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sábado, 22 de agosto de 2026

Kirill Petrenko, más director que músico · Voces “raras” · Y un apéndice

  

Su País

En Digital Concert Hall acabo de escuchar a Kirill Petrenko dos interpretaciones de sendas obras muy significativas: Mi País de Smetana y El oro del Rin de Wagner.

El ciclo de seis poemas sinfónicos tuvo lugar en la Sala Smetana (¡muy propio!) de Praga el 12 de mayo de 2024. Ninguna de las seis partes se vio libre de ciertas carrerillas, al menos en alguna de sus secciones; también se acusa cierta propensión al efectismo -aunque el carácter épico de estos poemas patrióticos no siempre ha sido muy perceptible-, así como a destacar quizá en exceso ciertos motivos que deberían aparecer -sí, es importante que se escuchen-, pero en segundo plano: no se es más claro por hacer sonar a niveles similares todo lo escrito en la partitura. Pero quizá el defecto recurrente más apreciable en su desempeño como director es el problema con las transiciones entre pasajes, que suelen ser poco fluidas, un tanto abruptas, con perceptibles costuras. Furtwängler dijo algo así como que el arte de la dirección orquestal reside ante todo en el dominio de las transiciones. Pues bien, el director titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín no posee precisamente ese arte. Como también se pudo apreciar en su Oro del Rin.

 

Oro “lírico”

Esta carencia se apreció igualmente en muchos momentos de su Rheingold del 10 de abril de 2026 en la Philharmonie de Berlín. En versión de concierto, por supuesto, aunque algunos cantantes no dejasen de gesticular y hasta de desplazarse: versión atenuada de lo que harían en el escenario de un teatro.   

En el largo elenco de voces hubo un poco de todo, si bien fue norma casi general el recurso a voces más líricas de la cuenta. Christian Gerhaher es un cantante excepcional y un gran intérprete, pero su voz, puramente baritonal (lírica) no es adecuada, ni mucho menos, para Wotan, que requiere un bajo-barítono o un bajo propiamente dicho. Quizá esta circunstancia le llevó a sobreactuar un poco (a veces, bastante). Lo menos acertado del reparto fue, en mi opinión, el Alberich de Leigh Melrose, un barítono atenorado para un papel que exige una voz no menos grave y dramática que la de Wotan (aunque se diferencia de esa en que conviene que sea de carácter). Circunstacia por la cual el grado de sobreactuación del cantante fue disparado, disparatado. Catriona Morison hizo con mucho acierto de Fricka, aunque su voz no es de mezzo, sino prácticamente de soprano, más lírica que dramática. 

Me gustó mucho, sin embargo, Brenton Ryan como Loge. Es un tenor lírico, pero de voz no muy pequeña, tipo vocal que me parece el más idóneo para este personaje, que, sin embargo, han grabado -no entiendo bien por qué- tenores más dramáticos, como Wolfgang Windgassen, Ludwig Suthaus, Set Svanholm o Siegfried Jerusalem. Otros directores han optado por tenores líricos con cierto squillo, como Gerhard Stolze, Peter Schreier, Heinz Zednik, Graham Clark o Stephan Rügamer. Decisión que encuentro más pertinente, tanto por el carácter del personaje como por motivos estrictamente vocales.

También me parecieron bien los dos gigantes -Le Bu como Fasolt y Patrick Guetti como Fafner, este último quizá un poco bisoño-, la soprano lírica ancha Sarah Brady como Freia o Jasmin White, una joven contralto-contralto como Erda. También estuvieron en su sitio los restantes cantantes, los papeles más breves.

La labor de Petrenko tampoco me convenció gran cosa: ya desde el mismo Preludio, no bien graduado el crescendo, hasta la Entrada de los dioses en el Walhalla, en la que -pese a que este director suele tender al estruendo efectista-, se quedó algo corto. Sus tempi fueron especialmente rápidos y con frecuente sensación de nerviosismo: 137’ frente a los 150’ (Milán) o 155’ (Roma) de Furtwängler, los 158’ de Knappertsbusch (1956 y 1958), los 146’ de Solti y de Karajan, los 149’ (1993) o 153’ (2010) de Barenboim.

 

Voces raras en Wagner

De todas maneras, si me he sorprendido de algunas de las decisiones vocales de este Rheingold, no son nada comparadas con el hecho de que Klaus Florian Vogt, que no debería haber pasado del David de Los maestros cantores, haya encarnado en principalísimos escenarios a Sigfrido y a Tristán. Algo que muchos consideramos totalmente incomprensible.

Un caso opuesto: escuchando ayer mismo a Georg Hann como Daland en El holandés errante de Clemens Krauss, busqué a este cantante en Wikipedia, y lo etiqueta como bajo-barítono. Pues bien, este señor (1897-1950), en todo lo (poco) que le he escuchado* siempre me ha parecido uno de los pocos bajos-bajos, incluso bajo profundo, que recuerdo. ¡Qué descontrol!

*Los dos grandes oratorios de Haydn, Der Freischütz, un recital del sello Phonographe (1938-1943) y quizá algo más que ahora no recuerdo.

 

..................................

 

APÉNDICE

 

Pablo Heras Casado creo que le ha arrebatado a François-Xavier Roth y a Jordi Savall la primacía como mal intérprete de Bruckner: su Tercera Sinfonía, en la (desafortunada) versión de 1873, que acaba de lanzar Harmonia Mundi al frente de Anima Eterna Brugge, me ha parecido fatal. Creo que no tiene idea de cómo es, cómo debe sonar este compositor, y además de caprichosa, su versión resulta un “caos de chatarras”, como la ha calificado un amigo que la ha escuchado conmigo: cualquier forte o fortissimo es un engrudo en el que no se reconoce lo que está ocurriendo, lo que está escrito.

Pero estoy convencido: no faltarán quienes elogiarán esta grabación. Porque, claro, seguro que afirman que está históricamente bien informada. Pero esta vez hay un problema adicional: esta versión de 1873 no se estrenó hasta 1977. ¿Realmente se hizo con instrumentos antiguos y con criterios decimonónicos? ¿Habría que copiarla? No sé quién la dirigió en el estreno. ¿La hizo muy mal y aquí se la copia?... En cualquier caso: un disco absurdo e innecesario del que hay que huir. ¡Con lo bien que comenzó su carrera el director granadino!...


miércoles, 24 de junio de 2026

La seriedad y fiabilidad de los críticos musicales

 

Prácticamente me retiró la palabra y desde entonces se ha dedicado, a lo largo de años, a llevarme agriamente la contraria en mis opiniones. Esta fue la furibunda reacción de un conocido crítico musical por haberle dejado -en privado- en evidencia. Escribió en una revista que tal versión de uno de los grandes Conciertos para violín era fría, distante, indiferente, etc. Discutí con él diciéndole que no podía entender que opinase eso de aquella interpretación. No hubo forma de que se bajase del burro.

