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domingo, 26 de febrero de 2017

El segundo concierto para Ibermúsica de Salonen, con Aimard y la Philharmonia



Beethoven

Es siempre un gran placer escuchar a una Orquesta como la Philharmonia londinense; tras disfrutarla anoche (¡a las 22,30!) yo diría que vuelve a ser mi favorita de las británicas. Carece de fisuras y mantiene, o recupera en parte, la personalidad sonora que le caracterizó en su edad de oro -Klemperer, Muti, Sinopoli-, una para mí muy atractiva sonoridad acerada, incisiva y algo cortante. Ayer se prodigaron sus primeros atriles en intervenciones realmente magistrales, desde el veterano oboe Gordon Hunt al jovencísimo -magnífico- flauta anónimo, principales representantes de un grupo de viento madera extraordinario, desde el concertino Zsolt Tihamér Visontay a la principal cellista, Karen Stephenson, la primera viola Yukiko Ogura o el grupo de trompas liderado ayer por otra mujer, Kira Doherty. Formidable, compacto, flexible, admirable desde cualquier ángulo el grupo de los arcos, con unos poderosos y profundos contrabajos. En fin, creo que la Philharmonia se halla entre las diez mejores orquestas europeas (mientras el Reino Unido siga formando parte de Europa...)

Esa-Pekka Salonen, quien pese a sus 58 años sigue manteniendo un aspecto juvenil, es un maestro dominador, de técnica extraordinaria, si bien no deja de ser un intérprete algo desigual. Ayer no me pareció más que muy correcto y competente en el Concierto "Emperador", pero no desde luego un beethoveniano de raza, como suele decirse. A la sonoridad orquestal le faltó cuerpo y rotundidad, así como algo de energía y de fuego a su expresión. Pero (casi) todo estuvo en su sitio, y desmenuzado con notable claridad. Los timbales fueron arcaicos, muy secos, lo que puede no estar mal, pero solieron sonar en exceso y empastar mal con el resto. También eran antiguas las trompetas, que apenas pudieron percibirse en el primer movimiento, si bien estuvieron bien presentes en el tercero. Esta práctica de unos pocos instrumentos originales enmedio de un conjunto de instrumentos modernos me parece, como poco, discutible. Aunque admito que, si los timbales no me hubieran incordiado un poco, en la práctica habría tenido poco que objetar. Me llamó la atención lo francamente bien que estuvo Pierre-Laurent Aimard, experto en el barroco y, sobre todo, en la música del siglo XX, con preferencia por la segunda mitad. No poseyó toda la fuerza debida, se dejó llevar en algún momento (poco, por suerte) por el virtuosismo algo vacuo, y tampoco resolvió siempre con las debidas fluidez y lógica algunos enlaces en las transiciones entre frases. Pero cantó y rubateó las melodías la mar de bien, y, por supuesto, tocó con gran limpieza -no exenta de algún disculpable fallo-. Me esperaba una cierta frialdad que le he achacado en otras ocasiones, pero esta vez no fue así. Tocó de propina dos brevísimas piezas de, al parecer, György Kurtág: la segunda me pareció una auténtica maravilla (anunció "dos miniaturas entre estos dos monumentos", pero no citó al autor...)

...y Richard Strauss
 
El segundo monumento fue nada menos que el impresionante y grandioso poema sinfónico straussiano Así habló Zaratustra, que, también un poco en contra de lo que me esperaba (no me parecía que Strauss fuese uno de los compositores más adecuados al temperamento del director finlandés), me gustó muchísimo. Fue una versión dura, tremenda, poderosísima y algo áspera que me recordó inevitablemente a la sensacional grabación (RCA 1983) de Georges Prêtre con esta misma orquesta (y que no he conocido hasta hace poco, gracias al soplo de un lector). La introducción, misteriosa, inquietante y luego descomunal en su poderío y fuerza telúrica, fue la mejor que he escuchado en mi vida en directo, con unos timbales sañudos en el debido (aunque pocos directores lo hacen) crescendo y rallentando, y un órgano poderoso -nada canijo, como en otras ocasiones- y francamente bien empastado con la orquesta; a lo largo de todas sus intervenciones se le pudo percibir con claridad, lo que se agradece mucho. Más que perderse en delicuescencias sonoras, Salonen fue muy dramático, desasosegante y de intensidad expresiva imponente, con clímax de una fuerza abrumadora. Solo algún reparo: en "De las alegrías y las pasiones" se precipitó para mi gusto un poco, y que las dos tubas sonaron a veces en exceso. En la "Canción de la danza" el primer violín -y las réplicas del segundo- rozaron intencionandamente la caricatura, como la de la "Entrada y danza del sastre" de El burgués gentilhombre.

