Follow by Email

domingo, 8 de abril de 2018

Recital en Sony de la extraordinaria mezzo Anita Rachvelishvili


Variado repertorio dirigido brillantemente por Giacomo Sagripanti
Desde la primera vez que la escuché, en 2009, cuando era una perfecta desconocida, en una Carmen en La Scala junto a Jonas Kaufmann y dirigida por Barenboim, esta cantante (Tiflis, Georgia, 1984) me atrapó con fuerza. A partir de entonces la he escuchado en el Orfeo de Gluck -no del todo convincente, debido quizá a la floja batuta de Gordan Nikolic (DVD C Major)-, y admirable sin embargo en El Príncipe Igor de Borodin (Noseda y Tcherniakov, DVD/Blu-ray Deutsche Grammophon), y sobre todo en La novia del zar de Rimsky-Korsakov (Barenboim y Tcherniakov, DVD/Blu-ray BelAir). Hace unas semanas escuché en el coche en Radio Clásica una retransmisión en directo desde el Met de un Trovatore en el que, sin saber quiénes eran los intérpretes, me parecieron flojos o muy flojos todos los intérpretes, con la excepción de una sensacional Azucena. Al final me enteré de que era precisamente Rachvelishvili.

Hoy, a juzgar por ese Trovatore o por este primer recital grabado para Sony -que la acaba de presentar como artista exclusiva- se halla en un momento de madurez vocal y expresiva absolutamente áureo. Las doce arias del mismo, muy variadas, la corroboran como una de esas cantantes extraordinarias que no surgen con frecuencia. La voz, de mezzo-mezzo, ni muy lírica ni en extremo dramática, es poderosa y bellísima, seductora y envolvente, muy igual en toda su tesitura.Su técnica es, obviamente, muy acabada, pero, ante todo, es una artista de una pieza. Se centra aquí en ópera francesa, italiana, rusa y georgiana, y parece desenvolverse en unas y otras con igual comodidad y pronunciando estupendamente. De Carmen (que ha cantado ¡más de 300 veces!) ha incluido la Seguidilla y la Habanera, y dudo que en lo que va de siglo haya habido más de un par de cantantes tan ideales como ella (la otra sería, claro, Elina Garanca) para este papel, que borda desde cualquier punto de vista.

Magnífica igualmente, más sensual y seductora que arrolladora (esto último sería sobre todo Elena Obraztsova) en las dos escenas ("Printemps que commence", casi susurrada, y "Mon coeur s'ouvre à ta voix") de Samson et Dalila de Saint-Saëns. Fenomenal también en el aria de la carta de Werther, dicha sin aspavientos y con una inmensa emoción interior. La última aria en francés es la no muy conocida pero maravillosa "Où suis-je... Ô ma lyre immortelle") de la Sapho de Gounod, de la que realiza una incomparable creación.

De Verdi ha seleccionado Il Trovatore ("Condotta ell'era in ceppi", ¡sin tenor!) y las dos arias de Don Carlo, y creo que es la única cantante que conozco que está igualmente extraordinaria tanto en la lírica y con coloratura "Nei giardin del bello" como en la dramática "O don fatale". En "Voi lo sapete, o mamma" de Cavalleria rusticana, en cambio, aunque el canto es irreprochable, no ha logrado todo el desgarro que creo conveniente en este extremado exponente del verismo

La ópera que geográficamente más cerca le coge es por supuesto la de su lengua materna, y aquí ofrece un precioso ejemplo casi desconocido: "Misi sakheli Tinatin" de La leyenda de Shota Rustaveli de su compatriota Dimitri Arakishvili (1973-1953). Finalmente, de la bellísima aria -de raíz claramente folklórica y en su mayor parte a capella- de La novia del zar, ofrece una escalofriante interpretación.

El disco, formidablemente bien grabado, ha contado por suerte con una cuidada, esmerada y atinada dirección del joven recientemente laureado Giacomo Sagripanti, que parece adaptarse sin problemas a unos y otros estilos. Es probable que este director dé que hablar (y bien) en lo sucesivo. La Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI (de Turín, creo) le rinde estupendamente.

8 comentarios:

  1. Bueno, habrá que oírla... Como no soy crítico, y no he de seguir la actualidad lírica, por ahora me quedaré con Fassbaender, Horne, Cossotto, Simionato, BARBIERI... Y a ser posible con Corelli en lugar de Plácido, faltaría más.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todas las mezzosopranos que cita son de hace algún tiempo. ¿Ninguna de las que han venido después merece estar en su lista?
      En cuanto a lo de Corelli y Domingo, ya imagino lo que es más importante para usted: la voz, sin más. Para mí, el papel en la historia del canto y de la interpretación canora de Franco Corelli, dotado de una de las voces más portentosas de tenor imaginables, es muy inferior al de Domingo, con una voz menos impactante, pero con incomparablemente más arte interpretativo. Aquel ha dejado huella en poco más de media docena de papeles. Compárese con el legado de Domingo.

      Eliminar
  2. Pues no es exactamente mezzo, pero como soprano falcon Violeta Urmana en la grabación de Muti no está nada mal. Lo mío con Domingo es, digamos, como lo suyo con Heifetz... Hasta Carreras con Davis me gusta bastante más. Sin discutir la profesionalidad y solvencia del madrileño, ojo.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé de qué ópera habla al referirse a Urmana con Muti. En cuanto a Carreras con Davis se refiere, imagino, a Tosca o tal vez a Un ballo in maschera.
      Por cierto, me han pasado al disco duro TODAS las grabaciones de Heifetz. Lo que llevo escuchado me parece, todo, horrible. Sí, señor. Un instrumentista descomunal con un sentido musical escasísimo.

      Eliminar
    2. Siempre al Trovador, con Urmana (Muti, 2001) y con Carreras (Davis, 1984) con la Ricciarelli, quien también hizo un "Ballo" notable, claro está, con Caballé (1978). Aquí le paso los enlaces:

      https://www.classicstoday.com/review/review-7254/

      https://www.discogs.com/es/Verdi-Jos%C3%A9-Carreras-Katia-Ricciarelli-Yuri-Mazurok-Stefania-Toczyska-Sir-Colin-Davis-Il-Trovatore-H/release/9432622

      Allá cada cual con sus gustos.

      Eliminar
    3. Y en cuanto al tema Domingo, pues es que no me emociona, no tiene para mí "pellizco", por decirlo en el argot taurino... Más si lo comparamos con Del Monaco, Bergonzi, Di Stefano, para mí verdaderos dioses. Y eso que aparece en grabaciones estupendas y con directores clarividentes, como Abbado, Giulini o Sinopoli.

      Eliminar
    4. Es curioso: ¡no le emociona! Exactamente lo contrario de lo que nos ocurre a tantos y tantos.
      Por otra parte: me temo que se le han olvidado como treinta directores tan importantes o más que esos con los que ha grabado discos.

      Eliminar
    5. Soy toscaniano y krausista. ¡Qué se le va a hacer!

      Eliminar