Por aquel entonces nos intercambiábamos grabaciones en cassette que no teníamos en disco. Dejé pasar unas semanas, pero lo rumié en secreto y por fin le grabé esa interpretación que tan fría le había parecido, eso sí, anotando los nombres de otros intérpretes diferentes -solista, orquesta y director- que ya sabía que le gustaban mucho. “¿Qué te ha parecido?”-“Magnífica, deslumbrante, candente, ardiente, apasionadísima”, etc.- “Pues, mira por dónde, ¡es la misma que pusiste a parir diciendo que era justo lo contrario de lo que acabas de decirme!”. ¡Fíjense lo fiable que puede ser este crítico musical dominado por sus filias y sus fobias, más bien odios!

 

No tan flagrante como ese radical cambio de opinión, recuerdo muy bien cuando, tras escuchar en vivo una interpretación de una de las Sinfonías más hermosas del repertorio, un servidor y otros amigos estábamos entusiasmados por lo que acabábamos de escuchar. Pero hete aquí que un crítico del grupito nos aguó la fiesta a los demás asegurando que lo que tanto nos había gustado a él le había parecido una cursilería.

Años después, el referido crítico escribió sobre esa misma interpretación, que había sido grabada en público de aquel mismo concierto. No cambió radicalmente de opinión sobre dicha versión -como sí ocurrió en el caso que acabo de referir del Concierto para violín-, si bien, atemperando un poco aquel demoledor juicio suyo, sí siguió criticándola, aunque en unos términos bien diferentes, retirando por completo algo que pudiera relacionarse, ni de lejos, con cursilería o ñoñería.

Todos podemos cambiar, o al menos modular, opiniones nuestras anteriores, pero me parece poco tolerable aceptar los bandazos de unos y otros.

 

En una ocasión en que hicimos una de aquellas comparativas a ciegas de varias grabaciones de una misma obra, un conocido crítico -ya tristemente fallecido- emitió una temeraria opinión que nadie le había pedido. Me explico: escuchábamos las Variaciones Haydn de Brahms en su versión orquestal. A los asistentes se les pedía que dijesen qué les parecía, cuánto les gustaba o disgustaba, cada una de las grabaciones, pero no que averiguase de qué intérpretes se trataba. Pues bien, tras escuchar una grabación -que era la de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena -que, por cierto, fue la que más gustó a todos o casi todos los intervinientes- ese crítico dijo, al terminar de escucharla: “Puedo oler los tulipanes de esa ciudad”, haciendo clara referencia a la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. ¿Qué necesidad tenía de meter la pata de ese modo? Podría haber dicho algo así: “Me suena a que pueda ser la Orquesta de Amsterdam”, o algo así. Pero no: ¡estaba tan convencido de que era una grabación que realmente no era!... (Para colmo, es muy probable que la Filarmónica de Viena sea, por su tan particular y personal sonido, la orquesta más reconocible de todas las grandes...)

 

Parece que David Hurwitz tiene una gran audiencia, pero, por lo poco en que le he leído -no tengo interés en leerle más- me parece básicamente maniático, caprichoso y superficial. Del álbum Warner (EMI, Teldec, Erato) de Barenboim con la Sinfónica de Chicago que ha sido publicado hace poco opina con una frivolidad desconcertante si uno se lo tomase en serio. Solo un ejemplo: afirma que, de los tres ciclos sinfónicos de Bruckner, solo le interesa el primero, el de Deutsche Grammophon de entre 1973 y 1981 (que no está en ese álbum, claro). Cualquier melómano que conozca ese ciclo y los dos siguientes (Filarmónica de Berlín en Teldec y Staatskapelle Berlin en DG, este filmado por Accentus de la a la ) comprenderá que esa opinión suya es inaceptable. Seguramente, me temo, ni conozca bien esos tres ciclos (incluso retirando lo de “bien”): no sería la primera vez que escucho a alguno, crítico oficial o melómano sin más, pontificar sobre grabaciones que no conoce: más de una vez los he pillado con todas las de la ley.

No es difícil reconocer que en el primer ciclo hay alguna versión que más tarde Barenboim no superó (es, en mi opinión, el caso de la Segunda Sinfonía), varias Sinfonías superiores en el segundo (Tercera y Séptima al menos) y que el tercero comprende varias versiones más maduras, equilibradas e indiscutibles. En fin..., ¡pobres de los que tomen al pie de la letra lo que dice este señor! 

[Tras escribir esto, he ido al libro de Fernando López Vargas-Machuca "Los mejores discos de Daniel Barenboim. El maestro sinfónico" y he aquí lo que leo: "Raramente suelo coincidir con las cosas que dice David Hurwitz, pero en este caso concreto discrepo de manera especial. De hecho, su afirmación según la cual 'Las interpretaciones de Barenboim a lo largo de sus tres ciclos de Bruckner han cambiado muy, muy poco en lo que respecta a los tempi* y al trazo global' PARECEN INDICAR QUE ESTE SEÑOR NO SE HA ENTERADO DE NADA"]

*Con respecto a los tempi, es bien fácil comprobar, objetivamente, la falta de fiabilidad de Hurwitz. 

jueves, 11 de junio de 2026

Composiciones coetáneas, coincidencias cronológicas

 

Obras coetáneas de Bruckner y Brahms

Es curioso confrontar las fechas de composición de los dos mayores sinfonistas de la segunda mitad del siglo XIX: pocos habrán caído en la cuenta de que cuando Brahms terminó su Primera Sinfonía, Bruckner iba ya por la Quinta. En 1887 el hamburgués culminaba su última composición orquestal, el Concierto para violín y cello; sin embargo, Bruckner, nueve años mayor, aún tardaría otros nueve años en terminar su Novena Sinfonía (bueno, los tres movimientos que completó de ella, más los esbozos para el inacabado cuarto).

 

          Bruckner                Brahms

1866   Sinfonía 1

1868   Misa 3                   Requiem alemán

1872   Sinfonía 2

1873   Sinfonía 3

1874   Sinfonía 4

1876   Sinfonía 5             Sinfonía 1

1877                                 Sinfonía 2

1878                                Concierto violín

1879   Quinteto cuerda

1881   Sinfonía 6             Concierto piano 2

1883   Sinfonía 7             Sinfonía 3

1884   Te Deum     

1885                                  Sinfonía 4

1887   Sinfonía 8              Concierto doble

1888                                Sonata violín 3

1890                                Quinteto cuerda 2

1891                                Quinteto clarinete

1896   Sinfonía 9             4 Cantos serios

 

 

Algunas coincidencias cronológicas chocantes

 

1923: Doña Francisquita de Amadeo Vives es del mismo año que la Sinfonía Lírica de Zemlinsky

 

1924 vio nacer Los pinos de Roma de Respighi frente a Doctor Fausto de Busoni y Erwartung de Schoenberg.