El concierto, sin propina orquestal, terminó casi a las doce y veinticinco, y eso que, debido a la hora de comienzo de la sesión, se había suprimido -¡lástima, pese a todo!- el Konzertstück para 4 trompas de Schumann, que dura más de veinte minutos: obra que es raro y difícil escuchar en público. En una doble hojita inserta en el programa se anunciaba que en la temporada 2017-18 ¡todos los conciertos comenzarán a las 19,30, ninguno más a las poco civilizadas 22,30! Pero no era ese el anuncio más trascendente: las temporadas de Ibermúsica y Juventudes Musicales se fusionan en una sola. ¿Qué pasará, cómo darán acomodo a los abonados de uno y otro ciclo? Ya se verá...

jueves, 23 de febrero de 2017

Mis versiones favoritas de las principales obras de Rossini



9 Oberturas - Orquesta Philharmonia. Giulini (EMI)

Las 6 Sonatas para cuerda - I Solisti Italiani (Denon)

Las Obras para piano - Marangoni (Naxos)

Petite Messe Solennelle - Dessì, Scalchi, Sabbatini, Pertusi. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. Chailly (Decca)

Stabat Mater - Netrebko, DiDonato, Brownlee, D'Arcangelo. Coro y Orquesta de la Academia de Santa Cecilia, Roma. Pappano (EMI)

L'assedio di Corinto - Sills, Verrett, Díaz, Theyard, Howell, Lloyd. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Sinfónica de Londres. Schippers (EMI)

Il barbiere di Siviglia - Milnes, Sills, Gedda, Capecchi, Raimondi. Coro John Alldis. Orquesta Sinfónica de Londres. Levine (EMI); Spagnoli, DiDonato, Flórez, Corbelli, Furlanetto. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Pappano. Leiser & Caurier (DVD/Blu-ray Erato)

La Cenerentola - Larmore, R. Giménez, Quilico, Corbelli, Scarabelli, Polveretti, Miles. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Rizzi (Warner); Von Stade, Araiza, Desderi, Montarsolo, Plishka. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Abbado. Ponnelle (DVD DG)

Ciro in Babilonia - Podles, Pratt, Spyres, Palazzi. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. Crutchfield. Livermore (DVD Opus Arte)

Le Comte Ory - Flórez, Bonfadelli, Todorovitch, Praticò, Miles. Coro de Cámara de Praga. Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. López Cobos (DG); Flórez, Damrau, DiDonato, Degout, Pertusi. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Benini. Sher (DVD/Blu-ray Erato)

La donna del lago - Ganassi, Mironov, Bothmer, Pizzolato. Coro de Cámara de Praga. Orquesta Sinfónica de la SWR. Zedda (Naxos); DiDonato, Flórez, Osborn, Barcellona. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. M. Mariotti. Curran (DVD/Blu-ray Erato)

La gazza ladra - Ramey, Ricciarelli, Matteuzzi, Manca di Nissa, Furlanetto. Coro Filarmónico de Praga. Orquesta Sinfónica de la RAI, Turín. Gelmetti (Sony); Feller, Condò, Kuebler, Cotrubas, A. Rinaldi. Coro de la Ópera y Orquesta Gürzenich, Colonia. Bartoletti. Hampe (DVD Arthaus)

Guillaume Tell - Bacquier, Caballé, Gedda, Mesplé, Kovacs, Howell. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Royal Philharmonic. Gardelli (EMI)

L'italiana in Algeri - Horne, Palacio, Ramey, Trimarchi, Battle, Zaccaria. Coro Filarmónico de Praga. I Solisti Veneti. Scimone (Warner); Horne, Ahlstedt, Montarsolo, Malas. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Levine (DVD DG)

