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sábado, 31 de enero de 2026

El concierto de Lahav Shani con la Filarmónica de Berlín del 24 de enero

 

Ives, Shostakovich ¡y Dvorák!

El programa comenzó con La pregunta sin respuesta de Charles Ives, Magnífico en sus solos el trompetista, y reveladoras las maderas, por cierto. Pero lo más importante: creo que Shani ha dado en el clavo, logrando una versión particularmente misteriosa, enigmática e inquietante de la, con razón, prestigiosa página de una fecha tan temprana como 1906. Sí, tan adelantada a su tiempo que en su estreno, ¡en 1941! fue recibida con total indiferencia.

Siguió el Primer Concierto para violín (1948) de Shostakovich. Shani se halla muy cómodo tanto en la desolación del Nocturno como en el sarcasmo (que, en mi opinión, bordea la vulgaridad) de los movimientos segundo y cuarto de la partitura, que fue atendida con enorme competencia y precisión. Pero, señores, si escuchamos la versión con los ojos cerrados, sin saber quién toca, pensamos en que es uno de los más grandes y reconocidos violinistas de la actualidad. ¡Pues bien, es Daishin Kashimoto, uno de los concertinos de la orquesta! Asombroso en todo: en virtuosismo (¡qué cadenza!), en sonido, en comprensión de la música.

La segunda parte la ocupó la Sinfonía “del Nuevo Mundo” de Dvorák, en una interpretación que calificaría de descomunal. Tremendamente enérgica, potente, apasionadísima, rebelde, me ha dado la impresión de ser una respuesta a la terrible actualidad internacional que nos está cercando: una de las interpretaciones más rabiosas que haya escuchado y, acaso, la mejor tocada que recuerdo; la orquesta estuvo entregada al máximo. Al concluir me vino a la cabeza que, si Trump no acaba con la civilización actual, Shani merecería ser el siguiente director titular de la Filarmónica de Berlín*. Hay algunos directores jóvenes más encumbrados por el marketing (Klaus Mäkelä, concretamente), pero ni a este ni a otros cuantos de su generación les he escuchado nada del calibre de esta interpretación de la maravillosa última Sinfonía del compositor checo. Desde la alucinante interpretación videográfica de Sergiu Celibidache no escuchaba nada tan portentoso. El éxito obtenido por Shani fue absolutamente delirante. ¡Justificadísimo!

*Por supuesto, una afirmación tan "temeraria" no la hago solo tras la escucha de esta Nuevo Mundo; son no pocas las interpretaciones magistrales que le he escuchado a este pianista y director de 37 años. 

miércoles, 23 de julio de 2025

La Undécima Sinfonía de Shostakovich

 

Sinfonía nº 11 en Sol menor, op. 103 “El año 1905”

Adagio: La Plaza del Palacio

Allegro: El 9 de enero

Adagio: In memoriam

Allegro non troppo: El toque de rebato

 

Dentro de la extensa y extremadamente desigual serie sinfónica de Shostakovich, la Undécima no puede inscribirse ni entre las más logradas (la 4, la 5, la 6, la 8, la 9, la 10 y las tres últimas: 13, 14 y 15) ni entre los mayores fiascos (las números 2, 3 y 12). La Op. 103 es una composición considerable, pero que quizá no alcance la genialidad: muy bien hecha y muy efectiva (y efectista), ambiciosa y trascendentalista, pero algo pretenciosa y que repite más de la cuenta fórmulas shostakovichianas, sin que transmita la inequívoca y desarmante sinceridad de las más grandes que salieron de su pluma.

Al igual que las Sinfonías Segunda (“Octubre”), Tercera (“El primero de mayo”), Séptima (“Leningrado”), Duodécima (“El año 1917”) y Decimotercera (“Babi Yar”), la Undécima tiene un subtítulo (“El año 1905”) relativo a la Revolución Rusa o a severos trances de la historia de su país.

Por fortuna la Undécima (compuesta en 1956-57 por encargo del régimen, para conmemorar el 40º aniversario de la Revolución) no es obra tan simplista como la Segunda y la Tercera: lo que en esas fue entusiasmo -con rasgos vulgares- de culminación decididamente triunfalista en sus finales corales, en la nº 11 es más sutil, menos explícito, puede que ambiguo incluso y, en cualquier caso, de mayor entidad musical.

La obra describe o evoca los terribles sucesos acaecidos el llamado “Domingo sangriento” o “Domingo rojo” (el 9 de enero de 1905), cuando una gigantesca manifestación (se ha hablado de 140.000 personas), nutrida mayormente de obreros, se dirigió, encabezada por un sacerdote ortodoxo, a la enorme Plaza del Palacio de Invierno, para pedir clemencia al Zar Nicolás II y entregarle un manifiesto en el que podía leerse: “Se nos trata como a esclavos obligados a sufrir y callar. Hemos soportado todo, pero se nos oprime más aún, sumiéndonos en la miseria y en la injusticia. Estamos siendo ahogados por la tiranía y la arbitrariedad. Las fuerzas nos abandonan y nuestra paciencia se acaba. Hemos llegado a la terrible situación en que preferimos la muerte a seguir soportando tales sufrimientos”. Este escrito, en el que se inspiró Shostakovich para componer esta su Op. 103, pedía entre otras cosas la creación de un parlamento, el establecimiento de un impuesto sobre la renta y de un sistema de “seguridad social”, la abolición de la esclavitud, la separación de Iglesia y Estado y el final de la guerra con Japón. El Zar no se encontraba en el palacio y el ejército disparó contra la multitud, produciéndose en torno a un millar de muertos e iniciándose un período de represión aún mayor. 

Una célula temática consistente en tres notas (que se oye por primera vez en los timbales) actúa a modo de leitmotiv y servirá de nexo entre los cuatro movimientos, que se encadenan sin interrupción. El comienzo -las cuerdas y cuatro arpas- evoca el frío gélido que invade la gran plaza desierta. Un lejano toque de trompas y trompetas, que reaparecerá, aumenta la sensación de lúgubre expectación. La muchedumbre se acerca lenta e imparable. Shostakovich recurre a significativas citas musicales: el himno eclesiástico que suplica Señor, ten piedad de nosotros, la canción El prisionero (en los contrabajos) y el canto revolucionario ¡Escucha! (en la flauta).

