martes, 19 de mayo de 2020

La Sinfonía "del Nuevo Mundo" de Dvorák


Sinfonía nº 9 en Mi menor, op. 95 “del Nuevo Mundo”

La número 9 y última de las sinfonías de Dvorák (antaño numerada, erróneamente, como quinta hasta el “descubrimiento” de las cuatro primeras, antes desdeñadas), la denominada “Del Nuevo Mundo” es, sin duda alguna, la más célebre de este compositor, y aunque sus méritos puedan no ser mayores que los de las Sinfonías Séptima y Octava (incluso, según Jarmil Burghauser, éstas son “superiores a la Novena por lo que respecta a la riqueza de ideas y la invención musical”), sí es comprensible su mayor popularidad, enorme desde el estreno mismo: según el citado musicólogo -máxima autoridad en Dvorák, cuyo catálogo completo ha elaborado: la B que precede a un número es la inicial de su apellido- su éxito radica en su “especial colorido” y en “haber logrado reunir las dos grandes corrientes estilísticas de su época [...], el neorromanticismo […], aspectos épicos y al mismo tiempo su carácter mágico y ensoñador- [...] y el neoclasicismo [...]: la concisión y la claridad formal, la economía y el brío de su técnica, su precisión y fuerza expresiva”. Dvorák sí la consideraba la mejor (“Creo que supera a mis restantes creaciones”).

Como es sabido, fue su única sinfonía escrita en los Estados Unidos, a donde Dvorák había sido llamado para dirigir durante tres cursos el Conservatorio de la capital neoyorkina. Tardó en componerla cuatro meses y medio (desde el 10 de enero al 24 de mayo de 1893). Mucho se ha debatido acerca del carácter indio y negroide de algunos de sus temas, partiendo de declaraciones exageradas de Anton Seidl (director del estreno) o interpretando parcialmente las del propio compositor. Burghauser es tajante en este aspecto: “La opinión […] de que la Sinfonía del Nuevo Mundo se había compuesto arreglando diversos cantos populares de Norteamérica no puede mantenerse”. ¿Qué hay, entonces, de ello? Ya antes de marchar a América, Dvorák tenía en mente componer una ópera sobre El canto de Hiawatha de Longfellow, pero no abordó su composición hasta su llegada al nuevo continente. Un tema que había anotado en un borrador para esta ópera -que, como se sabe, no llegó a componerse- lo insertó en el “Largo” de su Sinfonía en Mi menor, así como otro (pensado para la escena del festín de Hiawatha, en que danzan los indios) en el “scherzo”. Pero estos temas son de su entera invención, y el último de ellos es, de hecho, más checo que americano.

Únicamente una melodía de esta Sinfonía es de procedencia americana, la que enuncia la flauta en el primer movimiento, que tiene notable parecido con el espiritual negro Swing low, sweet Chariot. Entonces se comprenden las declaraciones de Dvorák, en las que aseguraba por un lado: “Olvida el absurdo de que he utilizado motivos americanos. Eso es una completa mentira” (al director Oskar Nebdal), y por otro: “No creo que pudiese haber escrito esa música de no visitar Estados Unidos”. En efecto, se sintió estimulado por el universo musical popular de aquel país -Dvorák habló de la fascinación que le produjeron los ritmos negros sincopados- pero recientemente se ha sabido que el compositor conoció todavía en su país, en 1879, algunas muestras de la música india americana. Por ello escribe Burghauser: “Dvorák no habría necesitado del contacto directo con el folklore de América del Norte para otorgar a su música el sabor indio que pudiese interesarle”. En definitiva, como los más auténticos compositores nacionalistas, Dvorák ha usado la técnica consistente en suplantar el dato folklórico auténtico por temas propios concebidos según el espíritu popular: “Sólo he intentado
escribir con el espíritu de las melodías populares americanas”.

