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martes, 22 de abril de 2014

La Séptima Sinfonía de Bruckner por Barenboim en DVD/Blu-ray

 
He aquí lo que escribí en abril de 2012 a propósito de la edición en CD (D.G.) de la Séptima de Bruckner que se supone es la misma interpretación (sólo la hicieron un día en Berlín ese mes) que ahora ve la luz en DVD y Blu-ray: “La Séptima Sinfonía de Bruckner, grabada en público en la Philharmonie de Berlín en junio [concretamente el día 25] de 2010, ha sido un chasco, pero no por la interpretación, sino por la muy deficiente grabación, con apreciable compresión dinámica, carente de cuerpo y de pegada. El sonido de la retransmisión de una emisora alemana es sin duda superior al del presente CD, lo que me resulta inexplicable y descorazonador. Pero no hay que enfadarse demasiado: el sello Accentus tiene intención de publicar en DVD esta Sinfonía, así como las tres anteriores y las dos siguientes, todas ellas filmadas aquellos días en la misma sala, cuya espléndida acústica ha sido recogida con acierto en multitud de ocasiones; confío en que los DVDs suenen no mejor, sino mucho mejor que este CD”.



       

Pues bien, por suerte así es: el DVD suena mucho mejor que el CD de D.G. Es decir, suena de escándalo (y el Blu-ray aún mejor, aparte de verse con una definición extraordinaria, como ha ocurrido con las Sinfonías ya editadas: de la Cuarta a la Sexta). Lo que sí desespera es la lentitud con que van viendo la luz estas Sinfonías, de las que faltan aún las dos últimas, así como que vengan todas solas, cuando podían haberlas acoplado de dos en dos (ignoro si lo harán cuando salgan en álbum todas juntas: compilación prometida por Accentus).

También es una pena que estos intérpretes no hayan filmado las tres primeras Sinfonías, que han tocado en varias ocasiones estos tres o cuatro últimos años: sería el tercer ciclo completo dirigido por el argentino, tan ligado desde su juventud a este compositor. Hay que admitir que el primer ciclo, para D.G. y con la Sinfónica de Chicago (de la que entonces no era aún director titular), comenzó un poco prematuramente: la Novena (registrada en mayo de 1975) y, más aún, la Cuarta (noviembre de 1972) no habían cuajado aún por completo en el haber musical de Barenboim. Tampoco aquella Séptima (marzo de 1979) es uno de los grandes logros de aquella serie, que descollaba, para mí, en la “Cero”, las núms. 1, 2, 3, 5, 6 y 8. La que Barenboim grabó, en cambio, en febrero de 1992 dentro de su segundo ciclo, con la Filarmónica de Berlín y para Teldec, es una de las más geniales interpretaciones de toda la discografía, y estamos hablando de una de las Sinfonías más privilegiadas en disco de su autor: Furtwängler, Jochum, Böhm, Solti, Karajan, Giulini, Haitink, Celibidache...

Esa de 1992, apreciablemente más lenta (70’40”) que la de 2010 (67’), es una visión más calma y contemplativa, pero no por ello menos emocionante, que ésta de la Staatskapelle, una versión más apasionada y ardiente, también algo más rebelde, angustiosa, dramática y combativa, de contrastes emocionales más acusados, que quizá supere a la de 1992 en naturalidad y lógica, pues Barenboim parece haber llegado a poseer esta música, algo más difícil de explicar que de sentir escuchando su última versión, aspecto que la crítica internacional ha resaltado claramente: “¡Impresionante!... Barenboim y la Staatskapelle parecen llevar esta obra en sus venas. La sensación de conjunto es de música que fluye de modo orgánico, a un ritmo natural, más que de una pieza ejecutada o interpretada con precaución”, escribió por ejemplo The Guardian.

Creo que esta frase del diario británico pone el dedo en la llaga, y con razón incluye a la Orquesta en la consecución de tan admirables resultados. Pese a las más grandes del mundo, escuchando esta versión no se echa de menos a ninguna otra: la sonoridad es noble, hermosa, compacta y a la vez transparente (¡la cuadratura del círculo!), bruckneriana a más no poder, y de una perfección anonadante. Sólo se puede tocar así cuando la convicción y la entrega más absolutas de los músicos se superpone a su gran competencia como instrumentistas.

Más de una buena versión de la Séptima de Bruckner parece decaer, incluso hasta casi desinteresarse un tanto, tras los dos excelsos y extenuantes movimientos iniciales; pues bien ¡atentos en ésta a los dos últimos! En lo que la versión de 2010 (el DVD/Blu-ray, no así el CD como he dicho) supera ampliamente a la de 18 años antes es en la calidad del sonido, que entonces era bueno pero mejorable, y ahora es prácticamente insuperable. La realización, de Paul Smaczny (“produced by”) y Elisabeth Malzer (“directed by”), es también ejemplar. Bueno, ya disponemos en DVD y Blu-ray de una interpretación sublime (la de Celibidache y la Filarmónica de Berlín, EuroArts), inmensamente personal, y de otra modélica, mucho más canónica. Sería una pena perderse cualquiera de las dos, muy complementarias.

