sábado, 25 de mayo de 2019

Conversaciones con "Mademoiselle" Boulanger

La editorial Acantilado ha publicado hace unos meses el libro titulado "Mademoiselle". Conversaciones de Bruno Monsaingeon con Nadia Boulanger. La precoz compositora (1887-1979) dejó de componer allá por 1912 para dedicarse casi exclusivamente a la enseñanza. Casi, porque también tocó el piano y dirigió: debió de ser una de las primeras mujeres en hacerlo. Lo asombroso de esta señora es que por sus clases (¡casi todas en su casa!, aunque también impartió cursos en Estados Unidos) pasaron tal cantidad de músicos que llegaron a ser importantes, que casi es más fácil citar a los importantes que no pasaron por sus clases. Mentora de Stravinsky, fueron discípulos suyos Copland, Berkeley, Piston, Sessions, Virgil Thomson, Françaix, Bernstein, Piazzolla, Roy Harris, Philip Glass, Elliott Carter, Lipatti, Markevitch, Barenboim, Émile Naumoff, Idil Biret, Hugues Cuénod, hasta Michel Legrand, Quincy Jones o Jeremy Menuhin.

Como pianista grabó a cuatro manos junto a Dinu Lipatti y Jean Françaix, y como directora, entre otras obras, Madrigales de Monteverdi, el Requiem de Fauré o Médée de M. A. Charpentier.
Monsaingeon, autor de admirables documentales sobre varios músicos (algunos están publicados en DVD: Yehudi Menuhin, David Oistrakh, Mstislav Rostropovich, Sviatoslav Richter, Glenn Gould, Julia Varady), mantuvo conversaciones con la gran pedagoga que pueden leerse en este interesante libro. De ellas extraigo algunas frases que me parecen de especial interés (no siempre he respetado al pie de la letra las traducciones):

En una ocasión, Gabriel Fauré le dijo: "No estoy seguro de que haya hecho bien en abandonar la composición". A lo que ella le respondió: "Estoy segura de que componía una música inútil; soy bastante despiadada con los demás, de modo que también tengo que serlo conmigo misma".
En la clase de Fauré, Boulanger se encontró un día con Ravel como alumno de contrapunto. "Pasados unos años me di cuenta de que por entonces Ravel ya había escrito el Cuarteto de cuerda, así que le pregunté por qué seguía estudiando contrapunto. 'Bueno, de vez en cuando hay que hacer limpieza en casa', me contestó".

"No me gusta I Pagliacci. ¡No hay nada que hacer! Pero reconozco que quien compuso esa música la sentía: eso es lo que sentía y tanto da que no coincida con mis gustos. Y es que, como dijo Apollinaire, 'por Dios, hay que tener buen gusto'!" (Coincido con esa opinión de Mademoiselle y con la de Apollinaire). "Mi obra es mejor, pero también más insignificante, porque en ella no hay nada, carece de personalidad".

"Creo que existen condiciones sin las cuales no es posible crear una obra maestra, pero también creo que lo que constituye una obra maestra se nos escapa". "En arte llamamos inspiración al momento en que una persona logra captar su pensamiento profundo, el momento en que se nos revela la verdad, en que se experimenta una comunión".

"Hable usted con grandes intérpretes y le dirán que cada vez tocan una obra que han interpretado toda la vida se produce un redescubrimiento. Ese es el privilegio de las emociones: si yo sé prestarle atención me asombrará una y otra vez. En cambio, si me acostumbro a verle, sin advertir que la luz cambia constantemente, se convertirá usted en un mueble al que ni siquiera presto atención".
"Hace poco alguien ha realizado un curioso estudio, contar cuántas notas había escrito Schubert. Simplemente para escribirlas -no ya para pensarlas- calculó que se necesitarían unos 25 años. Sin embargo lo hizo en unos 15. ¿En qué consiste esa capacidad?"

"Beethoven no alcanzó la auténtica libertad hasta que dejó de oír y se atrevió a concebir todo lo que pasaba por su mente. Es triste decirlo, porque es muy cruel, pero verse privado de un sentido agudiza los demás".

Según Mademoiselle, los músicos de los que sabe a ciencia cierta que poseen una memoria portentosa son Georges Enescu, Dimitri Mitropoulos, Alfredo Casella, Olivier Messiaen, Pierre Boulez, Émile Naumoff o Idil Biret.