 

1926: El caserío de Guridi y también la Séptima Sinfonía y Tapiola de Sibelius

 

1927: Canto a Sevilla de Turina y Arcana de Edgar Varèse

 

1928: Un americano en París de Gershwin y las Variaciones op. 31 de Schoenberg

 

1930: La rosa del azafrán de Jacinto Guerrero, y también Desde la casa de los muertos de Janácek y la Sinfonía de los salmos de Stravinsky

 

1934: Giuditta de Franz Lehár frente al Cuarto Cuarteto de Bartók

 

1936: La tabernera del puerto de Sorozábal al lado de la Música para cuerda, percusión y celesta de Bartók y de Densidad 21,5 de Varèse

 

1937: Carmina Burana de Carl Orff y la Sonata para 2 pianos y percusión de Bartók

 

1939: el Concierto de Aranjuez de Rodrigo y el Concierto para doble orquesta de cuerda de Tippett

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Blomstedt logra su Bruckner más hermoso

 

La Séptima Sinfonía con la Orquesta Filarmónica de Berlín

El sueco-estadounidense Herbert Blomstedt sigue dirigiendo a sus 98 años. Sentado en el podio y desplazándose con ayuda de un andador, impresiona verlo, pero no menos admirar su extraordinaria lucidez musical a tan avanzada edad. Repasando su discografía bruckneriana me he encontrado con que yo le había asignado como mínimo un 8 a varias de sus grabaciones (en audio o en vídeo), un 8,5 a otras, y un 9 a su Primera (Gewandhaus, Accentus 2023), a una de sus Sextas (Digital Concert Hall 2010) y a otra de sus Octavas (DCHall 2015).  

A la Séptima Sinfonía del pasado 25 de abril en Berlín (Digital Concert Hall) le otorgo un 9,5 nada menos (para el 10 hay una competencia tremenda: dos grabaciones de Celibidache, con las Filarmónicas de Múnich y Berlín, y una de Barenboim, la que tiene con esta última Orquesta, en Teldec). Ha sido la de Blomstedt una versión amplia, no morosa (unos 70 minutos), muy bella en la sonoridad, que transmite una agradable sensación de calma y sosiego, pero no por ello ha estado carente de energía: una difícil cuadratura del círculo, que, para mi gusto, culmina en un memorable Adagio*. Formidable la Orquesta, con especial mención a los metales, al flauta Emmanuel Pahud y al clarinete solista (un chico bastante joven cuya cara me suena, pero que no consigo ubicar).

Por cierto: para quien pueda seguirla en Digital Concert Hall, le recomiendo que no se pierda los comentarios, escuetos y profundos a la vez, de Blomstedt sobre la obra, hablados en alemán y con subtítulos en inglés. Blomstedt afirma estar plenamente de acuerdo con la opinión de Arthur Nikisch de que es la Sinfonía más admirable compuesta después de Beethoven. Escuchándola ayer, pensé en varios momentos: ¡cómo es posible que haya melómanos -o al menos aficionados a la música clásica- que no sean capaces de disfrutar de las enormes, infinitas bellezas y emociones de esta obra! Creo que, o no se han tomado en serio escucharla con atención, o hay algo en su facultad de percibir que no les rula bien.

*"La música más bella jamás compuesta", en palabras de Karl Böhm.

jueves, 16 de abril de 2026

La nueva película sobre Sergiu Celibidache: "The Yellow Tie"

 

Pocos CDs autorizados, pero sí una docena de DVDs y Blu-rays

Acaba de estrenarse este biopic, dirigido por el hijo del enorme director, Sergiu Ioan Celibidache, y protagonizado por nada menos que John Malkovich. Mi curiosidad por ver este film es enorme.

Pero el firmante de la crónica aparecida el 16 de abril en “El País”, Benjamín G. Rosado, insiste mucho en que “Celi” (como le llamamos muchos melómanos) tenía auténtica obsesión por que no le grabaran, y así los discos (aparte las piratadas) tomados con su consentimiento son de sus primeros años y muy escasos. Pero, ¡pero!… se ha olvidado de decir que, en sus últimos años, sí dejó que se filmasen algunos de sus conciertos, y gracias a este cambio de criterio, conservamos varios DVDs y Blu-rays comerciales de un interés excepcional.  

Y son nada menos que las Sinfonías de Bruckner Cuarta, (1983), Quinta (1985), Sexta (1991), Séptima (1990 con la Filarmónica de Múnich, como todo lo demás) y 1992 (con la Filarmónica de Berlín) y Octava (1990), así como un ensayo de su Tercera Misa, en Fa menor (1991).

También aceptó que se filmasen la Sinfonía “del Nuevo Mundo” de Dvorák más genial que se conoce (1991), la Sinfonía “Clásica” de Prokofiev con su correspondiente ensayo (1988) y nada menos que los Conciertos para piano de Brahms (los dos, 1990), Schumann (1991) y Tchaikovsky (nº 1, 1991), los cuatro con Daniel Barenboim de solista. ¡Ahí es nada, esta colección de doce conciertos y dos ensayos con imágenes publicados por Arthaus, EuroArts y Sony! Olvido, intencionado o no, incomprensible, de B. G. Rosado. (No sé por qué me da en la nariz que a algunos de los muchos antibarenboimianos de nuestro país no les hace nada de gracia que el genial Celibidache, al que tanto admiran, optase por el de Buenos Aires para grabar estos Conciertos, y, simplemente, deciden ignorarlos: rarísima vez los citan en sus críticas. No digo que este sea el caso de Rosado: ni idea).


lunes, 2 de febrero de 2026

De Haydn a Bruckner pasando por Schubert

 

La Tormenta (1792) de Haydn

En un concierto de la Orquesta Filarmónica de Berlín celebrado el 23 de octubre de 2021, dirigiendo Adam Fischer, he descubierto un madrigal para coro y orquesta del autor de La Creación (The Storm, Hob. XXIVa:8, con texto de John Wolcot, conocido también como Peter Pindar), que me ha parecido una página, de unos diez minutos, original, apasionante. Con garra y dramatismo, y unas audaces modulaciones, es una pieza que, de no saber quién fue su autor, yo habría pensado en Schubert de última época o incluso en Brahms o Bruckner*. Me parece que esta versión, con el Coro de Radio Berlín, de uno de los muy pocos directores que ha grabado todas las Sinfonías de Haydn, y que puede disfrutarse en Digital Concert Hall, es magnífica.

Me sorprende que una obra tan, tan desconocida, sea tan admirable; solo he encontrado una grabación de la misma (Haydn Society Choir, dir. Denis McCaldin, Meridian 1997). Y se me ha venido inevitablemente a la cabeza: si la hubiese firmado un tal Wolfgang Amadeus Mozart, habría al menos una veintena de grabaciones.

*Traducido su texto al alemán por Gottfried van Swieten, una interpretación en Viena el año 1793, fue elogiada y vista como “en el espíritu y a la manera de Haendel”, observación tampoco desacertada. Pero al inefable Eduard Hanslick, el gran martillo de Wagner y Bruckner, en 1891 no le gustó gran cosa.

