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martes, 2 de octubre de 2012

Los diez mayores pianistas del siglo XX, según una curiosa encuesta

 

1º: Sergei Rachmaninov; 2º: Vladimir Horowitz; 3º: Sviatoslav Richter; 4º: Arthur Rubinstein; 5º: Emil Gilels; 6º: Alfred Cortot; 7º: Glenn Gould; 8º: Alfred Brendel; 9º: Wilhelm Kempff; 10º: Artur Schnabel
 

Las presencias


Hace poco la revista australiana “Limelight” (primera noticia...) ha publicado una encuesta, hecha entre pianistas, sobre quiénes son los diez más grandes pianistas del siglo XX. Estas encuestas me parecen, de entrada, poco fiables, y menos aún cuando los que son preguntados son “profesionales”. Si están bien escogidos, me fío más de los críticos y, más aún, de los buenos aficionados.
Extrañará a algunos esta desconfianza mía, pero tengo el precedente de que prácticamente todos los violinistas importantes a los que se les pregunta responden que el violinista más grande ha sido Jascha Heifetz. Y es que debe de ser que valoran la destreza técnica antes que el arte. No dudo en absoluto de aquélla en Heifetz, pero sí dudo, y mucho, de su talla artística. No exagero si digo que hay decenas de violinistas que me parecen mejores músicos que él.

  
Pues bien, volviendo a los pianistas, se ha hecho una selección en la que algunos nombres no me sorprenden nada: Vladimir Horowitz por su hipervirtuosismo y Wilhelm Kempff, pero no por su hipervirtuosismo, sino por su para mí inmerecida fama, que no hubiera sido posible de no ser alemán (¡menos mal que no está su compatriota Wilhelm Backhaus! ¡Uf!). Horowitz, que ante todo solía hacer gala, por encima de la música, de su fuerza y su velocidad, y Kempff, que ocasionalmente podía ser un distinguido artista, pero que solía ser más bien irrelevante (ahí están sus grabaciones de los ciclos de las Sonatas de Beethoven o Schubert).
Sobre Arthur Rubinstein, Sviatoslav Richter o Emil Gilels nada tengo que objetar. Sergei Rachmaninov fue muy importante en su tiempo, por ejemplo como intérprete moderno, visionario, de Chopin (de quien tan solo queda poco más de una hora de música grabada). Pero, por extraño que resulte, como intérprete de su propia música hoy tiene poco de modélico (escúchese su grabación de los Conciertos y la Rapsodia Paganini: nadie hoy osa parecérsele).
Alfred Cortot también fue un adelantado como intérprete de Chopin, pero tampoco su legado es tan imponente (¿tendrá algo que ver que había que incluir a un francés?). Porque, si hay alguien que ha rehabilitado y engrandecido la música de Chopin ha sido, en mayor medida que nadie, Rubinstein (no hay más que escuchar sus grabaciones de los años 30).
En cuanto a Glenn Gould, confieso que su Bach (el 90% de su actividad) no suele ser muy de mi agrado, aunque reconozco y comprendo que tenga sus incondicionales. ¿Fuera de Bach?: un Haydn superficial y un Beethoven -¡qué tres últimas Sonatas!- incalificablemente banales e hipermecánicas.
Alfred Brendel sí que creo que puede figurar entre los diez grandes, nada vamos a descubrir sobre él. Incluso Artur Schnabel, aunque tal vez su contemporáneo Edwin Fischer no tenga menores méritos.
 

Y las ausencias

Pero lo más significativo me parecen las ausencias: la de los, para mí, dos más grandes pianistas de la segunda mitad del siglo: Claudio Arrau, intérprete colosal de Beethoven, de Chopin, Schumann, Liszt, Brahms y Debussy. Pero debe de ser que como era chileno... Y el más grande intérprete de Mozart y de Beethoven (¡ahí es nada!), otro pianista nacido también, curiosamente, en Sudamérica, en Buenos Aires: Daniel Barenboim. Intérprete no precisamente desdeñable de Bach, de Schubert, Chopin, Schumann, Liszt, Brahms, Debussy o Bartók... Pero, claro, es también director (para algunos, ni una cosa ni otra) y no es el típico virtuoso. ¡Qué más da que sea un músico como la copa de un pino, que en nada envidia en esto a los más ilustres nombres de la lista!

