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lunes, 22 de junio de 2015

Kiril Petrenko, nombrado sucesor de Rattle al frente de la Filarmónica de Berlín

 

Al parecer, en la anterior reunión de los músicos de la Filarmónica de Berlín no hubo consenso porque un nutrido grupo de ellos se oponía rotundamente al nombramiento de Christian Thielemann, y los partidarios de este no quisieron apoyar a Andris Nelsons, al que se venía dando como seguro (¡y justo!) ganador. Como era necesario un candidato de consenso, en una nueva reunión han llegado hoy al acuerdo de elegir a Kiril Petrenko (Omsk, Rusia, 1972). Un señor casi desconocido fuera de las ciudades donde ha trabajado: en Berlín (Ópera Cómica, tercera ópera de la ciudad, 2002-2007) y en Múnich (Ópera Estatal, desde 2013).

¿Ha querido suicidarse la Filarmónica de Berlín, la orquesta más famosa del mundo y una de las tres o cuatro mejores del orbe? Porque es una decisión incomprensible, ya que hasta ahora todos los directores eran, como mínimo, bien conocidos en el momento de ser elegidos. Y de este hombre se sabe bien poco. Tampoco la orquesta, a la que ha dirigido -pásmense- en tan solo ¡¡tres ocasiones!! Yo no tengo un solo disco suyo, únicamente la grabación en vídeo de un concierto ofrecido el 15 de mayo de 2009 con la Orquesta que nos ocupa. En cuanto he tenido tiempo me he puesto a verlo y escucharlo. Me he ido quedando de piedra: el Tercer Concierto de Beethoven que dirige a Lars Vogt (bastante bien el solista) carece por completo no ya de personalidad, sino incluso de carácter y estilo beethoveniano, sonando más bien banal y hasta, en algún momento, casi frívolo. (Pero bueno, ¿a qué escandalizarse? ¿Hace falta ser buen intérprete de Beethoven para ser el director de la Filarmónica de Berlín?...) La segunda parte del concierto era de la Segunda Sinfonía de Elgar. Pero los resultados artísticos bajan aún más: aquello, a toda velocidad (es quizá la más rápida que conozco, más que la grabación del propio autor, con los tempi que se llevaban allá por 1927) y sin atisbarse el menor asomo de interpretación propiamente dicha y no digamos de arte, no suena a Elgar ni por el forro.

Pero tranquilicémosnos: la biografía de Wikipedia dice que Kiril Petrenko (no confundir con Vassili Petrenko, ruso también, director de la Real Filarmónica de Liverpool) destaca en la interpretación de las Sinfonías de Shostakovich, en la música de Stravinsky, de Scriabin y de Josef Suk. ¡¡¡Bravo, es más que suficiente para ser director de la Filarmónica de Berlín!!!

Ojalá me equivoque y este hombre llegue a ser un gran intérprete (un director técnicamente competente ya lo es). Pero se trata, sin la menor duda, de una elección cuando menos muy arriesgada, probablemente temeraria. Entonces se hace inevitable la pregunta: ¿es buena idea que sean solo los músicos de la orquesta los que deciden? Aparentemente -solo aparentemente- es lo más democrático, pero estoy convencido de que un grupo de notables, buenos conocedores de la música y del mundo musical, habrían tomado una decisión más acertada. Pero (hablando ahora en serio) no hay que asustarse demasiado: el nivel de la orquesta está, casi seguro, garantizado. Porque la seguirán dirigiendo Barenboim, Nelsons, Mehta, Muti, Haitink y varios otros grandes músicos y grandes directores a la vez.

3 comentarios:

  1. Visto desde fuera es un problema muy interesante. En el caso de esa orquesta, que funciona como un organismo autogestionado, por lo que dicen, es más difícil aún. Hay que suponer, que es mucho suponer, que todos los músicos quieren un presunto objetivo común de la orquesta. Que ya es difícil de establecer. Y luego que todos tienen los mismos intereses musicales. Que ya es decir. No es fácil elegir al que te va a mandar, por mucho colegeo que aparenten. El director unificará las cosas, pienso yo, por las buenas o por las malas.
    Claro es que no se puede elegir un director que cuente con una oposición significativa, pero echo de menos un staff técnico que modere y tal.
    No salen en los periódicos los planes a medio plazo de la orquesta. O si los va a establecer el nuevo director musical. Y parece que se debe de establecer primero esos planes y luego elegir el que sea más adecuado para eso. De entrada, algo no casa. Esas orquestas deben de ser el prototipo de la interpretación del gran repertorio. Que es justo lo que parece que se ha reprochado a Rattle.
    Otra cosa es que deben de incorporar a alguien de prestigio garantizado. Esas orquestas están para los que ya son, no para los que pueden ser. Yo ya no sé lo que hay de prestigio por ahí. Ya no sigo ese asunto. Me llama la atención que a Ud. no le suene casi nada. Y que la duda grande sean sólo dos directores. (Por cierto, muchos de los que descartaron anteriormente por mayores, Ud. los cita como invitados)
    Habría que repasar porqué eligieron a Karajan, que estaba claro que los iba a someter. Y luego a Abbado, Rattle.. Y porqué algunos no fueron convocados.
    En fin que el asunto se las trae. Por cierto, ¿no será que hay muchos menos directores top ahora que hace unos años?¿Qué pasa con ello?

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    1. Parece ser que en esta y en ocasiones anteriores varios directores no han aceptado el puesto. Por ejemplo, ahora le pedían a Barenboim algo que deberían haber sabido que difícilmente aceptaría: dejar la Ópera Estatal de Berlín y la correspondiente Staatskapelle.
      Estoy de acuerdo con usted en que esta Orquesta "es para los que ya son, no para los que pueden ser".
      A Kirill Petrenko le había escuchado por radio algo más: fragmentos varios de la Tetralogía que hizo en Bayreuth, y la verdad es que tenían muy buena pinta (no así los cantantes).

      P.D.: Aprovecho también desde aquí para agradecer a D. José R. Olivares Martí el envío que me ha hecho de grabaciones bartokianas que desconocía.

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  2. Se le agradecería al señor carrascosa que en vez de preocuparse tanto por la filarmonica de berlín, haga alguna crítica de los nuevos compositores, aunque a mí personalmete me parecen compositores de bandas sonoras, no vendría mal que se les de a conocer un poco.

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