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viernes, 11 de noviembre de 2011

Todas las Sonatas para piano de Mozart por Barenboim en DVD

En 1984 y 1985 Daniel Barenboim grabó para EMI todas las (18) Sonatas para piano de Mozart, proporcionándonos ni más ni menos que el primer ciclo de estas obras verdaderamente redondo y extraordinario, pues los precedentes eran, con todos mis respetos, desiguales cuando no abiertamente flojos (había, por supuesto, algunas Sonatas aisladas en versiones de fuste, pero no eran muchas, que yo sepa). Barenboim dijo alto y claro: ¡adiós al Mozart rococó!, que era lo que predominaba hasta entonces en las versiones de estas partituras (en otros campos, como las Sinfonías o los Conciertos para piano, ese prejuicio había quedado ya atrás en multitud de casos).

Tras ese registro de EMI, varias cadenas de televisión europeas habían ofrecido filmaciones de algunas de las Sonatas de Mozart tocadas también por Barenboim, entre 1988 y 1990. Lo que yo no sabía es que ésas fuesen parte de una serie completa, para la compañía Metropolitan Munich, tomadas por las cámaras concretamente en la Max-Joseph Saal y en el Palacio Haimhausen, ambos en la capital bávara. Así que la publicación que recientemente ha lanzado EuroArts, en 3 DVDs, de toda la serie (2066528) ha constituido una sorpresa en toda regla, una magnífica sorpresa.

Así que ya tenemos dos ciclos completos de estas páginas interpretados por el formidable intérprete mozartiano que es (mal que les pese a algunos) Daniel Barenboim. ¿Hay muchas diferencias entre ambos ciclos? A decir verdad no muchas, no es como entre sus ciclos de Beethoven de EMI y de Deutsche Grammophon, que distan más de tres lustros uno de otro y difieren bastante en concepto (“entre uno y otro he dirigido Tristán e Isolda”, aclaró Barenboim).

Pese a diferencias aquí y allá (este artista no suele interpretar dos días seguidos las mismas obras exactamente igual, ni mucho menos), en ambos predomina un concepto similar, que sin eliminar –en absoluto– el optimismo y la luminosidad, incluso lo lúdico, de estas obras, ahonda de modo sorprendente en las diversas sombras que encierran y que durante tanto tiempo han sido desdeñadas o completamente ignoradas. Éstas aparecen en muchos de los movimientos lentos, que son particularmente memorables, pero también muchos de los rápidos contienen elementos dramáticos (finale de la K 457), llenos de pasión o de ansiedad (finale de la K 310). La delicadeza, la ternura, la melancolía... todos esos y otros sentimientos, muchos de ellos muy difíciles de expresar con palabras, están en estas versiones. Y no hay que olvidarlo: todo esto es lo que hace de Mozart un genio, uno de los más grandes; nunca un mero exponente del rococó. La gama dinámica que despliega Barenboim es bastante más ancha de lo habitual, pues hay ciertas obras, claramente prebeethovenianas, a las que no se les hace justicia con la estrecha franja que suele aplicárseles. El sonido del piano de Barenboim es, una vez más, bellísimo.

La limpieza, la transparencia de la ejecución, incluso los trinos y los adornos más delicados y veloces, son absolutamente impecables. Pero no se hallará una sola frase de carrerilla, o de cajita de música. Y ya se sabe lo comprometido que es Mozart: cualquier irregularidad o marrullería quedan totalmente en evidencia. Una prueba más de cómo yerran quienes afirman que la técnica o el mecanismo de Barenboim son muy limitados.

Sólo he encontrado un movimiento no muy logrado: el primero de la última de las Sonatas, la K 576. En la grabación de audio se incluyen muchas repeticiones (opcionales, claro), que han sido a menudo suprimidas en la de vídeo. La imagen tiene casi siempre una calidad notable, y el sonido es mejor aún, o sea sobresaliente. Un ciclo que es necesario también ver.

1 comentario:

  1. Ángel, si todavía no conoces esto, se te va a hacer la boca agua.

    http://www.prestoclassical.co.uk/r/EuroArts/2066098

    Saludos desde Zaragoza.

    Juan Zaragoza.

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