 
No menos sorprendente que estas dos es la ausencia de Maurizio Pollini, que para mí es dudoso que debiera figurar entre los diez, pero que es quizá, en España y en otros países, el más reputado. O la del también mítico Arturo Benedetti Michelangeli.
Más necesaria aún me parece la presencia entre los diez de Krystian Zimerman y de Evgeny Kissin. Pero tienen solo 55 y 40 años. ¿Será por eso por lo que no están...?












17 comentarios:

  1. Vladimir Ashkenazy antes que Brendel.

    Alberto Ayas Linde.

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  2. Realmente concuerdo totalmente en su opinión, y entramos en el eterno debate de los gustos o preferencias. Sin embargo, a modo jocoso y sin querer ofender, a lo mejor tiene usted razón en eso de las edades, pues el artículo habla de los mayores pianistas, no de los mejores....

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  3. Entre uno y otro no tendría muy claro escoger, pero es cierto que Ashkenazy es otra de las ausencias más llamativas.

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  4. Pensándolo bien, creo que lleva usted razón, don Alberto: el legado discográfico de Ashkenazy es, en conjunto, más importante que el de Brendel.

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  5. Yo sólo soy un aficionado, melómano, pero discrepo sobre su apreciación sobre Wilhelm Kempf, que me parece un gran pianista y músico. Sí estoy totalmente de acuerdo en lo que dice sobre Arrau y Barenboim, sobre todo en el caso de Arrau que para mí sería el primero en la lista. Respecto a los pianistas ¿vivos? (exceptuando a Brendel, retirado, el resto de la lista la componen pianistas muertos) yo sugeriría el nombre de Martha Argerich aunque por supuesto todo esto de las listas y los gustos es muy subjetivo.
    L.V.

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  6. La fama de Kempff me parece muy superior a su arte; yo le escuché incluso en directo. Era un artista fino capaz de cosas muy bellas, pero su legado discográfico global me parece pobre: vuelvo a señalar sus raquíticas Sonatas de Beethoven y sus miopes y banales Sonatas de Schubert. Admito que ambos ciclos tienen sus excepciones: algunas que están muy bien.
    Martha Argerich es una pianista sumamente interesante y con una forma personal y atrayente de tocar, pero tampoco su legado me parece demasiado importante. Por citar a otras mujeres, no me parecen inferiores Alicia de Larrocha, Elisabeth Leonskaja o Mitsuko Uchida.

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  7. A Horowitz le ocurrió como intérprete lo mismo que a Rachmaninov como compositor, aclamados por el público y triturados por la crítica hasta que su constante éxito puso en ridículo a sus censores. Y su crítica, señor Carrascosa, es el mejor ejemplo de que, tras 20 años de ausencia, la magnitud musical de Horowitz, su inconfundible personalidad y su inalcanzable sonoridad tímbrica, siguen siendo envidiables e inigualables.
    No niego su hipervirtuosismo, sobre todo a comienzos de su carrera, pues hasta él lo reconocía en las entrevistas que concedió en la recta final de su vida, pero es un tremendo error extrapolar y juzgar de la misma forma sesenta años de exitosa actividad concertista.
    Es un hecho, y no una opinión subjetiva, que Listz, Schubert, Rachmaninov y Scriabin, sólo por citarle unos ejemplos, siguen sin tener un representante sólido desde que él se fue. La Interpretación de una obra para piano, no como una simple puesta en escena de un texto, sino como resultado de la investigación musicológica sobre las vicisitudes humanas y culturales del autor, y con una fuerte huella del intérprete, terminó el dia que él se fue. Tan sólo algunos como Rubinstein, Arrau o Richter compartieron esa forma de vivir la música durante el siglo veinte.
    Lo que usted expresa, y esto ya sí es opinión mia, es el reflejo de lo que hoy en dia vemos en el panorama musical: la fama para pianistas que son buenos ejecutantes, verdaderos "magos" del instrumento, pero no buenos intérpretes.

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  8. Simplemente, no estoy de acuerdo con usted, en especial con que esos cuatro grandes compositores se hayan quedado sin intérpretes sólidos desde que murió Horowitz.
    Comprendo que a otras personas, como usted, que tienen una forma bien distinta de entender la música a la que yo comparto, les entusiasme Horowitz.
    Pero, auqnue yo los respeto mucho -a usted y a Horowitz- no soy de esa opinión. Y le aseguro que si conociera mejor mis gustos (que aparecen constantemente en mis comentarios y críticas) no me metería, de ningún modo, entre los que admiran sobre todo la ejecución de los pianistas: ¡todo lo contrario!

