En la Ópera Nacional de París
se representó en 2012 otra muy interesante versión de la gran ópera de Debussy,
que, al parecer, no ha sido editada comercialmente en DVD o Blu-ray, pero que
Medici TV ha difundido a través de "Classica", que la ha
retransmitido con notable calidad técnica. Dado que el día 12 colgué en este
blog un comentario sobre varias versiones de Pelléas, de ellas solo una en
imágenes, creo que no estaría de más decir cuatro líneas sobre lo que esta me
ha parecido.
Desde el primer momento llama
la atención la escena del interesante, personal y a menudo controvertido régisseur Robert (o Bob) Wilson. Se le
reconoce al momento, sobre todo por su escenografía tan característica:
escueta, geométrica y esteticista, pero la verdad es que en este caso es no
solo bella sino también muy sugerente. Carece prácticamente de decorados
tridimensionales y la luz juega un papel fundamental. Recurre -de una forma más
directa, incluso, que en otras ocasiones- al teatro japonés tradicional kabuki,
con gran estatismo y gesticulación casi a cámara lenta, como -aunque no lo es
exactamente- sobreactuada. Creo que a esta ópera en particular, tan estática,
casi letárgica, este tratamiento le sienta francamente bien.
Al frente de un Coro y
Orquesta de la Ópera Nacional parisina en buena forma, la dirección de su
titular, Philippe Jordan, es muy tópicamente francesa -atención especial a la tímbrica- y sumamente cuidadosa; no
especialmente tensa, aunque no alcanza la intensidad atmosférica de Karajan, creo que su labor es irreprochable.
En cuanto al elenco vocal, es
en líneas generales muy acertada. Stéphane Degout me ha gustado especialmente:
estilísticamente certero, su bella voz de barítono lírico no es por suerte tan blanquecina
como la de otros Pelléas. Mélisande, en cambio, ha sido encomendada a una
soprano lírico-ligera, notable, pero algo impersonal: Elena Tsallagova; encuentro
preferible la voz de una mezzo lírica. El Golaud de Vicent Le Texier no me ha
gustado gran cosa ni por su canto ni por su voz, poco agradable y no está ya en
su mejor momento. En cambio, un lustro antes, Franz-Josef Selig está aquí bastante
mejor como Arkel que con Rattle. Todavía se hallaba bastante bien de voz -las
exigencias no son grandes- la siempre gran artista Anne Sofie von Otter como
Geneviève. Finalmente, Yniold lo encarna una soprano hiperligera, de caudal tan
pequeño como delgado: Julie Mathevet; en un disco de audio tendría más pase que
en una representación visual.
Dada la escasez de versiones
audiovisuales, sería deseable, en mi opinión, que esta se editase
comercialmente en soporte físico (ojalá en Blu-ray, claro), y podría ser que se
les ocurra hacerlo en este "año Debussy". Veremos. ¿Se animarán a
hacerlo con la tentadora versión que va dirigir en Berlín Barenboim a partir
del 27 de mayo, con un reparto muy prometedor: Marianne Crebassa (Mélisande),
una joven y ya extraordinaria mezzo lírica francesa (¡atentos a esta cantante!),
Rolando Villazón (Pelléas: ¡menuda incógnita!), Michael Volle (Golaud),
Wolfgang Schöne (Arkel) y Anna Larsson (Geneviève), con dirección escénica de
Ruth Berghaus.