domingo, 7 de enero de 2018

Schubert explicado por Brendel



Mientras más las escucho, mi entusiasmo por las Sonatas para piano de Schubert crece más y más. Cuando se publicó el álbum de DG con todas las Sonatas no incompletas por Barenboim que comenté en este blog hice una serie de breves consideraciones sobre las obras -y las interpretaciones- que ahora, al leer "Sobre la música. Ensayos completos y conferencias" de Alfred Brendel (Acantilado, 2016), he visto que se hallan en sintonía con lo que el gran pianista austríaco defiende en este libro, explicado detalladamente y con clarividencia extraordinaria. Me gustaría mostrar a los lectores de este blog algunas de las frases o párrafos que encuentro más interesantes y acertados. (Advertencia: no siempre he seguido al pie de la letra la traducción, de Juan Luis Milán):

"En las Sonatas de Beethoven nunca perdemos la orientación, siempre sabemos dónde estamos. Schubert, por el contrario, nos sitúa en un estado onírico. Beethoven componía como un arquitecto; Schubert como un sonámbulo". "La música de Beethoven camina dinámicamente hacia adelante, nos permite experimentar un proceso, mientras que la de Schubert a menudo actúa sobre nosotros como un estado, una situación, como una serie de episodios que se comunican entre sí misteriosamente". 

Los prejuicios
Las Sonatas de Schubert se han visto perjudicadas por una serie de prejuicios que es preciso desmontar. Entre ellos: "Como compositor de Sonatas, Schubert seguía el modelo de Beethoven, sin llegar a alcanzarlo". La admiración de Schubert por Beethoven rozaba la idolatría [...], pero, a pesar de toda su veneración, no se dejó vencer por su grandeza, lo admiraba demasiado como para atreverse a desafiarlo con sus propias armas. Además, debió de notar la diferencia de naturaleza musical entre Beethoven y él. Las Sonatas de Schubert acontecen de una forma enigmática. Hay en ellas algo ingenuo que nos desarma. Ingenuidad y refinamiento están hermanados en esta música como solo lo están en la de Haydn. No hay que confundir ingenuidad con sencillez. La música de Schubert puede ser cualquier cosa menos sencilla. 'Nada es más falso que creer que la gran música no puede ser arruinada por medio de una interpretación equivocada' (Donald F. Tovey)".

"La música de Schubert se parece a los amables contornos del paisaje austríaco". "El autor de esta afirmación parece que no ha visto nunca el lado extraño, hosco y majestuoso del paisaje austríaco. Se dice que la música de Schubert es agradable, complaciente, sentimental y de bondad íntegra, una concepción que proviene de una época en la que se abusaba de sus melodías en operetas. Schubert puede ser todo eso, sin duda, aunque yo no veo sentimentalidad salvo en raras ocasiones. La diversidad de caracteres mucho más esenciales que tiene a su disposición es inmensa. Como todos los compositores verdaderamente grandes, Schubert no se deja encasillar en un solo carácter. Ya en 1928 Artur Schnabel señalaba que Schubert, mucho más que un simple melodista, era un creador de sonatas de alto dramatismo. Basta ver el uso que hace de los signos dinámicos para entender el alcance de su fuerza expresiva, que no refleja en absoluto al lírico blando. Con sus ppp y fff sobrepasa los límites habituales. Hay canciones que, como Der Doppelgänger, demuestran la necesidad que tenía Schubert de alcanzar extremos, desde el susurro hasta el grito. El punto dramático culminante de la Sonata en La mayor D 959, el paroxismo del "Andantino", deja tras de sí todas las ideas formales convencionales; no encontramos superado ese grado de anarquía hasta la tercera pieza para piano del Opus 11 de Schoenberg. Todavía hoy ese grito irracional forma parte de lo más atrevido y aterrador que la música haya producido jamás".