Maometto Secondo - Ramey, Anderson, Zimmermann, Palacio, Dale. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. Scimone (Philips)

Matilde di Shabran - Massis, Flórez, De Simone, M. Vinco, Halevy. Coro de Cámara de Praga. Orquesta Sinfónica de Galicia. Frizza (Decca); Peretyatko, Flórez, Bordogna, Alaimo, Goryachova. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. M. Mariotti (DVD DEcca)

Moïse et Pharaon - Abdrazakov, Schrott, Frittoli, Ganassi, Filianoti. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Muti. Ronconi (DVD TDK)

Mosè in Egitto - Raimondi, Nimsgern, Anderson, Palacio. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. Scimone (Philips)

Otello - Carreras, Von Stade, Fisichella, Ramey. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. López Cobos (Philips); Osborn, Bartoli, Camarena, P. Kálmán. Coro y Orquesta La Scintilla de la Ópera de Zúrich. Tang. Leiser & Caurier (DVD/Blu-ray Decca)

La pietra del paragone - Brioli, Todorovich, R. Giménez, M. Vinco, Bordogna, Spagnoli. Coro y Orquesta del Teatro Real, Madrid. Zedda. Pizzi (DVD Opus Arte)

La scala di seta - L. Serra, Kuebler, A. Rinaldi, Corbelli. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Gelmetti. Hampe (DVD EuroArts)

Semiramide - Caballé, Horne, Ramey, Araiza, Kavrakos. Coro del Festival de Aix-en-Provence. Scottish Chamber Orchestra. López Cobos (Standing Room Only); Anderson, Horne, Ramey, Olsen. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Conlon. Copley (DVD Arthaus)

Il signor Bruschino - Battle, Ramey, Lopardo, Desderi, Pertusi, Larmore, Arévalo. English Chamber Orchestra. I. Marin (DG); Felle, Corbelli, Kuebler, A. Rinaldi, Feller, J. Hall. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Gelmetti. Hampe (DVD EuroArts)

Tancredi - Podles, Jo, Olsen, Spagnoli. Capella Brugensis. Collegium Istrumentale Brugense. Zedda (Naxos); Barcellona, Takova, R. Giménez, Spotti. Coro y Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino. Frizza. Pizzi (DVD TDK)

Il turco in Italia - Pertusi, Bartoli, Vargas, Corbelli. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Chailly (Decca); Raimondi, Bartoli, Macías, Rumetz. Coro y Orquesta de la Ópera de Zúrich. Welser-Möst. Lievi (DVD Arthaus)

Il viaggio a Reims - Ricciarelli, Valentini Terrani, Cuberli, Gasdia, Araiza, E. Giménez, Nucci, Raimondi, Ramey, Dara. Coro Filarmónico de Praga. Orquesta de Cámara de Europa. Abbado (DG); Bayo, Rasmussen, Cantarero, De la Merced, Tarver, Bros, Ódena, Uliveri, Orfila, Dara. Coro y Orquesta del Gran Teatro del Liceu, Barcelona. López Cobos. Belbel (DVD TDK)

viernes, 17 de febrero de 2017

"Historia del órgano"



Interesantísima caja de 4 DVDs del sello Arthaus

Publicados originalmente en 1997, estos 4 DVDs han sido ahora agrupados en una caja (casi un cajón) de precio medio. Con los títulos "Orígenes latinos", "De Sweelinck a Bach", "La edad de oro" y "La edad moderna", esta interesante publicación recorre la historia de la música para el "instrumento rey", desde Frescobaldi, Cabezón, Correa de Arauxo y Attaignant hasta Jehan Alain y Messiaen -pasando por Grigny, Couperin, D'Aquin, Sweelinck, Weckmann, Buxtehude, Marchand, Dandrieu, Bach, Franck, Widor y Max Reger, con interpretaciones de numerosas páginas completas (y otras que no lo están) a cargo de organistas como René Saorgin, Francis Chapelet, Jean Boyer, Gustav Leonhardt, Bernard Foccroulle, Hans Heintze, André Isoir, Louis Robilliard y Marie-Claire Alain, y en multitud de instrumentos de Italia, España, Holanda, Alemania, Suiza y Francia, órganos procedentes de épocas muy diversas, desde el Renacimiento hasta el siglo XX.