"Todos los músicos que han aprendido a escuchar tocan de un modo diferente, más lúcido. ¡Se nota a la legua! Si al director de orquesta le dieran el tiempo necesario, su papel, reducido a lo esencial, consistiría en hacer cobrar conciencia a los músicos de las partes de los demás".
"En la vida de Mozart está la presencia maravillosa y tan injustamente juzgada de su padre, que le hizo ganar tantos años gracias al apoyo que le dio, a las exigencias a que lo sometió. Consentir los caprichos de un niño no es amarlo; amarlo es sacar lo mejor de él, enseñarle a amar lo difícil. Leopold Mozart enseñó a su hijo a superar lo imposible: tan solo le pidió que hiciera lo que podía, ¡pero lo podía todo!"

"A mi entender, es una combinación de obediencia y libertad lo que hace que una obra sea completa. Esta satisface tanto al entendimiento como a la emoción artística, es algo curioso. Stravinsky decía: 'Si todo me estuviera permitido, me perdería en ese abismo de libertad'. Por una parte conoce los límites, y por otra se los salta sin cesar".

-"¿Por qué toma como objeto de análisis en sus clases las fugas de Bach y no las fugas escolásticas o académicas?"-"Porque estas últimas me parecen vacías, formas con apariencia de forma, y las otras repletas de un tesoro inagotable. Creo que es fundamental distinguir el ámbito que se puede analizar -el oficio- del que escapa a nuestras especulaciones y forja a los santos, los héroes, los genios. Todas ellas pertenecen a otra raza humana". "En toda obra de un artista digno de tal nombre está el oficio, y luego el resto, que no se aprende. Una obra académica puede estar perfectamente construida; la conocemos, la admiramos, pero no podemos amarla porque no contiene ese elemento que no puedo definir; que marca la diferencia entre una música bien hecha y una sencilla melodía de Schubert, tan simple que no vemos en ella sino la inocencia y el irresistible impulso espontáneo que define lo que es una obra maestra. Hace poco me leyeron una carta de un amigo de Schubert que escribió: 'Lo queríamos, era para nosotros un compañero buenísimo, pero no teníamos ni idea, no nos dábamos cuenta de que fuese semejante genio'". 

"En la obra de todo gran compositor existen rasgos distintivos que reaparecen; son probablemente los rasgos involuntarios del ser que se expresa".

En una ocasión, Manuel de Falla y Mademoiselle coincidieron en un recital del jovencísimo Yehudi Menuhin. Al terminar, Falla le dijo: "Sí, me ha impresionado este niño prodigio. Pero lo que me impresiona aún más es un anciano prodigio. Verdi escribiendo Falstaff a los ochenta años me sorprende más que Mozart componiendo a los veinte sus obras maestras".

Tras escucharle los Preludios de Chopin a Alfred Cortot, fue a verlo al camerino y le dijo: "Muchos me preguntan cómo valoro su interpretación y me piden que la describa. No tengo la menor idea. Lo que sí sé es que nunca me habían parecido tan hermosos los Preludios". (¡Eso exactamente es lo que ocurre! Me acuerdo de haber leído hace muchos años, antes de haberle escuchado nada a Klemperer, a un importante crítico británico que decía: "Con Klemperer, Beethoven es aún más grande". ¡Cuánta razón tenía!).

"Ferruccio Busoni era genial. Recuerdo un recital en el que tocó San Francisco de Asís predicando a los pájaros de Liszt de modo que revelaba una profunda comprensión de la obra. Mientras lo escuchaba cavilaba para intentar precisar qué hacía que aquello me pareciera tan extraordinario. Por encima de todo se percibía en sus interpretaciones una unidad. Y por otra parte poseía el don de la invención".

"Cuando alguien me dice, como una crítica, que los compositores modernos hacen cálculos, me sonrío. Sencillamente creo que muchas personas no tienen nada que decir y buscan apoyo en un sistema para ocultarse a sí mismas que no tienen nada que decir. Pero el sistema no ha impedido nunca a nadie expresarse, ni poseer genio. Y si uno no tiene nada que decir, poco importa el sistema".

Las declaraciones de Mademoiselle terminan con esta frase: "Me sé todas las notas, Do, Mi, Sol, Re..., las dobles corcheas, todo eso puedo analizarlo. Pero cuando se trata de una página, de un pasaje, de un compás de Schubert, la verdad es que no sé..."

