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sábado, 9 de mayo de 2020

¡Barenboim por un tubo durante el confinamiento!


En su “nuevo piano”
No es que este hombre no pare, es que por lo visto no puede parar. Por eso ha dado sin público esos recitales estos días, que hemos podido ver gratis gracias a un acuerdo con Deutsche Grammophon: las Variaciones Diabelli de Beethoven, dos programas de Sonatas de violín y piano de Mozart, un minirrecital Chopin y un programa Schumann. Todo en su “nuevo piano”. Además, la Ópera Estatal de Berlín ha ofrecido, también en abierto (y sigue haciéndolo):

Obras orquestales y pianísticas
-las tres primeras Sinfonías de Bruckner con la Staatskapelle interpretadas en enero de 2017 en París,
-las seis restantes hechas en 2010 en la Philharmonie de Berlín (estas están publicadas en DVDy Blu-ray),
-las 32 Sonatas de Beethoven filmadas a mediados de los años 80 por Jean-Pierre Ponnelle (que también están publicadas en esos dos soportes),
-las 4 Sinfonías de Brahms (también con la Staatskapelle) en Buenos Aires en julio de 2018 (que no había escuchado),
-un precioso programa camerístico de Debussy (Sala Boulez de Berlín) de abril de 2018 (con Soltani, Pahud y la mezzo Marianne Crebassa, entre otros solistas),
-las Sonatas completas de Schubert sobre las que me he extendido en este blog,
-y, ahí es nada, los 6 Tríos para piano, violín y cello más las Variaciones Kakadu de Beethoven, con su hijo Michael y el cellista Kian Soltani (diciembre de 2019).

Óperas y conciertos
Todo esto además de varias óperas representadas en los últimos años en Berlín: Tristán e Isolda, Parsifal (dirigidos ambos escénicamente por el controvertido Tcherniakov), Wozzeck, Così fan tutte, Macbeth, Il Trovatore, Falstaff, Manon, Médée de Cherubini… y no sé si se me olvida alguna otra. De todas estas representaciones he ido escribiendo en su momento en este blog.

Los Tríos de Beethoven
Pero, además de los recientes recitales de estos días referidos al principio y que ya he comentado, el ciclo sinfónico Brahms ha sido formidable, apabullante; delicioso el programa Debussy y asombrosos los Tríos de Beethoven, en los que el de Buenos Aires vuelve a mostrarse en una forma increíble, superándose a sí mismo (con respecto a su célebre grabación junto a Zukerman y Du Pré) y llevando el concepto música de cámara a su más alto significado. (Por cierto, quiero dejar dicho que ya en los 3 Tríos op. 1, de 1793-95, Beethoven sobrepasó en amplitud y hondura todos los Tríos de Haydn y de Mozart).

Un ejemplo que viene ni pintado: en 1970, para el segundo centenario de Beethoven, DG juntó a tres primerísimos espadas: Kempff, Szeryng y Fournier (bueno: DG creía o nos hacía creer que el primero de ellos lo era) para grabar estos Tríos. ¿Qué ocurrió? Que no se entendieron, que cada uno fue a su bola... y eso es todo lo opuesto a lo que por esencia es la música de cámara: el diálogo inteligente y con plena complicidad entre un grupo reducido de instrumentos. O sea, lo que en grado sumo alcanzaron el pasado diciembre un Barenboim con una inspiración suprema, su hijo Michael (al que le achaco un sonido un poco afilado, pero que es un músico cabal) y Kian Soltani, un joven y excepcional cellista: una auténtica maravilla y todo un ejemplo. Sería una pena que este ciclo no lo publicasen en CDs o, mejor en DVDs y Blu-rays, pues está además filmado con alta definición y grabado con un sonido inmejorable (Estudios Teldex). 

“Barenboim on Beethoven”
Por si todo esto fuese poco, la cadena Medici TV está reponiendo, actualizados a 2020, unos documentales (van quince, y no sé si falta alguno más) que Christopher Nupen hizo en 1970, en los que Barenboim toca, dirige y explica multitud de aspectos del gran compositor. En estos interesantísimos documentales (hablados en inglés, sin subtítulos, pero que hace mil años TVE emitió subtitulados) Barentoim toca completos unas impresionantes “Appassionata” y Op. 111, un Cuarto Concierto con Sir Adrian Boult y la New Philharmonia -con el Andante más genial que he escuchado hasta la fecha-, una Tercera Sonata para cello (Op. 69) con Jacqueline Du Pré (en la que parecen atisbarse sus inminentes problemas físicos a causa de la esclerosis múltiple que la acechaba), una fenomenal Leonora III y una imponente Quinta Sinfonía, siempre con Barenboim y la New Philharmonia, aparte de numerosos fragmentos de obras pianísticas y orquestales, también de Haydn y Mozart.