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jueves, 26 de diciembre de 2013

“Giulio Cesare” de Haendel en DVD, con Zazzo, Dessay y dirección de Haïm y Pelly


     

La ópera más conocida, y acaso la mejor, de Haendel, sigue sin una interpretación a plena satisfacción en DVD, pero ésta que no hace mucho ha publicado Virgin es bastante destacada, tal vez la que más hasta ahora. Su principal baza es la dirección musical de Emmauelle Haïm, una mujer de un talento, una musicalidad y un atractivo y encanto indudables. Con una orquesta espléndida de instrumentos originales –Le Concert d’Astrée– nada fundamentalista, sino que suena fracamente bien y no se regodea en los maullidos de las cuerdas agudas, y por cierto no precisamente escuálida sino bien nutrida, su dirección está llena de interés y palpitante de vida, no resultando mecánica en momento alguno. Y ¡milagro! no se espanta, sino que se emplea a fondo, en la profunda expresividad (¿prerromántica?) de Haendel en sus arias más conmovedoras, ¡y hay unas cuantas de éstas en esta ópera extraordinaria, genial! Haïm deja muy, muy atrás, a Michael Hofstetter en la producción (¡interesantísima!) de Herbert Wernicke en el Liceu (2004, TDK), con una orquesta muy inferior (la de la casa).

La escena de esta representación de la Ópera de París (Palais Garnier, febrero de 2011), a cargo de Laurent Pelly, puede ser discutible, pero me parece interesante y básicamente respetuosa con la ópera y su argumento: transcurre en el almacén del Museo Egipcio de El Cairo y en el de una pinacoteca de la misma ciudad, y, salvo algunas licencias quizá innecesarias, creo que es no sólo admisible sino hasta acertadamente imaginativa. Lo que más llama la atención es la frivolidad y ligereza de cascos con que se presenta a Cleopatra, que va evolucionando hacia una mujer sinceramente enamorada. No me convence el que convierta a Nireno en un tipo totalmente ridículo.

El elenco no es extraordinario, a decir verdad (sin ir más lejos, el del Teatro Real en 2002 me pareció superior en conjunto: Jennifer Larmore, María Bayo, Catherine Wyn-Rogers, Laura Polverelli, Brian Asawa), si bien la dirección de Alessandrini, con la inexperta en estas lides Orquesta del Real, me decepcionó. Yo prefiero, sin duda, una buena contralto (o mezzo) a un contratenor para el rol protagonista. Por razones muy simples, y que me perdonen los historicistas: las voces femeninas suelen ser mucho más bellas, suelen cantar mucho mejor y poseen mejores armas para interpretar y expresar los sentimientos de su personaje. Así, donde estén Janet Baker o Jennifer Larmore (también en CD con Jacobs), lo siento, pero que se quite el mejor de los contratenores conocido...

Lawrence Zazzo hace lo que puede: desde un comienzo vacilante y de sobreactuación va mejorando, pero posee una coloratura limitada y acusa fuertes cambios de color; en todos los aspectos, Cesare puede dar mucho más de sí. Pese a que tiene al menos un aria con bastante coloratura, creo que una soprano lírica con algo de agilidad es preferible a una ligera, que es lo que es Natalie Dessay. Pero como esta señora posee una técnica excepcional y es una gran artista, su intervención aquí me parece admirable, y eso que la voz ha perdido algo de belleza en la zona alta, habiéndose vuelto más mate. De las Cleopatras que he escuchado, sólo Montserrat Caballé y Beverly Sills me han parecido aún superiores.

Agradable sorpresa la Cornelia de Varhudi Abrahamyan, una voz de mezzo grave, casi contralto, de calidad con una estupenda línea de canto; sólo echo de menos en ella algo más de intensidad expresiva (Bernarda Fink, Ewa Podles...). Muy notable también, tras un comienzo algo gris, la mezzo lírica Isabel Leonard como Sesto, a la que puede achacarse también un poco lo que a la anterior. El contratenor que encarna a Tolomeo, Christophe Dumaux, es un hiperlírico, el equivalente a un tenor ligero. Aquí no pasa, para mi gusto, de la discreción. No llega a eso el mucho más conocido Dominique Visse, que hace aquí un Nireno insufrible: no sólo hace el payasete todo lo que puede (culpa del director de escena), sino que también canta como tal, con multitud de viciosos portamentos y otros tics a cuál más desagradable. Nathan Berg, Achilla, es un bajo de buena voz pero tosco a base de bien (destroza el aria “Dal fulgor”: lo mismo, por cierto, que Furio Zanasi con Jacobs). Aimery Lefèvre, en cambio, es como Curio un bajo ya espléndido en plena juventud.

La edición es completísima, llegando a durar 217 minutos (con aplausos) y contiene subtítulos en castellano. El sonido es bueno, pero la imagen es francamente mejorable: y de edición en blu-ray, ni trazas. ¡Cómo están las grandes compañías disco/videográficas de reticentes con este soporte, que permite una calidad técnica asombrosa! Sólo las menores que se ocupan de música con imágenes se lo están tomando en serio...





1 comentario:

  1. Desde hace tiempo que me dio buena impresion el dvd y por sus comentarios lo confirmo...Apenas pueda lo compro!!

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