 

Bruckner y Schubert

Se lee a menudo cómo en las Sinfonías de Bruckner se pueden rastrear influencias de Schubert, en concreto de la Novena en Do mayor, la “Grande”. Seguramente es así, pero no había caído en la cuenta de que, aún más claramente quizá, el último Cuarteto de Schubert (nº 15, en Sol mayor, D 887, de 1826) es, sobre todo su primer movimiento, “Allegro molto moderato”, un claro antecedente de varios episodios equivalentes en Sinfonías del compositor de Ansfelden.

 

Rehabilitando a Bruckner ¡con Savall!

Hoy mismo (3 de febrero), supongo que sobreponiéndose a sí mismo, Martín Llade ha dedicado una parte de su programa “Sinfonía de la mañana” (manana en internet) ¡a Anton Bruckner! ¡Qué sorpresa!, y ¿qué bien, no? Pues no tanto... porque lo ha celebrado haciendo escuchar el primer movimiento de la Segunda Sinfonía dirigida por Jordi Savall: si su intención era ayudar a rehabilitar a un compositor del que ha despotricado en mil ocasiones, podría haber buscado una versión "como Dios manda"... En los últimos años han salido al mercado varias importantes grabaciones de Bruckner, pero Martín Llade no ha tenido a bien citarlas… y no digamos emitirlas.

Preguntados varios oyentes por sus Sinfonías de Bruckner preferidas, unos cuantos han dicho algo como esto: “ninguna, porque como a Martín Llade este compositor le aburre, pues no me he molestado en escuchar ninguna”... ¡Bravo, Martín, estarás orgulloso… de sembrar desconocimiento de quien no te agrada!

viernes, 7 de noviembre de 2025

Algunas opiniones de las que en mis comienzos tuve que desconfiar

 

No todos los que me enseñaban me parecía que tuviesen razón 

En el ámbito de mi afición a la música, he tenido que lidiar con opiniones que me llegaban desde diversos libros y personas mucho más conocedoras que yo, pero que a menudo me resistía a aceptar.

Mis primeras escuchas fueron en Radio Jaén, que, cuando yo era un adolescente, tenía un programa semanal de música clásica (¡!) gracias al cual conocí mucho repertorio. Quien presentaba ese programa citaba los títulos de las obras que íbamos a escuchar y sus intérpretes, sin más comentarios. Pero había una llamativa excepción: cuando dirigía Toscanini, añadía una coletilla: “dirigido por el gran Arturo Toscanini”, o “el insigne maestro Toscanini”, y otras de esa índole. Pero hete aquí que yo, que ya había oído hablar maravillas de Furtwängler y tenía algunos LPs suyos, empecé a indignarme con lo del gran y el insigne director italiano. “¡Pero si esta Sinfonía “Heroica” o esta Sinfonía “Pastoral” me gustan mucho menos que las de Furtwängler!”, me decía a mí mismo. O sea, que muy pronto empecé a desconfiar.

Recuerdo también que me presentaron por entonces a un pariente lejano del que había oído decir que “sabía mucho de música clásica”. Pero hete aquí que en el encuentro con él trató de convencerme de que, mientras más grande fuera la orquesta para la que componían, eran músicos mucho mejores. Así que me espetó que Ravel era superior a Beethoven, que Mahler era mejor que Bach, etc. Aquello me pareció tan burdo que me alejé de esa persona, no sin antes decirle indignado que “entonces, cualquier Cuarteto de Mozart o de Beethoven (ya conocía algunos) valían menos que Los planetas de Gustav Holst”. ¡Lo siento, no me colaba!

Pocos años después, ya en Madrid, me encontré con algunas personas de las que aprendí mucho. Pero de las que no acepté todo. Así, una en particular afirmaba que Bach era enormemente superior a Haendel, que Mozart era infinitamente más importante que Haydn, que Schumann superaba con mucho a Schubert, que Chopin no era nada del otro jueves, que Brahms le daba sopas con honda a Bruckner y a Wagner, etc. Por lo (generalmente no mucho) que conocía de todos esos compositores, esas ideas no cuadraban con mis impresiones. Sí, me volví -por suerte- un escéptico. No me podía fiar de quienes sabían más que yo por el mero hecho de ello.

Otra persona que también era un erudito musical trató de convencerme de que Vladimir Horowitz era el más grande pianista del que existían grabaciones. Y no, no coló. Otro veneraba a Jascha Heifetz, del que yo tenía un par de discos que no me gustaban un pelo. Otro más afirmaba que el mayor intérprete de Bach al piano era Glenn Gould. Tampoco podía darle la razón, pues ya había descubierto a Rosalyn Tureck.

Es cierto que quizá me fiaba de mis gustos personales más de lo debido, pero al menos esta actitud algo soberbia permitió que me forjase unos gustos personales, en música y en interpretación musical.

También leí que el gran intérprete al piano de Beethoven era Wilhelm Backhaus, pero yo compré un disco suyo que me gustó poco, y mucho, en cambio, Claudio Arrau. Otro crítico al que conocí detestaba a Richard Strauss, cuyos Don Juan, Till y Zaratustra a mí me entusiasmaban… Otra persona más trataba de convencerme de que Stravinsky era tan grande como el que más de los grandes maestros; pero a mí me decía, me transmitía mucho más Béla Bartók (su Música para cuerda, percusión y celesta por Van Beinum fue para mí una tremenda revelación). Esa persona también desdeñaba a Tchaikovsky y a Dvorák, a Grieg (autor de un “cursilón” y “empalagoso” Concierto para piano, afirmaba, pero su grabación por Arrau y Dohnányi me fascinó desde el primer momento), a Sibelius (muy sobrevalorado, decía, aunque no tanto como Rachmaninov), a Albéniz, Granados y Falla… en fin, que comprendí con claridad que no podía fiarme de todo lo que leía u oía, por muy notables que fueran quienes expresaban esas opiniones.

Y aquí estoy, con gustos que a menudo no cuadran con los más extendidos. Por suerte, algunos de esos tópicos, abundantes hace unas décadas, han sido desterrados. 


sábado, 6 de septiembre de 2025

Acerca de Bruckner y de Mendelssohn

 

Una cabezadita y un disfrute

“No es malo echarse una cabezadita durante una Sinfonía de Bruckner”: esta confesión le habrá encantado a Martín Llade. Lo malo es que procede de Max Richter, un “maltratador de Vivaldi” (escúchense sus New Four Seasons), un compositor que va de moderno, pero que me parece -por lo poco que le he escuchado, y no voy a insistir en conocer más cosas suyas: Ich habe genug, Ya tengo bastante- superficial, cuentista, pedante, carente de imaginación; en fin, insoportable, y, claro, muy o bastante comercial, porque muchos de sus oyentes se convencen escuchándolo de que “les gusta la música clásica de vanguardia”, ya que no entienden a Messiaen, a Berio, a Lutoslawski ni a Luis de Pablo.

