Nathalie Stutzmann dirige
Dvorák
La magnífica contralto
lleva ya algunos años empuñando la batuta, y le he escuchado algunas
interpretaciones francamente interesantes. Principal directora invitada de la
Orquesta de Filadelfia, ahora ha grabado para Erato, al frente de una notable
Orquesta Sinfónica de Atlanta, la Suite americana y la Sinfonía “del
Nuevo Mundo”. En la primera obra triunfa de lleno: es una de las más
admirables versiones (pocas) que haya escuchado. Pero, ¡ay!, la Sinfonía
son palabras mayores: me parece un grave atrevimiento de la cantante francesa
(Suresnes, 1965) abordarla, dado que su amplísima, inmensa discografía cuenta
con interpretaciones colosales que culminan en la absoluta genialidad de
Celibidache. Frente a este, a Fricsay, Giulini, Böhm o Karajan, Stutzmann
palidece irremediablemente. Quede claro que “dirige muy bien”: posee ya una
sólida técnica de batuta, analizando y desmenuzando las dos partituras de este
disco con minuciosidad. Pero la Op. 95 le queda muy desigual: frente a
pequeños hallazgos notables y a pasajes admirablemente conseguidos -sobre todo
en el Largo- falla claramente en las codas de los movimientos extremos,
demasiado veloces y desinfladas, y en un scherzo “troppo vivo” y algo desmadejado.
Recital en Santander de Sokolov:
Purcell/Mozart en DG
El 18 de agosto de 2023 ofreció Grigory Sokolov en el Palacio de Festivales de Santander el recital que ahora ofrece DG. Es muy infrecuente escuchar tanta música de Henry Purcell en una actuación pianística: la Suites 2, 4 y 7, la Chacona en Sol menor y otras tres piezas muy breves. Pero Sokolov suele ofrecer en sus recitales bastante música del XVIII. Estas interpretaciones del inglés fueron ciertamente magistrales; aun así, no me resisto a señalar que usó y abusó de la ornamentación, que llegó -para mi gusto- a resultar cargante.
La Sonata K 333 de
Mozart sonó honda, seria y sumamente hermosa, alejadísima de la
tentación rococó, si bien fue en conjunto más apolínea que expresiva, casi sin
inflexiones de tempo o dinámica. Esto no ocurrió en un profundo y
sentido Adagio K 540.
De propinas, dos piezas
de Rameau -autor tan frecuentado en los recitales del ruso-, otras dos Chopin
-el impresionante Preludio 15, quizá en exceso moroso y estático, y una
excelsa Mazurca nº 40, op. 63/2-, para terminar con una personalísima y
magistral recreación del Preludio BWV 855 de Bach en el conocido
arreglo de Alexander Siloti. Espléndida toma sonora, que no excluye los
aplausos.
Innecesario CD con los
dos Tríos de Mendelssohn
El pianista Jeremy Denk, el violinista Joshua Bell y el cellista Steven Isserlis protagonizan un nuevo disco Sony que queda lejos de las grandes versiones de los Opp. 49 y 66 de Mendelssohn. El único aliciente del disco es la curiosidad de la versión alternativa -casi idéntica- del Andante con moto tranquillo, segundo movimiento del primero de los Tríos. Individualmente no me ha entusiasmado ninguno de estos tres instrumentistas*, y, además, creo que la labor camerística de diálogo entre ellos no está muy trabajada. Así que disco a ignorar. Por cierto que del Op. 49 existen numerosas interpretaciones en disco, pero muchos menos del Op. 66: desproporción que no creo que se sustente en diferencias de calidad entre ambas composiciones, de 1839 y 1845. Un CD con los dos Tríos mucho más recomendable: Emanuel Ax, Itzhak Perlman y Yo-Yo Ma (Sony 2010).
*Bell “resucitó” del casi
completo olvido en el que se hallaba tras hacerse eco la prensa mundial de que
se puso a tocar en el metro de Nueva York, y casi nadie que pasó junto a él lo
reconoció. Recogió un puñado de dólares.
Mao Fujita interpreta “72 Preludios”
Sony acaba de lanzar un
doble CD con ese título, que habría sido más claro si hubieran bautizado la
publicación como “24 x 3 Preludios”, porque consta de los 24 Op. 28 de Chopin,
los 24 Op. 11 de Scriabin y los 24 (1945) de Akio
Yashiro (1929-1976), compositor japonés del que no había escuchado nada.
Discípulo y amigo de Messiaen, estos Preludios, probablemente notables
(me confieso incapaz de dar una opinión personal que pueda transmitir a mis
lectores), suenan sin duda como muy anteriores a las piezas pianísticas del
compositor francés. Fujita (Tokio, 1998) obtuvo en 2019 la Medalla de plata en
el Concurso Tchaikovsky de Moscú. Posee una técnica y un sonido muy depurados
y, sobre todo, un sentido musical muy desarrollado: en los Preludios de
Chopin acierta en todos y cada uno de ellos, con un enfoque cabal donde los
haya y sin cometer ningún tipo de excesos. Gran sensibilidad demuestra también
en los de Scriabin, cuyo lenguaje y estilo de la primera época del ruso capta
de modo especialmente certero. ¡Otro joven pianista a seguir!
Klaus Mäkelä no es el único
La publicidad que rodea a Klaus Mäkelä es abrumadora;
todo el mundo habla de él. Pero no es el único director más o menos joven de
mucho talento. No es necesario que cite ocho o diez nombres, pues varios de
ellos han ido saliendo a relucir en este blog. Sin ir más lejos, acabo de
escuchar una Novena Sinfonía de Bruckner (¡nada menos! Pocas obras son
más arriesgadas y críticas) que, evidentemente, no es como la
(inalcanzable) de Giulini en Viena, pero que es un modelo de sensatez y
musicalidad, absolutamente irreprochable. Es del CD del sello Accentus, y sus
intérpretes son Jakub Hrusa y la Orquesta Sinfónica de Bamberg. No es,
ni mucho menos, lo primero más que convincente que le escucho a este director.