Mostrando entradas con la etiqueta Tennstedt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tennstedt. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de febrero de 2022

Breves: recientemente escuchados

 

Bach por Perahia

Las 6 Suites inglesas de Bach que Murray Perahia grabó para Sony (1998 y 99) no las conocía hasta ahora, y ya las considero mis favoritas de cuantas versiones conozco, no solo ya en piano, pues en clavecín tampoco he escuchado alguna que me guste tanto. Que recuerde ahora, en clave me gustan mucho Huguette Dreyfus (Archiv 1974) y Gustav Leonhardt (EMI 1985), pero no tanto, y ello al margen de que personalmente prefiero el piano al clavecín, principalmente por dos razones: tras un buen rato de escucha de este último, me resulta casi siempre fatigoso, y, además, que las posibilidades del piano, bien utilizadas, permiten un juego de mayor riqueza (la dinámica, los colores, la mayor o menor duración de las notas…).

Menos austeras que las siempre irreprochables versiones de András Schiff (Decca 1983), las de Perahia son más creativas y ricas en contenido espiritual; además, desde la sensatez no deberían ser consideradas dudosas en lo estilístico. La toma de sonido es, para colmo, admirable. Sinceramente, no creo haberle escuchado al pianista neoyorkino nada que me haya convencido más.

           

Richard Strauss por Norman y Tennstedt

 

LPO, la firma discográfica de la London Philharmonic Orchestra, acaba de sacar a la luz una grabación de considerable interés realizada en público el año 1986 por la BBC: un programa Richard Strauss que se iniciaba con 5 Lieder (Cäcilie, Ruhe, meine Seele, Meinem Kinde, Wiegenlied y la inevitable propina: Zueignung), en los que asombra una vez más la imponente vocalidad de Jessye Norman, su afinidad con Strauss y su extraordinario arte canoro e interpretativo (el vivo puede disculpar alguna vacilante afinación momentánea en el segundo de esos lieder). La labor de Klaus Tennstedt en estas páginas fue, sin embargo, demasiado retraída, como prestando a la voz una preponderancia algo excesiva (¿o el cierto desequilibrio es achacable a la toma de sonido, no muy buena? Puede ser, al menos en parte).

Donde Tennstedt no se lució gran cosa fue en la Suite de El burgués gentilhombre, bastante sosa, desprovista del sentido del humor que la empapa a menudo; cuando esto no ocurre, la labor de la batuta mejora. Por otro lado, los breves pero difíciles papeles solistas (al menos un piano muy decepcionante y un violín y una trompeta discretos) tampoco ayudaron al logro final. (Es curioso lo poco conocida y difícil de encontrar que es mi versión predilecta de esta suite: la de Lorin Maazel con la Filarmónica de Viena, en Decca de nada menos que 1968; pese a lo cual suena estupendamente. Friedrich Gulda al piano, Willi Boskovsky al violín y Emanuel Brabec al cello está eminentes. Aprovecho para recordar -ya la comenté en su día- que la única vez que he escuchado esta deliciosa obra en vivo fue otra versión de campanillas: Mariss Jansons con la Concertgebouw, gracias a Ibermúsica).

En la escena final de Salomé Norman estuvo vocalmente superlativa, pero no es, creo, un personaje con el que interpretativamente se sienta muy cómoda, lo mismo que le ocurrirá un lustro más tarde en la grabación de la ópera completa con Seiji Ozawa. Tampoco Tennstedt estuvo aquí todo lo atmosférico ni todo lo áspero que la música parece pedir. En todo caso, se trata este disco, de 76 minutos, de un documento de indudable interés. Lástima que la toma de sonido no fuese más nítida.