Este libro, como otros, también muy esmerados, de la Editorial Acantilado (ya he hablado de varios de ellos, aunque no del interesantísimo de Barenboim y Chéreau hablando sobre Tristán: a quien le interese el asunto no debe perdérselo), es muy recomendable. Pero le pongo un pero no menor: carece de índice de nombres.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Las Oberturas de Beethoven en disco (y II)




Leonora I
1955 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  08'39   8/6
1964 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  09'49   9/8      
1969 Philips    Jochum/OConcertgebouw                   09'07   8,5/7,5
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             10'40   8/7,5
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         08'58   7/7,5
1986 Sony       C.Davis/OSinfRadioBávara                10'48   8,5/8,5
1999 Teldec    Barenboim/StaatskapelleBerlin           11'27   10/10

Leonora II
1952 DG         FritzBusch/OSinfRadioDanesa           13'36   7/5
1954 EMI        Furtwängler/OFilBerlín                     15'58   10/6
1964 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                 13'55   9/8
1969 Philips    Jochum/OConcertgebouw                  14'04   9/7,5
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             14'44   8/7,5
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         13'56   7,5/7,5
1977 Berlin Cl Blomstedt/StaatskapelleDresden         14'03   8/8
1996 RCA       C.Davis/OSinfRadioBávara                15'36   7,5/9   
1999 Teldec    Barenboim/StaatskapelleBerlin           15'46   10/10

Leonora III
1927 DG         Klemperer/OOpEstatalBerlín              14'07   7,5/4
1941 Naxos     Walter/OMetropolitanNuevaYork       14'13   6/4
1944 DG         Furtwängler/OFilViena                       14'09   8/4
1944 DG         Karajan/OConcertgebouw                  14'42   8/5
1945 Arkadia  Toscanini/OSinfNBC                          13'11   4/4
1954 EMI        Furtwängler/OFilViena                       15'19   9,5/6
1954 EMI        Karajan/OPhilharmonia                     14'59   8,5/6,5
1958 DG         Fricsay/OFilBerlín                              14'14   8,5/7
1961 Teldec    Keilberth/OFilBerlín                           13'29   7/7,5
1961 Nota Blu Klemperer/OCoventGarden                14'23   9/6
*1961 VAI      Szell/OSinfChicago                            12'50   7/6
1961 Eurodisc Masur/OGewandhaus                         13'20   7/7
1964 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  14'38   10/8
1966 DG         Karajan/OFilBerlín                             14'41   8/7,5
1967 Decca     Schmidt-Isserstedt/OFilViena             14'59   8,5/8
*1967 DG       Kubelik/OConcertgebouw                  14'46   8/7,5
1969 DG         Böhm/StaatskapelleDresden               13'35   7,5/7
1975 Decca     Solti/OSinfChicago                             13'57   8/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         13'42   7/7,5
1978 DG         Bernstein/OFilViena                           14'56   9/8
*1981 DG       Bernstein/OFilViena                           13'50   8/7,5
1983 Decca     Ashkenazy/OPhilharmonia                 14'59   8,5/9
1989 Decca     Solti/OSinfChicago                             13'52   8,5/9
1990 Philips    Haitink/StaatskapelleDresden             14'10   8/9
1999 Teldec    Barenboim/StaatskapelleBerlin           15'26   10/10
*2006 EuroA  Barenboim/OWest-EasternDivan        14'38   9/8,5
*2006 Medici  Barenboim/OWest-EasternDivan        15'08   9/9
*2007 Medici  Mehta/OComunidadValenciana          14'15   7/8
*2011 C Major Barenboim/OWest-EasternDivan        14'52   9,5/9,5
2012 SanFrS    Tilson Thomas/OSinfSanFrancisco     13'58   7/9,5
*2015 Sony     Welser-Möst/OFilViena                      13'18   7/8,5

Para la onomástica
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             6'51     9/7,5
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         6'24     6/7,5

El rey Esteban
1964 Decca     Monteux/OSinfLondres                     7'27     6/6,5
1967 Sony       Szell/OdeCleveland                            7'31     7/7,5
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             6'45     8/7,5
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         6'39     6/7,5
*1981 DG       Bernstein/OFilViena                           6'51     8/8

Las ruinas de Atenas
1952 RCA       Monteux/OSinfSanFrancisco              4'39     7/5
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             5'24     9/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         4'59     7,5/7,5
1986 Sony       C.Davis/OSinfRadioBávara                5'00     9/8,5

domingo, 19 de mayo de 2019

Las Oberturas de Beethoven en disco (I)


La consagración del hogar                                    
1967 Decca     Schmidt-Isserstedt/OFilViena             11'20   9,5/8
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             10'14   7/7,5
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         09'28   5/7,5

