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domingo, 5 de febrero de 2017

Los tres ciclos Sinfónicos Bruckner de Barenboim



Sinfónica de Chicago, 1973-1981 (DG); Filarmónica de Berlín, 1991-1998 (Teldec) y Staatskapelle Berlin 2010-2012 (DG)

Deutsche Grammophon acaba de publicar en una caja de 9 CDs (que se encuentra a un precio muy asequible) el tercer ciclo sinfónico de Anton Bruckner bajo la dirección de Daniel Barenboim, ahora con  la Staatskapelle Berlin. Se trata de las grabaciones de las tres primeras (no incluye la "Cero", presente solo en el primero de sus ciclos, el de DG con la Sinfónica de Chicago) grabadas en la Musikverein de Viena en junio de 2012 (aparentemente sin público) y las seis siguientes registradas en público en la Philharmonie de Berlín el mismo mes de dos años antes: estas seis recogen el audio de los DVDs/Blu-rays publicados por Accentus. Es, por descontado, el primer director en grabar tres veces este impresionante ciclo sinfónico, para algunos el más trascendental de la historia de la música (Sergiu Celibidache entre ellos).

Sin entrar en demasiados detalles, pues ya he escrito en varias ocasiones sobre estos discos, voy a intentar compararlos, una a una de las Sinfonías, dando mi opinión sobre cuál de las tres interpretaciones de cada una de ellas me gusta más. El primer ciclo (Sinfónica de Chicago, DG), grabado íntegramente en estudio, fue publicado entre 1973 y 1981, y el segundo (Filarmónica de Berlín, Teldec) entre 1991 y 1998; de estas fueron registradas en público todas menos la Cuarta y la Séptima. A mí no me resulta fácil decidirme globalmente por ninguno de los tres ciclos; es más, creo que es muy difícil encontrar tendencias claras en la evolución de Barenboim como intérprete de Bruckner: al margen de las dos primeras grabaciones (la Cuarta y la Novena de Chicago), algo inmaduras, escuchando a ciegas me parece bastante difícil atinar sobre si tal versión es de los años 70-80, de los 90 o de hace poco. Porque desde 1980 o 1981 la madurez está asegurada, y el de Buenos Aires parece gustar de ver una misma obra de modo bastante diferente en función de su estado de ánimo o de quién sabe qué otras circunstancias. Lo que sí es una constante de las interpretaciones del siglo XXI es una especial fluidez y naturalidad y una aún mayor sabiduría para enlazar mediante transiciones las diferentes secciones, algo en lo que suelen fallar incluso grandes directores no muy familiarizados con Bruckner. Y es seguro que -aparte de su descomunal talento- nadie hasta ahora ha hecho tanto Bruckner como Barenboim.

A su única "Cero" (de 1981) le daría un 9,5/ 9 (interpretación/sonido), siendo claramente la primera opción de la discografía (seguida de Solti/Chicago, Decca 1996 y Maazel/Radio Bávara, BR 1999). Las Primeras datan de 1981, 1998 y 2012 y mis calificaciones son, respectivamente, 9,5/9, 10/9,5 y 9,5/9,5. Otras muy grandes versiones son para mí las de Jochum/Filarmónica de Berlín (DG 1966) y Solti/Chicago (Decca 1996).
Las Segundas, de esos mismos tres años, merecen 10/8,5, 9,5/9 y 9,5/9,5. La única otra versión de altísimo nivel es la de Giulini/Sinfónica de Viena (EMI 1975).
Las Terceras (la Sinfonía a veces llamada "Wagneriana" por su dedicatoria al autor de Lohengrin) son de 1981, 1996 y 2012: 9,5/8, 10/9,5 y 8,5/9,5. Grandes interpretaciones son también las de Sanderling/Gewandhaus (Berlin Classics 1965), Böhm/Filarmónica de Viena (Decca 1971), Celibidache/Sinfónica de Radio Stuttgart (Exclusive 1981), Haitink/Filarmónica de Viena (Philips 1990) y Maazel/Filarmónica de Múnich (Sony 2013).

La Cuarta "Romántica" se nota que fue la primera sinfonía de Bruckner grabada por Barenboim: apuntó, ¡vaya si apuntó! maneras (por eso DG le encargó proseguir el ciclo), con toques de auténtica genialidad, pero también se aprecia cierta inmadurez; por eso la califico con 8/8; la de Teldec, de 1993, es todo lo serena (casi seis minutos más lenta) que encendida era la anterior. Le pondría un 9,5/8; la misma nota que a la de 2010 (9,5), que en varios aspectos es una especie de síntesis de las anteriores y que suena bastante mejor (9,5). Aun así, mi Cuarta preferida de este director, la única de las suyas a la que le pondría un 10, es la publicada por Deutschland Radio Kultur, también con la Staatskapelle, grabada en público en la Philharmonie el 15 de octubre de 2008. El único otro 10 sería para la mítica versión de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena (Decca 1974).