A fin de cuentas, Max Richter solo demuestra con esa frase su falta de gusto y su desprecio (no es casual que ponga a Bruckner como ejemplo de aburrido, porque no pone a Brahms o a Mahler), sí, desprecio, por uno de los más grandes compositores. Su confesión tiene para mí el mismo nulo valor que si le oyese decir al hortera batutero superventas André Rieu que Furtwängler o Klemperer son unos directores coñazos.

* * * * * * * * * * *

La maravillosa Tercera Sinfonía “Escocesa” de Mendelssohn es mi favorita de su autor, y la tengo por composición a la que es especialmente difícil hacer justicia, hasta el punto de que no me satisfacen la mayor parte de las versiones discográficas, incluso de algunas batutas de gran prestigio. Pues bien, me acabo de encontrar con una interpretación que es la que más me ha satisfecho desde hace 65 años, es decir desde la inmortal grabación de Klemperer con la Philharmonia. Se trata del reciente CD de Warner por Lahav Shani y la Orquesta Filarmónica de Rotterdam (aquí en estado de gracia). 

Interpretación genuinamente mendelssohniana, bellísima, entrañable, conmovedora y nada ampulosa. El CD, de magnífico sonido, se completa con una excelente versión de la obertura Mar en calma y viaje feliz, así como con tres Romanzas sin palabras orquestadas por el propio Shani. Creo que con gran acierto: por ejemplo, la famosa nº 34, op. 67/4 “Spinnerlied” o “Canción de la hilandera”, me suena tal y como si la hubiese orquestado su autor.

 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Dos recientes dianas de Andris Nelsons: Messiaen y Bruckner

 

La Sinfonía Turangalila

Un disco de DG sensacional, por todo: toma de sonido -la mejor, si no me equivoco, que le han hecho a Andris Nelsons en Boston, y que se haya realizado hasta la fecha a esta obra- y, sobre todo, por la interpretación. La Sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen, una de las mayores composiciones de mediados del siglo XX, es una obra con suerte discográfica: no solo es la partitura orquestal más grabada de su autor, sino que hay una cuantas versiones admirables. Y dos cosas más: creo que no le he escuchado nada tan satisfactorio a Yuja Wang, y que quizá las Ondas Martenot, a cargo de Cécile Lartigau, nunca han sonado tan bien y están tan bien integradas en el conjunto orquestal, aquí una fenomenal, brillantísima Sinfónica de Boston, la Orquesta que encargó a Messiaen la partitura, cuando Sergei Kussevitzky era su director.

La ejecución es un completo portento, y Nelsons hace gala aquí de un depuradísimo sentido del ritmo y de una sensibilidad tímbrica fascinante. La enorme partitura de 1948 -enorme también la plantilla: cinco percusionistas entre un total de 103 músicos- “es un canto de amor y un himno a la alegría” en palabras del autor, que recorre multitud de estados de ánimo y sugerencias, desde el terror de un recurrente tema fortissimo en los trombones a delicadezas extremas: delirios de amor y las sensaciones más diversas, para concluir en un Final lúdico, jovial, hasta su cegadora explosión de optimismo en un enorme crescendo similar al que cierra San Francisco de Asís (1983). 

 

La Octava Sinfonía de Bruckner

Hace solo unos días, el 14 de diciembre, como clausurando el “año Bruckner”, Nelsons ha dado de nuevo la campanada en Berlín, con la Filarmónica, en una magnífica interpretación de la Octava Sinfonía, de una belleza extraordinaria; no exenta de pathos, por supuesto, pero mayormente amplia y serena “a la Giulini”, analizada con absoluta maestría, estructurada su impresionante arquitectura con una solidez pocas veces alcanzada. Ni qué decir tiene que la sonoridad y el estilo y brucknerianos están plenamente conseguidos y que la actuación de la Orquesta ha sido, como en las mejores ocasiones, memorable. Versión que aventaja notablemente a su reciente grabación para DG con la Gewandhaus de Leipzig. 

(Tras haber engordado mucho, Nelsons ha adelgazado últimamente otro tanto. Resultado: parece haber envejecido bastante para tener solo 46 años. Pero lo importante, lo principal, es que el músico, el artista, no se ha visto afectado por estos cambios físicos).

 

Turangalîla-Symphonie (1948): DISCOGRAFÍA

1952 Wergo         Hans Rosbaud/OSinfSWFBaden-Baden/Yvonne Loriod, Ginette Martenot

                              5’54+7’35+5’24+10’40+6’21+08’09+3’52+09’48+4’44+7’19=69’46 7/5

1962 Véga           Maurice Le Roux/ONacionalRTF/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’14+8’08+5’37+11’31+6’18+10’07+4’07+11’40+4’45+7’05=75’32  7/4

1968 RCA           Seiji Ozawa/OSinfToronto/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’26+8’18+5’14+11’19+6’26+11’54+4’02+11’33+4’36+7’05=76’53  9/8

1978 EMI            André Previn/OSinfLondres/Michel Béroff, Jeanne Loriod    

                              6’55+8’40+5’35+11’35+6’38+12’33+3’50+11’55+5’24+7’13=80’20  8/8

1986 Sony           Esa-Pekka Salonen/OPhilharmonia/Paul Crossley, Tristan Murail

                              7’05+8’52+5’29+11’09+6’18+10’50+3’58+12’24+4’27+7’08=77’41  8,5/9

1987 EMI            Simon Rattle/OSinfCiudadBirmingham/Peter Donohoe, Tristan Murail

                              6’16+8’49+5’53+12’02+6’34+12’20+3’43+12’00+4’21+7’27=80’26 8,5/8,5

1991 DG              Myung Whun Chung/OÓperaBastilla/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’25+8’14+5’26+11’03+6’42+12’39+4’11+11’41+4’27+7’44=78’32  8/8,5

1993 Decca         Riccardo Chailly/OConcertgebouw/Jean Yves Thibaudet, Takashi Harada

                              6’20+7’59+5’56+11’11+6’18+11’40+3’45+10’43+5’17+6’47=76’56  9,5/9,5

1998 Chandos     Yan-Pascal Tortelier/OBBCPhilharmonic/Howard Shelley,

Valérie Hartmann-Claverie

6’18+8’14+5’13+10’26+6’39+11’38+3’48+11’27+5’05+7’12=76’      9/9

2000 Naxos         Antoni Wit/OSinfRadioNacPolaca/François Weigel, Thomas Bloch

                              6’40+8’30+5’21+11’32+6’18+12’29+4’00+12’02+5’22+8’31=80’45  7,5/8

2001 Teldec         Kent Nagano/OFilBerlín/Pierre Laurent Aimard, Dominique Kim

                              6’40+8’00+5’05+10’23+6’23+10’39+4’02+11’35+4’13+6’30=73’01  9,5/9,5

2008 Hänssler     Sylvain Cambreling/OSSWRBaden-Baden&Freiburg/Roger Muraro,

Valérie Hartmann-Claverie

                              6’16+8’14+5’37+10’40+6’15+13’50+3’34+11’24+5’23+7’51=79’43  9,5/8

2012 Hyperion    Juanjo Mena/OFilBergen/Steven Osborne, Cynthia Millar

                              6’03+8’06+5’49+10’24+6’42+12’41+3’40+11’33+4’32+7’30=77’      8/8

2014 Ondine       Hannu Lintu/OSinfRadioFinlandia/Angela Hewitt, Valérie Hartmann-Claverie

                              6’32+8’02+5’23+10’21+6’14+09’52+3’52+11’37+5’37+7’32=70’02  8/7

*2023 DCHall    Simone Young/OFilBerlín/Cédric Thiberghien, Cynthia Millar  81’      8/8

