Ives, Shostakovich ¡y Dvorák!
El programa comenzó con La pregunta sin respuesta
de Charles Ives, Magnífico en sus solos el trompetista, por cierto. Pero
lo más importante: creo que Shani ha dado en el clavo, logrando una versión particularmente
misteriosa, enigmática e inquietante de la, con razón, prestigiosa página de
una fecha tan temprana como 1906. Sí, tan adelantada a su tiempo que en su
estreno, ¡en 1941! fue recibida con total indiferencia.
Siguió el Primer Concierto para violín (1948) de
Shostakovich. Shani se halla muy cómodo tanto en la desolación del
Nocturno como en el sarcasmo (que, en mi opinión, bordea la vulgaridad) de los
movimientos segundo y cuarto de la partitura, que fue atendida con enorme competencia
y precisión. Pero, señores, si escuchamos la versión con los ojos cerrados, sin
saber quién toca, pensamos en que es uno de los más grandes y reconocidos
violinistas de la actualidad. ¡Pues bien, es Daishin Kashimoto, uno de
los concertinos de la orquesta! Asombroso en todo: en virtuosismo (¡qué
cadenza!), en sonido, en comprensión de la música.
La segunda parte la ocupó la Sinfonía “del Nuevo Mundo”
de Dvorák, en una interpretación que calificaría de descomunal.
Tremendamente enérgica, potente, apasionadísima, rebelde, me ha dado la
impresión de ser una respuesta a la terrible actualidad internacional que nos está cercando: una
de las interpretaciones más rabiosas que haya escuchado y, acaso, la mejor
tocada que recuerdo. Al concluir me vino a la cabeza que, si Trump no acaba con
la civilización actual, Shani merecería ser el siguiente director titular de la
Filarmónica de Berlín. Hay algunos directores jóvenes más encumbrados por el
marketing (Klaus Mäkelä, concretamente), pero ni a este ni a otros
cuantos de su generación les he escuchado nada del calibre de esta
interpretación de la maravillosa última Sinfonía del checo. Desde la alucinante
interpretación videográfica de Sergiu Celibidache no escuchaba nada tan
portentoso. El éxito obtenido por Shani fue absolutamente delirante. ¡Justificadísimo!
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