Coriolano
1924 DG         Walter/OFilBerlín                               7'46     4/1
1926 IronNeedle Klemperer/StaatskapelleBerlin        7'00     7/2
1943 DG         Furtwängler/OFilBerlín                      8'57     10/4
1954 EMI        Karajan/OPhilharmonia                     9'09     7/6,5   
1959 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  7'58     8/7
1960 Nota Blu Klemperer/OPhilharmonia                  8'24     9/6
1960 Sony       Walter/OSinfColumbia                       7'58     8/7
1963 Orfeo     Klemperer/OSinfViena                       8'04     8,5/7
1966 DG         Karajan/OFilBerlín                             8'57     9/7,5
1967 Orfeo     Keilberth/OSinfRadioBávara              8'22     8/7
1968 Supraphon  Kletzki/OFilCheca                         8'12     7/7
1972 DG         Böhm/OFilViena                                8'43     9,5/8
1975 Decca     Solti/OSinfChicago                             8'09     7,5/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         8'15     7,5/7,5
1981 EMI        Sanderling/OPhilharmonia                  9'18     8,5/8,5
1981 DG         Bernstein/OFilViena                           8'59     9/9
*1981 DG       Bernstein/OFilViena                           9'00     9/8,5
1988 IMP        Wyn Morris/OSinfLondres                 8'32     8,5/8,5
*1996 DG       C.Kleiber/OEstatalBaviera                  7'50     8,5/8,5

Las criaturas de Prometeo
1959 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  5'35     9,5/8
1960 EMI        Cluytens/OFilBerlín                            5'33     8/7
*1960 ICA      Münch/OSinfBoston                           5'00     7/6
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             5'21     7,5/7,5
1972 EMI        Klemperer/ONewPhilharmonia         5'32     10/9
1972 DG         Böhm/OFilViena                                5'32     9/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         5'05     6/7,5
1981 DG         Bernstein/OFilViena                           4'58     8/8,5
2013 Decca     George Petrov/ArmoniaAtenea          4'58     1/9
2012 DG         Dudamel/OSinfSimónBolívar             5'07     8,5/9,5

Egmont
1933 DG         Furtwängler/OFilBerlín                      8'27     8/4
1947 ¿?           Furtwängler/OFilBerlín                      9'08     9,5/4
1954 EMI        Karajan/OPhilharmonia                     8'33     7/6
1958 DG         Fricsay/OFilBerlín                              8'58     7,5/7
1958 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  9'09     9/7,5
1960 Teldec    Keilberth/OFilBerlín                           8'38     8,5/7,5
1960 EMI        Cluytens/OFilBerlín                            9'11     8/7
1964 Decca     Monteux/OSinfLondres                      8'34     7,5/6
1968 Sony       Szell/OdeCleveland                            8'33     8,5/7,5
1967 Decca     Schmidt-Isserstedt/OFilViena             9'24     9/8
1970 DG         Karajan/OFilBerlín                             8'19     8,5/7,5
1970 EMI        Giulini/ONewPhilharmonia                9'11     8/8
1970 Decca     Szell/OFilViena                                   8'29     8/8
1972 DG         Böhm/OFilViena                                9'25     9/8
1975 Decca     Solti/OSinfChicago                             8'52     8/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         8'37     8/7,5
1981 EMI        Sanderling/OPhilharmonia                  8'48     8/8,5
*1981 DG       Bernstein/OFilViena                           8'53     8,5/8
1981 DG         Bernstein/OFilViena                           9'01     9/8,5
1984 Decca     Ashkenazy/OPhilharmonia                 8'55     7,5/9
1989 Decca     Solti/OSinfChicago                             8'19     8,5/9
*1990 Sony     Solti/OSinfChicago                             8'37     9/8
*2010 EuroA  Perlman/OFilIsrael                              9'13     7,5/8,5
2012 DG         Dudamel/OSinfSimónBolívar             9'11     8/9,5