En la Sinfonía del Nuevo Mundo, pues, encontramos algunos elementos relacionados con Norteamérica (y este uso de materiales “exóticos” no era nuevo en la Europa de entonces, aunque sí casi por completo de los Estados Unidos, precisamente), pero, sobre todo, muchos otros elementos que lo están con su país natal. En definitiva, es la Sinfonía de un compositor checo hondamente nacionalista escrita en Norteamérica, recordando su tierra con, entre otros sentimientos, nostalgia. Pero -tampoco hay que olvidarlo- es la obra de un músico que aspiraba a ser no sólo nacional, sino universal.

En cualquier caso, esta Sinfonía es, al margen de todas estas consideraciones, una obra admirable, recorrida por ideas melódicas bellísimas, firmemente construida y de una instrumentación originalísima y magistral. Aunque parezca fluir espontánea y como “un torrente de música maravillosa” (Casper Höweler), la composición fue producto de laboriosos esfuerzos, como queda patente en el manuscrito.

Como primera característica que llama la atención, la Sinfonía del Nuevo Mundo se nos aparece poderosa, imponente, rocosa, pero contrastando estas características con suaves temas de aire folklórico -eslavo o americano, más frecuentemente lo primero-. Karl Schumann interpreta como nostalgia de Dvorák por su país la “tendencia del material temático a regresar constantemente a la tonalidad fundamental”, pues esto “ayuda a crear un clima de melancolía”.

La obra da comienzo con una introducción lenta (“Adagio”) de singular tristeza, irrumpiendo pronto con violencia un amago del principal tema del “Allegro molto” que sigue, el cual es “una fuente inagotable de vítalidad y tensión dramática” (John Clapham), mediante fuertes contrastes entre secciones rudas y otras de gran lirismo.
Tras un comienzo solemne, casi religioso, el segundo movimiento -“Largo”-, en la distante tonalidad de Re bemol mayor, transcurre con sordina en las cuerdas: constituye un episodio mágico por la riqueza de su inspiración melódica y por la extrema sutileza de su instrumentación. Su sosiego se ve bruscamente truncado por la irrupción en los trombones del tema principal del movimiento anterior. En el “Scherzo” (“Molto vivace”) la célula rítmica que configura el primer tema se superpone consigo misma a la distancia de un compás. A su carácter inquieto y brusco se oponen otras secciones posteriores y el trío, más joviales y de ambiente a veces casi pastoril. Lo más interesante de la Sinfonía desde el punto de vista estructural es el final (“Allegro con fuoco”), el movimiento más extenso y de mayor peso: es una especie de forma sonata modificada, en el que se dan cita los principales motivos de los tres movimientos anteriores, tanto en el desarrollo como en la coda, en la que su aparición conjunta es realmente magistral. La nostalgia a que se refería Karl Schumann puede que llegue -algunos directores parecen sentirlo así- a desgarro en varios pasajes de este “fogoso" finale.

