Más que bien lo que sonó; ¡en cuanto a lo que se vio...!
En junio y julio de este año 2022 han tenido lugar unas representaciones de la ópera inconclusa de Puccini (que ofrece la cadena Arte) a cargo de quien mejor la ha dirigido en disco, Zubin Mehta: me refiero a la celebérrima grabación con Sutherland, Pavarotti (¡lo mejor que le he escuchado a este tenor!), Caballé y Ghiaurov, con unos fenomenales Coro John Alldis y Orquesta Filarmónica de Londres (Decca 1973: versión invicta casi medio siglo después, y que suena asombrosamente bien). El hoy anciano maestro (86 años) no ha vuelto alcanzar aquel hito, pero esta vez no se ha quedado lejos: algo menos de brillantez y fuego, pero algo más de refinamiento tímbrico, cualidad indudable de la magistral orquestación pucciniana.
De la producción escénica -otro dislate del director de cine y de escena Philipp Stölzt- no voy a hablar; si acaso señalar el horrendo vestuario. Pero musicalmente ha sido una versión de altura. Estaba previsto que encarnase a la protagonista titular Anna Netrebko: ha sido una pena no poderla escuchar, ya que después de sus Lady Macbeth o Aida, se podría esperar mucho. Pero, ¡ay, Anna: ¿a quién se le se ocurre ser tan amiga de Putin?! La sustituyó Elena Pankratova, que anda cantando Kundry y Elektra: una voz grande, timbrada y un pelín estridente, brillante en el terrible registro agudo… cuando no cala en algunos de los más comprometidos o peor colocados. (Aprovecho para dar mi opinión sobre algunas de las intérpretes de este endemoniado personaje: mi favorita es Caballé, pero no en su grabación de estudio, sino en una piratada de 1977 junto a Pavarotti y dirigiendo Chailly en San Francisco. Sutherland, que no posee la voz adecuada, consigue sin embargo redondear una admirable encarnación de la gélida princesa. Y la voz más portentosa, hiperdramática, que he escuchado en este papel es la de Alessandra Marc en otra piratada, esta vez videográfica: en La Scala el año 2001 con Cristina Gallardo Domâs y dirección de Prêtre. Por cierto: existe otro Turandot pirata en vídeo, en París, con Caballé de protagonista y dirigiendo Ozawa. Está en YouTube, con muy baja calidad de imagen y sonido).
Sí permaneció en la producción berlinesa el esposo de Netrebko, Yusif Eyvazov, que hizo un Calaf bastante notable: posee squillo, y pese a algún agudo de emisión no muy canónica, y alguno que otro calado, cantó sin embargo más que bien la famosísima aria “Nessun dorma”. Lo mejor estuvo en mi opinión en la Liù de Aida Garifullina, una soprano lírica estupenda en todo y por todo, si bien su fuerte no es apianar (o es que no quiso hacerlo…). René Pape cantó con gran depuración y excelente línea, pero me temo que su voz está ya declinante: ¡lástima!, no hay muchos cantantes de este calibre, y en su cuerda, ni uno solo en un cuarto de siglo.
Los secundarios dieron la talla: el Ping de Gyula Orendt, el Pang del mexicano Andrés Moreno García y el Pong de Siyabonga Maqungo; el Mandarín de David Ostrek, y hasta el Emperador de Siegfried Jerusalem, ¡de 82 años! Estupenda la Staatskapelle Berlin y fenomenal el Coro de la casa. (Entre paréntesis: admiro muchísimo a Puccini, pero… las intervenciones de Ping, Pang y Pong me cargan, me parecen demasiado e innecesariamente largas, sobre todo la del comienzo del Acto II: interrumpen el curso de la ópera. Más de uno y de dos amigos y conocidos me han comentado: estoy deseando que estos tres petardos se vayan y terminen de una vez).
Posdata: los mejores directores de ópera
En el dichoso libro sobre directores de Ortega Basagoiti y Pérez Adrián se afirma que los más grandes directores operísticos han sido Toscanini, Solti y Levine. Pues bien: de estos tres me sobran dos. De las óperas que le conozco a Toscanini, solo me gustan dos o tres y sí, son importantísimas obras maestras: Otello, Falstaff y, hasta cierto punto, Aida. Pero por supuesto hay quienes las han dirigido mucho mejor. Y hay otras en su catálogo en las que la batuta no me gusta un pelo. De Solti no voy a discutir que ha dejado un catálogo operístico impresionante, y no solo en Wagner. Pero de Levine: empezó muy bien en su juventud (Giovanna d’Arco, El barbero de Sevilla, Andrea Chénier, Adriana Lecouvreur…), pero pronto se volvió en sus Verdi tan mecánico, metronómico y seco como Toscanini. Ponerlo por delante de Karajan, Abbado y de Muti me parece demencial.
Y hablamos de directores que han grabado muchas óperas, pero hay otros grandes que, sin haber grabado tantas, han alcanzado altísimos niveles: Böhm, Kubelik, Maazel, Mehta, Sinopoli, Barenboim, Pappano… Todos ellos me parecen superiores a Toscanini o a Levine. ¿Y qué decir del Otello y la Butterfly de Barbirolli, que grabó solo estos dos títulos (aparte Dido y Eneas), pero ¡de qué manera!?
Las óperas de Barenboim
Y por cierto, ya que alguien me preguntaba qué óperas había grabado Barenboim, aquí va la lista de las que -si no se me ha escapado alguna- ha dirigido. Y, en letra negra, las que ha grabado comercialmente (en audio o en vídeo):
Gluck: Orfeo ed Euridice
Mozart: Le nozze di Figaro (3)
Don Giovanni (3)
Così fan tutte (2)
Die Zauberflöte
Cimarosa: Il matrimonio segreto
Beethoven: Fidelio
Rossini: Il barbiere di Siviglia
Cherubini: Médée
Francesconi: Quartett
Nicolai: Die lustigen Witwe von Windsor
Wagner: Der fliegende Holländer
Tannhäuser (2)
Lohengrin
Tristan und Isolde (5)
Die Meistersinger (2)
Parsifal (3)
Das Rheingold (2)
Die Walküre (2)
Siegfried (2)
Götterdämmerung (2)
Verdi: Macbeth
Il Trovatore
La Traviata
Simon Boccanegra
Aida
Otello
Falstaff
Puccini: Tosca
Berlioz: Béatrice et Bénédict
Bizet: Les pêcheurs de perles
Carmen
Saint-Saëns: Samson et Dalila
Massenet: Manon
Debussy: Pélléas et Mélisande
Mussorgsky: Boris Godunov
Tchaikovsky: Eugene Oneguin
Pique Dame
Rimsky: La novia del zar
Prokofiev: El jugador
Boda en el monasterio
Busoni: Die Brautwahl
Doktor Faust
R. Strauss: Elektra
Berg: Wozzeck
Lulu
Schoenberg: Moses und Aron
Martinu: Julietta
Hannibal: African Portraits
Carter: What Next?
Birtwistle: The Last Supper
(números entre paréntesis: las veces que ha grabado esa ópera)