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miércoles, 22 de junio de 2011

La música clásica ¿sólo para jubilados?

El curso 2009-2010 y éste que está terminando, 2010-2011, he impartido cursos de iniciación a la música clásica en dos pueblos próximos a Madrid: el primero en Tres Cantos y el segundo en Alcobendas. Han sido promovidos por los Ayuntamientos, y otro cada año en la Universidad Autónoma, organizado por una asociación cultural (Aepuma) vinculada a dicha institución.

Lo primero que me ha llamado la atención es la edad media de las personas que se han inscrito: más de cincuenta años. Son muy pocas las personas de menos de cuarenta, y no pocas las de más de sesenta. La ausencia de jóvenes me ha defraudado mucho, y me lleva a ver un porvenir sombrío para la afición a la música clásica en nuestro país.

No es, evidentemente, un problema de costes: los precios de inscripción en todos ellos son más simbólicos que otra cosa; prácticamente cualquiera que no esté en la completa indigencia puede permitírselos.

No, es que el desinterés de los jóvenes por la música clásica es palpable. Están convencidos, sin haberla siquiera catado, de que es un rollo. Y los medios de comunicación se ocupan cada vez menos de ella. Un diario como “El País”, de corte progresista y de nivel intelectual y cultural bastante alto, ha debido de creer que es más moderno dedicar espacio a las músicas más fáciles y comerciales que a ésta. Su suplemento juvenil de los viernes (“EP3”) no ha dicho jamás ni pío de música clásica; deben de tener claro que a los jóvenes no les pueden gustar más que otras músicas que requieren menos esfuerzo de escucha. Se equivocan, por supuesto: yo he ayudado a aficionarse a más de una y más de dos personas jóvenes, incluso muy jóvenes. Pero hay que darles el primer empujoncito.

Todo este desinterés a priori de la inmensa mayoría de la gente joven me parece muy negativo, y creo que se está haciendo muy poco por corregirlo; salvo en ciertas familias: padres melómanos con frecuencia intentan inculcar la afición en sus hijos.

Sin embargo, claro está, me parece muy positivo que las personas cincuentonas y sesentonas se interesen por ella. Dado que la mayoría de ellas recibieron en su día una educación musical mínima o nula, es estupendo que ahora se sientan tan interesados por la mejor música, y la verdad es que muchos, la mayoría, muestran un interés enorme, que me ha sorprendido favorablemente. Unos acuden porque ya tenían algo de afición y quieren consolidarla y aumentarla, pero otros no habían tenido prácticamente contacto con ella. Yo siempre he estado convencido de que la música clásica no es que no guste a la gente, sino que no la conocen, y que la mayoría de los que entran en contacto con ella, se aficionan. Y no en pocos casos se enganchan con mucha fuerza.

Hay varios asistentes que me dicen cada día, entusiasmados, que el curso les ha aficionado irremediablemente a la música, que es una pena que hayan estado tantos años ignorándola, etc. Esto compensa la ausencia de jóvenes, pero son éstos los que tienen más años por delante. Puede que muchos de los ahora jóvenes se aficionen dentro de veinte o treinta años, pero ¡qué lástima, perderse el placer de la mejor música durante una parte tan grande de su vida!...

3 comentarios:

  1. ¿Sabes lo que ocurre Angel? que los jóvenes y los españoles, en general, somos unos maleducados en el sentido literal de la palabra. Si a un niño le dejas que se comporte según aparecen sus instintos más básicos, comerá con las manos, aullará cuando se le presente alguna necesidad y golpeará machaconamente una superficie con cualquier instrumento contundente en busca de ritmos atávicos; es decir, mostrará rasgos de lo que fuimos hace millones de años: antropoides con una capacidad instrumental que carecían otras especies de primates. Pero transcurridos millones de años todavía sobreviven indivíduos que berrean como becerros madreándose ( Alejandro Sanz p ej)aullan (Maná) y se comportan en un escenario como los monos de la desaparecida Casa de fieras del Retiro (Amy Winehouse). ¡y encima tienen éxito!
    Un saludo
    Jorge Solera

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  2. Todavía recuerdo con agrado las clases de Música que recibí durante la desaparecida EGB... Esperemos que al igual que está volviéndose la vista hacia la Formación Profesional, se recuperen esas asignaturas de Humanidades que tanto nos hicieron crecer culturalmente... a algunos, claro.
    Saludos.

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  3. Soy seguidor suyo desde hace mucho tiempo, desde que en 1995 leí su librito sobre Beethoven y luego a través de Ritmo o de webs como Filomúsica o Forum Clásico, y estoy seguro del alto nivel del curso que ud imparte. Lo que dice es cierto, y lamentable. Yo me aficioné solo a la clásica, en un ambiente nada propicio, y nunca he dejado de amar la música. He leído mucho, y gente como ud., Reverter, Pérez de Arteaga, Téllez, Fernando López,Jorge González Giner y tantos otros han ido afianzando mi gusto por la música. En Alicante, mi ciudad, se acaba de inaugurar un Auditorio, y en los tres conciertos a los que he asistido, la edad media era altísima. La juventud actual desprecia la gran música, el buen cine, la literatura de calidad. El panorama es desolador, y su amigo Fernando López, con el que tengo contacto a través de la red y de su magnífico blog, tb es muy pesimista. No pienso como JRJ, y creo que el arte no debe ser minoritario, pero la música seguirá viva gracias a grupos muy reducidos.

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