Discografía
1940 DG             Karajan/OFilBerlín                         09’48+13’11+7’27+09’47                 6/5
1941 Teldec         Mengelberg/OConcertgebouw       08’17+12’59+7’25+10’21                 7/4
1950 Supraph      Talich/OFilCheca                            09’12+12’42+8’06+11’17                 6/5
1958 RCA            Reiner/OSinfChicago                     08’42+12’24+7’33+10’28                 7/7
1959 Sony            Szell/OCleveland                           08’41+12’11+7’53+10’54                 6,5/7
1959 Philips         Dorati/OConcertgebouw               08’49+12’17+6’52+12’05                 7/7
1960 DG               Fricsay/OFilBerlín                         10’03+13’54+8’14+12’01                 9,5/7
1961 Decca          Kertész/OFilViena                          09’51+11’49+7’40+11’13                 8,5/7
1962 Supraphon Ancerl/OFilCheca                            09’04+11’26+7’47+11’11                 6/6
1962 EMI             Giulini/OPhilharmonia                   09’16+12’33+7’51+11’17                 8/6,5
1964 EMI             Klemperer/OPhilharmonia             12’35+12’07+8’34+12’15                 8,5/7,5
1964 DG               Karajan/OFilBerlín                        09’18+13’06+8’13+10’58                 7,5/7,5
*1966 C Major    Karajan/OFilBerlín                         08’50+12’05+7’38+10’07                 7/6
1967 Decca          Kertész/OSinfLondres                   12’30+12’28+7’25+11’18                 8,5/7,5
1973 DG               Kubelik/OFilBerlín                        09’24+13’00+8’05+11’48                 8/7,5
*1975 ICA           Kempe/OSinfBBC                         09’40+11’45+7’38+10’23                 8,5/6,5
1977 EMI             Karajan/OFilBerlín                        09’34+12’03+8’21+10’54                 8,5/7,5
1977 DG               Giulini/OSinfChicago                   12’14+13’44+8’15+11’44                 9,5/8,5
*1978 Medici       Böhm/OFilViena                            09’50+13’30+8’25+12’00                 9,5/8     
1979 DG               Böhm/OFilViena                            09’46+13’20+8’23+12’00                 9,5/8,5
1980 Decca          Kondrashin/OFilViena                    11’42+11’03+8’18+11’41                 8/9
1983 DG               Maazel/OFilViena                          11’38+11’43+7’22+10’48                 6/8
1984 Decca          Solti/OSinfChicago                         12’04+14’07+8’09+11’08                 8,5/9
1985 DG               Karajan/OFilViena                          09’58+12’27+8’36+11’25                 9,5/9
1985 MP               Celibidache/OFilMúnich                10’48+16’43+8’35+12’12                 9,5/8
1989 DG              Bernstein/OFilIsrael                        12’30+18’22+7’06+12’10                7/8   
*1991 EuroArts   Celibidache/OFilMúnich                12’02+17’00+9’25+13’06                 10/8,5
1994 Sony            Giulini/OConcertgebouw               10’11+15’28+8’21+12’53                 9/9
1999 DG               Abbado/OFilBerlín                        12’11+13’20+7’39+11’28                 8/9
*2007 DG             Dudamel/OSinfRadioStuttgart      12’05+12’30+7’43+11’35                 9/8,5
*2011 C Major    Nelsons/OSinfRadioBávara           12’09+12’47+7’21+11’31                 8/8,5
2014 Decca          Belohlávek/OFilCheca                   09’55+12’46+8’17+11’53                 8/9,5

24 comentarios:

  1. Muy buena introducción a esta preciosa sinfonía. Muchas gracias.
    Veo que no incluye referencia a algunos clásicos (Talich, Ancerl). Coincido plenamente en su elogio a la grabación de Fricsay, pero si tuviera que citar una versión que me ha encantado por encima de las demás, creo que sería la de Bernstein, con la Filarmónica de Nueva York. Magnífica.
    En cuanto al video de Celibidache (que no conocía), para otros lectores a quienes pueda interesar, en este momento está en You Tube.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡No conozco esa versión de Bernstein en Nueva York, de CBS/Sony! La de Bernstein en DG con Israel de 1989 me parece poco defendible: muy rebuscada.

      Eliminar
    2. Antes me he olvidado: ¡las versiones de Talich y de Ancerl sí que están!

      Eliminar
  2. Hola Ángel, la grabación del año 1959 con la Concertgebouw no es de Colin Davis, es la de Antal Dorati. Colin Davis grabó la obra con la orquesta de Amsterdam en 1977.
    Por otro lado, ¿sabes si la 9ª de Karajan con Viena es la misma grabación que la del DVD (que es la que tengo yo)? Creo que a veces eran iguales las versiones audio/video, pero otras había algunas diferencias.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, llevas razón, era Dorati (corregido). Voy a ver si me parece la de Colin Davis. Gracias.

      Eliminar
  3. Ángel:

    No conozco la grabación de estudio de Böhm con la Filarmónica de Viena. Sería fácil escucharla en Youtube, pero no lo hago (o trato de no hacerlo) porque sólo escucho en audio CD. El sonido/impacto es muy diferente. Tampoco soy afín al DVD. Por tanto le pregunto: ¿Qué tiene de superior, según vuestra opinión, la precitada grabación de audio/estudio de Böhn con respecto a la grabación de estudio de Kubelik y la Orquesta Filarmónica de Berlín para DG?