Así, podemos ver y escuchar, e incluso en varios casos comprobar cómo funcionan, órganos como el de las iglesias de San Carlo Borromeo de Brescia, San Sebastián de Abarca de Campos, San Esteban, en Castromocho y Santa María en Frechilla (tres pueblecitos de Palencia), Saint-Jacques et Saint-Christophe en Houdan, el de la Nieuwe Kerk de Amsterdam, San Ludgeri (Norden), San Pedro y San Pablo en Cappel (Alemania), el de la Catedral de Santa Cecilia en Albi, el de Notre Dame de Plaisance, el de San Salvador en Saorge (Francia), el imponente de la Basílica de San Martín en Weingarten, el de San Francisco de Sales de Lyon y quizá el más impresionante de todos ellos, el de la Hofkirche San Leodegar, en Lucerna, con un tubo extremadamente grave, de once metros de longitud (!).  

No solo se hace este apasionante recorrido histórico de la mano de notables y hasta excelentes instrumentistas, sino que además se visitan talleres donde se construyen artesanalmente. Varios constructores y expertos explican y muestran cómo se construyen y los secretos que encierran los órganos. También las músicas que se interpretan son introducidas o explicadas por los intérpretes o conocedores. El film (que, por cierto, podía haber sido comprimido en dos o tres DVDs), está realizado cuidadosamente por Nat Lilenstein y tiene dos puntos muy a favor: primero, que casi todas las grabaciones son técnicamente muy destacadas (con la excepción de la realizada en la iglesia de San Francisco de Sales, que suena muy reverberante y hasta confusa) y, segundo, y no menos decisivo, que -¡milagro!- cuenta con subtítulos en español, y eso que se habla muchísimo a lo largo de las cuatro horas del programa.

Destacaría el final del cuarto DVD, que se cierra con interpretaciones a cargo de la genial Marie-Claire Alain en el referido órgano de Lucerna de Los Pastores de Messiaen y de la Segunda Fantasía y las Letanías de Jehan Alain (1911-1940), compositor de extraordinario talento muerto en la Segunda Gran Guerra a los 29 años. Su hermana explica las sorprendentes cualidades de estas obras, y las pone de manifiesto en sus sabias interpretaciones.

martes, 14 de febrero de 2017

Gustavo Dudamel en el Concierto de Año Nuevo en Viena de 2017



Dudaba si comprarme este blu-ray, por las razones que exponía en este blog el 3 de enero. Finalmente me animé al encontrarlo muy barato en una tienda (creo que estaba mal etiquetado: me parece que le habían puesto el precio del doble CD). No me arrepiento de la compra, pese a que el repertorio de 2017 ha sido en conjunto el más flojo desde que tengo recuerdo. Las 8 piezas que se ofrecían por primera vez son, sin duda, demasiadas, pues muy rara vez una nunca tocada en la Musikverein un primer día del año puede resultar un descubrimiento musical. Me pregunto quién elige el repertorio de estos conciertos: supongo que será un acuerdo entre el director y representantes de la Filarmónica de Viena. No es preciso llegar a lo que ocurrió en el dirigido por Karajan, en el que no hubo ni una sola pieza de poco valor musical; comprendo que se quieran añadir algunas rarezas, ¡pero no ocho! Creo que Dudamel se equivocó al aceptar esto (pues supongo que no sería idea suya...) 

Los dos primeros títulos del programa fueron nuevos: una poco valiosa Marcha Nechledil de Franz Lehár (de la poco conocida opereta Wiener Frauen, Mujeres de Viena) y la irrelevante Les Patineurs de Waldteufel. No era novedad Es gibt nur a Kaiserstadt, es gibt nur a Wien (Solo hay una ciudad imperial, Viena solo hay una) de Johann Strauss hijo, pero es si cabe más endeble aún que las dos anteriores. Creo que es un poco injusto decir que las interpretaciones de Dudamel fueron muy flojas: me parece simplemente que es poco menos que imposible sacar algo más de esas partituras. Con la cuarta pieza, la notable polca Winterlust de Josef Strauss, las cosas mejoraron. Volvemos al irregular "rey del vals": Mephistos Höllenrufe, nada mefistofélico, es una página insulsa, y así resultó (de hecho, ni Boskovsky ni Mehta sacaron mayor partido de ella). Algo mejor es, y algo mejor salió, So ängstlich sind wir nicht! del mismo autor (lejos, en cualquier caso, de Boskovsky y Barenboim). 

