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domingo, 3 de junio de 2018

"Velada argentina en el Teatro Colón": el "Concierto para violín" de Ginastera y tangos


Michael Barenboim, su padre y el Quinteto Real

Interesante Blu-ray que, como todos los discos videográficos del sello EuroArts, no tienen distribución real en España desde que la perdió Música Directa (antes Ferysa). En teoría, la distribución de este sello, uno de los más activos en el campo de la música clásica, pasó a Warner. Pero desde que se produjo este cambio, Warner España no ha traído a las tiendas, si no me equivoco, ni un solo DVD o Blu-ray de EuroArts. Así que ya se sabe: hay que comprarlo por internet. ¡Luego dirán las tiendas que no venden!... Para que se hagan una idea, un solo ejemplo: en diciembre del año pasado encargué formalmente en la FNAC -y me tomaron nota en el ordenador- el Pelléas de Debussy por Rattle que hace poco he comentado en este blog. Pues bien: ¡hasta hoy! Ni me lo han traído ni me han avisado de que no podrían conseguírmelo. 

Con un programa corto, en el que seguro que han suprimido varias de las obras tocadas en aquella velada de 2016 (creo que julio o agosto) -no sé si porque no quedaron bien a juicio de los intérpretes o porque hay algún problema de derechos-, lo cierto es que los 65 minutos que permanecen me han hecho disfrutar muchísimo. De entrada, la obra que abre el programa, el Concierto para violín (1963) de Alberto Ginastera, pese a ser casi desconocido, es una obra de veras admirable. De lenguaje neododecafónico y carácter post-expresionista, es una composición audaz y sumamente original de una media hora, dividida en tres movimientos muy especiales: el primero, "Cadenza e studi", comienza con una larga introducción del violín sin orquesta. El segundo se titula "Adagio per 22 solisti", y el tercero, "Scherzo pianissimo e perpetuum mobile". Muy exigente para el solista y con una orquestación fascinante, creo que si esta partitura hubiera sido firmada por un compositor alemán o francés, sería una obra bien conocida y muy tocada. Pese a algunos apuros técnicos, Michael Barenboim la interpreta con una entrega, vehemencia y aparente lucidez (perdón por lo de aparente: nunca había escuchado esta obra) que desarman, y su padre le brinda un acompañamiento -que es mucho más que acompañamiento: el protagonismo orquestal es grande- claramente magnífico. Soberbia, absolutamente soberbia, la Orquesta del Diván.

El programa continúa con tres tangos en arreglos de Horacio Salgán (Recuerdo de Alejandro Pugliese, Canaro en París de Alejandro Scarpino y Juan Caldarella, y El amanecer de Roberto Firpo) tocados por el Quinteto Real, con César Salgán (hijo de Horacio) al piano. Yo no soy, por supuesto, ningún experto en tangos, pero me parece clarísimo que este grupo es genuino a más no poder, conoce a fondo este género y lo ponen en música con una solvencia, gracia y riqueza de intenciones extraordinaria. 

El Blu-ray termina con cuatro tangos más tocados por la orquesta y su director. En 1996 Barenboim comenzó su aproximación discográfica al tango en su CD de Teldec titulado "Mi Buenos Aires querido", en el que tocaba 14 piezas junto al bandoneón de Rodolfo Mederos y el contrabajo de Héctor Console; al año siguiente aparecían estos mismos intérpretes en el DVD de NVCArts/Warner tocando el mismo repertorio. Dos años después dirigía (y en algunos, a la vez, tocaba) en la Waldbühne de Berlín otros cuantos tangos al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín (DVD Arthaus). Pues bien, el año 2016 en el Teatro Colón vuelve a dirigir cuatro de ellos, todos hechos anteriormente: A don Agustín Bardi, Aquellos tangos camperos y A fuego lento, los tres de Horacio Salgán, y termina con la que parece ser su página argentina favorita, El firulete, de Mariano Mores y Rodolfo M. Taboada, con arreglo de José Carli, pieza que ha grabado dirigiendo con esta en siete ocasiones: con la Filarmónica de Berlín, la Sinfónica de Chicago y la Orquesta del West-Eastern Divan. Pues bien, en 2016 ha sido cuando ha dirigido estas cuatro páginas con más espíritu y chispa. Y hay algo que escandalizará a alguno, pero que me parece difícilmente contestable: la Orquesta del Diván toca estos tangos con más sentido, y claramente comprendiéndolas mejor, que la fenomenal centuria berlinesa. Puedo afirmar, sencillamente, que están mejor tocadas. 

Últimamente Barenboim hace algo que también le aplaudo: para sus grabaciones comerciales, tanto de audio como de vídeo, recurre a los quizá mejores técnicos de sonido del mundo, los ingenieros de los Estudios Teldex de Berlín, que de nuevo se han desplazado a la capital argentina. En esta ocasión han sido el productor Friedemann Engelbrecht y el responsable del sonido Julian Schwenkner. La imagen es igualmente de una fidelidad excepcional.