El segundo movimiento, Allegro (“El 9 de enero”), describe la llegada de la multitud y aporta otra nueva y reveladora cita: Oh zar, nuestro padre (del sexto de los Diez poemas para coro a capella, op. 88 (1951), que dice: “¡Cuídanos, nuestra vida se ha vuelto imposible!”. La muchedumbre rompe el cordón de soldados y estos disparan indiscriminadamente contra sus integrantes. Aquí alcanza Shostakovich uno de los más aterradores clímax sonoros de toda su producción, antes de evocar la nieve regada de sangre tras la diáspora.

Asimismo sin pausa, se desemboca en el letárgico lamento titulado “In memoriam”, desolado recuerdo de las víctimas de la matanza, que inician los pizzicati de las cuerdas graves sobre el leitmotiv referido. Las violas entonan entonces la canción popular Caísteis como víctimas de un mortal combate. Este Adagio se va sobrecargando de tensión, de rabia e impotencia en una especie de marcha fúnebre que crece hasta que metales, timbales y tam-tam se superponen en una desesperada culminación; la vuelta al remanso en las cuerdas solas no halla, sin embargo, la paz: este movimiento es seguramente el más sentido y sincero, y por ello lo más conmovedor, de la Sinfonía.

El episodio final, “El toque de rebato”, irrumpe violentamente, y su significado está desvelado por el título del primer canto que se cita, ¡Venganza, tiranos!, y por el texto del segundo, La Varsoviana, el que unía a los polacos que luchaban por su libertad tras la anexión de Polonia por Rusia en 1863. Este Allegro ma non troppo es interrumpido por una sección Adagio, un punzante lamento del corno inglés. Con el retorno del tempo principal vuelve a escucharse el leitmotiv en el clarinete bajo, en el corno inglés y en las trompas a pleno pulmón. La culminación de la Sinfonía, con toques de campanas, posee un significado incierto -triunfalista o soterradamente pesimista-; puede concluir con uno u otro sentido, según la intención del director de orquesta en cuestión, como ocurre en varias otras Sinfonías de Shostakovich. Y hay más de un indicio de que el compositor se inclinaba personalmente, disfrazándolo de triunfo, por los finales derrotistas. En el caso de la Undécima parece particularmente claro, dado que se cree que Shostakovich quería denunciar (sin que lo adivinaran sus jerarcas) la tiranía del régimen soviético al aplastar con tanques el intento de Hungría por liberarse del yugo ruso.

Estrenada en Moscú el 30 de octubre de 1957 por Natan Rakhlin, al año siguiente obtuvo el Premio Lenin; obviamente, a los miembros del jurado no se les pasó por la mente que la conclusión pudiese ser amenazadora.

Ángel Carrascosa Almazán. Julio de 2025

 

DISCOGRAFÍA

Sinfonía 11 "El Año 1905", op. 103 (1957)

1958 Archipel     Sir Malcolm Sargent/OSinfBBC    13’29+15’16+14’27+13’10            6/5

1959 Testament  André Cluytens/ONacionalRTF      15’32+17’53+13’59+12’24            7/6

1959 EMI            Leopold Stokowski/OSinfHouston 15’04+19’51+11’33+15’50             7/7

1967 Russian      Mravinsky/OFilLeningrado            15’31+18’26+11’31+14’45             7/4

1979 EMI            Berglund/OSinfBournemouth         18’05+20’02+13’19+15’08             8/7,5                

1985 Decca         Haitink/OConcertgebouw               15’53+19’54+11’23+14’16             9/8,5

1988 Philips        Semyon Bychkov/OFilBerlín         15’22+18’21+12’19+13’52            8/8,5

1990 DG              Neeme Järvi/OSinfGotemburgo     13’48+17’09+10’21+13’29            7/8,5

1993 Teldec         Rostropovich/OSinfNacWashington 16’34+21’46+14’32+16’05          9,5/9

1995 Decca         Ashkenazy/OFilSanPetersburgo     14’33+17’44+09’40+13’24            8/8,5

1997 ICA             Rozhdestvensky/OBBCPhilharm   17’03+22’10+09’00+15’18            9/8

1997 SWR           Jakov Kreizberg/OSinfRadioSWR 14’32+17’38+10’50+13’52            7/7,5

1997 Warner       Mariss Jansons/OdeFiladelfia         16’08+19’39+11’38+16’11             9/7

2002? SWR         Rudolf Barshai/OSinfWDR            15’27+18’49+11’24+14’12             9/8

2009 Naxos         V.Petrenko/ORoyalPhilhLiverpool 13’43+18’17+11’10+14’23             7,5/8,5

2010 Bis              Wigglesworth/OFilRadioHolanda  16’27+19’49+12’18+15’06            8/9,5

2011 OPMC        Jakov Kreizberg/OFilMontecarlo   14’18+18’14+12’27+15’23            7,5/7,5

*2014 DCHall     Semyon Bychkov/OFilBerlín                                                                  9,5/8

2018 DG              Andris Nelsons/OSinfBoston          17’14+18’46+12’27+14’10            9/9

*2019 DCHall    Andris Nelsons/OFilBerlín                                                                        9,5/8,5

2020 Chandos     John Storgards/BBCPhilharmonic  17’40+21’03+12’16+15’44            8/10

2025 LSO            Gianandrea Noseda/OSinfLondres 16’01+20’00+12’37+14’27            8/8

domingo, 4 de mayo de 2025

De aquí y de allá: la "Quinta" de Beethoven, el Concierto 2 para piano de Shostakovich, "Rosenkavalier" y "Zaratustra" de Strauss

 

 

De entre las numerosas magníficas interpretaciones grabadas de la Quinta Sinfonía de Beethoven, si tengo que escoger mi preferida, es la de Daniel Barenboim con la Filarmónica de Viena en su reaparición tras el primer confinamiento en la pandemia, el 5 de junio de 2020. No sé si estará comercializada, pero yo tengo el DVD (de datos) con imágenes de muy buena calidad, lo mismo que la toma de sonido. Creo que la divulgó por streaming la propia Filarmónica de Viena, que actuó casi sin público -muy separados los pocos asistentes a la Musikverein- y que, antes de la Sinfonía, tocaron el Concierto nº 27, K 595, de Mozart, con Barenboim como solista.

