martes, 13 de julio de 2021

Dos nuevas publicaciones: Zimerman/Rattle (Beethoven) y Rachvelishvili

 

Zimerman y Rattle retroceden en los 5 Conciertos de Beethoven

Deutsche Grammophon acaba de lanzar un álbum con estos Conciertos: es la segunda vez que los graba el pianista polaco (Filarmónica de Viena, con Bernstein los tres últimos y ¿dirigiendo? el propio Zimerman los dos primeros) y asimismo la segunda vez que los graba Rattle (con Brendel y, también, la Filarmónica de Viena). En ambos casos, segundas partes han sido menos buenas. La contaminación historicista ha infectado un poco a Rattle (¿también a Zimerman? Creo que no exactamente), quien, al frente de una Sinfónica de Londres en buena forma, reduce mucho el vibrato de las cuerdas e introduce algunos tics originales en los tres primeros conciertos.

En estas versiones prima un Beethoven algo más lúdico y ligero, en mi opinión, de lo razonable, y una tendencia al virtuosismo por sí mismo impropia de los artistas de primer orden, como lo son ambos. Es decir, que uno de los pianistas que mejor habían hecho justicia a estas obras ahora ha retrocedido; en cuanto a Rattle, nunca ha sido un gran intérprete beethoveniano: algunas de sus Sinfonías no me gustan un pimiento. Aquí no llega a tanto, pero, por ejemplo, se le escapa por completo el pathos del movimiento inicial del Tercer Concierto (Zimerman/Bernstein fueron, en cambio, colosales) y buena parte de la poesía del mismo movimiento del Cuarto. Y yo me pregunto: ¿qué necesidad tiene Zimerman de demostrar su fenomenal mecanismo? Lo conocemos de sobra, nadie que yo sepa lo pone en duda, así que no viene a cuento hacer a Beethoven menos bueno con estas vacías demostraciones de velocidad y agilidad (que llega en algún pasaje, incluso, al emborronamiento: comienzo del “Emperador”). También es justo constatar lo bien que desgranan los movimientos lentos: es lo mejor del álbum. La toma de sonido de la orquesta es un poco espesa, perdiéndose parte de la necesaria diafanidad.

 

“Élégie”, nuevo aldabonazo de Anita Rachvelishvili

El segundo recital para Sony de la mezzosoprano georgiana Anita Rachvelishvili (titulado “Elégie”) es, al igual que el anterior (de 2018, dirigido magistralmente por el casi desconocido Giacomo Sagripanti) una auténtica joya, de obligado conocimiento para los amantes del canto.

Riccardo Muti ha afirmado que esta cantante, nacida en 1984, es la mejor mezzosoprano verdiana de la actualidad. Opinión que, creo, se puede compartir por completo. Pero no solo es una de las mejores verdianas de su tipología vocal desde que existen discos (sí, equiparable a las mejores de los últimos 60 o 70 años), sino que en el repertorio ruso es, al menos, tan extraordinaria (escúchesela en El príncipe Igor de Borodin dirigido por Noseda, o en La novia del zar de Rimsky dirigido por Barenboim, ambos blu-rays, de Sony y BelAir). En otro blu-ray de Sony, titulado “Noche italiana”, junto a Jonas Kaufmann, está igualmente fenomenal en sus arias y dúos, con un Caruso de Lucio Dalla que deja muy mal parado a Pavarotti. De todo lo que le he escuchado a Rachvelishvili es su Orfeo de Gluck (muy mal dirigido por Nikolic ¿tendrá algo que ver?) lo único que me ha gustado solo regular.

El recital con piano recién aparecido es una muestra más de su adaptabilidad a repertorios muy dispares. Contiene 3 canciones de Tchaikovsky, 5 de Rachmaninov (entre ellas la formidable op. 4/4, compuesta antes de cumplir los 20 años) y una de su paisano Otar Taktakishvili (1924-1989). En todas ellas su compenetración con esos mundos resulta impresionante; me recuerda particularmente a Elena Obraztsova, si bien la paleta canora y expresiva georgiana es aún más rica.

