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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Apasionante DVD/Blu-ray con la versión original de “Ariadne auf Naxos”


      
 
De entrada considero necesario conocer la versión original (Stuttgart, 1912) de esta ópera para todos los que la admiren en su versión habitual (Viena, 1916), la definitiva. Pero no sabría decantarme claramente por una o por otra. Las diferencias entre ambas son muchas, pero la principal es que se sustituye el Prólogo de la de 1916 por la representación de El burgués gentilhombre de Molière adaptada por Hofmannsthal, con la maravillosa música compuesta por Richard Strauss para esa comedia y que se suele escuchar como suite orquestal (Op. 60, de 1918).

El importante papel del Compositor, presente en el Prólogo de 1916, una mezzo, pasa a a ser simplemente un papel hablado, e interpretado por un hombre joven. Otros importantes papeles hablados de la versión primera son el propio Hofmannsthal (que hace también de Dorante y se transforma en el protector del Compositor, sustituyendo al Profesor de música de la versión 1916), la condesa Ottonie (que se desdobla igualmente en Dorimene) y, sobre todo, Monsieur Jourdain, el burgués de Molière. Lo que no estoy muy seguro de que sea conveniente en la versión de 1912 es la –breve, por suerte– reflexión final de Jourdain al cierre mismo de la ópera. El espectáculo sobrepasa en la presente versión las tres horas de duración: tres cuartos de hora más de lo que viene a durar la versión definitiva.

Ni qué decir tiene que Le bourgeois gentilhomme del gran comediante francés arreglado por el principal libretista de Strauss (seguramente el más hábil libretista de la historia de la ópera) es una pieza de una hora y media interesantísima, y en esta versión del Festival de Salzburgo del verano de 2012 (filmado en la Haus für Mozart de su ciudad natal) constituye un completo acierto, con unos actores admirables (sobre todo el asombroso Cornelius Obonya como Jourdain). Gran mérito del director de escena Sven-Eric Bechtolf (que ha trabajado en el campo de la ópera sobre todo en Zúrich y Salzburgo), quien también salpica la ópera propiamente dicha de numerosos detalles bien traídos –la actitud de Ariadne frente a la troupe de Zerbinetta es mucho más coherente que de ordinario–, si bien creo que no tan brillantemente como en El burgués.

En lo musical, esta interpretación (Sony) es de alto nivel, superior sin duda a la versión de audio de Virgin (1997), dirigida por Kent Nagano. Daniel Harding parece haber sentado del todo la cabeza: este en sus comienzos enfant terrible del que se podía esperar cualquier cosa (por ejemplo: quería convencernos de que lo ideal era hacer las Sinfonías de Brahms con una orquesta de cámara), últimamente parece no lograr sino aciertos de la mayor sensatez. Y su capacidad técnica es incuestionablemente de primer orden. Aunque no me entusiasme tanto como Sinopoli o Solti (en las versiones de 1916), no sólo es irreprochable en la ópera, sin el menor asomo de la languidez o el decadentismo que me molestan en más de un director de primera línea, sino que triunfa de lleno en El burgués, casi al nivel del para mí aquí inalcanzable Maazel (Filarmónica de Viena, Decca 1967). Su refinamiento bien entendido y su sentido tímbrico son muy loables, logrando por ejemplo una especial transparencia instrumental con el reducido contingente vienés, que responde aquí a lo que esperamos de él: es la orquesta straussiana por antonomasia (bueno, me refiero a Richard, pero claro, también a la familia vienesa de los valses, etc.).

También el elenco de voces es sobresaliente: Emily Magee vuelve a ser Ariadna (ya lo había sido brillantemente con Dohnányi en 2006, DVD TDK/Arthaus) y su logro en este nada fácil personaje es evidente: la voz, ahora más ancha, sobre todo en el centro, es muy hermosa, modelando un personaje más madurado aún: entrañable, soñador, muy convincente. Jonas Kaufmann me parece, en un papel incantable como pocos, el Baco más seguro, firme y musical de la historia del disco (y el DVD). (Me asombra escuchar todavía a melómanos sensatos que es un tenor sobrevalorado, cuando no que ha llegado a donde ha llegado por su belleza física. ¡Alucino!). Elena Mosuc, que hace unos años era aún una de las mejores Zerbinettas del disco (también con Dohnányi), ya no está en su mejor momento vocal; aun así, como se las sabe todas y conserva una técnica excepcional, resuelve con soltura su endemoniada parte. Del resto destacaría a la ninfa Eco de Eleonora Buratto, una impecable soprano ligera, y al Arlequín del barítono lírico Gabriel Bermúdez, madrileño que ha desarrollado su carrera mayormente en países de habla alemana (ya hacía muy bien en 2006 el mismo papel con Dohnányi).




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