2024 HMundi     Gustavo Gimeno/OSinfToronto/Marc-André Hamelin, Nathalie Forget

                              6’08+7’35+5’15+10’24+6’02+11’18+3’48+10’44+4’48+7’35=73’37  8/9

2024 DG              Andris Nelsons/OSinfBoston/Yuja Wang, Cécile Lartigau

                              6’33+7’58+5’05+10’59+6’37+11’33+3’33+11’33+4’35+7’15=75’41  10/10

domingo, 10 de noviembre de 2024

Las 10 grabaciones favoritas de Bruckner

 

Para el número de Noviembre de la revista Ritmo se me pidió que enviase una lista personal de mis grabaciones favoritas de Bruckner. Elección difícil, que seguramente en dos ocasiones diferentes no habría sido exactamente igual. Hela aquí:


SINFONÍA 2: Barenboim/Orquesta Sinfónica de Chicago (DG 1981)

SINFONÍA 3: Barenboim/Orquesta Filarmónica de Berlín (Teldec 1996)

SINFONÍA 4: Böhm/Orquesta Filarmónica de Viena (Decca 1974)

SINFONÍA 5: Klemperer/Orquesta New Philharmonia (EMI 1967); Solti/Orquesta Sinfónica de Chicago (Decca 1980)

SINFONÍA 7: Celibidache/Orquesta Filarmónica de Berlín (DVD/Blu-ray EuroArts 1992)

SINFONÍA 8: Karajan/Orquesta Filarmónica de Viena (DVD DG 1979)

SINFONÍA 9: Giulini/Orquesta Filarmónica de Viena (DG 1989)

MISA 3, Fa m: Barenboim/Coro & Orquesta NewPhilharmonia/

Heather Harper/Anna Reynolds/Robert Tear/Marius Rintzler (EMI 1975)

TE DEUM: Karajan/Wiener Singverein/Orquesta Filarmónica de Viena/

Anna Tomowa-Sintow/Agnes Baltsa/David Rendall/José van Dam (DVD DG 1978)

 

Pero fíjense en la elección de los otros tres críticos invitados. No voy a reproducirla entera, sino a contabilizar las veces que aparecen los directores:

Sergiu Celibidache en 8 ocasiones, Eugen Jochum en 7*, Günter Wand en 3, Carlo Maria Giulini en 2, y en una sola ocasión: Rafael Kubelik, Wilhelm Furtwängler, Bernard Haitink, Hans Knappertsbusch, Joseph Keilberth, Herbert von Karajan, Karl Böhm y Christoph von Dohnányi. Pero no aparecen Klemperer, Solti, Barenboim o Nelsons, entre otros. Las grabaciones seleccionadas por estos tres críticos son, por término medio, de los años 70 del siglo pasado, es decir hace medio siglo.

*Dos veces su ciclo completo con la Staatskapelle Dresden y una el de Radio Bávara/Filarmónica de Berlín. Aparte de cinco grabaciones suyas más. 


miércoles, 30 de octubre de 2024

Discos raros: joyas casi olvidadas

 

BOCCHERINI: las 6 Sinfonías op. 12 – Raymond Leppard/Orquesta New Philharmonia – Philips 456067-2, 2 CDs. 1972. 131’27”

Espléndidas partituras prácticamente desconocidas, estas seis son probablemente las Sinfonías más destacadas de las 26 que se conservan del compositor de Lucca. Fueron compuestas en 1771 (Haydn iba por su nº 42 y Mozart por la nº 14) y publicadas en París cinco años más tarde, con dedicatoria a Christoph Willibald Gluck. No en vano en la más conocida de las seis, la Cuarta, titulada “La casa del diablo”, encontramos claros ecos del autor de Orfeo ed Euridice.

Las interpretaciones de Leppard, al frente de una orquesta magnífica que se hallaba en su edad de oro -¡qué solistas: violines, cellos, trompas!- no me es posible imaginarlas mejores. Para colmo, las tomas de sonido, efectuadas en Londres en marzo de 1972, son admirables. 

 

SCHUBERT: Rosamunda, D 797 – Anneliese Rothenberger/Coro & Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara/Robert Heger – EMI CDZ 2530712. 1966. 52’23”.

La discografía de la música incidental completa de Rosamunda, princesa de Chipre (1823) no me parece muy afortunada. Pero esta grabación, de hace casi seis décadas, se eleva abiertamente sobre todas las que han venido después. La bellísima obertura (conocida a menudo como“El arpa encantada”, D 644) creo que no ha sido igualada desde entonces.

El no muy conocido Robert Heger* (Estrasburgo, 1886 – Múnich, 1978) tuvo aquel 3 de abril de 1966, en la Bürgerbräu muniquesa, su día de gracia. Maravillosa sonoridad, aterciopelada, de la Orquesta bávara, perfecto el Coro, e inmejorable en su romanza la soprano Anneliese Rothenberger (1924-2010). Diáfana, espléndida toma de sonido.

*Fue seguramente el primer director en grabar Der Rosenkavalier (casi) completo, allá por 1933, con tres cantantes legendarios -Lotte Lehmann, Richard Mayr, Elisabeth Schumann- y la Filarmónica de Viena. 

 

BRUCKNER: Sinfonía 3 (versión de 1889) – Kurt Sanderling/Orquesta de la Gewandhaus, Leipzig – Berlin Classics BC 2151-2. 1965. 64’02”

Grabada en la Iglesia del Salvador de Leipzig en junio de 1963, con sonido más que aceptable sesenta años después.

 

BRUCKNER: Sinfonía 6 – Joseph Keilberth/Orquesta Filarmónica de Berlín – Teldec 8.43194 ZK. 1963. 55’51”.

Si Kurt Sanderling (1912-2011) vivió 99 años, Joseph Keilberth (Karlsruhe, 1908 - Múnich, 1968) murió prematuramente (mientras dirigía en Múnich Tristán e Isolda), interrumpiendo bruscamente la que ya había sido una carrera deslumbrante y que podría llegar a serlo aún más. Uno y otro han legado estas interpretaciones sobrias, intensas, de perfecto lenguaje bruckneriano y hechas de una pieza. Pese a la avalancha de estupendas grabaciones que les han seguido, una y otra siguen conservando una sorprendente vigencia. Y también esta Sexta está brillantemente grabada.

