Interesante álbum de 10 CDs
Rudolf Kempe (Dresde, 1910-Zúrich, 1976) fue, pese a sus altibajos, un gran maestro. Intense Media ha editado una caja de 10 CDs con el título “Clásicos y románticos alemanes y austríacos”, que se vende a un precio muy bajo. Contiene grabaciones conocidas y otras muy raras, o incluso nunca editadas en disco compacto. Hagamos un rápido recorrido por estos discos: el primero se abre con una excelente versión de la obertura de El cazador furtivo de Weber (1951) y sigue con una Sinfonía “Escocesa” de Mendelssohn (1952) algo menos destacada. Ambas obras, con la Staatskapelle Dresden. Las dos siguientes oberturas son con la Filarmónica de Berlín: soberbia Leonora III de Beethoven (1957) y considerable Trágica de Brahms (1960).
El CD 2 se dedica a Schubert: una competente Novena Sinfonía “La Grande” de 1950 con Dresde -no se aproxima a las pocas en verdad grandes- y la habitual suite de Rosamunda (1961) con la Filarmónica de Viena, realmente admirable. El 3º lleva una modélica suite de El sueño de una noche de verano (Royal Philharmonic, 1961), una notable Primera Sinfonía “Primavera” de Schumann (Sinfónica de Bamberg, 1959) grabada en público con mediocre sonido, y una muy buena obertura Manfredo (Filarmónica de Berlín, 1956).
CD 4: Extraordinaria versión de la obertura y cuatro páginas orquestales de Hänsel und Gretel de Humperdinck (Royal Philharmonic, 1961) y un bastante más modesto Primer Concierto de Brahms con el ucranio Jakob Gimpel (1906-1989) y la Filarmónica de Berlín (1958). [Un recuerdo personal: la primera versión que yo conocí del “Emperador” de Beethoven fue por estos mismos intérpretes, y era abiertamente superior a este Brahms]. CD 5: Magnífico Don Quijote de Strauss con Paul Tortelier y la Filarmónica de Berlín (1959), que sería aún superado por el mismo cellista y el mismo director en su justamente reputadísima versión de Dresde. Completan el disco cuatro páginas orquestales de Wagner: solo buenas las oberturas de El holandés errante y Tannhäuser (¡incompleta!, ¿no se terminó la grabación?) y más flojo aún Amanecer y viaje de Sigfrido por el Rin de El Ocaso (Filarmónica de Berlín, 1956).
El sexto CD sigue con Wagner, pero mejorando ostensiblemente: espléndidos los preludios I de Los maestros cantores, Lohengrin y Parsifal (Filarmónica de Berlín 1956, Ópera de Baviera 1951 y Filarmónica de Viena 1958, respectivamente). Y termina con la última de las grabaciones hechas por Yehudi Menuhin del Concierto de Brahms, excelente aproximación -más lírica que poderosa, aunque sí apasionada- con la Filarmónica de Berlín de 1958.
CD 7: Más que buena, pero sin tirar cohetes, la Cuarta Sinfonía de Mahler con una tal Joan Alexander (Glasgow, 1912-2010) y la Sinfónica de la BBC (1957), más un espléndido Preludio y Muerte de Isolda con la Filarmónica de Viena (1958). CD 8: sólidas, pero no excepcionales ni muy personales Tercera y Cuarta de Brahms (Filarmónica de Berlín y Royal Philharmonic, 1960). CD 9: Así hablaba Zaratustra no me parece uno de los mayores aciertos de la en conjunto admirable integral orquestal de Kempe con la Staatskapelle Dresden; la versión aquí contenida (Sinfónica de Radio Stuttgart, 1961, en público) es aún menos lograda. Y lo peor del álbum: un Concierto para violín de Beethoven (Sinfónica de la RAI de Turín, 1958) poco edificante por parte de la batuta y con un exhibicionista Leonid Kogan, que parece estar tocando Tchaikovsky. El álbum concluye con una importante, realmente cabal y lograda Cuarta Sinfonía “Romántica” de Bruckner (Filarmónica de Múnich, 1976). Salvo esta grabación, del efímero sello Basf, el resto de las que fueron realizadas en estudio creo que son originales de EMI.
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Nacido en Niederpoyritz, junto a Dresde, estudió con, entre otros, Fritz Busch. A los 18 años entró como oboísta en la Orquesta de Dortmund, pasando un año después a formar parte de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Tras algunos cargos menores como director, en 1949 llegó a serlo en un puesto muy relevante: la Staatskapelle de Dresde. En 1952 pasó a la Ópera Estatal de Baviera, y entre 1952 y 1954 fue director en el Metropolitan de Nueva York. Vuelto a Europa, entre 1961 y 1965 se halló al frente de la Royal Philharmonic londinense y a continuación ocupó el mismo puesto en la Sinfónica de la BBC. Entre 1960 y 1967 fue asiduo invitado en el Festival de Bayreuth. Sus últimos cargos como director titular fueron en la Orquesta Tonhalle de Zúrich (1965-1972) y en la Filarmónica de Múnich (1967-1976).