Las 5 Sinfonías, Paulus y Elías
DG acaba de lanzar al mercado una caja de gran
interés, conteniendo uno de los mejores ciclos sinfónicos de Mendelssohn del
que se dispone, y añadiendo los dos grandes oratorios, de los que no abundan
las grabaciones. De la Primera Sinfonía, compuesta en 1824, a los 15
años, esta versión comparte el podio con la de Claus-Peter Flor y la Sinfónica
de Bamberg (RCA 1991). Nelsons opta por una visión muy enérgica, calurosa,
impetuosa (hace pensar en Weber, e incluso en C.P.E.Bach). La algo latosa Segunda,
“Lobgesang” (¡que dios me perdone!), de 1840, el director letón se la cree
a pie juntillas y ofrece una versión amplia, solemne, grandiosa incluso, procurando
no caer en la ampulosidad, lo que le vale quizá la primacía entre las
diferentes grabaciones. El tenor Werner Güra, ahora con la voz menos lírica, y
la soprano Julia Kleiter no desmerecen de la segura y convincente batuta. Algo
menos atinada la para mí desconocida segunda fémina, Elsa Benoit. Soberbio el
Coro de la MDR y de todo punto admirable la Orquesta de la Gewandhaus de
Leipzig, de aterciopelada cuerda.
La Tercera Sinfonía “Escocesa” es para mí una
obra maravillosa en la que patinan muchos directores. Pero no es el caso de
Nelsons, que sin alcanzar el grado de poesía de Klemperer, se erige en uno de
sus traductores más inspirados.
Un poco menos me entusiasmado la famosa Cuarta,
la “Italiana”, que quizá se desboca un poco en los movimientos extremos.
Aquí Klemperer (Philharmonia y Radio Bávara), Casals/Marlboro,
Sinopoli/Philharmonia y, sobre todo, Solti/Chicago se llevan, en mi opinión, la
palma. Pero Nelsons vuelve a convencer plenamente en la Quinta “Reforma”,
quizá algo por debajo de Muti/New Philharmonia y de Colin Davis/Radio Bávara.
En los oratorios hay, pese a su altura, algunos
aspectos no del todo logrados: en Paulus (1836) defrauda el protagonista
principal, el bajo Georg Zeppenfeld, algo pálido. Buenos el resto de los
solistas: Julia Kleiter y Werner Güra, si bien no tanto la mezzo Wiebke
Lehmkuhl. Admirables Coro y Orquesta, y a pedir de boca la toma de sonido. En
conjunto, sigo prefiriendo la grabación de Frühbeck en Düsseldorf, con un
cuarteto excepcional (Fischer-Dieskau, Donath, Schwarz, Werner Hollweg. EMI
1977).
El protagonista de Elías (1846) es mucho más
destacado que el del oratorio anterior: el barítono-bajo André Schuen, sólida
voz con sólida técnica (La Valle, Italia, 1984). Correctos los restantes
cantantes -Golda Schultz, Wiebke Lehmkuhl y Werner Güra-, así como el niño
soprano Joël Necker. Encuentro excelente la labor de Nelsons, muy en la línea
noble y dulce -no empalagosa- muy apropiada al compositor. Sin embargo, no me
ha gustado un pelo la apática obertura, que no prepara al oyente para la
irrupción del primer coro. El director letón tendría que escucharse esta introducción
en la impresionante recreación de Frühbeck, quien hizo lo mejor de su vida en
este oratorio, apoyado en un cuarteto de ensueño (Gwyneth Jones, Baker, Gedda,
Fischer-Dieskau ¡en una de las más sobrecogedoras actuaciones de su carrera!),
en el mejor Coro imaginable y en una Orquesta (los New Philharmonia) de
primerísimo orden. Sé de melómanos que no se imaginaban el enorme acierto de
Frühbeck y no se habían hecho con esta grabación, publicada por EMI en 1968.
Hasta que la escucharon; no saben lo que se han perdido los que no dieron ese
paso*.
En conjunto este es un álbum que merece mucho la pena
conocer. Estupendo su sonido (por fin: en Leipzig creo que DG no había grabado
a Nelsons hasta ahora especialmente bien).
*La
versión de Nelsons está cantada en alemán, mientras que la de Frühbeck está en
inglés. Ambas fueron aprobadas por el autor. Sería estupendo que Nelsons continuase grabando Mendelssohn: los Conciertos, las Oberturas, La Primera Noche de Walpurgis...
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