"Por qué no se ha prestado más atención a Schubert como compositor instrumental? He aquí mis respuestas:
- El abandono comenzó ya en vida del compositor. Schubert tenía un semblante poco agraciado. No se parecía a lo que se espera de un genio.
- Schubert no fue un concertista virtuoso.
- Con excepción de su música para piano a cuatro manos, la mayor parte de sus obras instrumentales se publicaron póstumamente, y algunas muchos años después de su muerte.
- El cantante Johann Michael Vogl convenció al público de las schubertiades de la genialidad de Schubert en el género del Lied. Se vio al compositor como un miniaturista. Eso, junto a la juventud de Schubert en el momento de su muerte, no parecía hablar en favor de un dominio de las grandes formas.
- El gusto clasicista del aficionado a la música. La música expansiva y a menudo imprevisible de Schubert contradecía el proceder consecuente de Beethoven o la autocomplaciente claridad de Mendelssohn.
- El gusto romántico. Se desconfiaba del empleo de formas aparentemente convencionales.
- Las obras para piano de Schubert sobrepasaban con frecuencia las posibilidades de los instrumentos de su tiempo, al igual que la Gran Sinfonía en Do mayor excedía el tamaño y las costumbres de la orquesta de la época. De todos los defensores importantes de Schubert en el XIX -Schumann, Mendelssohn, Liszt, Brahms, Dvorák, George Grove- solo Brahms tenía algo que ver con Viena. El mero hecho de que esos grandes compositores se cuenten entre los más activos admiradores de Schubert debería dar que pensar a los que todavía afirman que su capacidad no estaba a la altura de su talento. Liszt acertó de lleno cuando (por carta en 1868) decía de Schubert: "Casi hace olvidar la grandeza de su maestría ante el hechizo de sus emociones".
-"Schubert, compositor vienés". Pero ¿qué hay de vienés en sus Sonatas, en Viaje de invierno, en los Lieder sobre poemas de Heine, en la Misa en Mi bemol mayor o en el Quinteto de cuerda? El macabro final de la Sonata en Do menor D 958 está mucho más próximo a las pinturas negras de Goya -fallecido también en 1828- que a Kupelwieser o a Schwind [dos de los principales amigos, pintores, de Schubert]. ¿Qué es "compositor vienés"? ¿Es alguien a quien los vieneses obligan a hacer penitencia por no componer como Johann Strauss? ¿Alguien cuya música incómoda no les entra a los vieneses sino con esfuerzo y con retraso? Schubert pertenece a la ilustre serie de vieneses que sufrieron y sufren su ciudad. 
¿Dónde estaban, incluso en los años posteriores a 1945, los pianistas vieneses de renombre que podrían haber intercedido en favor de las Sonatas de Schubert? Para Sauer, Rosenthal o Godowsky estas obras no tenían la más mínima importancia. El impulso para su descubrimiento salió del Berlín de los años 20, de Schnabel, de Eduard Erdmann" [y más tarde, añadiría yo, también instalado en la capital alemana, de Edwin Fischer].

5 comentarios:

  1. Magnífica entrada. Hace bien en poner la lupa sobre esta música.

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  2. El comentario anterior es mío. Hay un lío en el ordenador.

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  3. Ya veo que no le ha entrado. Me refería a que Schubert respeta la forma en muchas de sus composiciones y abre nuevos caminos cuando la hace mucho más flexible y sinuosa. Con eso abre nuevos caminos como la sonata de Listz y demás. Por otra parte eso obliga al intérprete a una exigencia mayor para mantener esa atención. Esa simuosidad existe en mayor medida en las sonatas para piano donde el autor se ensimisma. Y creo que los intérpretes de piano tehuyen a esta música por su dificultad musical, ni mucho menos la digital. Apariencia sencilla muy engañosa. Como Mozart.

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  4. ¿Bruno y Nemo sois la misma persona? ¿O usaáis el mismo ordenador?

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    1. Ni una cosa ni la otra. Creo que entre el primer mensaje de Bruno y el mío falta algo...

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