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sábado, 16 de diciembre de 2017

"Lohengrin" por Thielemann en DVD/Blu-ray



Las grabaciones filmadas de la más romántica de las óperas de Wagner no están siendo del todo satisfactorias: repasando lo habido hasta ahora nos encontramos en primer lugar con un irregular producto de Bayreuth, con dirección musical no más que correcta de Woldemar Nelsson y escénica excelente de Götz Friedrich en Bayreuth 1982 (EuroArts) y un elenco desigual: Peter Hofmann, Karan Armstrong, Elizabeth Connell, Leif Roar, Siegfried Vogel y Bernd Weikl. Siguió la versión de Abbado y Wolfgang Weber en la Ópera de Viena (Arthaus, 1990), con sobresaliente dirección musical y una pareja protagonista soberbia -Domingo y Studer- al lado de otros intérpretes algo o muy mejorables (Vejzovic, Welker, Lloyd, Tichy). Sus mayores deficiencias están en la plana escena y en la escasa calidad técnica del producto. De 2006 es la de Baden-Baden (Opus Arte) con K.F.Vogt, Solveig Kringelborn, W.Meier, Tom Fox, Hans-Peter König, Trekel): un reparto muy desigual encabezado por un protagonista absolutamente inadecuado y que culmina en una sensacional Ortrud. Interesante la escena de Nikolaus Lehnhoff. Y en cuanto a la batuta de Nagano es no solo esmerada sino francamente convincente. Este director vuelve a protagonizar dos años más tarde, de nuevo con solvencia pero a nivel algo inferior, la producción de la Ópera de Baviera (Decca) con una pareja excepcional -Kaufmann y Harteros- y un resto nada desdeñable: Michaela Schuster, Wolfgang Koch y Christof Fischesser, en la que chirría la para mí grotesca escena de Richard Jones. 

Ahora DG lanza la versión de la Ópera de Dresde 2016 (¡también, como todas las anteriores, con subtítulos en español!) dirigida por Christian Thielemann, al que muchos consideran un insigne intérprete de Wagner. No sé si llega a tanto porque su trayectoria wagneriana es desigual, pero aquí firma quizá su mayor logro en conjunto. Lo más conseguido es un segundo acto de fuerte carga dramática. En los pasajes más dulces y tiernos de la ópera cuida más el sonido que los afectos (Preludio I, final del dúo de Elsa y Ortrud en el acto II), mientras que en algunos momentos de la cámara nupcial (comienzo del III) bordea la ñoñería. Lo más curioso de esta publicación es revivir una puesta en escena de las de antes (Christine Melitz, 1983), con sus luces y sus sombras: escenografía y vestuario muy cuidados (quizá hasta el exceso, pues hay numerosos detalles de los que hubiera sido preferible prescindir), una obsesión por lo marcial y lo simétrico y una cierta ingenuidad propia de tiempos pasados. En cuanto al cisne, es como un enorme dinosaurio volador. La dirección de actores (Angela Brandt) deja no poco que desear.

El elenco, no exento de un claro error, es francamente bueno: Piotr Beczala es un protagonista algo más lírico de lo ideal, pero es un excelente cantante, muy musical, al que le falta algo de brillo y de arrojo. No llega, desde luego, al nivel de Kaufmann, pero supera de lejos a Vogt. Lo contrario le ocurre a Anna Netrebko, que hoy es ya, me parece, una voz demasiado ancha para Elsa, pero su línea de canto y su musicalidad, incluso su belleza tímbrica, siguen intactas. Y su pronunciación del alemán es impecable. Entre las intérpretes actuales prefiero -por poco- a Anja Harteros. Implacable, impresionante la Ortrud de Evelyn Herlitzius: su timbre metálico, poco agradable, es aquí más tolerable que, por ejemplo, en Elektra. El referido error es el de la elección de Tomasz Konieczny para Telramund: el barítono polaco posee una voz robusta, pero una técnica de canto muy rudimentaria, con nulo legato e incapacidad manifiesta para apianar; a menudo canta a empellones, eso cuando no medio habla más que propiamente canta (aun así, no está tan rematadamente mal como en el Jack Rance de La fanciulla del West). Francamente bien el Rey de Georg Zeppenfeld, al que he encontrado sin embargo algo menos rotundo que de costumbre. Bien, con los habituales problemas en los agudos impropios para este papel de bajo-barítono, el Heraldo de Derek Welton. Y excelentes, como de costumbre, el Coro de la Ópera de Dresde y la correspondiente Staatskapelle.

En el blu-ray me ha sorprendido que, mientras las imágenes son de una nitidez extrema, la toma de sonido no es tan extraordinaria como las que solemos encontrar los últimos años, en público, sea en Londres, Milán o Berlín. 

5 comentarios:

  1. Y en disco compacto ¿cuales son las grabaciones que más recomienda?. Lobo.

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    1. Pues no me resulta fácil decidirme entre las siete versiones más destacadas: ninguna es redonda en el reparto, incluso alguna (Solti) tiene serios altibajos entre sus cantantes, pero está formidablemente dirigida y grabada. Tanto la antigua de Keilberth en Bayreuth (Teldec 1953) como las de Kempe (EMI 64), Kubelik (DG 71), Karajan (EMI 82), Solti (Decca 1987), Abbado (DG 94) y Barenboim (Teldec 98), todas me parecen francamente buenas.

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  2. Por sus comentarios deduzco que en video, ésta de Thielemann y la de Abbado serían las más recomendables, ¿es así?
    Por cierto, unos días antes de que reseñara el blu-ray me hice con él y lo veré estas navidades. Un saludo y felices fiestas.

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    1. Sí, probablemente, aunque quede claro que ninguna versión filmada me convence por completo. A diferencia de otros títulos de Wagner... ¡Que lo disfrute!

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  3. La puesta en escena del segundo cuadro del Acto II es de las cosas más cutres y ridículas que he visto desde hace mucho tiempo. ZZZ

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