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martes, 7 de abril de 2015

Las grabaciones de Jean Martinon con la Sinfónica de Chicago, agrupadas en un álbum

 

Muchos melómanos conocen de Jean Martinon (Lyon 1910-París 1976) poco más que sus grabaciones de las obras orquestales completas de Debussy (con la Orquesta Nacional de Francia) y Ravel (con la Orquesta de París), álbumes ambos de EMI. Pues bien, quizá estamos ante un director más importante de lo que se suele creer. En su fugaz etapa como director titular de la Sinfónica de Chicago (1963-1968), años en los que fue acosado por varios críticos que lo comparaban incesantemente -y para mal- con su antecesor, Fritz Reiner, grabó diez LPs para RCA con la ya fabulosa orquesta americana que ahora, con muy buen criterio, RCA/Sony publica en una caja estrechita de 10 CDs, manteniendo en los sobres interiores las portadas de los LPs originales (casi todas bonitas o curiosas, todo sea dicho). La presentación del álbum, que está baratísimo (a menos de 3 € el disco), está muy cuidada: además de un esclarecedor artículo de Christoph Schlüren (en inglés, francés y alemán) titulado "Ímpetu, precisión y claridad" (tres cualidades que definen bien al director), vienen no pocas fotos la mar de interesantes. Según dicen algunas malas lenguas, el principal flautista de la orquesta, el gran Donald Peck, maniobró cuanto pudo para echar a Martinon de Chicago, a quien sucedió como es bien sabido Georg Solti, con quien la centuria se elevó hasta lo más alto del Olimpo. Pero debe quedar claro antes de nada que en estas grabaciones, técnicamente muy destacadas para aquellos años, se aprecia a la perfección que el conjunto sinfónico era ya magnífico, manteniendo el altísimo nivel de la etapa Reiner.

El repertorio grabado en esta caja, mayormente del siglo XX, es en líneas generales tan poco manido como interesante para los potenciales compradores, me parece. Hagamos un repaso: el CD 1 contiene la Segunda Suite de Dafnis y Cloe (especialidad de la casa) y la mucho menos conocida de lo que merece Suite nº 2 de Baco y Aridana de Roussel, de la que Martinon realiza toda una creación (a destacar los solos de flauta de quien contribuiría a la defenestración del maestro francés). El CD 2 contiene dos obras de calado: Arcana de Varèse (meritoria, pero claramente superada años después por Boulez, Nagano o Chailly) y el admirable Concierto para 7 instrumentos de viento, percusión y orquesta de cuerda de Frank Martin, con sobresalientes intervenciones de Peck, del oboe Ray Still, el fagot Willard Elliot, el trompa Dale Clevenger o Adolph Herseth (los cuatro últimos han permanecido una eternidad en la Orquesta de Chicago).

El CD 3 está dedicado a Nielsen: su Cuarta Sinfonía, la "Inextinguible", y la obertura Helios. Versiones que pasarían años antes de ser superadas. El CD 4 lleva las dos Suites de La Arlesiana en versiones que todavía hoy están entre las mejores y se completa con la soberbia obertura, apenas conocida, de El rey de Ys, una de las mejores páginas de Lalo, y con una bella y sobria lectura de la Meditación de Thaïs de Massenet, con el canadiense Steven Staryk (concertino también de la Royal Philharmonic y de la Concertgebouw) como solista.

Estupendas también las interpretaciones de la Suite de El mandarín maravilloso de Bartók (que su sucesor mejoraría incluso) y de la hermosa Nobilissima visione, una de mis obras favoritas de Hindemith, que ocupan el CD 5. El sexto es de los más curiosos y destacados, al contener la Cuarta Sinfonía "Altitudes" del propio Martinon y la Séptima de Peter Mennin. Del director solo conocía su estupendo Concierto para violín (grabado para DG por Szeryng y Kubelik) y esta Sinfonía me confirma que se trata de un compositor más que estimable. Del otro señor, un sinfonista estadounidense (1923-1983), no tenía la menor noticia; pues bien, me ha parecido una partitura espléndida, soberbiamente escrita y orquestada; como su compañera en el disco, por cierto.

El CD 7 contiene los dos Conciertos para clarinete de Weber, tocados con entera perfección e indudable musicalidad por el famoso Benny Goodman, uno de los pocos grandes músicos de jazz que ha dado en el clavo en el repertorio clásico (me gusta más aquí o en Bartók que en Mozart). Sensacional la dirección de Martinon, inalcanzada por lo que yo conozco. El octavo CD es el único que tuve en LP en su día: un programa Ravel con coloristas (lo digo en sentido positivo) versiones de la Rapsodia española, la Alborada del gracioso, menos buena de la Suite de Mi madre la oca (¡Giulini con la Concertgebouw la invalida!) y sencillamente perfecta de la Introducción y allegro, con solistas de excepción.

El noveno lleva una admirable lectura, vital, espontánea, elegante, schubertiana juvenil de la Sinfonía en Do de Bizet y una variable Suite de El sueño de una noche de verano, que cojea por la Obertura. Y el último es un batiburrillo, con una obra que me ha gustado regular, el Segundo Concierto para piano de Robert Casadesus (tocado, claro está, por el autor), una espléndida orquestación del Moto perpetuo de Paganini realizada por el antecesor de Reiner en la Orquesta, Frederick Stock, tocada de escándalo, soberanas versiones de la Pavana para una infanta difunta y La Valse, y una notable del Bolero, pero en todo caso inferior a la que realizase en 1975 para EMI con la Orquesta de París, que muchos seguimos considerando como, quizá, la mejor de la historia del disco.

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