jueves, 27 de junio de 2019

De aquí y de allá



El concierto de Europa de 2018 en Bayreuth: Paavo Järvi y la Westbroek
Paavo Järvi creo que es mejor director que su padre, Neeme. Este abarcó mucho, muchísimo, pero casi siempre apretó poco. Paavo, que ya no es muy joven (56 años) parece mantener en lo que le he escuchado un nivel aceptablemente alto, sin grandes altibajos, y suele ser serio y sensato. El concierto de Europa de 2018, el 1º de mayo como siempre, tuvo lugar en el pequeño y precioso Teatro del Margrave en Bayreuth. La Obertura Leonora III con que dio comienzo, aun sin sonar genuinamente beethoveniana, estuvo más que correctamente dirigida, sin que se me ocurra otro reparo. También dirigió con mucho acierto los Wesendonck-Lieder de Wagner, mientras Eva-Maria Westbroek me dio la impresión de ser a estas alturas una voz en exceso pesada para esto, y mostrar ya síntomas de cierto desgaste (en el fiato, en el piano, en la zona alta): los papeles tan dramáticos que ha abordado últimamente la soprano holandesa (n. 1970) me temo que le están pasando algo de factura. Aun así, su musicalidad se hizo patente. Como es habitual -salvo en los grandes maestros beethovenianos- en la Cuarta Sinfonía no tocó fondo, ni mucho menos, en los dos primeros movimientos, para remontar en los dos restantes. No sé si fue propina o no, pero el hasta entonces breve concierto se completó con la Obertura de Las criaturas de Prometeo, en la que, por fin, la Filarmónica de Berlín sonó con el sonido que atribuimos a la música del genio de Bonn. Y Järvi alcanzó el momento más feliz de la mañana.

El sello Esoteric ha lanzado en SACD la que para muchos (me incluyo) es la Primera Sinfonía de Mahler más admirable que conocemos en disco: la de Klaus Tennstedt con la Sinfónica de Chicago registrada en público el año 1990, y que EMI editó en DVD. Ahora suena algo mejor aún; puede que la toma no coincida exactamente con la filmada, pero en todo caso se parecen como dos gotas de agua. La ejecución orquestal es absolutamente apabullante, quizá la mejor de todas (las rivales más próximas, Giulini y Solti, son también con esta arrolladora máquina sinfónica).

Evgeny Kissin y el Cuarteto Emerson en DG
Deutsche Grammophon publica un doble CD con el programa que Kissin hizo en febrero de 2018 para Ibermúsica, solo que en aquella ocasión fue junto al Cuarteto Kopelman, y en el disco el grupo que interviene es el Cuarteto Emerson. Se trata de la grabación en público de un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York el 27 de abril del año pasado. Ya le puse varios reparos a la actuación en Madrid: de entrada, que Kissin no parece muy familiarizado con la música de cámara, en la que el diálogo es crucial. En el disco vuelve a apreciarse lo mismo. En el magnífico Primer Cuarteto con piano de Mozart (en Sol menor, K 478) volvió a obviar por completo el esencial clímax del primer movimiento, que Solti (con el Melos, Decca) y Barenboim con su hijo, Deneyka y Soltani (DG 2018) tienen muy en cuenta. No, no parece el compositor de Salzburgo lo más adecuado para el temperamento del genial pianista moscovita (que este año cumple ya 48 años).
Bastante mejor, en lo que se refiere al piano, el Primer Cuarteto, en Do menor, op. 115 de Fauré, acaso su obra camerística más apreciada. Aun así, la presencia del instrumento de teclado no siempre encuentra el protagonismo conveniente. Por fin en el formidable Quinteto en La mayor, op. 81 de Dvorák Kissin dio de sí todo lo que puede esperarse de él. Pero, ¡ay!, el Emerson no estuvo, en ningún momento del programa, a su altura. Hace años sus ejecuciones eran impecables, aunque nunca me entusiasmaron como intérpretes (su ciclo Beethoven me parece bastante lamentable, si bien algunos cuartetos del siglo XX los resolvieron con éxito). Ya no tocan igual de bien que hace años, lo que resulta bastante perceptible aquí y allá, y además tienen una inocultable tendencia a lo en exceso blando y dulzón, hasta rozar a veces lo gangoso. ¡Mejor hubiera hecho DG grabando el programa con el Kopelman! Por no hablar de otros grupos aún bastante preferibles. No he podido escuchar, por un error en la grabación, la propina: el Scherzo del Quinteto op. 57 de Shostakovich.
Es una pena que un pianista tan fabuloso como Kissin esté siendo últimamente tan mal "aprovechado" por la industria: tras sus brillantísimos años grabando para D.G., para Sony y luego para RCA, la etapa de EMI no ha sido demasiado fructífera, pero los años más decepcionantes están siendo los de este segundo período para el célebre sello amarillo: un álbum doble con bastante variables Sonatas de Beethoven grabadas hace diversos años y en diversos lugares en público, y ahora este otro doble en el que deja bastante de manifiesto que lo mejor se le da no es la música de cámara, y además no con los mejores colaboradores. A ver qué más se les ocurre a los gestores del sello alemán, y al propio pianista.