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miércoles, 20 de mayo de 2015

Una espléndida “Quinta” de Tchaikovsky por Ashkenazy, desagravio tras un horripilante Concierto de Mendelssohn

 

Ayer 19 de junio dio la Philharmonia de Londres el segundo concierto en Madrid de esta su última visita a Ibermúsica, ambos bajo la dirección de Vladimir Ashkenazy. El primer concierto fue un programa Sibelius al que no pude acudir. El de ayer comenzó con la obertura La bella Melusina de Mendelssohn, que el pianista-director de Gorki (n. 1937: ¡madre mía, a punto de cumplir los 78!) expuso con corrección y cuidado, si bien yo la encontré un poco más enfática de lo que entiendo ideal para interpretar al autor de las Romanzas sin palabras.

Nada más comenzar el Concierto en Mi menor del mismo compositor se vio que la violinista Patricia Kopatchinskaja es una elección temeraria para esta bellísima partitura, de un romanticismo contenido en la apariencia pero muy intenso y muy profundo. La joven moldava (no tan joven: nació en 1977) posee un sonido raquítico y ratonero, una técnica terriblemente insuficiente -marrullera como ella sola- y una afinación imprecisa cada dos por tres. Pero todo esto dista de ser lo más grave: la musicalidad brilla cegadoramente por su ausencia. Es arbitraria, caprichosa, cursi y relamida hasta lo pimpante -en multitud de frases recurría a pianísimos literalmente inaudibles- e incapaz de escuchar a la orquesta (no ya de dialogar con ella), que la fue siguiendo como pudo (en el finale, sencillamente no pudo: ella, atolondrada y atropellada, iba siempre por delante). Ashkenazy empezó muy bien, e incluso su primer tutti fue intenso y cálido, pero, por fuerza, fue desentendiéndose progresivamente de la música de la obra. El Concierto, que si dura menos de unos 28' mal asunto, se lo merendaron en 23'30": ni las grabaciones más arcaicas duran tan poco.

En mi opinión, esta mujer, de gusto musical deplorable, incapaz de cantar como dios manda una sola melodía, solo es posible que tenga un cierto nombre -aunque yo no la había oído nombrar- debido a los estragos ocasionados por la moda de los llamados instrumentos originales, refugio de músicos mediocres (sí, ya sé que los hay los también buenos). Lástima no tener una grabación de lo escuchado ayer, porque me vendría de perlas para mis clases. Pero tal vez me sirva su grabación del Concierto de Beethoven (¡qué valor!) con... Herreweghe: me temo lo peor, pero aun así dudo que pueda llegar al grado de perversidad de lo oído ayer. Que es, sin la menor duda, el peor instrumentista (violín o lo que sea) que haya escuchado nunca en años y años de conciertos de Ibermúsica. Lo que más me deprimió fue que, a las caritas, los movimientos danzantes y los gestitos interesantes que hacía la Kopatchinskaja, el público respondió aplaudiendo con fuerza. ¿De qué les han servido a estos aplaudidores años de asistir a conciertos? Aunque no conociesen la obra, saltaba a la vista el disparate total, pero es que el Concierto de Mendelssohn es uno de los tres o cuatro más tocados y conocidos del repertorio. Aplausos que le permitieron tocar una propina: una disparatada y supuestamente humorística pieza contemporánea para dos violines (se le unió el concertino de la Philharmonia, que, me apuesto el cuello, le dará sopas con honda a esta señorita o señora).

Quizá la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky no fue una interpretación de bandera, pero sonó a gloria bendita después de ese horror. En todo caso, fue una versión predominantemente dramática de una solidez absoluta -Ashkenazy siempre se ha entendido muy bien con Tchaikovsky- y de una sinceridad indudable, pues el de Gorki la sintió como algo que le cala hondo. No es una batuta de especial refinamiento, pero cuando sintoniza a fondo con una música, la transmite con indudable fuerza expresiva. Además, contaba con un instrumento magnífico (aunque quizá no esté en su edad de oro: Klemperer, Muti, Sinopoli), disciplinado, brillante y vibrante, que destaca por su viento: fenomenales la trompa de la joven Katy Woolley o el clarinete de Olli Leppäniemi, soberbios flautas, oboes y trombones; solo le reprocho a la tuba que tocase siempre forte. La propina -el Rêverie, op. 24 de Scriabin, de cuya muerte se cumple un siglo- fue un acierto: preciosa versión de una preciosa página. (Como anécdota: un anuncio de Decca en el programa de mano ofrece, con el título Vers la Flamme, la "Integral para piano solo" de Scriabin por Ashkenazy ¡¡¡en 1 CD!!! ¡Corran a comprarlo: menudo chollo!)