El comienzo de la segunda parte marcó el punto más alto de todo el concierto: un rotundo diez para la obertura Pique Dame de Suppé: vibrante, ardiente, de tempo muy flexible, con final exultante y brillantísimo. ¡La Filarmónica de Viena, absolutamente insuperable! Parece que tras la entusiástica reacción del público Dudamel se sintió más seguro de sí mismo y actuó con mayor soltura. Así, en el apreciable vals de Ziehrer Hereinspaziert! aplicó sin rubor, con decisión y sin que suene postizo o forzado un descarado rubato que parece marca de la casa de este continuador de los Strauss (escúchese, si no, este vals a Boskovsky o a Maazel, seguidores del genial Knappertsbusch con esta orquesta, Decca 1958, en otro vals de Ziehrer: Wiener Bürger). 
Delicada, emotiva y plateada Salida de la luna (Mondaufgang) de Las alegres comadres de Windsor de Otto Nicolai, fundador oficial de la Filarmónica vienesa, con el Coro Wiener Singverein. 

Volvemos a una de las piezas más tontorronas del concierto, la supuestamente españolista Pepita-Polka de Strauss II, seguida de otras dos del mismo autor: la más llevadera Rotunde-Quadrille y el vals Die Extravaganten, referido a un tipo de caballos que no veo qué puedan tener de extravagantes. Dudamel respondió a estos tres títulos en función del interés musical de cada uno. La vulgaridad impregna por completo el Indianer-Galopp de Strauss padre; su hijo Josef vuelve a elevarse bastante por encima de él (y de su hermano Johann cuando le abandona la inspiración) en en ländler Die Nasswalderin; también sube algo el nivel en la polca rápida Auf zum Tanze! de Johann hijo, autor también de una de las partituras más notables del programa, el vals Las mil y una noches, llevado por Dudamel con elegancia y tempo adecuadamante fluctuante (aunque aquí Carlos Kleiber y, sobre todo, Maazel resultan inalcanzables). Muy bien también la Tik-Tak-Polka del mismo, llevada a lo más alto por Boskovsky en el concierto de 1979. 

La polca rápida Mit Vergnügen de Eduard Strauss, primera de las propinas, marcó para mí el punto más bajo de todo el concierto: es una pieza vulgar, casi chabacana, que comprensiblemente no motivó al director venezolano (aun así, Maazel logró extraer algo de pólvora de ella en 1996). El Danubio azul fue notable gracias a su elegancia, con algo de decadente antes que de apasionado. Y especialmente muy bien la Marcha Radetzky, matizadísima en la dinámica. En casi todo el programa la Filarmónica de Viena lució su bellísimo e insustituible sonido, así como una precisión extraordinaria y una altura excepcional en los solos. Dudamel optó por una sonoridad ni especialmente liviana (Carlos Kleiber) ni especialmente robusta y rotunda o sinfónica (Karajan, Barenboim), manteniéndose en la línea más bien de Maazel, Muti o Prêtre, aun sin alcanzar en general el grado de belleza y sensualidad del primero y el tercero de esos.

En este blu-ray del sello Sony, técnicamente al más alto nivel imaginable, tanto en imagen como en sonido (¡a diferencia del de Mehta en 2015, en el mismo sello!) no se da opción de ver solo la Sala Dorada o bien los ballets, sino que ofrece como bonus el vals Hereinspaziert! con solo baile (creo que muy conseguido en la coreografía de Renato Zanella). El documental de 24 minutos que constituye el otro bonus, El ritmo de Viena, firmado por Robert Neumüller, me ha parecido visualmente fascinante, uno de los mayores atractivos de esta publicación.

