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sábado, 23 de marzo de 2013

Las 32 Sonatas de Beethoven por Barenboim y Ponnelle en Blu-ray

 

Luces y sombras de un álbum excepcional

    

El álbum de 3 Blu-rays (o los 5 DVDs aislados) de EuroArts con todas las Sonatas para piano de Beethoven es, desde el punto de vista musical y artístico, una pura maravilla. Filmadas en 1983-84 en los Palacios Lobkowitz, Rasumovsky, Kinsky y Hetzendorf de Viena más o menos al tiempo (1981-1984) que Deutsche Grammophon grababa para audio el mismo ciclo en París, recogen interpretaciones del mayor intérprete beethoveniano. Conociendo sus maneras, no hay que extrañarse de que no siempre sean muy parecidas a las de los CDs del sello alemán. Todas las Sonatas reciben interpretaciones magistrales y de una lucidez incontestable, pero yo destacaría como estratosféricas las números 4, 5, 7, 8, 15, 28, 31 y 32.

En estas filmaciones realizadas por el probablemente más grande director de escena de la época, Jean-Pierre Ponnelle (1932-1988), un hombre con una cultura musical asombrosa, la belleza de las imágenes y la adecuación de éstas a la música es algo muy especial. En la breve entrevista a Barenboim que se incluye en el tercer blu-ray, el pianista manifiesta su gran admiración por uno de los cámaras, Ennio Guarnieri.

En cuanto al sonido, es magnífico: a cargo de Gernot R. Westhäuser y Werner Mayer, ingenieros que trabajaron mucho para D.G., me gusta más que el de las grabaciones de audio de ese mismo sello a cargo del no menos reputado Klaus Scheibe. Éstas son muy brillantes y claras, pero tal vez un pelín agresivas; el piano de Barenboim suena algo más natural y reconocible en las tomas de vídeo de EuroArts (originales de la productora Metropolitan Munich).

Hasta aquí las características más positivas de esta publicación. Pero no faltan las negativas: las tomas originales eran en la proporción de 4:3 y, para que no queden bandas negras a izquierda y derecha, han optado por adaptarlas a las proporciones de la mayoría de los televisores actuales, o sea, 16:9. Resultado: se han cargado una franja de arriba o de abajo, o ambas a la vez. Se tergiversan así los encuadres de la filmación original, y hay veces que se pierden detalles imprescindibles: un fallo garrafal.

Pero hay más cosas: antes de que se vea cada Sonata, la pantalla en negro nos asegura que cada una de las 32 fue dedicada a Haydn, cuando lo fueron sólo las tres primeras (¡!). Y en el libretillo de los Blu-rays (ignoro si también están mal los de la edición en DVDs) hay varias duraciones groseramente equivocadas: en la Sonata 4, el 2º mov. no dura 7’39”, sino 10’13”, y el 3º no dura 7’27” sino 4’56”; en la Sonata 5, el 1er. mov. dura 5’50”, no 4’27”, y el 2º, 8’52”, no 10’09”; y en la Sonata 29, el 2º mov. no dura 15’45” sino 3’05”. ¡Qué descuidados!

Por lo demás, la imagen es apreciablemente más nítida que en la filmación de EMI 2006, tomada en público en la Staatsoper de Berlín, pues ésta no ha sido comercializada en Blu-ray, sino sólo en álbum de 6 DVDs (dos de los cuales son clases magistrales sobre estas obras). El sonido de ambos álbumes, algo diferente, es quizá igual de soberbio en ambos casos. ¿Hará falta recordar que estamos, sin la menor duda, ante uno de los ciclos de obras más importantes de la historia de la música, acaso el que más?




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