La Quinta Sinfonía tiene para mi gusto otros dos 10: Klemperer/New Philharmonia (EMI 1967) y Solti/Chicago (Decca 1980). Ninguna de las de Barenboim alcanzaría esa nota: 9/8 tanto para la de 1978 como para la de 1992, y 9,5/9,5 para la de 2010. Para la Sexta, mi única calificación máxima correspondería a Celibidache/Filarmónica de Múnich (DVD Sony 1991). Se le aproximan Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New Philharmonia (EMI 1965), las dos de Solti/Chicago (CD y DVD Decca 1980, dos versiones distintas), Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi 2005) y las tres de Barenboim: 9/8 para la de 1978, 9,5/8,5 para la de 1995 y 9/9,5 para la de 2010.

Las Sextas reflejan un cierto ir y venir: la de 1978 es de 9/8, la de 1995 un 9,5/8,5, para volver a descender en 2010 a 9/9,5, la puntuación más baja para mi gusto a causa de un primer movimiento algo expeditivo; el Adagio es, en cambio, de una serenidad y belleza turbadoras. Atención en esta última a la primera trompa, la jovencísima y sensacional Patricia Gerstenberger. Magníficas también las grabaciones de Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New Philharmonia (EMI 1965), Solti/Chicago (Decca 1980), Celibidache/Filarmónica de Múnich (EMI 1991) e incluso Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi 2005). 

En las Séptimas volvemos a encontrarnos con una evolución similar a la apreciada en las "Románticas": una de 1980 mejorable (8,5/8) -aunque no por exceso de vehemencia como en la , sino tal vez por cierta falta de personalidad-, otra de 1993 madurísima y de belleza cegadora (10/8), que el llorado y no muy barenboimiano Ángel Mayo tenía por su favorita de toda la discografía, y una de 2010 (9/9,5) en la que de algún modo se sintetizan puntos de vista anteriores. La Séptima es, junto con la Octava, quizá la sinfonía de este autor más favorecida por el disco: desde Furtwängler/Berlín (EMI 1951) y Böhm/Viena (DG 1977) a Solti/Chicago tanto en DVD como en CD (Decca 1978 y 1988), Giulini/Viena (DG 1987), Karajan/Viena (DG 1990) y hasta Haitink/Chicago (CSO 2007), pasando, sobre todo, por su más genial intérprete, aun extremista por su lentísimos tempi: Celibidache/Filarmónicas de Múnich (EMI 1990) y Berlín (DVD/Blu-ray EuroArts 1992).

La primera Octava de Barenboim (1981) ya fue colosal (9,5/9,5), como lo ha sido la de 1995 (9,5/9), pero mis preferencias se inclinan por la de 2010 (10/9,5). Las tres, por cierto, son bastante similares en sus planteamientos, en las antípodas de Celibidache/Múnich (EMI 1990), otro de 10. También me parecen sensacionales Klemperer/New Philharmonia (EMI 1973, pese al terriblemente abreviado finale), Karajan/Berlín (DG 1976), Böhm/Viena (DG 1977), Karajan/Viena en San Florián (DVD DG 1979), Giulini/Viena (DG 1985), Karajan/Viena (DG 1989), Haitink/Viena (Philips 1996), Wand/Berlín (RCA 2001), Haitink/Dresde (SD 2002) e incluso Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (DVD Arthaus 2006).

La Novena es, en cambio, una sinfonía más esquiva: grandes brucknerianos (¡Celibidache!) creo que no han acertado plenamente en ella. Sí lo han hecho Klemperer (EMI 1973), Solti/Chicago (Decca 1986) y, sobre todo, Giulini/Viena (DG 1989), quizá el único 10 hasta ahora. Barenboim ha progresado desde 1976 (8,5/8) hasta 9,5/9 en 1991 y 9,5/9,5 en 2010. En la versión no comercializada (¡ojalá lo sea!) que circula por ahí en imágenes, que ha tenido lugar en el Carnegie Hall de Nueva York el 20 de enero de este mismoaño 2017, Barenboim y la Staatskapelle sí que creo que merecen otro 10: además de convencer por completo en el scherzo y conmocionar hasta el límite en el finale, por fin creo que ha tocado fondo en el movimiento inicial. Ese concierto, que culminaba la serie de las nueve en la famosa sala neoyorkina (por primera vez todas seguidas en una ciudad de EEUU), mereció 16 minutos de aplausos enfervorizados, mientras Barenboim saludaba, uno a uno, al centenar de los músicos de una pletórica Staatskapelle. 

También han trascendido hace poco en imágenes las tres primeras Sinfonías de Bruckner que esta orquesta y director han ofrecido en la Philharmonie de París (¡magnífico edificio de Jean Nouvel!) los días 5, 6 y 7 de enero de este año. Primera y Segunda son bastante equiparables y hasta parecidas a las de 2012, mientras la Tercera ha sido sin duda superior. Por cierto, en estas tres me ha llamado mucho la atención un auténtico nuevo virtuoso de los timbales, un chico joven muy moreno (¿de procedencia árabe?).

11 comentarios:

  1. Le doy las gracias por estas notas detalladas, que actualizan y ponen al día sus opiniones sobre las grabaciones de Bruckner. ¡Muy valioso!