    Le hice dicha pregunta porque tengo las versiones de Kubelik (DG), Giulini (DG) y Bernstein (Sony). De Bernstein y del eminente Talich no le pregunto porque usted ya le contestó al forista IDO. Muchas gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En teoría, Kubelik debería ser el gran intérprete por antonomasia de Dvorák. Pero resulta que no lo es, salvo -en mi opinión- en la Octava. La versión de Böhm tiene más garra, más ímpetu y más lucidez que la de Kubelik en Berlín (la de Viena en Decca, monoaural, hace tanto que no la escucho que hoy no podría juzgarla). Lo cierto es que la de Böhm es una gran y agradabilísima sorpresa.

      Eliminar
  4. Que Ancerl no pase del notable y que los mejores traductores de esta sinfonía de Dvorak sean Böhm y Celibidache es un signo claro de que el Sr. Carrascosa no entiende esta sinfonía. Hay muchas cosas que yo no entiendo. No pasa nada. Lo importante es disfrutar con la música.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Será que no la entiendo como usted. No ha sido exacto con la selección: primacía absoluta para Celibidache en el DVD, y muy cerca no solo Böhm, sino, con la misma calificación, Fricsay, Giulini en Chicago y Karajan en 1985. No tonfunda ni tergiverse.

      Eliminar
  5. Madre mia. Tendria que publicar un libro con todoas las calificaciones actualizadas que tiene este blog. Es un tesoro impagable o al menos por lo que costase el libro, jeje. Muchas gracias por su trabajo.
    Y con respecto al comentario de Anonimo mas arriba, decir que aunque guia inestimable, uno tiene que valorar sus gustos tambien, yo tambien valoro mucho mas alto a Ancerl y Kubelik pero no eso invalida a Bohm, Giulini, o Celi.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Mis disculpas, en efecto, sí había Vd incluido Ancerl y Talich, y veo que no las tiene Vd. en gran estima.
    Para terminar mi comentario, añado una buena referencia a esta amplia relación de la que seguro que es una de las sinfonías más grabadas de la historia.
    Existe una muy buena interpretación de Kempe, con la Filarmónica de Berlin (año 1958), que editó la baratísima colección "Royal Classics" (en su momento), con licencia de EMI. En su momento, creo recordar que la revista Repertoire la consideró entre las mejores grabaciones de esta obra, pero hablo de memoria.
    A lo mejor algún día Warner nos sorprende con una buena reedición de las grabaciones de Kempe. Un gran director.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

      Eliminar
    2. No conozco esa versión de Kempe para EMI, pero la que recojo en DVD me parece estupenda.

      Eliminar
  7. Lo que hace Celi con esta obra no es de este mundo. Claramente la mejor interpretación de la obra. Estoy muy de acuerdo con sus valoraciones.

    ResponderEliminar
  8. Respecto a esta sinfonía, como a la 5 de Chaikosky, habría que señalar siempre el enfoque dado en cada interpretación a los últimos compases de ambas. Cambian totalmente el sentido de las obras.

    ResponderEliminar
  9. Y aún se me ocurre otra que depende de cómo se enfoque el final: La 5 de Chostakovich.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Clarísimo! Se le puede dar la vuelta a su sentido.

      Eliminar
    2. Ya que mencionas la 5ª de Shostakovich, prefiero mucho antes lo que hace Kurt Sanderling en ese final que la visión de Bernstein, por citar los dos extremos.

      Un saludo.

      Eliminar
  10. En una audición a ciegas la versión de Böhm casi pasaría por una Checa si no fuera por el reconocible sonido de los oboes. Pero en ímpetu, tempo, energía, etc. es una versión de referencia.

    ResponderEliminar
  11. Buenos dias,los saludo desde la lejana Buenos Aires,me extraña que no mencione la version de Witold Rowicki(dentro de la integral) con OSL,(creo que la grabacion es de 1971),que opinion le merece?
    Graacias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece que no la he escuchado nunca. ¡Hay decenas y decenas de grabaciones! Pero escuché algo de ese ciclo, y lo encontré solo discreto.

      Eliminar
  12. Estoy escuchando,la grabacion de Bohm que no la conocia,hasta ahora(estoy cerca del final del 1º mov.)es estupenda,muy buena toma,y Viena entrado en su mejor epoca!!

    ResponderEliminar