viernes, 10 de febrero de 2017

David Robertson y la Sinfónica de San Luis en Ibermúsica



Copland, Rolf Wallin y Beethoven

El estadounidense (Santa Mónica, California, 1958) David Robertson dirigió anoche, 9 de febrero, por primera vez para Ibermúsica (esta noche lo hará de nuevo) al frente de la Orquesta de la que es titular desde 2004, la St. Louis Symphony. Fue un concierto destacado y agradable, pues la Orquesta es disciplinada y poco personal, pero más que competente; lo más endeble me parecieron las trompetas y los contrabajos, mientras contaba con solistas espléndidos como el primer flauta, el primer clarinete y la primera oboe. La suite de Appalachian Spring de Copland (Manantial de los Apalaches, según el autor de las notas, Carlos de Matesanz, y no Primavera Apalache como se suele traducir) recibió una lectura muy adecuada desde el punto de vista ambiental o evocador de los paisajes. Me parece una pieza con páginas felices que no se libra de alguna vulgaridad. Me pregunto si Kussevitzky, Ormandy, Bernstein, Dorati, Mehta o Tilson Thomas se hubiesen ocupado de llevarla al disco de haber sido compuesta por un español (Óscar Esplá, Rodolfo Halffter o algún otro): creo que no. Además, Copland tiene en su haber música mucho mejor (el Concierto para clarinete, por poner un solo ejemplo).

El sensacional trompetista sueco Hakan Hardenberger (n. 1961) tocó luego Fisher King, concierto del noruego Rolf Wallin (n. 1957) compuesto en 2011 y dedicado al solista que lo tocó anoche, con enorme solvencia, valiéndose de dos trompetas de diferentes tamaños y multitud de sordinas y otros artilugios. Es una obra que, al menos en una primera audición, resulta algo fatigosa (dura media hora) y farragosa, difícil de seguir y de una orquestación quizá aquí y allá en exceso frondosa. Wallin estaba presente en el patio de butacas y, al localizarlo, Robertson bajó de un gran salto y lo aupó al escenario.

No estaba yo muy animado para la segunda parte, y sin embargo Robertson y sus músicos ofrecieron una Séptima Sinfonía de Beethoven más que apañada: sensata, sin buscarle tres pies al gato y, sobre todo, muy vibrante, entusiástica y de vitalidad contagiosa. Sigo pensando que el Allegretto gana mucho si se toca como Andante, como suelen hacer los más grandes directores beethovenianos (lo que no ocurrió ayer). El trio del scherzo tuvo curiosos toques humorísticos. Y el finale, que empezó muy lúdico, fue cobrando más y más vigor en una visión -acertada, para mi gusto, aunque por supuesto caben otros enfoques- no poco orgiástica. Tras los insistentes aplausos, el simpático y comunicativo Robertson tuvo el detalle de preguntar al público, en español, si podían tocar algo más, a lo que todos dijimos al unísono: "¡¡Sí!!". Hicieron, con un sentido muy español, la Danza ritual del fuego de El amor brujo, muy bien tocada además: un buen detalle el de preparársela.

domingo, 5 de febrero de 2017

Los tres ciclos Sinfónicos Bruckner de Barenboim



Sinfónica de Chicago, 1973-1981 (DG); Filarmónica de Berlín, 1991-1998 (Teldec) y Staatskapelle Berlin 2010-2012 (DG)

Deutsche Grammophon acaba de publicar en una caja de 9 CDs (que se encuentra a un precio muy asequible) el tercer ciclo sinfónico de Anton Bruckner bajo la dirección de Daniel Barenboim, ahora con  la Staatskapelle Berlin. Se trata de las grabaciones de las tres primeras (no incluye la "Cero", presente solo en el primero de sus ciclos, el de DG con la Sinfónica de Chicago) grabadas en la Musikverein de Viena en junio de 2012 (aparentemente sin público) y las seis siguientes registradas en público en la Philharmonie de Berlín el mismo mes de dos años antes: estas seis recogen el audio de los DVDs/Blu-rays publicados por Accentus. Es, por descontado, el primer director en grabar tres veces este impresionante ciclo sinfónico, para algunos el más trascendental de la historia de la música (Sergiu Celibidache entre ellos).

