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viernes, 9 de diciembre de 2011

Tres grabaciones no comerciales de Barenboim: Beethoven, Strauss, Liszt

Beethoven: Concierto No. 5; Sinfonía No. 5. Elgar: Nimrod (CD. Claudio Arrau. Orquesta Filarmónica de Israel. Nueva York, Carnegie Hall, 1974)

El enorme morbo que tenía por escuchar juntos a Arrau y Barenboim –no existe nada grabado de los dos juntos– se ha disuelto en una cierta decepción. Tuvieron planeado grabar (¡para Philips!), en fecha muy tardía para Arrau (creo que a mediados de los 80), los Conciertos y Totentanz de Liszt, pero Arrau enfermó y la grabación se pospuso sine die. (Por cierto que un segundo intento, con Marta Argerich y Barenboim, tampoco se llevó a cabo). Pues bien, este registro es francamente malo, sobre todo para el piano, que a veces suena como si fuera un fortepiano y hasta un arpa (¿dónde diantres situarían el micrófono?...) Pero es que Barenboim ese día estaba en plan impetuoso, casi descontrolado, algo que casaba mal con el temperamento, más sereno y reflexivo, de Arrau, y el intento de éste de acercarse a las intenciones de aquél se saldó con un piano un poco soso y lineal (¡!), en el que apenas se advierten frases sueltas en las que pueda reconocerse el arte supremo del chileno. Y tampoco el argentino dirigió con resultados tan formidables como en sus dos últimas grabaciones (con la Filarmónica de Berlín para EMI y con la Staatskapelle berlinesa para el DVD y Blu-Ray).

La segunda parte la ocupó una Quinta que es, en conjunto, la menos interesante y redonda que le he escuchado: tras un terrible traspiés nada más empezar –un desajuste de aúpa–, la versión es más que correcta pero sin rasgos particularmente atractivos; por fin remonta en un finale tremendamente impulsivo y fogosísimo, sin llegar al descontrol. Como la memoria del público suele ser corta, aplaudieron y gritaron a rabiar (acordándose, pues, sólo del final). La orquesta estuvo discreta: muy bien la cuerda, correctas las maderas, mal las trompas (inseguras, tímidas, raquíticas). O sea, que a ver si aparece algún otro concierto –seguro que lo hubo– en el que Arrau y Barenboim (que se admiraban mucho mutuamente) estuvieran en mejor sintonía.

Strauss: Vida de héroe (DVD. Orquesta Sinfónica de Chicago. Colonia, Philharmonie, 1993)

Se ve y se oye no muy bien, aunque con gran claridad instrumental, pero es un documento la mar de importante, pues es de los pocos con imágenes del de Buenos Aires dirigiendo la fabulosa orquesta americana, que por supuesto aquí está ¡de escándalo! Tres años posterior a su grabación, me ha gustado aún más. Es una visión algo más noble, lírica –efusiva– y apasionada, de una intensidad tremenda: muy típico de las grandes ocasiones de Barenboim en vivo, que –muchas veces, no siempre– se encuentra más a gusto e inspirado rodeado de público que en los estudios de grabación. Recuerda no poco a Böhm por el fuego y a Karajan por la opulencia, pero no cae en la grandilocuencia. El final (“Huida del mundo y realización del héroe”) es particularmente extático y trascendente. El concertino fue no el del disco (Samuel Magad), sino Rubén González, igualmente extraordinario. La versión duró exactamente 48’40”, un minuto y medio más que en su grabación Erato y que a Karajan, Thielemann o Haitink

Liszt: Salmo XIII. Sinfonía Fausto (CD. Jonas Kaufmann. Staatsopernchor & Staatskapelle Berlin. Berlín, Philharmonie, 13-X-2011)

El Salmo XIII, de 1855, es, pese a ciertos altibajos, una obra maestra desconocida, con una música muy sentida y pasajes de gran modernidad. De más de veinte minutos de duración, sus partes tanto solista (tenor) como coral son muy comprometidas. Un valiente y fogoso Kaufmann acusa problemas técnicos pero convence por su expresión (“¡Por cuánto tiempo seguirás aún olvidándote, Señor, de mí!”). Soberbios coro y orquesta. Aunque no tengo referencias, parece claro que Barenboim dirigió con gran entrega y lucidez.

La Sinfonía Fausto del mismo concierto fue la pera. Ya su grabación (Plácido Domingo, Coro de la Ópera Estatal y Filarmónica de Berlín, Teldec 1998) tenía un primer episodio (Fausto) magnífico, pero aquí Barenboim se ha superado, y ha mejorado notablemente los dos restantes (Margarita y Mefistófeles). Hay en Fausto pasión y rebeldía tremendas, pero también reflexión y una especial nobleza de ánimo. Margarita es pura ternura y sensibilidad, nada de ñoñería ni infantilismo. Y Mefistófeles, un tipo sumamente atractivo, la verdad. Bastante creíble el coro final, que a veces suena a falso, como si Liszt hubiese preferido terminar la obra con su descripción del diablo. Espléndido el coro y admirable Kaufmann, sin los apuros del Salmo. Lo más asombroso ha sido quizá la actuación, absolutamente sensacional, de la orquesta, hasta el punto de que no encuentro en qué podría envidiar aquí a las mejores en esta obra: Berlín, Boston, Chicago o Filadelfia. La toma de sonido es muy buena, casi de disco comercial.

3 comentarios:

  1. Ángel, la Vida de Héroe está disponible en Youtube. Visionado completo, legal y gratuito haciendo click en el siguiente enlace:

    http://youtu.be/Y9pZtIEYWMI

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  2. Ojalá cayese en DVD...

    http://www.metropolitanclassic.com/barenboimcond.htm

    Aquí pueden ver todo lo que conserva Metropolitan en su archivo grabado por Daniel Barenboim como director... Hay una Sacre, Brahms 2 y 4, una gala berlinesa con Plácido Domingo... J.S.R.

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  3. ¡Qué maravilla! Espero que vayan publicando en dvd esas cosas, de varias de las cuales no tenía noticia. "Vida de héroe", que seguramente fue precedida en el concierto de Colonia por "Don Juan" y "Till" sería en dvd, con buen sonido, un regalo inapreciable. ¡Es una interpretación colosal! No sé si he escuchado otra que me haya gustado tanto...

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