Hay interpretaciones de la Op. 67 beethoveniana -entre las que considero magníficas- muy arrebatadas, otras muy sobrias, perfectas; esta logra un equilibrio único entre lo dionisíaco y lo apolíneo, si bien los músicos estuvieron entregados en cuerpo y alma a lo que tocaban y hubo pasión a raudales por parte de la batuta, pero sin visos de descontrol. ¡Y cómo tocaron! Cuando se comportan así, me parece que ninguna otra orquesta les supera. 

 

El Segundo Concierto para piano de Shostakovich me parece una payasada. Los movimientos 1º y 3º -sobre todo este último- son de una vulgaridad atroz: vulgaridad que intenta disfrazarse de ironía o de sarcasmo. Y del movimiento lento baste lo que voy a decir: un día puse Radio Clásica y me encontré con él; me sonaba vagamente, pero tardé en darme cuenta (cuando sonó el movimiento siguiente) de qué se trataba. había pensado que era la música de una película romántica cursi. Acabo de escuchar las versiones de ambos Conciertos por Yuja Wang y Andris Nelsons con la Sinfónica de Boston, que acaba de publicar DG, y aunque son excelentes interpretaciones (¡y tomas de sonido sensacionales!), no hay -en mi opinión- nada que hacer para salvar este Op. 102 shostakovichiano.

 

Cualquier tipo de guía o innumerables críticas afirman que el gran Rosenkavalier de Herbert von Karajan es el de EMI (1957), con la Orquesta Philharmonia, como uno de los mayores logros de todo su legado fonográfico. Sin embargo, para mí el que hizo, para DG, en 1984 con la Filarmónica de Viena, es abiertamente superior. Ante todo por la labor de la propia batuta (combinada con la actuación orquestal, claro está, sin olvidar la toma de sonido), pero también por los propios cantantes. Yo diría que, de los principales, solo la maravillosa Elisabeth Schwarzkopf como Mariscala del primero supera a una admirable Anna Tomowa-Sintow del segundo. Pero en 1957 hubo un serio problema en el reparto: el Barón Ochs (en realidad el papel más decisivo en la ópera de Richard Strauss) de Otto Edelmann, mientras que en 1984 la interpretación de Kurt Moll es colosal, insuperable hasta ahora. Comparando al resto de los cantantes en ambas versiones, no hay grandes diferencias a favor o en contra de unos y otros (Christa Ludwig o Agnes Baltsa, Teresa Stich-Randall o una sorprendentemente espléndida Janet Perry…). Y hay algo muy claro: si la Philharmonia estuvo estupenda, la Filarmónica de Viena estuvo aún mejor, bastante mejor. Es para mí una de las actuaciones discográficas más gloriosas de la mítica orquesta austríaca (y de Karajan, por supuesto). Lo que se lee en tantos sitios, mitificando la de los años 50, acaba calando en muchos melómanos que no se han tomado la molestia de comparar ambas grabaciones, y lo repiten y lo repiten… así, la opinión preponderante se eterniza.

 

Más Richard Strauss: durante años y años, las primeras grabaciones de Así habló Zaratustra carecen de un detalle (¡mucho más que un detalle!) que desazona: los sucesivos golpes de timbal de la impresionante Introducción suenan iguales, regulares, en ellas. Cuando escuché la grabación de Lorin Maazel con la Filarmónica de Viena (DG 1984) descubrí que el espaciar progresivamente un timbalazo del siguiente, y hacer la serie in crescendo es un hallazgo magnífico, que produce un efecto intensísimo. Hasta tal punto que me deja muy insatisfecho escuchar a quienes -sean Karajan, Böhm, Kempe o Solti, nada menos, entre otros- no lo hacían. Por suerte, Maazel creó escuela, como puede comprobarse en las sobrecogedoras series timbaleras de un Gustavo Dudamel, por ejemplo.

 

sábado, 15 de marzo de 2025

Shostakovich, Kavakos, Fleming

 

J.D.VANCE, abucheado en un concierto de música clásica en Washington

Una cacofonía de abucheos fue el punto álgido de la noche de música clásica en el auditorio del Kennedy Center, en Washington. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, y la segunda dama, Usha Vance, asistieron el jueves al concierto que daba la Orquesta Sinfónica Nacional con el violinista griego Leonidas Kavakos como solista del Concierto para violín y orquesta, num. 2, de Dmitri Shostakóvich. Y la audiencia del Kennedy, por lo general poco dada a alborotar, los recibió a alaridos y gritos de “¡habéis arruinado este lugar!”, proferidos hacia el palco de las autoridades, en el que la pareja se estrenaba, casi siete semanas después de la toma de posesión de Donald Trump.

Más allá de la disonancia ideológica entre la actual Administración y la mayoría de los habituales del Kennedy, faro cultural de una ciudad que votó abrumadoramente demócrata (92%) en las últimas elecciones, la protesta tenía que ver con el asalto de Trump al órgano de gobierno de la institución cultural. El presidente de Estados Unidos anunció a principios de febrero que tomaba el control del centro, del que pasaba a ser su presidente. Despidió al patronato con representantes de los dos partidos, nombró uno nuevo, lleno de fieles, como su jefa de gabinete, Susie Wiles, el cantante de country Lee Greenwood o la segunda dama, Usha Vance, y puso al frente a Richard Grenell, exembajador en Alemania, con la misión de limpiar del “virus woke” del Kennedy Center, y específicamente, “los shows de drag queens dirigidos a los jóvenes”.

“Fue impresionante. Llevo 20 años yendo al Kennedy Center y nunca había visto algo así: esta es la gente que normalmente no protesta”, explicó este viernes Toni Codinas, que se encontraba entre el público. Codinas también hizo notar otra situación sin precedentes: el enorme despliegue de seguridad, que provocó que el recital empezase con media hora de retraso. Los asistentes habían sido advertidos dos días antes de que no apuraran en su llegada al auditorio, pero no recibieron información sobre a qué invitado esperaban el jueves.

La protesta empezó tímidamente, cuenta Codinas, que calcula que duró “un minuto”. Fue cuando un señor entre el público se levantó para agradecer a los Vance su asistencia y el respetable estalló en abucheos. El vicepresidente respondió a las hostilidades con una sonrisa irónica y un saludo incómodo. Cuando el concierto hubo terminado, Grenell describió al público del Kennedy como “intolerante”.