 

sábado, 7 de septiembre de 2024

Dos orquestas y dos dos directores para Bruckner

 

¡Qué gran orquesta: ojalá tuviese un director de su altura!

Ya he podido escuchar por fin la Quinta Sinfonía de Bruckner con la que Kiril Petrenko ha abierto la temporada 2024-2025 de la Orquesta Filarmónica de Berlín. No será precisamente por culpa de esta por lo que la interpretación ha sido tan imprevisible y tan cargada de altibajos, hasta el punto de hacerla naufragar. Y lo curioso es que el primer movimiento estuvo, salvo algún momento muy aislado, bastante bien. Correcto también el Adagio, aunque muy, muy inexpresivo. El Scherzo, aquí y allá desbocado, descuidado (¡!) y con un tríos insufribles por su frivolidad y amaneramiento. Y en el Finale, acaso el movimiento estructuralmente más imponente de todo Bruckner, hubo de todo pero careció por completo de coherencia y sentido orgánico. Brevemente: dinámica extrema, con algunas brutalidades (y hasta burreces, sobre todo en los timbales) y abundantes pianísimos que no venían a cuento o indebidamente etéreos, fue un episodio caprichoso, arbitrario, rebuscado, hasta relamido, con silencios excesivos en momentos inconvenientes… y, eso sí, exhibicionismo de cara a la galería en una coda pasada de rosca e interrumpida durante un par de segundos -con lo que perdió fuelle- para que se escuchase una voz muy secundaria que nada aporta.

"No hay orquestas malas, sino directores incapaces"

Esta mañana a las 8, TVE2 ha retransmitido desde el Festival de Úbeda, una Séptima Sinfonía de Bruckner de este mismo año, con la Sinfónica de RTVE dirigida por Christoph Eschenbach. Ha sido lo más opuesto que se pueda imaginar a la Quinta por Petrenko: el director alemán, que tiene ya 84 años y camina muy despacito, ha dirigido sin partitura -lo contrario que Petrenko- y servido humildemente a Bruckner sin aprovecharse de él para servir a su ego. Con amplitud en los tempi, serenidad en la expresión y una cantabilidad admirable, no ha habido en su interpretación el más mínimo atisbo de excentricidad. Pese a la diferencia de nivel entre las orquestas -y la RTVE ha dado lo mejor de sí- en esta velada ha habido cien veces más MÚSICA y cien veces menos espectáculo que en la Quinta de los Filarmónicos berlines y su director titular.

martes, 9 de julio de 2024

Hacía demasiado tiempo que no salía a relucir Radio Clásica

 

Anécdota bruckneriana de Martín Llade (y van…)

Poco antes de despedirse por la llegada del verano el programa de Radio Clásica “Sinfonía de la mañana”, un invitado de Martín Llade se dedicó a poner ejemplos de copias (o, directamente, plagios). Uno de esos casos era una melodía de una Sinfonía de Bruckner (ahora no recuerdo cuál), que había sido descaradamente copiada en una canción moderna (no recuerdo cuál, y no me interesa un comino). El parecido era, por cierto, muy evidente (y, creo, difícilmente podría ser una coincidencia).

Pero a lo que voy: el invitado le dijo a Llade: “aunque Bruckner es tu bestia negra, reconocerás que esta es una melodía muy hermosa”. A lo que el conductor del programa le contestó: “Sí, lo es, pero media hora después seguiría siendo la misma hermosa melodía”. Alusión inequívoca a que Bruckner se repite y se extiende en demasía. Habría que haberle contestado: “Puedes escuchar una melodía justo al comienzo de Los maestros cantores, y volverla a escuchar no media hora, sino cuatro horas después… y te podría poner muchos otros ejemplos, no solo en óperas. ¿Qué clase de ‘defecto’ es ese?”.

 

El domingo día 7 por la tarde, hacia las cinco y media, una señorita leía en Radio Clásica fragmentos de cartas de compositores. Pues bien, leyó (muy bien, por cierto) un largo párrafo de una, sin decir ni antes ni después quién era el autor de esas palabras (yo estoy casi seguro de que era Beethoven), y emitiendo a continuación el primer movimiento de la Décima Sonata para violín y piano de ese compositor. No anunció lo que era (¿presumía esa señorita que todos los oyentes lo sabrían?...), ni los nombres de los ejecutantes (de una interpretación bastante floja, por cierto), ni antes ni después de la emisión.

Todo esto, este silencio sobre lo que se escuchaba -texto y música- que duró al menos un cuarto de hora, me parece un gran despropósito: esa señorita. ¿de verdad piensa que todos los oyentes que sintonizan Radio Clásica escuchan entero su programa? Suponiendo que en algún momento del mismo revelara esas identidades, cosa que dudo… Si, por ejemplo, como fue mi caso, vas en el coche y escuchas Radio Clásica durante ese lapso de tiempo, llega el momento de apagar la radio y no sabes nada de nada de lo escuchado.

Estos comportamientos son algo generalizado -aunque no en todos los casos- en Radio Clásica: esto de emitir no se sabe qué. Pero es que no piensan que los oyentes tienen, tenemos, derecho a saber qué es lo que se nos ofrece, y compositores, intérpretes y casas discográficas tienen derecho a que se revelen sus nombres.

También deberíamos tener derecho a que se escojan grabaciones que no sean la primera que se topan, sino una escogida por su calidad (en opinión, si la tiene -en ocasiones es mucho pedir-, del conductor del programa), porque ¿qué ventaja tiene dar oportunidades a versiones mediocres? Que alguien me lo explique, y me lo defienda.

Sí, es algo muy frecuente en RC: recuerdo, hace unos meses, que un amigo y yo hacíamos un viaje un tanto largo -como de tres cuartos de hora- y nos indignamos y cabreamos porque en todo ese tiempo no se dijo en absoluto qué es lo que se estaba emitiendo: ni autores ni títulos de las obras. Y eran varias, no, por ejemplo, una ópera que no debiera ser interrumpida…

Otro ejemplo más, entre tantos que puedo recordar: hace tres o cuatro veranos estaba sonando un primer libro de El clave bien temperado de Bach, y yo tenía gran curiosidad por saber quién era el pianista que tocaba. Pero después de casi dos horas de escucha, me quedé con las ganas… no se dignaron hacer una pausa de vez en cuando, y decir algo así: “estamos escuchando El clave bien temperado de Johann Sebastian Bach; acabamos de ofrecerles los Preludios y fugas números cuatro, cinco y seis, en interpretación al piano de… A continuación seguiremos escuchando los tres siguientes, y tal y cual”…  

Bueno, y ahora en verano, con programas (¿muchos o todos?) ya emitidos anteriormente, me da la impresión de que la música que suena es, en general, aún de menor calidad que la media -ya baja, salvo las pertinentes excepciones- que el resto del año. 


martes, 21 de mayo de 2024

Mis filmaciones musicales favoritas (III)


Incluyo solo DVDs y Blu-rays comerciales, no filmaciones más o menos “piratas” o que puedan circular por plataformas. Cuando la marca del disco aparece en letra redonda, la filmación está editada (también) en Blu-ray.


