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domingo, 21 de febrero de 2010

Prêtre en el Concierto de Año Nuevo 2010

A mí Georges Prêtre me sorprendió en 2008, gustándome muchísimo, sobre todo en determinadas piezas (me dejó especial huella La libélula), pero este año 2010 me ha desconcertado un poco. Últimamente, y por motivos de trabajo, me he repasado las grabaciones en CD y DVD de los últimos Conciertos de Año Nuevo en Viena, así que lo tengo todo bastante en la memoria y con criterios comparativos muy en forma.

Y creo que Prêtre este año ha tensado las cuerdas un poco en exceso: si en 2008 me pareció muy poco discutible y, en líneas generales estupendo, en 2010 ha, claramente, abusado del rubato –recurso, que, dicho sea de paso, me parece imprescindible para hacer justicia a la música de Johann Strauss, su padre, hermanos y compositores estilísticamente afines–. Ha abusado por la cantidad con la que ha sembrado todas las piezas del programa, y por lo a menudo exagerado de los mismos, forzándolos en exceso hasta el punto de resultar a veces eso, forzados, poco naturales: valga como ejemplo el Vals Periódicos matutinos, donde el discurso casi se rompe (y no es el único caso). En el mismo Danubio azul, en líneas generales magnífico, se producen igualmente excesos por reiteración y exageración. Pero también han abundado las delicias, por descontado.

Yo no pude ver ni escuchar el concierto en directo, porque estaba de viaje, pero casi todos los amigos me comentaron que les había encantado. Lamento tener que rebajar el nivel de entusiasmo, añadiendo, además, que la maravillosa Filarmónica de Viena estuvo menos bien que en 2008 con él mismo, y mucho menos bien que en 2009 con Barenboim. Y esto independientemente de que Prêtre, seguro, no pretende una sonoridad tan robusta y sinfónica como la preferida por Barenboim, sino más bien al estilo de la de Carlos Kleiber: más liviana. También en el concepto me parece que se le acerca: todo es más lúdico y con menor enjundia. Pero, claro, Kleiber hijo dominaba mejor el estilo. En un comentario coincidieron muchas personas: que Prêtre dirigió “con la sonrisa en los labios”: cierto. Pero de no haberlo visto, sino sólo escuchado, no estoy tan seguro de que hubieran recibido esa sensación. O sea, que esa sonrisa no siempre logró trasladarla a lo que hacía sonar.

Resumiré que, en los últimos veinte años, para mi gusto los mayores triunfadores han sido Karajan, Kleiber, Maazel y Barenboim. A nivel algo menor el Mehta de 2007 y Prêtre en 2008, y bastante por debajo, Abbado, Mehta en 1995 y 98, Muti, Harnoncourt, Ozawa y Jansons. Y, o mucho me equivoco –y me gustaría que así fuera– o en 2011 Franz Welser-Möst se va a alinear con los de este último grupo. A ver...

2 comentarios:

  1. Y el de este año, ¿cómo saldrá?

    Por cierto, ¿lo retransmite alguna cadena de TV? No consigo encontrarlo en la programación.

    Gracias de antemano.

    Juan Zaragoza

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  2. Lo retransmite TVE 1 a las 11,15 h.
    El anterior de Jansons me gustó, sin entusiasmarme. A ver este año...

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