Futuro incierto

No está claro lo que Trump pretende hacer con el centro, que programa anualmente unos 2.000 espectáculos de música, teatro, ópera o danza, aunque el anuncio de que a partir de ahora él es quien manda (alguien que nunca ha pisado el complejo cultural) ya ha tenido sus primeras consecuencias: han eliminado espectáculos como la actuación del Coro de Hombres Gais de Washington y ha habido cancelaciones voluntarias de músicos (Rhiannon Giddens) y actrices (Issa Rae). La soprano Renée Fleming y el cantautor Ben Folds han dimitido de sus puestos de asesores, y se ha dejado notar un cierto éxodo de donantes, tan esenciales en el sostenimiento de las artes de este país.

En el intermedio, los corrillos resaltaban el hecho de que Vance hubiera escogido un doble programa ruso (en la segunda parte, fue el turno de Petrushka, de Igor Stravinski), dos semanas después de acorralar, en el Despacho Oval y junto a Trump, al presidente ucranio, Volodímir Zelenski en una puesta en escena que Vladímir Putin pudo apuntarse como una victoria. No deja de ser irónico también que el vicepresidente se llevase una reprimenda justo cuando se disponía a escuchar a Shostakóvich, tal vez el compositor que mejor resume los encontronazos entre música y poder político en el siglo XX. Alguien que cayó en desgracia a los ojos de Stalin tras el estreno de Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, en los tiempos más oscuros de la Unión Soviética.

Aunque es probable que Vance no maneje esa información. En una entrevista de 2016 con The New York Times, afirmó que no se había dado cuenta hasta entonces de que la gente escuchaba música clásica por placer al reflexionar sobre su ascenso en el sistema de clases estadounidense tras el éxito repentino de sus memorias, Hillbilly. Una elegía rural. Con un discurso antiintelectual muy querido por el Partido Republicano, dijo: “Las élites usan palabras diferentes, comen platos diferentes, escuchan música diferente —me asombró saber que la gente escuchaba música clásica por placer— y, en general, viven en mundos diferentes a los de los pobres de Estados Unidos”.

Por lo que se ve, en esos mundos, al menos en Washington, él y las políticas de su Administración no son bien recibidos. IKER SEISDEDOS. El País, 15-3-2025

miércoles, 15 de enero de 2025

Piano, piano: Albéniz y Liszt*

 


Dos acreditadas opiniones acerca de Iberia de Isaac Albéniz:

“Jamás la música logró crear impresiones tan diversas y coloreadas. Los ojos se cierran como deslumbrados después de haber contemplado tantas imágenes” (Claude Debussy)

Iberia es la maravilla del piano. Ocupa quizá el más alto puesto entre las más brillantes muestras del instrumento rey por excelencia. Iberia sobresale sobre todo y sobre todos.

Representa para mí quizá la obra maestra de la escritura pianística” (Olivier Messiaen)

Junto a estas declaraciones, el autor del Catálogo de pájaros hace una interesante lista de las cumbres pianísticas a lo largo de la historia, según su criterio: tras los antecedentes de Couperin, Rameau, Bach y Scarlatti, cita: los Conciertos de Mozart, las Sonatas de Beethoven, los Estudios y las Baladas de Chopin, los Estudios sinfónicos de Schumann, los Estudios trascendentales de Liszt, las Imágenes y los Preludios de Debussy, Gaspard de la nuit de Ravel, páginas (sin especificar) de Balakirev, Prokofiev, Béla Bartók y Villa-Lobos, las Variaciones de Webern y las Estructuras de Boulez.

 

Excelente Sonata de Liszt por un joven desconocido

Naxos publicó hace ya un año un disco que acabo de conocer. Pertenece a la serie de pianistas laureados en competiciones de piano, en esta ocasión el joven Angel Stanislav Wang (Los Angeles, 2003), vencedor del Premio Jaén 2022. El disco, estupendamente grabado, contiene la Sonata en Si menor de Liszt en una ejecución deslumbrante y una lectura de una enorme pasión y elocuencia, así como de punzante lirismo: una de las mejores interpretaciones que haya escuchado en discos de los últimos años. El programa se prolonga en una acertada aproximación al Fandango de candil de Granados, en la preciosa pieza -obra encargo de aquel concurso- titulada Poema a un amor eterno, de la compositora canaria Laura Vega, y se cierra con el Quinteto para piano y cuerda de Shostakovich, en compañía del Cuarteto Bretón: otra interpretación equiparable a las mejores. Concluyendo: no creo conocer una Sonata de Liszt tan admirable a un pianista de 19 años de edad.

*A propósito, no es verdad lo que contó el fantasioso Isaac Albéniz: que había tenido un encuentro con Liszt en Weimar. No, no se produjo lo que el compositor catalán tanto habría deseado.

domingo, 2 de junio de 2024

Mis filmaciones musicales favoritas (V)

 

Incluyo solo DVDs y Blu-rays comerciales, no filmaciones más o menos “piratas” o que puedan circular por plataformas. Cuando la marca del disco aparece en letra redonda, la filmación está editada (también) en Blu-ray.


BARTÓK

-Concierto piano 1 – Barenboim/OFilViena/Boulez CMajor

-Concierto para orquesta – Boulez/OFilBerlín EuroArts

-Danzas folklóricas rumanas – Solti/OFilViena Decca

-Cuartetos 2, 3 y 6 – Cuarteto Takács Decca

-El castillo de Barbazul – Gubanova, Relyea/OdeParís/Salonen/*Warlikowski Arthaus

 

SZYMANOWSKI

-El rey Roger – Kwiecien, jarman, Pirgu, Begley/Coro&OCoventGarden/

Pappano/*Kasper Holten OpusArte

 

BUSONI

-Doktor Faust – Hampson, Kunde, Groissböck, Trattnigg/

Coro&OÓperaZúrich/P.Jordan/*Grüber Arthaus

 

SCHOENBERG 

-Noche transfigurada – Sinopoli/StaatskapelleDresde Arthaus

-Variaciones op. 31 – Barenboim/OWest-EasternDivan CMajor

-Gurre-Lieder – Fritz, Magee, Larsson, Marquardt, Ablinger-Sperrhacke/

Coros/OFilHolandesa/Marc Albrecht/*Audi OpusArte

 

BERG

-Concierto violín “A la memoria de un ángel” – Faust/OFestivalLucerna/ Nelsons Accentus