Fidelio
1941 Naxos     Walter/OMetropolitanNuevaYork       6'15     5/4
1945 Arkadia  Toscanini/OSinfNBC                          6'17     6/4
1954 EMI        Furtwängler/OFilViena                       6'35     9/6
1961 Nota Blu Klemperer/OCoventGarden                6'47     9,5/6
1961 EMI        Cluytens/OFilBerlín                            7'05     6/7
1961 Eurodisc Masur/OGewandhaus                         6'16     7/7
1962 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                  6'59     10/8
1963 DG         Fricsay/OOpEstBaviera                      6'26     7/7
1964 Decca     Maazel/OFilViena                               6'35     6,5/7
1966 DG         Karajan/OFilBerlín                             6'59     7/7,5
1968 Sony       Szell/OdeCleveland                            6'12     7/7,5
*1968 Arthaus  L.Ludwig/OFilEstatalHamburgo         6'12     8/6,5
1969 DG         Böhm/StaatskapelleDresden               6'15     7/7
*1970 DG       Böhm/OOpAlemanaBerlín                 6'40     7,5/7
1971 EMI        Karajan/OFilBerlín                             6'56     7/8
1975 Philips    Masur/OGewandhaus                         6'26     7/7,5
1978 DG         Bernstein/OFilViena                           7'15     9/8
*1978 DG       Bernstein/OFilViena                           6'50     10/7,5
1980 Decca     Solti/OSinfChicago                             6'56     8/8
1981 EMI        Sanderling/OPhilharmonia                  6'46     9/8,5
1990 Philips    Haitink/StaatskapelleDresden             6'28     8,5/9
*1995 TDK     Mehta/OFilBerlín                                6'34     7,5/7   
1996 RCA       C.Davis/OSinfRadioBávara                6'54     7/9
1999 Teldec    Barenboim/StaatskapelleBerlin           6'54     10/10
*2002 DG       Levine/OMetropolitanNuevaYork      6'30     6/7,5
2003 EMI        Rattle/OFilBerlín                                6'49     7,5/8,5
*2004 Arthaus Harnoncourt/OOperaZúrich                6'56     5/8
*2007 Medici  Mehta/OComunidadValenciana         6'43     7,5/8
2011 Decca     Abbado/OFestivalLucerna                  6'20     8/8
*2015 Sony     Welser-Möst/OFilViena                      6'37     7/8,5

jueves, 16 de mayo de 2019

Una cierta decepción en los últimos discos de Nelsons para DG


Sigo pensando que Andris Nelsons es el mejor director de su generación. Pero ninguno de los dos álbumes dobles que recientemente ha publicado de él Deutsche Grammophon me han entusiasmado. Creo que la compañía del sello amarillo no está aprovechándolo en cuanto podría dar de sí, al hacerle grabar música de compositores que no son quizá aquellos en los que más destaca.

Shostakovich
Vamos por partes: el álbum Shostakovich recoge las Sinfonías 6ª (1939) y 7ª "Leningrado" (1941) más la suite para la música incidental de El rey Lear (1940) y la Obertura Festiva (1954). Grabadas en público con la Orquesta Sinfónica de Boston en su sede, con un sonido espléndido ya que no excepcional, creo que Nelsons quita un poco de hierro a la Sexta sin lograr disimular la vulgaridad (¡perdón!) del tercer movimiento. He comparado con la grabación de Bernstein para el mismo sello, con la Filarmónica de Viena, y Nelsons queda claramente en desventaja. Otro tanto le ocurre con la Séptima, en la que Bernstein (DG, Sinfónica de Chicago) sigue ostentando la primacía. La versión de Nelsons está muy muy bien, sin llegar a entusiasmar, salvo en el primer movimiento, ese gigantesco episodio que quizá trata en vano de aligerar con un tempo algo más rápido de la cuenta (27'21" frente a los 29' de Haitink o los 31'43" de Bernstein). Es, dicho sea de paso, una obra que me resulta muy fatigosa. En cuanto a los complementos, creo que están interpretados a pedir de boca, pero son música de segunda clase (o de tercera o cuarta, según se mida): la Obertura es bastante charanguera, y el genial, conmovedor, inconmensurable drama shakespeareno no lo atisbo por ninguna parte.

Bruckner y Wagner
El ciclo sinfónico bruckneriano que Nelsons está grabando con su Orquesta de Leipzig tiene un alto nivel, o tenía hasta ahora, porque la Novena que acaba de salir es tal vez un relativo pinchazo. Pero echando la vista atrás reconozco que ninguna de las sinfonías grabadas hasta ahora realmente me enamora, por así decirlo. Su seriedad, su honestidad, su musicalidad, conocimiento del estilo y su alta capacidad para ponerlas en sonidos con enorme competencia son indudables, pero hay algo que les impide hacerte vibrar con ellas. Escuchando esta Sexta creo que he dado con una de las razones, acaso la principal: dan la impresión de un cierto distanciamiento, de una lejanía digamos reverencial que no conviene a Bruckner: para llegar a lo más alto interpretándolo creo que hay que mostrar mayor entrega y calor, respirar y vibrar con su música. La Sexta, de tempi bastante lentos -muy lento el Adagio, y muy bello, antes que emotivo o conmovedor- es un caso bastante claro de esta forma de abordar esta música a la que acabo de referirme. Ahora bien, no hay que olvidar que las Sinfonías de Bruckner son de lo más difícil del repertorio, obras en las que muchos directores importantes parecen no penetrar. Y Nelsons está, desde luego, salvo quizá en esta Novena, por encima de la media.

