Mostrando entradas con la etiqueta Cuarteto de Jerusalén. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuarteto de Jerusalén. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de septiembre de 2020

Los Cuartetos completos de Beethoven por el Ébène

 

"Beethoven alrededor del mundo"

El pasado sábado 19 de septiembre Luis Gago comentaba en Babelia de El País el álbum del sello Erato (del grupo Warner) con los Cuartetos completos del Gran Sordo (con el título “Beethoven around the World”) a cargo del Cuarteto Ébène, un conjunto del que había escuchado hasta ahora poca cosa, pero que me había dado muy buena impresión. Ahora bien, el crítico afirmaba algo que me dejó asombrado y perplejo: “la mejor integral publicada en décadas”. Enseguida me dispuse a repasarlos en Qobuz. Ya los he escuchado todos (si bien creo que falta el finale Allegro del Cuarteto op. 130, el movimiento que sustituía a la Gran Fuga prevista originalmente como su conclusión. No debe de gustarles y han optado por suprimirlo, sin más. Como es sabido, hoy se prefiere -con razón- culminar la magna composición con la Gran Fuga, pero todos los demás grupos lo graban a modo de apéndice).

Yo creo que no es para tanto como lo que afirma Gago (¿cuántas décadas, por cierto?). Hagamos un repaso de algunas de las últimas series grabadas: de mediados de los años 90 (hace, pues, dos décadas y media) es la del Cuarteto de Tokio (RCA), que para mí sigue siendo en conjunto la mejor de las existentes, así como la mejor grabada. Siguieron a mediados de la primera década del siglo XXI la del Cuarteto Takács (Decca), muy estimable, y la nueva del Tokio (Harmonia Mundi), no tan lograda como la anterior; en 2012 la espléndida del Belcea (Alpha) y en 2015 los seis primeros, o sea, la Op. 18, por el Cuarteto de Jerusalén, formidable pero que no ha tenido por ahora continuidad (y la única que suena tan fenomenalmente bien como la de RCA referida). O sea, que el panorama no es precisamente desolado.

El Ébène es un conjunto espléndido, pero en mi opinión tiene ciertas carencias para llegar a ser “el mejor en décadas”: técnicamente no son tan apabullantes como el primer Tokio o el Jerusalén (escúcheseles la Gran Fuga, donde están al límite de su capacidad de ejecución), y en muchos momentos carecen de la energía y el poderío de esos grupos, algo que es muy necesario para hacer plena justicia a Beethoven. Otras características que no me terminan de convencer en el Ébène: limitan a veces mucho el vibrato (¿para quedar bien con los historicistas?), sobre todo en los Cuartetos op. 18, pero no solo en estos; pero, sin embargo, son más aficionados de lo debido a los portamentos -lo que no cuadra mucho con lo anterior-, llegando a resultar molestos en en el 2º movimiento del Op. 18/5, en el primero del Op. 18/6 o en el tercero del Op. 59/1. En los lentos tienden a ser lentísimos, hasta el exceso, pues a veces no logran mantener la tensión y se les vienen un poco abajo (Opp. 18/1, 18/6, 59/1, 127 y 132). Y uno de los momentos que Gago más elogia, el 2º del Primer Cuarteto, presenta unos silencios muy, muy excesivos, hasta hacer peligrar la continuidad del discurso. Las tomas de sonido, hechas en público (extraño, pues no se oye ni una sola tos, ni un solo móvil…) “alrededor del mundo”: en Filadelfia, Viena, Tokio, Sao Paulo, Melbourne y Nairobi, son muy buenas.

“Este altísimo nivel en todo momento actualmente solo parece al alcance del Cuarteto Belcea”, afirma también Luis Gago. Curioso olvido del Jerusalén… Pero resulta que hay malas lenguas que sospechan que este crítico detesta, odia incluso, por motivos personales y profesionales a este grupo. De hecho, en su última visita a Madrid, lo despellejó con inusitada ferocidad. De ser así, parece poco serio y nada presentable…