-Concierto de cámara – M.Barenboim, K.Said/EnsembleBoulez/Barenboim Arthaus

-Suite de Lulú. El vino – Prohaska, Röschmann/OFilViena/Boulez CMajor

-Wozzeck –Grundheber, W.Meier, Wottrich, M.Baker, Clark, Von Kannen/ CoroÓperaEstatal&StaatskapelleBerlin/Barenboim/*Chéreau Warner

 

PROKOFIEV

-Concierto piano 3 – Lang Lang/OFilBerlín/Rattle Sony

-Concierto violín 1 – Perlman/OSinfBBC/Rohzdestvensky Medici

-Sinfonía 1 “Clásica” – Celibidache/OFilMúnich (+ensayos) EuroArts

-Romeo y Julieta (coreogr. McMillan) – Ferri, Corella/ Ballet&OScalaMilán/Garfort TDK

 

STRAVINSKY

-El pájaro de fuego – Boulez/OSinfChicago TDK

-La consagración de la primavera – Rattle/OFilBerlín Avalon

-El canto del ruiseñor – Nelsons/OSinfRadioBávara CMajor

-La consagración de la primavera (2 pianos) – Argerich, Barenboim EuroArts

-Sinfonía de los salmos – K.Petrenko/CoroRadioBerlín/OFilBerlín DCHall

 

SHOSTAKOVICH

-Sinfonía 1 – Solti/OSinfChicago CMajor

-Sinfonía 5 – Yutaka Sado/OFilBerlín EuroArts

-Sinfonías 6 y 9 – Bernstein/OFilViena DG

-Sinfonía 8 – Nelsons/OConcertgebouw CMajor

-Cuartetos 3 y 8 – Cuarteto Borodin Medici

 

POULENC

-Diálogos de Carmelitas – Schellenberger, Silja, Dever, Aikin, Robertson, Gietz/

Coro&OScalaMilán/Muti/*Carsen Arthaus

 

IVES

-Sinfonía 2. La pregunta sin respuesta – Bernstein/OSinfRadioBávara, OFilNuevaYork DG

 

GERSHWIN

-Rapsodia en blue. Un americano de París. Concierto en Fa. I got rhythm – Marcus Roberts/OFilBerlín/Ozawa EuroArts

 

FALLA

-Noches en los jardines de España. El retablo de Maese Pedro – Larrocha; Joan&Xavier Cabero, Justino Díaz/OSinfMontreal/Dutoit Decca

-El sombrero de tres picos – Barenboim/OSinfChicago TDK

-La vida breve – Gallardo-Domâs, J.de León, Bou, Corbacho/CoroGeneralitat Valenciana/OComunitatValenciana/Maazel/*G.C del Monaco CMajor

 

RODRIGO

-Concierto de Aranjuez – John Williams/OFilBerlín/Barenboim Arthaus

 

viernes, 3 de mayo de 2024

Las interpretaciones favoritas de mi colección de discos (VIII)

 

STRAVINSKY

-El canto del ruiseñor – Reiner/OSinfChicago

-Concierto violín. La consagración de la primavera – Perlman/OSinfChicago/

Barenboim

-Historia del soldado – Markevitch/Solistas/Cocteau, Ustinov

-El pájaro de fuego – Boulez/OSinfChicago

-Petruchka – Klemperer/ONewPhilharmonia

-Sinfonía en Do. Sinfonía en tres movimientos – Solti/OSinfChicago

-3 Movimientos de Petruchka – Kissin

-Sinfonía de los Salmos – Celibidache/Coro&OFilMúnich

 

SHOSTAKOVICH

-Sinfonía 4 – Haitink/OSinfChicago

-Sinfonía 5 – Haitink/OConcertgebouw

-Sinfonías 6 y 9 – Bernstein/OFilViena

-Sinfonía 8 – Solti/OSinfChicago

-Sinfonía 10 – Karajan/OFilBerlín 1982

-Sinfonía 13 – Tikhomirov/Coro&OSinfChicago/Muti

-Cuartetos 3, 7 y 8 – Cuarteto Borodin Virgin 1991

-Quinteto piano – S.Richter/Cuarteto Borodin

-Sonatas violín y viola – Mintz/Postnikova

-Sonata piano 2 – Gilels

 

BERG

-Concierto violín “A la memoria de un ángel” – Zukerman/OSinfLondres/ Boulez

-3 Piezas orquesta. Suite lírica: 3 Piezas. Lulu: suite – Alessandra Marc/ StaaskapelleDresde/Sinopoli

-Concierto de cámara – Maisenberg, Zehetmair/OCámEuropa/Holliger

-Cuarteto op. 3. Suite lírica – Cuarteto Alban Berg

-7 Lieder juveniles y Altenberg – Norman/OSinfLondres/Boulez

-Wozzeck – Grundheber, W.Meier, G.Clark, Von Kannen, M.Baker, Wottrich, Menzel/CoroÓperaEstatal&StaatskapelleBerlin/Barenboim

 

WEBERN

-Obras completas – Boulez DG

 

HINDEMITH

-Concierto violín – Midori/OSinfNDR/Eschenbach

-Música cuerda y metal – Muti/OSinfChicago

-Nobilissima Visione – Blomstedt/OSinfSanFrancisco

-Sinfonía Matías el pintor. Metamorfosis sinfónica – Salonen/OFilLosAngeles

-La vida de María – Rachel Harnisch/Jan Philip Schulze

 

IVES

-Sinfonía 2. Central Park en la oscuridad. La pregunta sin respuesta – Bernstein/OFilNuevaYork

-Sinfonía 4 – Tilson Thomas/OSinfChicago

-Sonata “Concord” – Aimard, T.Zimmermann, Pahud 

 

GERSHWIN

-Un americano en París. Obertura Cubana – Dutoit/OSinfMontreal

-Concierto en Fa – Ohlsson/OSinfSanFrancisco/Tilson Thomas

-Rhapsody in blue – Bernstein/OFilLosAngeles/Bernstein

-5 Canciones y 4 Medleys – Sarah Vaughan/OFilLosAngeles/Tilson Thomas

 

FALLA

-El amor brujo – V. de los Ángeles/OPhilharmonia/Giulini

-El sombrero de tres picos – V. de los Ángeles/OPhilharmonia/Frühbeck

-Noches en los jardines de España – Larrocha/OFilLondres/Frühbeck

-Concierto para clave – Tony Millán/Solistas/Colomer

-4 Piezas españolas – Esteban Sánchez

-Fantasía bética – Josep Colom

-7 Canciones populares españolas – Berganza/Lavilla

-El retablo de Maese Pedro – Rodríguez Aragón, Renom, Ausensi/ONacRTF/ Toldrá

 