Pero en los planteamientos de la Novena creo que Nelsons no ha acertado: a diferencia de la Sexta, es una versión algo rápida, adecuadamente trágica y dura, rebelde y angustiosa, pero estos estados de ánimo no contrastan debidamente con el consuelo, o al menos el anhelo de consuelo. Quien ha entendido esta Sinfonía como nadie, y ha sabido llevarla a sonidos de modo inalcanzado ha sido Giulini en su grabación con la Filarmónica de Viena, sin duda uno de los mejores discos de la historia. El trío del Scherzo lo lleva Nelsons demasiado rápido, y las tremendas tensiones del genial Adagio final no están muy convincentemente planificadas. La conclusión de la Sinfonía es  extrañamente neutra, inexpresiva; no ambivalente, sino como si no supiera a qué atenerse. Esta obra, acaso mi predilecta del género sinfónico, es particularmente comprometida para la batuta, dicho sea en descargo de Nelsons.

Como es norma en la serie, los discos se complementan con páginas orquestales de Wagner. En el primer disco se antepone el Idilio de Sigfrido en una muy bella versión, a la que yo le pondría un pero: la orquesta es demasiado nutrida; creo que esta preciosa página gana mucho con un conjunto más reducido. Y el segundo disco se abre con el Preludio del Acto I de Parsifal: versión impecable que tampoco arrastra. Este ciclo Bruckner/Wagner sigue teniendo un problema menor -la Orquesta no siempre está del todo a la altura de su fama- y otro más prosaico, pero no menor: las tomas de sonido son algo espesas y hasta cabezonas. ¿Cómo es posible en estos tiempos y en un sello tan prestigioso como el amarillo?

domingo, 12 de mayo de 2019

El revolucionario Mozart del joven Barenboim


Ya he contado en más de una ocasión que lo primero que le escuché a Daniel Barenboim fueron dos Sonatas (la K 330 y la K 333) y una Fantasía para piano (la K 396) de Mozart, allá por el año 1965 o 1966. Yo por entonces ya conocía esas dos y algunas otras Sonatas del de Salzburgo, tocadas por pianistas muy importantes y, la verdad, la propia música no me había entusiasmado. Me parecía que las obras para piano solo eran muy inferiores a sus Conciertos para ese instrumento o a las últimas Sinfonías. Pero escuchar a aquel joven desconocido haciendo un Mozart mucho más hondo y humano, mucho menos rococó que el que yo conocía, supuso para mí un aldabonazo. Habían sido grabadas -lo he sabido ahora- en diciembre de 1962; es decir, que ese pianista que de alguna manera me redescubría el piano de Mozart tenía veinte años recién cumplidos. Yo entonces no sabía qué edad tenía, pero sí me enteré de que era joven. Su forma de hacer Mozart me había emocionado, a diferencia de las versiones que yo recordaba de esa y otras páginas pianísticas mozartianas por Edwin Fischer, Walter Gieseking, Robert Casadesus, Lili Kraus, Clara Haskil, Wilhelm Backhaus o Wilhelm Kempff, pianistas de los que había leído maravillas. A ese descubrimiento se debió mi prematura admiración por Barenboim, que no ha hecho sino consolidarse y acrecentarse con el tiempo.

Ahora, en el álbum de 39 CDs que Deutsche Grammophon ha publicado con todas las grabaciones a solo de Barenboim para el sello amarillo ("Barenboim. The Solo Recordings on D.G.") han incluido dos CDs (que correspondían a tres LPs de los años sesenta) con grabaciones de cinco Sonatas y dos Fantasías de Mozart. Tomas originales de Westminster (sello que ha pasado, al menos parcialmente, a D.G.). Vueltas a escuchar ahora, no puede uno menos que admirarse y emocionarse ante la valentía y la lucidez de aquel joven que vino a enmendar la plana en toda regla a los grandes del teclado, revelando de hecho que el piano de Mozart era mucho más grande y profundo de lo que se creía. Sí, es lo que se creía, puesto que era así como se le escuchaba, como sonaba.

