilustrara el drama, sino que el drama nacía de la música.
Por eso muchos oyentes podían aceptar que no tuviera el torrente vocal de Nilsson y, sin embargo, encontrarla más conmovedora o incluso más humana. Nilsson podía parecer una fuerza natural; Meier, en cambio, revelaba las grietas psicológicas del personaje. Su Isolda no era sólo mítica, era vulnerable, irónica, febril, introspectiva. Algo parecido ocurría con su Kundry, quizá uno de los grandes hitos interpretativos del siglo XX.
Para mi gusto, la primera Isolda "interpretada" a ese nivel teatral y emocional fue la de Mödl, quizá fue la más volcánica y desgarrada dramáticamente. Su voz incluso deteriorada conservaba una intensidad teatral casi insoportable. Varnay también poseía una inteligencia teatral inmensa y una caracterización muy compleja. Pero Meier reunió algo menos frecuente, la credibilidad escénica moderna, refinamiento musical extremo y profundidad psicológica sostenida durante décadas. En cierto modo, ella desplazó el eje de admiración desde la monumentalidad vocal hacia la expresividad. Y eso, en Wagner, no es un mérito menor....creo yo.
En los últimos años, Nina Stemme ha sido una de las voces que ha mantenido ese legado pero creo que sin tanta altura. ¿La esperanza quizá esté en Lise Davidsen?
Pero sobre todo...qué musica la de Tristán....
Ángel,
ResponderEliminarSobre el Tristán e Isolda en estudio de Barenboim para Teldec, ¿qué hubiera pasado si, en vez de Waltraud Meier, escogían a Jessye Norman?
¿La cuadratura del círculo?
Difícil imaginarlo, pero en principio una voz de mayor calidad y, tal vez, no tan rica como intérprete. Barenboim colaboró con Jessye Norman en disco en La muerte de Cleopatra de Berlioz y en los Lieder de Brahms.
EliminarPuesto que Ángel nos lo pone tan fácil incluyendo esta discografía seleccionada de Waltraud Meier, yo le diría a quien dude de su calidad como cantante que busque la interpretación que tiene de Cavalleria rusticana con Muti, y que compruebe cómo, a pesar de que va cuidando por supuesto cada palabra del texto y ofreciendo una Santuzza mucho más vulnerable y creíble que otras, también ofrece una línea de canto que para sí quisieran muchas intérpretes más afamadas de esa parte.
ResponderEliminarY si se quiere comparar con otra cantante de un tipo similar, (que compatibilizara papeles de soprano y de mezzo), pueden escuchar una versión que circula por ahí con Astrid Varnay cantando el mismo papel en alemán, (si no recuerdo mal, dirige un jovencísimo Sawallisch). Allí se verá que Varnay tiende en algunos momentos a ser algo tremendista, (no le ayuda el cantar el papel traducido)… Y la línea de canto no está tan pulida. Y nadie critica especialmente a Varnay por ello. Waltraud Meier fue mucho más que una cantante que rendía bien en papeles wagnerianos dramáticos o “de carácter”.