GERHARD

-Concierto orquesta. La Peste – Norman del Mar/OSinfBBC; Coro&OSinfNacionalWashington/Dorati

-Sinfonía 4 “Nueva York”. Libra. Leo – C.Davis/OSinfBBC; LondonSinfonietta/ Atherton


MOMPOU

-Canciones y danzas – Larrocha

-Música callada – Perianes

-24 Piezas piano - Volodos 

-17 Canciones – Caballé/Mompou

 

HONEGGER

-Sinfonías 2 y 3 “Litúrgica” – Jansons/OFilOslo

-Sinfonías 4 “Deliciae Basiliensis” y 4 “Di tre Re” – Luisi/OSuisseRomande

viernes, 27 de octubre de 2023

Culminación de dos ciclos sinfónicos: Shostakovich y Bruckner

 

Nelsons completa las Sinfonías de Shostakovich

Deutsche Grammophon pone fin a su ciclo sinfónico de Shostakovich a cargo de Andris Nelsons y la Orquesta Sinfónica de Boston, con el añadido del Coro del Festival de Tanglewood. Se trata de un doble CD con las números 2 “Octubre”, 3 “Primero de mayo”, 12 “El año 1917” y 13 “Babi Yar”. Las interpretaciones son admirables, pero el problema está en que las tres primeras de estas cuatro Sinfonías valen musicalmente muy poco; solo se salva, claro está, la última. Compuestas, respectivamente, en 1927, 1929, 1961 y 1962, las tres primeras son obras patrióticas muy espectaculares pero bastante vacías.

La Segunda expresaba, según el propio Shostakovich, “el pathos de la lucha y la victoria”: un lema que se podría aplicar a la Quinta de Beethoven. Pero ¡menuda diferencia! La Tercera, también con coro como la precedente, es plenamente jubilosa, pero casi tan retórica y vacua. Y bastante más larga. La Duodécima, dedicada a la memoria de Lenin, demuestra por descontado mayor oficio y madurez que esas dos, sobre todo desde el punto de vista formal, pero dista de ser una de las mejores de su autor; su retórica resulta bastante agobiante. Los cuatro movimientos de que consta se titulan “Petrogrado revolucionario”, “Razliv” (“Crecidas”*), “Aurora” y “El amanecer de la humanidad”.

La Décimotercera, por fin, es una obra de veras importante. El sobrenombre “Babi Yar” se refiere a la terrible matanza de judíos realizada por los nazis que tuvo lugar en un paraje de ese nombre, junto a Kiev: el 30 de septiembre de 1941 fueron asesinadas indiscriminadamente 33.771 personas de todas edades y arrojados sus cuerpos a un gran barranco. Sobre cinco poemas de Evgeni Evtuchenko, Shostakovich compuso para una nutrida orquesta, más un bajo solista y un coro solo de bajos, una de sus partituras más sinceras y emocionantes (desprovista, además, de efectismos). Magníficos tanto el Coro como la Orquesta, en cuanto al solista, se impone la fuerza expresiva de Matthias Goerne, con una voz cada vez más grave y cavernosa (vamos, yo creo que más que Wozzeck u otros barítono-bajos que ahora cultiva, podría hacer Hunding o Hagen. Ya he visto que ha pasado de hacer Papageno a Sarastro). La labor de Nelsons me parece absolutamente magistral. De las no muchas versiones que conozco (tampoco hay muchas) de las Sinfonías 2, 3 y 12, estas son probablemente las mejores. En cuanto a las de la 13, creo que aún me convence un poco más la de Riccardo Muti en Chicago con Alexey Tikhomirov (CSO 2020).

*Según explica Timothy Day, se refiere a la cabaña de un campesino situada a unos 60 kilómetros de Leningrado desde donde Lenin, escondido, dirigía sus actividades.  

 

… y Thielemann las 11 de Bruckner

Aunque resulte sorprendente, la Orquesta Filarmónica de Viena, ideal para Bruckner (y que posee grabaciones portentosas con, entre otros, Klemperer, Böhm, Karajan o Giulini), no había grabado un solo ciclo unitario con un mismo director. Pues bien, Christian Thielemann acaba de completarlo para Sony. Y no solo las numeradas del uno al nueve, sino también la“Cero Cero” (1863) y la “Cero” (1869).

He aquí las fechas de publicación de estas grabaciones y mis calificaciones: Cero Cero: 2023 (8/8); Cero: 2023 (8/8); 1ª: 2023 (8/8); 2ª: 2022 (8/8,5); 3ª: 2021 (8/8,5); 4ª: 2021 (7/8,5); 5ª: 2022 (7,5/8,5); 6ª: 2023 (7,5/8); 7ª: 2023 (8,5/8); 8ª: 2020 (7/8,5); 9ª: 2023 (7/8).

Como se puede ver, las tomas de sonido no me parecen a la altura de lo mejor que puede hoy lograrse; es más, tengo la impresión de que las que fueron registradas en primer lugar suenan con un poco más de presencia y pegada que las más recientes. No sé si también tendrá algo que ver con que, a lo largo de los pocos años que han transcurrido entre las primeras (y otras ediciones suyas con la Filarmónica de Múnich o la Staatskapelle Dresden), Thielemann parece que ha evolucionado un poco… a peor, en mi opinión. Ya no se trata de algunas excentricidades ocasionales -que parecen haber ido remitiendo-, sino de un gusto por un sonido menos robusto y hasta recio, sino más pulido y delicado, demasiado cerca de lo dulzón en ocasiones, y con propensión a exagerar los pianos o pianísimos. Recuerdo ahora lo que escribía a este respecto Aaron Copland, con lo que estoy totalmente de acuerdo: “El atractivo del sonido es una fuerza poderosa y primitiva, pero no debemos permitirle que usurpe una porción exagerada de nuestro interés. El plano sensual es importante en música, muy importante, pero no constituye todo el asunto […] No vaya a creerse que el valor de la música está en razón directa de su atractivo sonoro, ni que la música escrita por el compositor más grande sea la de sonoridades más deliciosas. Si ello fuera así Ravel sería un creador más grande que Beethoven”.

