Mostrando entradas con la etiqueta Monteverdi. D.Scarlatti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Monteverdi. D.Scarlatti. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de marzo de 2024

Hechos INCREÍBLES en música

 


Hace unos días, una señora o señorita, anunciando un programa de Radio Clásica que se emitiría unos días después, decía algo así: “Dentro de unos años parecerá INCREÍBLE que haya habido un tiempo en que la música del pasado se tocaba con instrumentos que en el momento de ser compuesta no existían”.

Yo le contestaría: ¿A usted también le parece INCREÍBLE que, incluso los más acérrimos partidarios del historicismo “bien informado”, suelan aceptar que se toquen Sonatas de Scarlatti o las Variaciones Goldberg y El clave bien temperado de Bach en pianos que no existían en tiempos de esos dos compositores?

Y yo diría más: podría alegar que me pareciese INCREÍBLE que hoy se representen dramas y comedias de Shakespeare o de Lope de Vega con actores vestidos con tejidos que no existían en aquellas épocas, y que fuese en escenarios iluminados con artilugios que ya no eran velas o candiles. O también óperas de hace tiempo en que los decorados sean hoy solo proyecciones, o que esos se muevan mediante máquinas eléctricas. E incluso me indignaría hasta rasgarme las vestiduras por el hecho de El Mesías o La coronación de Popea se puedan “meter” en CDs o en Blu-rays. Etc., etc. Algo que no previeron en absoluto Monteverdi o Haendel.

Así que le pediría a aquella señora o señorita que no sea tan fundamentalista y que no se indigne porque un piano de cola suplante a un clavecín, un trombón a un sacabuche, una trompa moderna a una natural, una trompeta actual con llaves a una antigua, un órgano de aire movido por electricidad en lugar de accionado por tracción muscular, etc., etc.

Sí, la moda de lo “históricamente [bien] informado” es eso, estoy convencido: una moda. Costará que pase de moda esa moda porque está basada principalmente en el ahorro de costes. Y esa moda ha conseguido que quienes no quieran ser tachados de “antiguos” no la pongan en tela de juicio: todos sus partidarios se consideran muy “modernos”, cuando hay razones evidentes para considerarlos justamente “antiguos”.

Y un apunte final: cada día que escucho un cuarto de hora de Radio Clásica o me asomo a Qobuz u otros lugares, me encuentro con varios grupos de instrumentos antiguos recién aparecidos (muchos de ellos con nombres muy ingeniosos): ya hay cientos y cientos de estos grupos, y según muchos críticos dóciles y complacientes, todos ellos hacen aportaciones a la interpretación, son estupendos, reveladores, etc., etc. Es algo así como asegurar que cada mes se hacen en el mundo 50 o 100 películas magistrales. ¡Ya será menos, ¿no?! En cualquier caso, no cuenten conmigo para que comulgue con ruedas de molino. Así lo veo yo: las aportaciones sustanciales de este movimiento son escasas, y el daño que están haciendo es, en mi opinión,  muy superior.