8 comentarios:

  1. Yo no estuve en el concierto, pero hoy en el País Luis Gago viene a decir que, aunque hizo un poco lo que le dio la gana, la violinista le pareció creativa. ¿Qué opina usted de esa opinión, creo que autorizada? Juan G. Z.

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    1. Mire, no quiero llevarle la contraria a mi amigo Luis Gago, pero creo que Kopatchinskaja no fue precisamente creativa, sino que llenó la ejecución de "monerías". Ser creativo me parece estupendo, pero si el buen gusto y el sentido común lo aprueban; no basta con hacer algo diferente: en ese caso, todo el que haga algo nuevo ya es creativo.
      Por otro lado: puede que la violinista que tocó Sibelius, Akiko Suwanai, hubiera hecho mejor Mendelssohn, pero estoy seguro de que la que tocó Mendelssohn está muy, muy lejos de poder tocar decentemente el Concierto del finlandés, que no solo es dificilísimo técnicamente, sino al que de ninguna manera se le pueden aplicar los supuestos guiños "historicistas" que intentó aplicar al de Mendelssohn. Fue,insisto, un horror, y varios melómanos conocidos que me encontré opinaban lo mismo.

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  2. De esa violinista hay grabaciones en youtube, aunque empiezo a pensar que a Ud. no le gusta ese medio.
    Una pregunta de curiosidad: ¿Tocaron el último tiempo de la 5ª con sentido pesimista? Yo creo que esa obra es pesimista y cuando la acaban en plan marcha triunfal creo que se equivocan. En fin, mera curiosidad.

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    1. No, no me gusta escuchar música en el ridículo altavoz de un ordenador portátil.
      Sí, la Quinta de Tchaikovsky que hizo Ashkenazy me parece que tuvo en su conclusión un aire fatalista, aunque quizá no muy explícito: hay ambigüedad en esa música, me parece, y unos directores son muy terminantes en ese sentido y otros en el triunfal; quizá Ashkenazy no se decantó por completo hacia solo un lado. Además, ya sabe: de una misma interpretación, a unos les parece que tiene un cierto sentido, y otro diferente a otros oyentes.

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  3. Sí, Ángel, lo de esta músico no tiene calificativo. El Beethoven grabado es horripilante, así que no quiero imaginar ese Mendelssohn.

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  4. Enhorabuena por la crítica de la "pseudoviolinista" Patricia Kopatchinskaja, aunque tal vez sea incluso suave. Creemos que nunca habíamos oído una interpretación solista tan lamentable. Pilar y Antonio

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  5. Hola Ángel, sólo quería felicitarte por la ironía del comentario final acerca de la integral de Scriabin (compositor que me parece fascinante, por otro lado, tanto en su música pianística como orquestal... de hecho estoy a punto de sumergirme en la música de su poco conocida "Preparación para el Misterio Final")... sí, si es en un solo CD es realmente un chollo (a mi me ocupa 7 CDs, ja,ja).
    De paso, te quería comentar y preguntar tu opinión acerca de uno de los últimos "descubrimientos" discograficos que he hecho y he adquirido; ya que sé que Haydn es un compositor por el que tienes bastante inclinación (en mi caso también, me chifla y tengo casi todo lo editado de él, sean las sonatas para piano o las misas)... bueno, voy al grano ¿qué te parece (si la conoces) la versión de "La Creación" de Levine?, sobre todo en cuanto a los 3 solistas... aunque también respecto a la sorprendente dirección (¿la introducción más lenta que se conoce? A mi me pareció fascinante... y seguro que si la hubieran hecho Bernstein o Celibidache muchos dirian que es "genial", pero tratándose de Levine... en fin, yo como oyente sin prejuicios la disfruté a tope y saboreé muchos detalles excelsos de las cuerdas de la Filarmónica de Berlín...)... también me parecieron excelentes las intervenciones de los 3 solistas, que cantan en general con mucho gusto y sensibilidad... en especial me sorprendió Kurt Moll, que es matizado y sensible hasta en los recitativos... y también muy bien el tenor y la soprano (Battle) ... Pero insisto, y perdona porque no venía demasiado a cuento en este post ... pero ¿qué te parece a tí?

    Un saludo cordialísimo de Francisco Mármol (el "aficionado" a Rimsky, ja,ja)

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    1. Sí, de acuerdo con todo lo que dices: me sorprendió favorablemente esa Creación; no obstante, la Imagen del caos me parece un poco pasada de rosca, está entre lo genial y lo estilísticamente casi inadmisible. Al margen de eso, en conjunto creo que, entre las hechas "a lo grande", es una de las mejores.

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