    Querría decir solo que coincido en general con todas sus apreciaciones, en la parte que conozco, que es mucho (hay algunas grabaciones que menciona que no tengo, como el primer ciclo de Barenboim o este último, la octava de Haitink, etc.).

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    1. Bueno, como me gusta mucho Bruckner me tendré que comprar este nuevo ciclo de sus sinfonías. Por cierto, entre sus versiones favoritas usted no cita en ningún caso a Thielemann. Sin embargo, en Ritmo, la revista en la que usted escribe, un crítico (J.L.Arévalo) dice que Thielemann está "considerado el mejor traductor de la música alemana romántica". ¿Qué opina usted sobre esa afirmación, aplicada en particular a Bruckner?. Leonardo.

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    2. Conozco siete grabaciones de Sinfonías de Bruckner por Thielemann, en CD o DVD, y algunas me han gustado regular (devolví, incluso, el DVD con la Cuarta y la Séptima -Filarmónica de Múnich, C Major- que me pareció aburrido, plúmbeo y pretencioso) y otras me han gustado bastante, sobre todo la Octava del sello Hänssler con la Staatskapelle Dresden (2009), pero ni siquiera esa está entre mis interpretaciones predilectas. Aun así, creo que Bruckner y Richard Strauss son los autores que mejor dirige Thielemann. Pero ¿y el resto de los compositores románticos germanos? Si incluyésemos entre ellos a Beethoven (lo que sería discutible o incluso indebido) le diré que no hay una sola Sinfonía suya que me entusiasme, eso cuando la batuta no me irrita por sus frivolidades y ocurrencias fuera de lugar. ¿Schubert por Thielemann? Ni idea. ¿Schumann? Ni idea. Weber: algunas oberturas buenas y un Cazador furtivo completo en el que imita descaradamente a Carlos Kleiber, sin alcanzarlo. ¿Wagner? Bueno, tiene varios logros destacados, pero para mi gusto ni uno solo que lo sitúen entre los más grandes wagnerianos. ¿Brahms? Un ciclo sinfónico muy decepcionante, unos Conciertos para piano buenos y uno de violín horroroso. Creo que Barenboim, Haitink y Nelsons le han dado sopas con honda en la mayoría de estos compositores (el primero en todos los citados, Haitink en Bruckner y Brahms, y Nelsons en estos dos, así como en lo poco de Wagner que le he escuchado). De modo que no puedo, hoy por hoy, compartir esa afirmación de Arévalo. ¡En absoluto, ni de lejos!

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    3. Aunque debo reconocer que en ocasiones las opiniones, como relativas y personales que son, pueden ser merecedoras de algún rayo jupiterino en la cabeza, en esta caso la considero inmerecida pues lo que literalmente se escribe en la reseña es lo siguiente:"con unos intérpretes de presupuestos estéticos diferentes: uno racional y analítico que desdeña las posturas románticas y que aparentemente parece impartir frías clases magistrales, y el otro considerado (no que lo considere personalmente) como el mejor traductor de la música alemana romántica" y mas abajo"Thielemann obtiene de la orquesta un sonido hermoso para ofrecernos un Brahms de grandes rasgos en el que no aparece el grado de libertad y flexibilidad que permita apreciar la calidez e intensidad de la que se dice que es heredero". En ningún momento se asume en la reseña esa valoración por el que firma, por lo que se recomienda al comentarista anónimo una lectura comprensiva del texto. Saludos, JL.Arévalo

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    4. Es evidente que llevas razón, José Luis. Creo que ni Leonardo lo había leído bien, y me temo que yo tampoco... Disculpas.

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    5. ¡Se ha olvidado usted de la Sinfonía número 6!
      BachArroyo.

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    6. Por supuesto, ¡gracias! Acabo de incorporar el parrafito que, misteriosamente, se había "perdido".

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  2. Angel, que nota le das a la Octava grabada por Boulez en San Florián?

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    1. En mi lista particular le tengo puesto un 8/9. Es decir, para ser el único Bruckner de Boulez (DVD de TDK, 1996), es muy favorable.

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  3. Repasando una vez más la entrada, veo que en conjunto Solti dejó un gran legado discográfico de Bruckner. Son sensacionales su Cero, Primera, Cuarta (aunque pocos la destacan, no sé por qué), Quinta, Sexta, Séptima y Novena. Las demás son también magníficas como exhibiciones orquestales cuando menos (Segunda, Tercera, Octava). Ciertamente las grabó a lo largo de casi 20 años, pero el enfoque es bastante uniforme. Hay pocos con una discografía bruckneriana así de buena, si uno lo mira bien (dejando a un lado a Barenboim, claro, que es un caso único, con tres ciclos fabulosos, con tres orquestas fabulosas, además de otras grabaciones).

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    1. Creo que Solti tiene en su haber bastantes Bruckner formidables, pero también creo que no acertó en otras ocasiones. Concretamente a mí me parecen decepcionantes la 2ª y, algo menos, la 4ª. De todos modos, su Séptima en DVD (Decca 1978), cuya interpretación en los Proms yo presencié, no la olvidaré jamás. Como sabrá, antes de su ciclo en Chicago había grabado algunas con la Filarmónica de Viena, algo inferiores a las siguientes.

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