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sábado, 28 de junio de 2014

“Parsifal” en Blu-ray con Kaufmann, Dalayman, Pape, Mattei y Gatti en el Met

 

Interesante versión, con un elenco de altos vuelos, variable dirección musical y atractiva escena. El Met de Nueva York, evidentemente con un abultado presupuesto, suele reunir repartos estelares. Así ha sido en el Parsifal wagneriano recién publicado por Sony, con subtítulos en castellano, en DVD y Blu-ray (no sé si en dos o tres DVDs, y en un solo Blu-ray: o sea, en este último formato de alta calidad, ¡puede costar menos de 20 €!). El mayor problema de esta función, del 2 de marzo de 2013, es la batuta del desconcertante Daniele Gatti, un director capaz de lo mejor y de (casi) lo peor. Aquí hay de lo uno de lo otro: ya el Preludio I, que comienza muy bien, tras el clímax se viene un poco abajo, para luego remontar de nuevo. A lo largo de la obra, llevada con respeto y profesionalidad, nos sorprende con frases muy hermosas y sentidas, mientras otros pasajes pierden fuelle: incluso, la orquesta a veces casi desaparece. El Preludio II es muy flojo, lo mismo que el final de este acto, en exceso nervioso y carente de garra y tensión. Sin necesidad de compararlo con Barenboim (Berlín 1992, DVD EuroArts), evidentemente la versión con imágenes mejor dirigida, si lo hacemos con Nagano (Baden-Baden 2004, DVD Opus Arte) encontramos que éste, sin ser genial ni inspiradísimo, mantiene un nivel más sostenidamente elevado. En cuanto a la Orquesta del Met, ni suena muy wagneriana ni está especialmente bien, salvo en ciertos momentos en que parece crecerse. El Coro, bien nutrido, es un un poco gritón, quedando por debajo no ya del de Bayreuth, sino también de los de las dos otras versiones citadas (Ópera Estatal de Berlín y Festival de Baden-Baden, respectivamente).

De las escenificaciones voy a hablar cada vez menos, porque evidentemente no es mi fuerte y compruebo a menudo diferencias radicales de opinión con amigos míos que saben más de este asunto. Aun así, daré en pocas palabras mi opinión: el trabajo de François Girard me ha parecido muy rico en sugerencias y plásticamente bello y poderoso, aunque hay –por supuesto– cosas en él que simplemente no entiendo. Y creo que suele estar en sintonía con la música. Es decir, comparte en líneas generales cualidades con el, tan diferente, del justamente reputado Harry Kupfer (con Barenboim).

Y vamos con el reparto: Jonas Kaufmann cada vez tiene un nivel más alto de aciertos; todo lo que le escucho últimamente, sea ópera italiana, francesa o alemana, me revela a un estupendo cantante, con una voz cada vez más oscura y llena, y a un artista de una talla y fiabilidad como se dan muy pocas veces. Un logro total, que lo sitúa entre los mejores servidores del rol titular de Parsifal que recuerdo –Windgassen, King, Kollo, Jerusalem, Domingo...–. La sueca Katarina Dalayman posee una de las voces de soprano dramática más destacadas de nuestro tiempo. Sus cualidades musicales e interpretativas están, sin embargo, un poco por debajo. Aun así, y pese a cierta tendencia a sobreactuar en algunos momentos, es el suyo aquí un trabajo globalmente estimable (de su mayor problema no es, en cambio, responsable: el recuerdo imborrable que tenemos de la Kundry de Waltraud Meier).

René Pape, que está impecable de voz y que canta con la solidísima técnica que le conocemos, me ha parecido que no estuvo del todo centrado en el personaje, como si no se lo creyera en bastantes momentos (bueno, el agudo crítico Ernest Newman sostiene que es un personaje incapaz de dejar huella). Cuando se lo escuché en Sevilla (con Barenboim, 16-7-2005), Pape me convenció mucho más. También él tiene un problema: Matti Salminen (con Nagano y, mejor aún, en el Teatro Real, 2001). Admirable como Amfortas el barítono sueco Peter Mattei (n. 1965), cuya voz ha ensanchado y oscurecido apreciablemente desde su Oneguin salzburgués de 2007. Su timbre es muy hermoso, luce una fluida y hermosa línea de canto y transmite su dolor de modo lacerante. Espléndido el Titurel de Rúni Brattaberg y buen nivel en los papeles menores. Quien menos me ha gustado ha sido el Klingsor de Evgeny Nikitin, una voz poderosa y robusta cuyo canto más bien pedestre y sobreactuación encuentro fuera de estilo en Wagner.

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