Y en este ciclo sinfónico bruckneriano no solo me estoy refiriendo a la sonoridad propiamente dicha, sino también a la expresión, a menudo menos dramática y sin la debida tensión. Habrá a quien le encante esto, pero no es mi caso. Lo que más siento es que Thielemann es, o sería, capaz de hacer un Bruckner extraordinario: ahí está el primer movimiento de esta Séptima, que podría ser una de las más grandes de no ser por la distanciada frialdad del “Adagio” y un cierto desinterés en los dos últimos movimientos.

 

He aquí mis versiones “diez”:

Cero: Barenboim/OSinfChicago DG 1981

1ª: Barenboim/OFilBerlín Teldec 1998

2ª: Barenboim/OSinfChicago DG 1981

3ª: Celibidache/OFilMúnich EMI 1987 · Barenboim/OFilBerlín Teldec 1996

4ª: Böhm/OFilViena Decca 1974 · Barenboim/StaatkapelleBerlin DeutschlandRadioKultur 2008

5ª: Klemperer/ONewPhilharmonia EMI 1967 · Solti/OSinfChicago Decca 1980

6ª: Celibidache/OFilMúnich EMI/*Sony 1991

7ª: Celibidache/OFilMúnich *Sony 1990 · Celibidache/OFilBerlín *EuroArts 1992 · Barenboim/OFilBerlín Teldec 1993 · Celibidache/OFilMúnich EMI 1994

8ª: Karajan/OFilViena *DG 1979 · Giulini/OPhilharmonia BBC 1983 · Celibidache/OFilMúnich *Sony 1990 · Barenboim/StaatkapelleBerlin DG 2010/*Accentus

9ª: Giulini/OFilViena DG 1989

 

Y una calurosa recomendación: el CD titulado “Verismo”, a base de preludios e intermedios operísticos veristas (Ponchielli, Puccini, Mascagni, Leoncavallo, Wolf-Ferrari, Cilea) que acaba de lanzar el sello Onyx a cargo de Domingo Hidoyan (armenio-venezolano, n. 1980, esposo de la soprano Sonya Yoncheva) al frente de la Orquesta de la que es director titular, la espléndida Royal Philharmonic de Liverpool. Hindoyan comprende y domina a la perfección el tan particular lenguaje de estas páginas, y más alicientes: el CD agrupa nada menos que 14 piezas, algunas muy poco conocidas, y las tomas de sonido son sencillamente magníficas.   

jueves, 28 de septiembre de 2023

La Octava Sinfonía de Shostakovich

 

SHOSTAKOVICH: Sinfonía No. 8

Segunda sinfonía de la llamada «trilogía de la Guerra» (7ª, 8ª y ), mientras la primera de ellas, la n° 7 “Leningrado”, es una afirmación “positiva” y épica que alentó el fervor patriótico en la lucha contra el nazismo, la Octava es una sombría reflexión y una pavorosa vivencia personal sobre los horrores de la guerra. Por ello ha sido, no sin acierto, comparada con las pinturas negras de Goya sobre este tema, e incluso con el Guernica de Picasso.

Fue compuesta en Ivanovo (al noroeste de Moscú) el verano de 1943, durante la terrible batalla de Stalingrado, dos años después de que los nazis atacasen la Unión Soviética y poco más de un año después de que el ejército alemán llegase hasta Stalingrado, circunstancia que movió a Shostakovich a escribir la Séptima hasta el momento en que fue evacuado a Kyuibishev, donde la completó.

El 4 de noviembre del mismo año 1943 fue estrenada en Moscú la Octava Sinfonía bajo la dirección de Yevgeni Mravinsky, a quien había sido dedicada. Pese al desconcierto que causó, obtuvo un considerable éxito. Pero pocos años después, ya abiertamente desde 1948, empezó a ser duramente criticada por la jerarquía soviética, que poco después llegaba a declararla oficialmente “formalista y derrotista”, “contrarrevolucionaria y antisoviética”, “que insiste demasiado en los aspectos sombríos y trágicos de la realidad y muestra un inveterado pesimismo”. Frase esta última absolutamente cierta. Según confesó el compositor a Solomon Volkov (Testimonio, Aguilar 1991): “Dijeron ¿por qué escribió Shostakovich una sinfonía optimista al principio de la guerra y ahora escribe una trágica? Al comienzo de la guerra estábamos en retirada y ahora estamos contraatacando, destruyendo a los fascistas. Y Shostakovich se muestra trágico; eso significa que está del lado de los fascistas” (¡!)

Caer la obra oficialmente en desgracia significaba de hecho la prohibición de ser interpretada en la URSS así como el arrinconamiento de su primera grabación, realizada por Mravinsky en 1947. Para ese momento, la Octava Sinfonía ya había sido interpretada en algunas ocasiones fuera de Rusia: el año 1944 en Nueva York, bajo la dirección de Arthur Rodzinsky, la cadena CBS pagó al Gobierno soviético diez mil dólares por los derechos de la primera transmisión radiofónica; en Boston dirigida por Sergei Kussevitzky; en México por Carlos Chávez y en Londres por Sir Henry Wood. Pero pronto cayó en un casi completo olvido, hasta 1961 en que apareció su segunda grabación discográfica, dirigida por Kyril Kondrashin. Durante bastantes años y pese al aprecio de muchos conocedores, no ha sido tan interpretada ni tan grabada como harían esperar sus merecimientos. Sólo a partir de los años 80 se le está haciendo justicia tanto en las salas de concierto como en los estudios de grabación.

Si el día mismo del estreno suscitó incomprensión hasta en personalidades tan relevantes como Prokofiev (quien manifestó que “le sobraban al menos dos tercios” de su extensión), pocos años después se llegó hasta la condena más furiosa en la Unión Soviética. En “Testimonio”, Shostakovich declaraba a Volkov: “Un musicólogo de Moscú me contó la siguiente historia: estaba él dando una conferencia sobre compositores soviéticos y en el curso de la misma alabó mi Octava Sinfonía. Tras la conferencia, T. N. Khrennikov (uno de los compositores más influyentes del régimen) se acercó a verle, rugiendo de rabia: ‘¿Sabe usted a quién ha estado elogiando? ¿Lo sabe? ¡Tan pronto como nos libremos de los Aliados aplastaremos a Shostakovich con el pulgar!’”