Sin entrar en demasiados detalles, pues ya he escrito en varias ocasiones sobre estos discos, voy a intentar compararlos, una a una de las Sinfonías, dando mi opinión sobre cuál de las tres interpretaciones de cada una de ellas me gusta más. El primer ciclo (Sinfónica de Chicago, DG), grabado íntegramente en estudio, fue publicado entre 1973 y 1981, y el segundo (Filarmónica de Berlín, Teldec) entre 1991 y 1998; de estas fueron registradas en público todas menos la Cuarta y la Séptima. A mí no me resulta fácil decidirme globalmente por ninguno de los tres ciclos; es más, creo que es muy difícil encontrar tendencias claras en la evolución de Barenboim como intérprete de Bruckner: al margen de las dos primeras grabaciones (la Cuarta y la Novena de Chicago), algo inmaduras, escuchando a ciegas me parece bastante difícil atinar sobre si tal versión es de los años 70-80, de los 90 o de hace poco. Porque desde 1980 o 1981 la madurez está asegurada, y el de Buenos Aires parece gustar de ver una misma obra de modo bastante diferente en función de su estado de ánimo o de quién sabe qué otras circunstancias. Lo que sí es una constante de las interpretaciones del siglo XXI es una especial fluidez y naturalidad y una aún mayor sabiduría para enlazar mediante transiciones las diferentes secciones, algo en lo que suelen fallar incluso grandes directores no muy familiarizados con Bruckner. Y es seguro que -aparte de su descomunal talento- nadie hasta ahora ha hecho tanto Bruckner como Barenboim.

A su única "Cero" (de 1981) le daría un 9,5/ 9 (interpretación/sonido), siendo claramente la primera opción de la discografía (seguida de Solti/Chicago, Decca 1996 y Maazel/Radio Bávara, BR 1999). Las Primeras datan de 1981, 1998 y 2012 y mis calificaciones son, respectivamente, 9,5/9, 10/9,5 y 9,5/9,5. Otras muy grandes versiones son para mí las de Jochum/Filarmónica de Berlín (DG 1966) y Solti/Chicago (Decca 1996).
Las Segundas, de esos mismos tres años, merecen 10/8,5, 9,5/9 y 9,5/9,5. La única otra versión de altísimo nivel es la de Giulini/Sinfónica de Viena (EMI 1975).
Las Terceras (la Sinfonía a veces llamada "Wagneriana" por su dedicatoria al autor de Lohengrin) son de 1981, 1996 y 2012: 9,5/8, 10/9,5 y 8,5/9,5. Grandes interpretaciones son también las de Sanderling/Gewandhaus (Berlin Classics 1965), Böhm/Filarmónica de Viena (Decca 1971), Celibidache/Sinfónica de Radio Stuttgart (Exclusive 1981), Haitink/Filarmónica de Viena (Philips 1990) y Maazel/Filarmónica de Múnich (Sony 2013).

La Cuarta "Romántica" se nota que fue la primera sinfonía de Bruckner grabada por Barenboim: apuntó, ¡vaya si apuntó! maneras (por eso DG le encargó proseguir el ciclo), con toques de auténtica genialidad, pero también se aprecia cierta inmadurez; por eso la califico con 8/8; la de Teldec, de 1993, es todo lo serena (casi seis minutos más lenta) que encendida era la anterior. Le pondría un 9,5/8; la misma nota que a la de 2010 (9,5), que en varios aspectos es una especie de síntesis de las anteriores y que suena bastante mejor (9,5). Aun así, mi Cuarta preferida de este director, la única de las suyas a la que le pondría un 10, es la publicada por Deutschland Radio Kultur, también con la Staatskapelle, grabada en público en la Philharmonie el 15 de octubre de 2008. El único otro 10 sería para la mítica versión de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena (Decca 1974).

La Quinta Sinfonía tiene para mi gusto otros dos 10: Klemperer/New Philharmonia (EMI 1967) y Solti/Chicago (Decca 1980). Ninguna de las de Barenboim alcanzaría esa nota: 9/8 tanto para la de 1978 como para la de 1992, y 9,5/9,5 para la de 2010. Para la Sexta, mi única calificación máxima correspondería a Celibidache/Filarmónica de Múnich (DVD Sony 1991). Se le aproximan Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New Philharmonia (EMI 1965), las dos de Solti/Chicago (CD y DVD Decca 1980, dos versiones distintas), Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi 2005) y las tres de Barenboim: 9/8 para la de 1978, 9,5/8,5 para la de 1995 y 9/9,5 para la de 2010.