Pero es que las tres preciosas canciones de Paolo Tosti que siguen son una maravilla. No tan extraordinarias quizá, pero sin que merezcan la menor objeción, las tres igualmente muy bellas mélodies de Henri Duparc. El recital concluye con las Siete Canciones Populares Españolas de Falla en las que, sin llegar a la compenetración de las grandes cantantes españolas, llama la atención su afinidad (muy superior a la de Horne o Borodina) con el compositor gaditano, también una cuidada dicción y pronunciación. Su Polo es, acaso, el más impactante que he escuchado jamás: su registro grave es tan lleno, carnoso y extraordinariamente bello que me ha hecho pensar de inmediato en que debería grabar El amor brujo (Barenboim lo intentó con Rocío Jurado, hasta ahora su más grande intérprete en la floja versión de López Cobos, pero no fue posible contar con ella, habiendo de conformarse con una grandísima cantante, pero no muy falliana que digamos: Jennifer Larmore).  

He asistido en bastantes ocasiones a recitales en directo de diversos cantantes con el pianista Vincenzo Scalera; aquí está incomparablemente mejor que en todo lo que le había escuchado hasta ahora. La toma de sonido es modélica.

6 comentarios:

  1. “Es un hombre maravilloso y un buen amigo. ¡Y además le parecen bien todas las ideas que se me ocurren!" Dijo Zimerman para Apple Music, lo que a mi entender es que Rattle dobló las manos (seguramente por estar de acuerdo) y el que verdaderamente dio la pauta de la interpretación, incluso a la orquesta, fue el polaco. Me da cierta decepción ver como el que era mi pianista favorito ha ido decayendo en lo interpretativo. Por cierto, que en esa misma entrevista dice Zimerman que el Steinway que utilizó era de teclado intercambiable, según para adaptarse al estilo de cada uno de los conciertos, ajá. De la toma de sonido siento que el piano está un poco en primer plano.

    De Rachvelishvili puedo decir que ha sido la mejor Carmen que he visto en vivo en mi corta vida.

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  2. Muchas gracias, Ángel, por tu valoración de la nueva integral de los conciertos para piano de Beethoven de Zimerman y Rattle.
    La verdad es que, en cierto modo, no me sorprende. El propio Zimerman tenía esa versión extraordinaria de los tres últimos con Bernstein que comentas, así que era muy difícil que ahora lograra igualarlos. Además, nunca me ha parecido que Zimerman fuese un intérprete beethoveniano natural; sé que ha tocado algunas sonatas en directo y las dos que le escuché hace años (Patética y 32, aquí en Pamplona), no me convencieron gran cosa. ¿Alguna vez ha grabado alguna de las sonatas?
    Y en cuanto a Rattle como intérprete de Beethoven, no conozco bien sus otros dos ciclos de conciertos para piano, (además de con Brendel, creo que también los grabó con Mitsuko Uchida hace pocos años). De este ciclo con la LSO y Zimerman me ha dado tiempo a escuchar el Primero y a mí me ha interesado más la dirección de Rattle que lo que hace Zimerman. También me falta grandeza, al menos en el primer movimiento, pero a Rattle le veo al menos algo más de intención en la acentuación y el fraseo que pide a la orquesta. Y sí, me ha encantado el tiempo lento, sobre todo por las maderas de la Sinfónica de Londres.




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    1. Me parece que Zimerman no tiene grabada ninguna Sonata de Beethoven. Yo en directo le escuché hace tiempo una "Waldstein" que me gustó bastante poco; en todo caso, algo más que otra 21 que le también escuché a Kissin: lo único abiertamente malo que le he oído a este último.

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  3. ¿Zimerman?.Anoche pude escuchar en RC el recital del festival de Granada que dio Perianes ( Beethoven, Liszt, Granados) y qué quieres que te diga, Angel, si no es aún el mejor pianista del mundo lo será en un par de años.

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    1. ¿Dónde está grabado ese Amor Brujo con la Larmore y Barenboim?. Gracias.
      ROSA.

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  4. Es una grabación de la Orquesta Sinfónica de Chicago de 1997, y está editado por la propia orquesta en un álbum que -me temo- no será fácil de encontrar. Yo creo que lo compré hace mucho por Amazon USA.

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