Estas obras son concretamente, además de las referidas Fantasía en Do menor K 396 y las Sonatas en Do mayor K 330 y Si bemol mayor K 333, la Sonata en La menor K 310, en Si bemol mayor K 570, así como la monumental Fantasía y Sonata en Do menor K 475/457, grabadas dos años después. Todas ellas son interpretaciones con fuerte y renovadora carga dramática, hasta el punto de permitirme afirmar que la K 310 (plena de ansiedad y tensión) y la K 475/457 (de un poderío y dramatismo prebeethovenianos) apenas tienen que envidiar a sus grabaciones para el ciclo mozartiano completo de EMI (1990). 

Anteriormente, en 1955, a los doce (o trece, pues no figura el mes de la grabación, y él nació el 15 de noviembre de 1942), ya había grabado un curioso y variado programa en el que demostraba un talento y una intuición fuera de serie. No voy a comentar este disco, original de Philips, presente también en esta recopilación, porque ya lo ha hecho, inmejorablemente, Fernando López Vargas-Machuca en su blog "Ya nos queda un día menos", comentario con el que estoy plenamente de acuerdo. Y todavía antes que los Mozart, ya había registrado para Westminster, en marzo de 1958, seis Sonatas de Beethoven: las números 8 "Patética", 14 "Claro de luna", 21 "Waldstein", 23 "Appassionata", 29 "Hammerklavier" y 32, ¡nada menos! En ellas ya se atisba, en unas más que en otras, el fabuloso ciclo de las 32 Sonatas de Beethoven que iba a grabar pocos años después para EMI, y que fascinó a Otto Klemperer hasta el punto de pedirle a EMI grabar con él los cinco Conciertos y la Fantasía coral. Recuerdo perfectamente que cuando le escuché esa "Patética" de EMI (1966), me dije: "¡este es mi pianista!" Las tres o cuatro versiones que ya conocía de esa Octava Sonata quedaron arrumbadas para siempre en mi memoria.