Las Sextas reflejan un cierto ir y venir: la de 1978 es de 9/8, la de 1995 un 9,5/8,5, para volver a descender en 2010 a 9/9,5, la puntuación más baja para mi gusto a causa de un primer movimiento algo expeditivo; el Adagio es, en cambio, de una serenidad y belleza turbadoras. Atención en esta última a la primera trompa, la jovencísima y sensacional Patricia Gerstenberger. Magníficas también las grabaciones de Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New Philharmonia (EMI 1965), Solti/Chicago (Decca 1980), Celibidache/Filarmónica de Múnich (EMI 1991) e incluso Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi 2005). 

En las Séptimas volvemos a encontrarnos con una evolución similar a la apreciada en las "Románticas": una de 1980 mejorable (8,5/8) -aunque no por exceso de vehemencia como en la , sino tal vez por cierta falta de personalidad-, otra de 1993 madurísima y de belleza cegadora (10/8), que el llorado y no muy barenboimiano Ángel Mayo tenía por su favorita de toda la discografía, y una de 2010 (9/9,5) en la que de algún modo se sintetizan puntos de vista anteriores. La Séptima es, junto con la Octava, quizá la sinfonía de este autor más favorecida por el disco: desde Furtwängler/Berlín (EMI 1951) y Böhm/Viena (DG 1977) a Solti/Chicago tanto en DVD como en CD (Decca 1978 y 1988), Giulini/Viena (DG 1987), Karajan/Viena (DG 1990) y hasta Haitink/Chicago (CSO 2007), pasando, sobre todo, por su más genial intérprete, aun extremista por su lentísimos tempi: Celibidache/Filarmónicas de Múnich (EMI 1990) y Berlín (DVD/Blu-ray EuroArts 1992).

La primera Octava de Barenboim (1981) ya fue colosal (9,5/9,5), como lo ha sido la de 1995 (9,5/9), pero mis preferencias se inclinan por la de 2010 (10/9,5). Las tres, por cierto, son bastante similares en sus planteamientos, en las antípodas de Celibidache/Múnich (EMI 1990), otro de 10. También me parecen sensacionales Klemperer/New Philharmonia (EMI 1973, pese al terriblemente abreviado finale), Karajan/Berlín (DG 1976), Böhm/Viena (DG 1977), Karajan/Viena en San Florián (DVD DG 1979), Giulini/Viena (DG 1985), Karajan/Viena (DG 1989), Haitink/Viena (Philips 1996), Wand/Berlín (RCA 2001), Haitink/Dresde (SD 2002) e incluso Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (DVD Arthaus 2006).

La Novena es, en cambio, una sinfonía más esquiva: grandes brucknerianos (¡Celibidache!) creo que no han acertado plenamente en ella. Sí lo han hecho Klemperer (EMI 1973), Solti/Chicago (Decca 1986) y, sobre todo, Giulini/Viena (DG 1989), quizá el único 10 hasta ahora. Barenboim ha progresado desde 1976 (8,5/8) hasta 9,5/9 en 1991 y 9,5/9,5 en 2010. En la versión no comercializada (¡ojalá lo sea!) que circula por ahí en imágenes, que ha tenido lugar en el Carnegie Hall de Nueva York el 20 de enero de este mismoaño 2017, Barenboim y la Staatskapelle sí que creo que merecen otro 10: además de convencer por completo en el scherzo y conmocionar hasta el límite en el finale, por fin creo que ha tocado fondo en el movimiento inicial. Ese concierto, que culminaba la serie de las nueve en la famosa sala neoyorkina (por primera vez todas seguidas en una ciudad de EEUU), mereció 16 minutos de aplausos enfervorizados, mientras Barenboim saludaba, uno a uno, al centenar de los músicos de una pletórica Staatskapelle. 

También han trascendido hace poco en imágenes las tres primeras Sinfonías de Bruckner que esta orquesta y director han ofrecido en la Philharmonie de París (¡magnífico edificio de Jean Nouvel!) los días 5, 6 y 7 de enero de este año. Primera y Segunda son bastante equiparables y hasta parecidas a las de 2012, mientras la Tercera ha sido sin duda superior. Por cierto, en estas tres me ha llamado mucho la atención un auténtico nuevo virtuoso de los timbales, un chico joven muy moreno (¿de procedencia árabe?).