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sábado, 10 de abril de 2010

Kissin, uno de los tres gigantes, toca Chopin

RCA ha reunido en una preciosa caja de 5 CDs (de lomo bastante estrechito) los cinco discos que había ido grabando por separado, entre 1993 y 2004, incluido el recital en público en el Festival de Verbier. Ha dejado fuera sólo los dos Conciertos para piano y orquesta que el jovencísimo Kissin de 12 años tocase en público en Moscú, con un talento asombroso para su edad, pero, a decir verdad, imparangonables a su madurez de veinte y treintañero.

Este álbum, todo él con una calidad de sonido sensacional (quizá nadie ha grabado el piano tan bien como RCA en los últimos lustros) me parece de obligada compra, máxime teniendo en cuenta que ha salido a un precio muy bajo (21,95 € en El Corte Inglés).

Porque abundan en él las maravillas, mientras que escasean casi por completo los desaciertos. Entre estos últimos, sólo se me ocurre señalar, si acaso, la Berceuse o el Vals op. 42. Aun así, hay que puntualizar que están muy bien. Pero por debajo de lo que uno espera de uno de los, para mí, tres mejores pianistas vivos del mundo mundial.

Aclararé esto brevemente: yo creo que Kissin es el pianista-virtuoso número uno de la actualidad, y además un artista colosal, que rarísima vez yerra.

A un nivel casi tan altísimo sitúo a Krystian Zimerman, también sensacional pianista-virtuoso y gran artista (que, sin embargo, ha cometido un error tan sonado como su grabación de los dos Conciertos de Chopin intentando dirigirse: interpretaciones tan disparatadas y forzadas como será difícil hallar una cualquiera de un gran nombre del pianismo internacional).

En primer lugar yo sitúo a un pianista que no es el típico virtuoso, pese a su colosal técnica (ya se sabe: a no confundir con mecanismo, virtuosismo), falible y limitado (no aborda a compositores que requieren un virtuoso puro –Rachmaninov, por ej.- ni puede, por su mano pequeña, tocar obras que ansía, como el Segundo Concierto de Bartók). Me refiero, claro está, a Daniel Barenboim, el mayor intérprete de gran parte del repertorio musicalmente más comprometido, Mozart y Beethoven en primer lugar, pero también con enormes aportaciones en Schubert, Schumann, Chopin, Liszt, Brahms, Wolf, Bartók, Schönberg...

Pues bien, volviendo a Kissin, desde Rubinstein y hasta Zimerman, no ha habido, en mi opinión, un chopiniano tan insigne (yo creo que Maurizio Pollini no está a este nivel, y ni siquiera Vladimir Ashkenazy, que ha grabado casi todo Chopin).

El Chopin de Kissin, además de tocado con una limpieza y transparencia apabullantes, suele ser sobrio, apolíneo, clásico, pero de gran contenido expresivo (casi una cuadratura del círculo). Su aplicación del rubato, nunca agobiante, es en extremo certera y la aplica sobre todo para subrayar las tensiones. Es un Chopin que sabe ser romántico, también tierno y, cuando lo considera oportuno, maravillosamente cantado. Pero también resalta todos sus elementos de modernidad; llega a ser incluso visionario. Quizá, dentro de tantas cualidades, una de las que más llama la atención es la ilimitada gama de colores que es capaz de obtener del teclado: sus sonoridades están cargadas de múltiples sugerencias.

Haciendo un repaso de estas piezas, quisiera destacar los logros para mí más extraordinarios: el Vals op. 34/2, la Polonesa op. 44 (en la que, sin embargo, no llega a repetir el milagro, sí, milagro, de su recital en público en Tokio a los 15 años, laser disc que Sony, inexplicablemente, no ha pasado a DVD), los dos Nocturnos op. 27, el Scherzo 2, las Sonatas 2ª (cuya “Marcha fúnebre” no hay palabras que puedan elogiar cuanto se merece) y , las Mazurcas op. 68/4, 50/3, 24/4 y 17/4, las cuatro Baladas (alucinantes la y la ), varios de los Preludios (cuyo conjunto es, seguramente, el mejor que recuerdo), las 2 Polonesas op. 26 y la op. 40/2, los tres Impromptus y la Fantasía-impromptu.

Lástima que Kissin no haya grabado más música de Chopin, sólo unas seis horas... Y, a propósito, este “año Chopin”, ¿no piensa a grabar nada más del polaco?

1 comentario:

  1. Siempre supone una gran alegría encontrar blogs de música clásica... ¡Ojalá hubiera más! Os invito al mío, consagrado a un excelso coro de niños. Encontraréis reseñas discográficas y de conciertos, apuntes biográficos, partituras, podcasts y más. Gracias.

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