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  9. Bueno ante todo, lo más importante se me olvidó comentarlo la última vez: sigo con entusiasmo su blog y sus artículos sobre música clásica, los cuales hoy en dia, desgraciadamente escasean en los medios de comunicación.
    Le agradezco su respuesta. Yo le recomiendo una biografía escrita sobre Horowitz por Piero Rattalino en el año 2005, donde se da a conocer la vida y obra de Horowitz; a mi me ayudó a dejar de repudiarlo. Aunque no lo parezca, la primera vez que lo escuché tocar fue una completa decepción. Interpretaba la Sonata nº 2 de Chopin, en la Casa Blanca, de una manera exageradamente hipervirtuosa (el video puede encontrarse en Youtube).
    Respeto y agradezco su opinión, pero creo firmemente que Horowitz está muy por encima de donde las nuevas y antiguas generaciones lo han dejado. Tal vez sea por el desconocimiento de su obra mas allá de los años 50; y exactamente opino lo mismo de Rubinstein.
    Respecto a lo del Listz y demás, entiendo lo dificil que resulta generalizar. En el momento de escribirlo escuchaba a Horowitz interpretar la Rapsodia Húngara nº 19, y Verse La Flamme (de Scriabin). No me lo tenga en cuenta, si alguna vez ha oido esas obras de sus manos creo que lo entenderá.
    Sin más, un cordial saludo, y muchas gracias por todo.

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  10. ARRAU ERA MEJOR QUE POR LO MENOS 3 DE LOS PRIMEROS 4 LUGARES

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  11. Pues sí, las ausencias son muy llamativas: No sólo falta el inconmensurable Arrau, faltan también Askenazy, la maravillosa Maria J. Pires (sublimes sus interpretaciones maduras de Bach), el exquisito Perahia, y desde luego Pollini, Zimmerman... pero bueno, seamos sinceros, estas encuestas sirven para nada. Es algo simpático, anecdótico, y poco más. Saludos.

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    1. Comparto, la ultima parte de tu comentario. Estas encuestas , las describis exactamente como son.

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  12. Yo puedo poner algunos de mis favoritos, sin excluir ya alguno de este siglo y sin que estén colocados por orden (para nada, pues creo que no puede haber un orden, sino un grupo de los mejores):
    1.- Krystian Zimerman
    2.- Daniel Baremboim
    3.- Emil Gilels
    4.- Stephen B Kovacevic
    5.- Arthur Rubinstein.
    6.- Murrai Peraia
    7.- Arcadi Volodos. (ya sé que es más de este siglo...)
    8.- Maurizio Pollini.
    9.- Maria Joao Pires.
    10.- Vladimir Ashkenazy.
    11.- Sviatoslav Richter.
    12.- Grigory Sokolov.
    13.- Claudio Arrau.
    14.- Andràs Schiff
    15.- Joaquín Achúcarro y Alicia de Larrocha estarían ahí, ahí.
    Lang-Lang tiene cualidades y potencial, técnica, incluso clase y elegancia a veces; alguna grabación excelente, pero ¿para cuándo madurará este chico? No le perdono el último destrozo de la Sonata KV 310 de Mozart…, por ejemplo. ¡Qué despropósito!
    Y totalmente de acuerdo en lo de Rachmaninoff, lo de Kempff -no lo pondría yo nunca en estas listas y muchas otras observaciones.

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    1. disculpa, desde cuando Baremboim es mejor pianista que Claudio arrau??..., la única forma de explicarme lo anterior es que seas argentino, tiene la mala costumbre de hacer daño a sus genios sobrevolandolos a niveles ridículos!!.

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  13. Antes que nada es bueno diferenciar entre virtuosos e interpretes aunque podría ser mixto pero para tratar de ser lo más objetivos posibles. A continuación osearé mencionar 5 de cada bando (no compositores) aunque pueden ceñirse más:

    INTERPRETES: 1. Claudio Arrau 2. Arthur Rubistein 3. V. Horowitz (con vistuosismo) 4. Wilhelm Backhaus 5. Sviatoslav Richter.

    VIRTUOSOS: 1. M. Pollini 2. K. Zimerman 3. A. B. Michelangelli 4. Glen Gould y más.

    SIN CLARIDAD: Argerich, Lisitsa, Lang Lang, ETC.





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  14. Muchachos! nadie ha nombrado a Dinu Lipatti, Clara Haskil o Walter Gieseking... qué picardía...

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