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lunes, 4 de octubre de 2010

La elitista Radio Clásica

Tras la nefasta (y, por suerte, breve) etapa en que Radio Clásica fue dirigida por Fernando Palacios (que dio pie a que se le llamase “Radio Chorradas Palacios”), la actual que conduce la experimentadísima Ana Vega Toscano (cuyos programas suelen ser muy interesantes, es ella misma en extremo “radiofónica” y posee una clarísima y agradable dicción) tampoco me parece que vaya a aumentar la afición a la música clásica (y al jazz y a los folklores), que creo que debería ser el objetivo prioritario a lograr.

La actual programación de Radio Clásica no me parece particularmente mala (a decir verdad nunca me ha parecido muy buena), pero no hay duda de que se dedica a mantener una afición consolidada, y formada en una buena porción por aficionados “elitistas”, que se entregan a curiosidades y rarezas más que a disfrutar del gran repertorio.

Pero para conseguir que el abanico de oyentes se amplíe creo que hay que programar de manera bien distinta. De entrada, aumentando considerablemente la participación de la música más grande que existe y reduciendo en igual medida las músicas menores, que hoy sobreabundan. Hagan la prueba: sintonicen Radio Clásica al azar –por ejemplo, cuando se suban al coche, como hago yo– y se encontrarán con una gran mayoría de ocasiones en las que se emiten obras de segunda, tercera, cuarta o quinta clase; bastante más raro es encontrarse con obras de primera magnitud (de las que los conductores de los programas parecen haberse hartado: si es así, peor para ellos; pero los oyentes las demandan, y son base necesaria para su formación musical).

No digamos si se intenta buscar rastreando en la programación cuál fue la última vez que se emitió tal obra capital del ámbito camerístico, instrumental o vocal (la música orquestal y la ópera parece que están algo mejor atendidas): puede que haga meses y hasta años que no se da.

Ayer mismo (21 de septiembre) me topé hacia las diez de la mañana con un Cuarteto de de un tal Mittler bastante tostón; el conductor del programa aseguraba que los Cuartetos de ese compositor son “célebres”: mire usted, ¿no se ha dado cuenta de que “célebre” no hay siquiera un solo Cuarteto de Beethoven?

Otra anécdota: hace unos días, al conectar la radio en el coche me topé, cómo no, con una página irrelevante, un cuarteto o quinteto para clarinete de Crusell. Y dije para mis adentros: ¡vaya rollo! ¿Cuándo pondrán, por poner un ejemplo, una obra tan maravillosa como la Sinfonía de Franck? Me hizo una gracia tremenda comprobar que, tras la pieza de Crusell, salió la dichosa Sinfonía de Franck. Pero ¡mi gozo en un pozo! Me la amargaron con una versión flojísima, que no hace ni de lejos justicia a la música.

Y es que esto tampoco suelen tenerlo en cuenta quienes dirigen los programas: parece como si no fueran conscientes de la pedagogía que puede hacerse desde las ondas con grandes interpretaciones (y de la antipedagogía que se hace con versiones malas). En algunos casos, me temo que escogen la primera grabación que se topan, incluso la que mejor les viene por la duración (“a ver si encuentro una Cuarta de Mahler de 53 minutos”...)

En fin, que, con la actual orientación, dudo que Radio Clásica aumente en España la afición la música clásica. Eso sí, muchos aficionados que se creen la flor y nata se seguirán contemplando plácidamente el ombligo.

(texto recientemente publicado en el Forum de “Ritmo”)

7 comentarios:

  1. qué tiempos aquellos de Radio 2....

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  2. Ciertamente ¿deberían programar más Barenboim verdad Señor Carrascosa? Realmente es lamentable poner Radio Clásica y tener la posibilidad de descubrir obras de compositores que no se escuchan ni por asomo en las salas de conciertos. Sí, sería mejor volver a oir lo mismo de siempre, día sí y día también. Jubílese.

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  3. pues Radio Clásica hace años es una castaña, me he tenido que abonar a CatMusic, algo mejor...

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  4. Totalmente de acuerdo, es una tendencia clara de RC programar obras irrelevantes y menores y, en ocasiones, versiones flojísimas de obras mayores...Francamente uno se cuestiona la idoneidad de las personas que están al frente de semejante programación. Y también muy claro cómo unos pocos aficionados se regocijan en disfrutar con obras desconocidas como si fueran joyas, sin darse cuenta de que son obras que no trascienden porque son muy menores y que con su afición sólo dejan en evidencia su desconocimiento.

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  5. Al caer por aquí, he leido el articulo y los comentarios. Triste. Radio Clásica ya ha perdido bastante crédito y sus colaboradoes, salvo un par de ellos, caen en lo fácil y lo dificil, o sea , experimentar...No se diga que no estamos "reeducando" al personal...Faltan grandes versiones y grandes músicas. Triste.

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  6. soy manuel villa lópez. de nuevo un saludo.
    todo, todito lo que dices es, en esta ocasión, cierto como que el mar es infinito.
    ¡qué tiempos, cuando te enviaban a casa aquellos boletines estrechos y alargados, con sus pastas verdes, humildes en su hechura pero dignísimos en su contenido!
    cuando podías escuchar un hermoso concierto para violín de brahms, con karajan y la mutter; y después un precioso quinteto de schubert... ahora te llenan horas y horas de castañas infumables de dios sabe qué nuevo compositor, de charlas, entrevistas y demás rollos patateros que quitan espacio a la música. en fin, de pena.
    por cierto ¿en radio clásica leerán estas cosas?

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  7. "obras de primera magnitud (de las que los conductores de los programas parecen haberse hartado: si es así, peor para ellos; pero los oyentes las demandan". ¿Está usted seguro que los oyentes las demandamos? Yo le digo que me temo que no. Los oyentes queremos que nos amplien el horizonte musical los especialistas no que nos repitan lo que por desgracia sobreabunda en las salas de conciertos de España, el mismo repetorio de siempre...

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