Si en algunas ocasiones Shostakovich siguió los dictados del régimen soviético (la música debía ser optimista, “positiva”, fácil para llegar al pueblo, etc.) y en otras aparentó seguirlos, burlándose con un sarcasmo que en muchos casos ni siquiera barruntaron las autoridades de su país, en la Octava Sinfonía no debió de intentar siquiera seguirlos, ni aparentarlo, sino que se sumergió directamente y de lleno en un pesimismo radical, en una depresión sin el menor asidero de esperanza, yendo hasta más allá de toda emoción, hasta un nihilismo absoluto.

La Octava Sinfonía tiene un número de movimientos, cinco, no muy frecuente en su autor; lo había adoptado, por ejemplo, en el Quinteto para piano y cuerda (1940) y lo volvería a seguir en la Novena Sinfonía (1945) y en los Cuartetos Tercero (1946) y Octavo (1960). Comienza con un extenso Adagio que puede traer a la mente el Moderato inicial de la Quinta Sinfonía o el Largo con que comienza la Sexta, pero el de la Octava es aún más sombrío y desolador. La célula temática de toda la Sinfonía es una nota que se oye en primer y tercer lugar, y entre ambas otra que es siempre un tono o un semitono más alta o más baja. Su primera aparición es, por ejemplo, Do-Si bemol-Do y, más tarde, Do-Re-Do y Si-Do-Si. El moroso desarrollo conduce a una suave y progresiva aceleración del tempo (allegro non troppo y luego allegro) y culmina en un clímax terrorífico que prescribe ffff y que es el comienzo de la recapitulación, con el tempo lento del comienzo y que concluye con una engañosa quietud. Este movimiento, el único que la muerte permitió grabar a Kussevitzky (en 1951) fue descrito por el gran director en estos términos: “El poder de su emoción humana sobrepasa a todo lo compuesto en nuestro tiempo”.

Es de insólita audacia continuar, como hace Shostakovich, con dos scherzi de aire marcial igualmente agresivos y burlescos, incluso similares en el tempo (Allegretto y Allegro non troppo). Más grotesco el primero (se ha afirmado que describe los triunfalistas y ridículos desfiles nazis), más salvaje el segundo, que repite de principio a fin un machacón y mecánico ritmo hasta desembocar en un paroxístico clímax de brutalidad sin precedentes, enlazándose sin pausa con un originalísimo y genial Largo en forma de passacaglia (una estructura empleada en varias ocasiones por el compositor en aquellos años), que parece simbolizar la plena devastación y desolación del campo tras la batalla. De nuevo sin pausa se enlaza mediante una modulación con el movimiento final, un Allegretto que parece va a traer la paz, o al menos el olvido de la tragedia, en los sucesivos episodios a cargo del fagot, los violines, la flauta, los chelos, el oboe, etc. Pero no se trata más que de un engañoso espejismo: poco a poco la calma va encrespándose hasta prorrumpir en un clímax que repite el del primer movimiento, remachado por unos trombones que no dejan lugar a dudas. Clarinete bajo, violín, chelo y fagot retornan, pero nada convence de que la paz se haya alcanzado al fin. Por el contrario, el movimiento y la Sinfonía concluyen en un clima de disolución terminal, sin el menor resquicio de salida. “Desaparecida toda emoción, el horror permanece” (Timothy Day).

La Octava de Shostakovich, seguramente una de la Sinfonías más sinceras de su autor y de las más prominentes del siglo XX, es dudoso que llegue a gozar del favor del público tanto como la Quinta, la Séptima o la Décima; éstas son más efectistas y no sacuden como la Octava la conciencia del oyente hasta casi el dolor físico.

 

Sinfonía 8, en Do menor, op. 65 (1943)

1961 Melodiya   Kondrashin/OFilMoscú                   23’57+5’44+6’04+08’28+12’13    7,5/5

1973 EMI            Previn/OSinfLondres                       25’08+5’51+5’34+11’16+13’23     9/7,5

1976 BerlinClassics  Kurt Sanderling/OSinfBerlín    27’10+6’37+6’46+10’32+15’27     9,5/7,5

1982 Philips        Mravinsky/OFilLeningrado            24’33+6’07+6’17+09’37+15’28    8,5/7

1983 Decca         Haitink/OConcertgebouw               25’55+6’14+5’57+08’49+14’47    9/8,5

1988 Melodiya   Rozhdestvensky/OSMinCultURSS 24’37+6’30+7’49+09’37+13’35    8/4

1989 Chandos     Neeme Järvi/ONacionalEscocia     26’28+6’42+5’54+09’54+14’28    6/8

1989 RCA           Slatkin/OSinfStLouis                      26’35+6’14+5’54+09’43+13’05    7/8,5     

1989 Decca         Solti/OSinfChicago                         25’44+6’30+6’27+09’42+14’31    10/9

1992 Philips        Bychkov/OFilBerlín                        25’03+6’00+6’24+10’24+14’50    6/8

1993 Teldec         Rostropovich/OSinfNacWashington     22’52+6’16+6’58+10’23+14’45    9/8

1994 Denon        Inbal/OSinfViena                              28’05+6’37+6’52+10’00+15’59    8/8,5

1994 Decca         Ashkenazy/ORoyalPhilharmonic   24’58+5’57+6’11+09’35+13’44     7/8,5

1994 DG              Previn/OSinfLondres                       27’47+6’14+6’08+13’17+14’16    9,5/9

2001 EMI            Jansons/OSinfPittsburgh                 24’28+6’27+6’20+10’01+15’09    7,5/8

2005 LSO            Rostropovich/OSinfLondres           26’35+6’45+7’07+12’01+16’14    8/8

2005 Pentatone   Berglund/ONacionalRusa               27’44+6’34+6’48+09’39+15’33    7/8,5

2006 Arts             Oleg Caetani/OSinfVerdiMilán      20’44+5’52+6’01+07’40+13’19    6/8

*2012 C Major   Nelsons/OConcertgebouw               25’20+6’42+7’02+11’12+16’25     9/9

2016 DG              Nelsons/OSinfBoston                      26’44+6’31+6’37+10’33+16’11     9/9

2019 Sony           MichaelSanderling/OFilDresde      28’34+6’27+5’53+10’01+16’37    7,5/8,5

2020 Warner       Tugan Sokhiev/OCapitolioToulouse    28’22+6’19+6’10+10’35+14’57    7,5/8,5