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miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Qué pasa con el Blu Ray?

¿Qué está pasando con el Blu-Ray, que está siendo ignorado, o casi, por algunas de las editoras más importantes de música clásica? ¿Por qué? Precisamente le está pasando a algunas de las más poderosas, mientras que otras más pequeñas se están empleando a fondo, y son las que se están llevando el gato al agua. Me recuerda esto a la aparición del compact disc, en el que compañías tan fuertes como EMI no creyeron al principio; cuando se engacharon a fondo, otras habían vendido muchísimo, mientras que ellas casi nada...

En películas el Blu-Ray está cobrando cada vez más fuerza, pero ¿qué pasa con los amantes de la música clásica, que siempre han estado en vanguardia adhiriéndose a los soportes de mayor calidad técnica, dado que la calidad del sonido y de la imagen suele ser mucho más importante para ellos que para los aficionados a otros tipos de música? Pues bien, muchos de estos melómanos que se apuntaron siempre a la última están ahora ignorando el Blu-Ray. Algunos nos desgañitamos explicando la extraordinaria superioridad técnica de éste: definición de imagen muy superior (en una pantalla grandecita la diferencia es espectacular), e incluso, a menudo también en la calidad del sonido.

¿Por qué le están dando la espalda? Se me ocurre pensar que, en muchos casos, porque ni siquiera se han molestado en compararlo con el DVD. Muchos, estoy, seguro (lo compruebo de vez en cuando) ignoran lo que se están perdiendo.

Ignorancia que está muy extendida, también en otros aspectos: hay muchas personas que ni siquiera saben que los reproductores de Blu-Ray leen todo tipo de DVDs y, por supuesto, de CDs. Por ello a menudo te sueltan algo así: “¡Ya está bien de aparatos; no pienso comprarme otro más. Tengo ya muchos DVDs y, ahora, otro chisme más para poder ver los Blu-Ray esos...!”

También se suele ignorar que determinadas publicaciones salen más baratas en Blu-Ray que en DVD, porque caben en menos discos: véanse los Conciertos para piano de Beethoven por Barenboim o la Tetralogía de Zubin Mehta en Valencia, por poner sólo dos ejemplos. ¡No deja de tener gracia que un producto mucho mejor salga a menudo más barato!

Hay un problema para quienes nos decantamos por el Blu-Ray: que lo que sale en este soporte suele lanzarse uno, dos o tres meses más tarde que el DVD correspondiente. Y no es cuestión de repetirlo en ambos soportes. Por eso oyes cada vez más decir: “Estoy deseando tener esa grabación, pero no me compro el DVD, vayamos a que más adelante salga en Blu-Ray...” ¿Tan difícil es poner en la portada una pegatina –ya se hace en películas– advirtiendo que se halla también disponible –o se va a hallar próximamente– en Blu-Ray, para que sepamos a qué atenernos?

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