BRAHMS

-Los 2 Conciertos piano – Barenboim/OFilMúnich/Celibidache EuroArts

-Concierto violín – Perlman/OFilBerlín/Barenboim EMI

-Las 4 Sinfonías – Bernstein/OFilViena DG

-Los 2 Quintetos cuerda – Cuarteto Takács, Imai EuroArts

-Las 2 Sonatas clarinete y piano – Wenzel Fuchs, Bashkirova EuroArts

-Los 3 Tríos piano – Bashkirova, Vengerov, Pergamenschikov EuroArts

-Trío trompa – Barenboim, Perlman, Clevenger EuroArts

 

WAGNER

-Tannhäuser – Seiffert, Ann Petersen, Mattei, Prudenskaya, Pape/

CoroÓperaEstatal&StaatskapelleBerlin/Barenboim/*Sasha Waltz BelAir

-Tristan und Isolde – Jerusalem, W.Meier, Hölle, Struckmann, Priew/

Coro&OFestivalBayreuth/Barenboim/*Heiner Müller DG

-Die Meistersinger von Nürnberg – Holl, Seiffert, Magee, A.Schmidt, Wottrich, Svendén/Coro&OFestivalBayreuth/Barenboim/*Wolfgang Wagner Unitel

-Parsifal – Elming, W.Meier, Tomlinson, Struckmann, Von Kannen, Hübner/

CoroÓperaEstatal&StaatskapelleBerlin/Barenboim/*Kupfer EuroArts

-Tetralogía El anillo del nibelungo – Jerusalem, Anne Evans, Von Kannen, Kang, Clark, Tomlinson, Finnie, Hölle, Elming, Secunde, Svendén, Brinkmann/

Coro&OFestivalBayreuth/Barenboim/*Kupfer Teldec

-Götterdämmerung – Polaski, W.Schmidt, Schwanewilms, Struckmann, Halfvarson, Schwarz, Wlaschiha/Coro&OFestivalBayreuth/Levine/

*Kirchner DG

 -Páginas orquestales de Lohengrin, Tannhäuser, Los maestros cantores y El ocaso de los dioses – Barenboim/OWest-EasternDivan EuroArts


BRUCKNER

-Sinfonía 4 “Romántica” – Barenboim/StaatskapelleBerlin Accentus

-Sinfonía 5 – Barenboim/StaatskapelleBerlin Accentus

-Sinfonía 6 – Solti/OSinfChicago Decca

-Sinfonía 7 – Celibidache/OFilBerlín EuroArts

-Sinfonía 8 – Karajan/OFilViena 1979 DG

-Sinfonía 9 – Barenboim/StaatskapelleBerlin Accentus

-Te Deum – Tomowa-Sintow, Baltsa, Rendall, Van Dam/WienerSingverein/

OFilViena/Karajan DG

 

VERDI

-4 Piezas sacras – Coros/OFilBerlín/Abbado TDK

-Requiem – Harteros, Garanca, Kaufmann, Pape/Coro&OScalaMilán/ Barenboim Decca

-Macbeth – Nucci, Verrett, Ramey, Luchetti/Coro&OTeatroComunalBolonia/

Chailly/*D’Anna DG

-Rigoletto – Domingo, Novikova, Grigolo, Raimondi/Coro&OSinfNacionalRAI/ Mehta/*Bellocchio Andermann

-Un ballo in maschera – Domingo, Barstow, Nucci, Quivar, Jo/ CoroÓperaEstatal&OFilViena/Solti/*Schlesinger Arthaus

-Simon Boccanegra – Domingo, Harteros, Furlanetto, Sartori, Cavalletti/ Coro&OScalaMilán/Barenboim/*Tiezzi Arthaus

-Don Carlo – Kaufmann, Harteros, Salminen, Hampson, Semenchuk, Halfvarson/CoroÓperaEstatal/OFilViena/Pappano/*Peter Stein Sony

-Aida – Chiara, Pavarotti, Dimitrova, Pons, Ghiaurov, Burchuladze/

Coro&OScalaMilán/Maazel/*Ronconi Arthaus

-Otello – Domingo, Te Kanawa, Leiferkus/Coro&OCoventGarden/Solti/ *Moshinsky OpusArte

-Falstaff – Volle, Frittoli, Barcellona, Daza, Sierra/CoroÓperaEstatal&

StaatskapelleBerlin/Barenboim/*Martone CMajor

 

HUMPERDINCK

-Hänsel und Gretel – Kirchschlager, Damrau, Allen, Connell, Silja/

Coro&OCoventGarden/C.Davis/*Leiser&Courier OpusArte


BIZET

-Carmen – Migenes, Domingo, Esham, Raimondi/Coros&ONacionalFrancia/

Maazel/*Rosi Gaumont

 

MUSSORGSKY

-Cuadros de una exposición (orq. Ravel) – Solti/OSinfChicago Sony

-Boris Godunov – Salminen, Asawa, Toczyska, Langridge, Schagidullin, Halfvarson/Coro&OTeatroLiceuBarcelona/Weigle/*Decker TDK

 

TCHAIKOVSKY

-Concierto piano 1 – Kissin/OFilBerlín/Karajan Sony

-Concierto violín – Perlman/OdeFiladelfia/Ormandy EuroArts

-Cascanueces. El lago de los cisnes – Ballet,

CoroÓperaEstatal&StaatskapelleBerlin/Barenboim Arthaus (Cascanueces)

-Sinfonía 4 – Sanderling/OFilBerlín EuroArts

-Sinfonía 5 – Karajan/OFilViena Sony

-Sinfonía 6 “Patética” – Barenboim/OWestEasternDivan CMajor

-Francesca da Rimini – Mravinsky/OFilLeningrado EuroArts

-Cuartetos 1 y 2 – Cuarteto Borodin Medici

-La dama de picas – Dydik, Magee, Ataneli, Tézier, Podles, Toczyska/

Coro&OTeatroLiceuBarcelona/Boder/*Deflo OpusArte

-Iolanta – Scherbachenko, Cernoch, Ulianov, White, Semenchuk/

Coro&OTeatroRealMadrid/Currentzis/*Sellars TeatroReal

 

RIMSKY-KORSAKOV

-Scheherazade – Nelsons/OConcertgebouw CMajor

-El gallo de oro – Schagidullin, Levinsky, Breus, Bannik, Manistina, Banks, Trifonova, Y.M.Saenz/CoroTeatroMariinsky/OdeParís/Nagano/*Ichikawa

Arthaus