jueves, 9 de mayo de 2019

El olvidado arte de Gaspar Cassadó


Es sorprendente el olvido e incluso la ignorancia en que se halla sumido para el melómano medio uno de los mayores violonchelistas del siglo XX. Hijo del organista y compositor Joaquín Cassadó Valls (1867-1926), nació en Barcelona en 1897 y murió en Madrid en 1966. Gaspar Cassadó estudió en su ciudad natal, y ya a los nueve años dio su primer concierto. A los once obtuvo una beca que le permitió trasladarse a París para estudiar con Pablo Casals. En 1918 su carrera como solista se internacionaliza. Toca junto a solistas de la talla de Rubinstein, Harold Bauer, Iturbi, Szigeti o Hubermann y le dirigen muchos de los más grandes, Furtwängler entre ellos. En su madurez forma un trío estable con Louis Kentner y Yehudi Menuhin. Fue un profesor muy reputado en Siena, en Colonia o en Florencia, ciudad en la que se instituye un concurso que lleva su nombre. Solía tocar un Stradivarius de 1709 que había pertenecido a Boccherini. Compositor él mismo, no solo de música para violonchelo, fue destinatario de composiciones de Martinu, Rodrigo, Hermann Reutter, Malipiero, Dallapiccola y Bacewicz, entre otros.
            El sello Documents, perteneciente a The Intense Media, ha publicado uno de sus álbumes monográficos, en este caso de 10 CDs, que puede adquirirse a un precio casi irrisorio. Contiene grabaciones que abarcan desde 1935 a 1961, la mayoría muy raras y difíciles (o imposibles) de encontrar por separado. En ellas se puede apreciar que Cassadó fue no solo un instrumentista excepcional y un gran músico, sino que además -pese a ciertos portamentos muy propios de aquellos años- nos suena hoy menos anticuado que varios de los violonchelistas de su tiempo bien conocidos, como Emanuel Feuermann, Antonio Janigro, Sviatoslav Knushevitzky, Enrico Mainardi, Maurice Maréchal, André Navarra o Daniil Shafran. Es una lástima que Cassadó, por desinterés de las compañías fonográficas, no hiciese más discos y no grabase el gran repertorio con directores más importantes.
            Haciendo un repaso por el contenido del álbum nos encontramos con tres grabaciones del Concierto de Dvorák: la pionera de 1935 con Hans Schmidt-Isserstedt y la Filarmónica de Berlín, que, afirmo, me gusta más que la célebre de Casals con George Szell para EMI dos años posterior. Hay una segunda de 1951 con la Tonkünstler-Orchester de Viena y dirigida, correctamente, por el reconocido bruckneriano Kurt Wöss (del que creo no haber escuchado nada más). Y la de 1956 con Jonel Perlea y la Sinfónica de Bamberg, la más equilibrada de las tres. También aparece repetido el Concierto en Re mayor de Haydn (el único que se conocía por entonces: el en Do mayor fue descubierto en 1964): la grabación de 1940 con Schmidt-Isserstedt y la Filarmónica berlinesa y la de 1953 con la Tonkünstler vienesa y un tal Hans Wolf. En ambos deja claro Cassadó, entre otras virtudes, su asombroso dominio del registro sobreagudo del cello.
            Otros conciertos presentes en el álbum son el de Schumann, un poco impasible -apenas apasionado- mayormente por culpa de un apático Perlea (1956). Los de Lalo y Saint-Saëns (el No. 1), dirigidos por Rudolf Moralt con la Orquesta Pro Musica de Viena (al parecer el nombre discográfico de la Orquesta de la Ópera Estatal), son relevantes. El disco se completa con una bellísima versión de la conocida Elegía de Fauré. Y una curiosa, pero en mi opinión poco convincente, orquestación (del propio Cassadó) de la Sonata Arpeggione de Schubert con Perlea en Bamberg (1956). Se recoge también una fulgurante versión de las Variaciones Rococó de Tchaikovsky (Pro Musica de Viena/Perlea, 1956).
            En el ámbito de la música de cámara aparecen unas cuantas joyas: el Trío No. 3 de Beethoven, estupenda versión de 1960 con el pianista Heinz Schröter y el violinista Max Rostal. Y un disco magnífico original de EMI (1961) con un modélico Trío K 542 de Mozart y la interpretación más admirable que conozco del formidable Trío de Ravel, ambos con Kentner y Menuhin.
            Falta aún lo más importante, una nadería de cuya existencia no tenía noticia: las seis Suites para violonchelo solo de Bach, registradas en 1957. Lástima: las interpretaciones, y hasta las ejecuciones, son de nivel apreciablemente variable. Lo mejor, sobre todo la Primera, me parece excelente. Pero un serio chasco la Sexta.
            Hay finalmente, a modo de bonus, varias curiosidades: un Concierto para guitarra en Mi mayor de Boccherini transcrito (se supone que del violonchelo: al parecer el compositor italo-español no compuso conciertos más que para este instrumento) por Cassadó y que toca maravillosamente Andrés Segovia, con la Orquesta Sinfónica del Aire dirigida por Enrique Jordá hacia 1961. En las recopilaciones que conozco del genial guitarrista no figura este precioso Concierto. Aparecen otros arreglos suyos en los que Cassadó no toca, sino dos colegas de bandera: una hermosa Toccata de Frescobaldi a cargo de ¡Paul Tortelier! con John Newmark al piano (1958), un Grave ed espressivo de Tartini y una Tonadilla de Laserna, ambas con ¡János Starker, la Filarmónica de Berlín y Schmidt-Isserstedt! (1935). Y dos piezas originales de Cassadó para cello y piano: Requiebros (esta la grabó Casals en 1929, pero no está recogida aquí) y la Danza del diablo verde, por Starker y Leon Pommers (h. 1954). 
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No me resisto a contar aquí una graciosa anécdota. Al término de unas lecciones en la Academia Chigiana de Siena, Cassadó y un colega suyo, también profesor, se encontraron, dando un paseo por la hermosa ciudad, con un anciano violonchelista ambulante que tocaba en la calle para ganarse unas monedas. "¡Vamos a gastarle una broma!", le dijo Cassadó a su colega. Dicho y hecho: se acercaron al casi mendigo y se quedaron escuchándole unos momentos. Cassadó le preguntó: "¿Cómo se llama este cacharro?"-"Violonchelo, señor"-"¿Me deja probar para ver cómo se toca, a ver cómo me suena a mí?"-"Vale, tenga, pero deme algo". Cassadó le dio una propina y se puso a tocarlo, al principio como un principiante, con suma torpeza. "¡Qué mal me suena!"-"Es cuestión de práctica, señor, ¡hay que practicar años y años!"-. Pero Cassadó siguió tocando durante unos minutos, igualmente mal, hasta que, de pronto, atacó con maestría y virtuosismo -creo recordar- una giga de Bach, ante el asombro mayúsculo y la estupefacción del músico ambulante, que se puso lívido. Entonces Cassadó y su amigo rompieron a reír a carcajada limpia. Y le dieron otra propina al pobre hombre.