Barenboim y Bruckner
A los 26 años, con pocos discos dirigiendo, grabó ya Barenboim su primer Bruckner: el Te Deum, el 4-I-1969 para EMI, al frente del Coro y la Orquesta New Philharmonia de Klemperer. En junio de 1971 siguió la Misa núm. 3 con los mismos conjuntos. En mayo de 1974 sumaría la Misa núm. 2 en Mi menor, con el Coro Alldis y la English Chamber. Pero dos años antes, en noviembre de 1972, justo cuando cumplía los 30, abordaba la grabación de una Sinfonía, la Cuarta “Romántica”, en el podio de la Sinfónica de Chicago de Solti. El ahora artista de D.G. iniciaba así su primer ciclo sinfónico (“Cero” incluida), que se dilataría hasta marzo de 1981. Ese mismo mes añadía a la serie Helgoland y otro Te Deum, con el Coro de Chicago y un elenco excepcional (Norman, Minton, Rendall, Ramey). Solti y ciertos músicos de la Orquesta ya le habían echado el ojo para que fuese director titular, lo que ocurriría una década después. Tras firmar con Warner, Barenboim quiso repetir ciclo, completado de nuevo con Helgoland, entre 1990 y 1997 con la Filarmónica de Berlín. Era así el segundo director, tras Eugen Jochum, en tener dos series sinfónicas en su haber. Un mes después de estas seis últimas Sinfonías con la Staatskapelle Berlin, el 26 de julio de 2010, C Major filmaba en Salzburgo un tercer Te Deum, con el Coro de la Ópera, la Filarmónica de Viena y otro cuarteto de lujo (Röschmann, Garanca, Vogt, Pape).







7 comentarios:

  1. Ya le comenté a su amigo Fernando que Baremboin confesaba en una entrevista a Ritmo de hace muchos años que se hizo director para interpretar a Bruckner.

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  2. No viene mucho a cuento, pero, si tenéis cinco minutos, echad un vistazo a esta página..¿Irrespetuosa? ¿Imposible?
    Música clásica absoluta, sonido perfecto, nuestras versiones, con un un cambio:
    https://www.youtube.com/channel/UCSYuNpF6o0zgNJHYz45YXiw

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  3. Señor Carrascosa, me he hecho estos días con la caja que incluye los 6 blu-rays de las sinfonías 4-9 de Bruckner por Barenboim y la Staatskapelle Berlin. Sonido asombroso. Imagen alucinante casi siempre... Digo casi, porque probando los discos, he obsevado que en la 7, 8 y 9 a veces se observan imperfecciones (casi siempre en planos que enfocan a Barenboim, apareciendo unas franjas finas...no sé cómo explicar). Dependiendo de lo tiquismiquis que uno sea, molesta más o menos. Al parecer, según he leído en internet, no soy el único que lo ha observado. Si fuera usted tan amable, y tiene el disco a mano, por ejemplo de la séptima (en los primeros minutos, si se fija, lo apreciará) podría confirmarme si en su ejemplar también se producen? Si es algo "de serie" no tiene sentido devolverlos. Es extraño, porque ya le digo que no es algo que aparezca en un disco...aparece en tres al menos! En fin...

    Muchas gracias y un saludo.

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    1. Javier:
      Acabo de ver con suma atención los diez primeros minutos de la Séptima Sinfonía y, en efecto, aparece algo a lo que no había prestado atención: en los minutos 3'13" y 9'46" hay un leve resplandor en la franja alta de la pantalla: cada uno de ellos dura menos de un segundo. Si se refiere a eso, la verdad, me parece de todo punto irrelevante. Yo no he visto ninguna otra cosa rara; ¿podría haber visto usted algo distinto que yo no veo? ¿Podría deberse a la diferencia de reproductor y de pantalla? Los míos son, respectivamente, un Denon DBP-2012UD y una Samsung LCD serie 5, de unos 112 cm de ancha (no recuerdo el nº de pulgadas).

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  4. Efectivamente, se trata de esos resplandores a los que se refiere. Pero en mi caso, en los diez primeros minutos aparecen bastantes más, y alrededor de esos minutos que comenta, aparecen varios destellos, no sólo uno. Y es a lo largo de toda la sinfonía. Lo mismo ocurre con la octava y la novena ... Lo he comentado con un amigo y piensa como usted, que no es gran cosa. Para mí es muy molesto, sinceramente. Creo que con estos fallos, estos discos no pueden venderse al precio que se venden. Pero eso ya es otra cosa.
    Gracias por la molestia,
    Un saludo ;-)

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    1. Javier:
      Sinceramente, a mí me molestan poco esos resplandores (ni siquiera los advertí en anteriores escuchas), pero cada uno es muy libre de darle mayor o menor importancia. Lo que sí es cierto es que esos blu-rays son muy caros, que Accentus decía que la caja saldría más barata que la suma de los 6 discos sueltos, y parece que no es así... ¿le importaría decirme cuánto le ha costado la caja? Yo tengo los discos separados, pero algunos amigos están interesados en la caja. Y dígame también: ¿la caja es la suma de los 6 blu-rays o resulta más delgada ahora? Gracias.

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  5. La caja es exactamente la suma de los 6 blu-rays; son independientes. Y efectivamente, al comprarlos juntos sale infinitamente más barato: por 78 € la he comprado yo en internet, en las tiendas habituales. O sea, a unos 13 € el disco, que comparado con los hasta 59 € por los que aún se venden algunos por separado...
    Un saludo.

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