sábado, 12 de septiembre de 2026

Y ahora un joven pianista que NO es oriental: el alemán Justus Eichhorn, de 17 años

 

 

Un recital en el que demostrar sus variadas capacidades

Con su debut en Deutsche Grammophon con el bien aprovechado disco (75’13”) titulado “The Source”, creo que tenemos otro gran pianista en ciernes. Ha urdido un programa muy heterogéneo que incluye tres piezas propias -que no tienen mala pinta- (¿tendrá, por cierto, algún parentesco con el director muy elogiado por Solti Kurt Eichhorn, 1908-1994?) con las que parece convencernos de la versatilidad de su arte, reivindicando de paso la muy poco conocida música del discípulo de Beethoven y maestro de Liszt Carl Czerny (1791-1857), del que interpreta tres piezas de su colección de estudios titulada El arte de tener los dedos a punto. El joven Eichhorn los tiene, sin la menor duda.

Pero lo que más me ha impresionado de este joven es la capacidad que muestra para cantar y paladear las melodías, como si fuese un pianista maduro muy inspirado. Así puede comprobarse en el famoso Sueño de amor nº 3 y en la bellísima Consolación nº 3 de Liszt, en la excelsa Canción sin palabras op. 30/1 (Andante espressivo) de Mendelssohn, en la conocida Serenata del Canto de cisne y en Heidenröslein (transcr. Alfred Cortot) de Schubert, en el asombroso lied Morgen (Op. 27/4) de Richard Strauss, e incluso en varias páginas dieciochescas: el Largo del Concierto para piccolo RV 443 de Vivaldi (arreglo propio), o en el Adagio basado en Alessandro Marcello, BWV 974 de Bach. Por cierto, ejemplar su Concierto Italiano

Eichhorn ha incluido -y bordado- tres interesantísimas piezas de En una noche, op. 15 de Paul Hindemith. Vuelve a Liszt con un hondo Pater noster (de las Armonías poéticas y religiosas) y cierra el disco con una erizada y fulgurante lectura de su Vals Mefisto nº 1. Porque Eichhorn también es un virtuoso.

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