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viernes, 14 de julio de 2017

Daniel Barenboim: "A Retrospective". Caja de 43 CDs y 3 DVDs de Sony



Mozart, Beethoven, Berlioz, Elgar... hasta Schoenberg y Berg

Por menos de cien euros puede conseguirse esta preciosa caja que reúne, en una presentación ejemplar, todas las grabaciones del músico hechas para los sellos CBS/Sony y RCA. Han rescatado varias interpretaciones que nunca habían salido en CD, otras que tampoco lo habían hecho en DVD, y muchas otras que hoy eran casi inencontrables. Han respetado los contenidos de los LPs originales y en los sobres de cartón han impreso sus portadas -muchas de ellas diseños preciosos- y sus contraportadas (en las que solo se pueden leer los comentarios con vista de lince... o una lupa). Un estupendo y cuidadísimo libreto de 110 páginas contiene un artículo e información muy completa sobre las grabaciones: lugar y fecha, productores, ingenieros, etc. Y al final viene un índice alfabético para encontrar más fácilmente en qué CD está tal o cual obra.

Voy a hacer un repaso rápido por los discos, que han sido ordenados por orden cronológico de publicación, desde 1968 hasta 2014, si bien después de 1990 Barenboim grabó para estos sellos solo su segundo Concierto de Año Nuevo. El CD 1 contiene el Concierto de cámara de Alban Berg registrado con Boulez en 1967; creo que el de DG, también con el mismo director, doce años posterior, es aún más logrado. El resto del LP original, en el que no interviene Barenboim, lo han mantenido: las 3 Piezas para orquesta op. 6 y los Altenberg-Lieder. Los CDs 2, 8 y 11 (1970, 72 y 73) llevan los 5 Conciertos y las piezas para violín y orquesta de Mozart con Pinchas Zukerman y la English Chamber: interpretaciones inéditas hasta hoy. Son las versiones más serias y hondas que conozco -increíbles todos los movimientos lentos-, si bien Zukerman tocando y dirigiendo se inclinó más por el lado digamos lúdico de estas obras en 1982-83 (igualmente para Sony). El CD 3 contiene una de las dos únicas grabaciones de Barenboim dirigiendo a la Filarmónica de Nueva York: una intensa, ardiente Cuarta de Tchaikovsky de 1971 que, en cualquier caso, mejoraría en Chicago 26 años después. Sigue (CD 4) una de las para mí dos más geniales interpretaciones de este álbum: una Sinfonía concertante para violín y viola de Mozart con Stern, Zukerman y la ECO (1971): no tengo palabras para calificar esta interpretación, con todos sus componentes en estado de gracia; nada que se le acerque se ha vuelto a escuchar. Muy hermosa la equivalente página de Carl Stamitz, tocada asimismo de ensueño. En 1972 y 1973 (CDs 5 y 7) registró las dos Sinfonías de Elgar con la Filarmónica de Londres (en orden inverso, como las de 2014 y 2016 para Decca, con la Staatskapelle Berlin). Siguen estando entre las mejores interpretaciones existentes de estas obras, más británicas aquellas y más personales y audaces las recientes. Impresionante, gloriosa, la versión de, según el propio Elgar, su obra cumbre: el gran poema sinfónico Falstaff (LPO, 1973), que completa el CD 6 con una soberbia Obertura Cockaigne. Ello no obsta para que en Falstaff haya llegado Barenboim aún más lejos, hasta la cima absoluta, en el DVD/Blu-ray (EuroArts 2014) con la Filarmónica de Berlín (como curiosidad: había sido con él con quien la famosa orquesta había tocado la obra por primera vez). Más Elgar, pero esta vez fallido: el CD 9, con las 5 Marchas de Pompa y circunstancia, me parece uno de los peores logros de Barenboim director: el empeño en restarles grandilociuencia no funciona. El disco se rellena con la Marcha imperial y con las cinco piezas de La Corona de India (LPO, 1973-74).

El CD 10 agrupa el Concertone para dos violines de Mozart y la algo insípida Sinfonía concertante para violín y viola de Ignaz Pleyel, con Stern, Zukerman (violín y viola) y la ECO (1973): un lujo de intérpretes para dos curiosidades. El CD 12 es también singular: el Concierto de Aranjuez y el de guitarra de Villa-Lobos con el gran virtuoso John Williams y la ECO (1974), que los japoneses han editado en SACD. La obra de Rodrigo creo que nunca ha sido ejecutada por el solista con tal perfección (el del DVD con Williams/Filarmónica de Berlín/Barenboim -"Noche latinoamericana", Arthaus 2010- no tan pletórico, está aún más logrado en un Adagio inesperadamente sobrecogedor). El CD 13 (1973-74) insiste en Elgar, uno de los amores del Barenboim veinte y treintañero, que vuelve a reverdecer recientemente. Aquí se agrupan nueve piezas para orquesta pequeña: la Serenata para cuerda, Chanson de matin, Chanson de nuit, Elegía, Salut d'amour, Romanza para fagot (con Martin Gatt), Rosemary, Carissima y Sospiri. Con un nivel interpretativo muy alto, excepcional en Elegía y Sospiri, la English Chamber está en su salsa. El gran Isaac Stern, pese a una cierta inseguridad, tuvo el 16 de mayo de 1975 al grabar el Concierto de Beethoven uno de sus días más inspirados, si bien Barenboim -al frente aquí por segunda y última vez en disco de la Filarmónica de Nueva York- no se eleva al nivel de sus otros dos registros, con Zukerman y la Sinfónica de Chicago (DG 1977) y con Perlman y la Filarmónica de Berlín (EMI 1989) -cuatro si añadimos la transcripción beethoveniana para piano, con él mismo como solista (DG, ECO 1973)-. La versión con Zukerman sigue siendo para mí la cumbre de la discografía.

En dos días de marzo y tres de abril de 1975 grabaron los cinco Conciertos de Beethoven Arthur Rubinstein (¡88 años cumplidos!) y Barenboim, con la London Philharmonic. El mítico pianista polaco, que no había destacado especialmente en Beethoven, se superó con creces a sí mismo (el ciclo con Krips, de 1957, es notable, y endeble el de Leinsdorf, de 1964-68). En cuanto a Barenboim, que los había hecho tocando con Klemperer, era la primera vez que los dirigía en disco (después lo haría dos veces más, también tocando). Con resultados siempre sobresalientes. Uno de los primeros acercamientos discográficos de Barenboim a la música francesa fue llevado a cabo en 1976, al año siguiente de llegar a la titularidad de la Orquesta de París. Fue preludio de logros mayores que llegarían después; el programa contiene dos obras que no ha vuelto a grabar y en las que acertó de lleno: España de Chabrier y Escalas de Jacques Ibert. En cuanto al Preludio a la siesta de un fauno y la segunda suite de Dafnis y Cloe, los mejoraría pocos años después para DG con la misma orquesta. Vuelta a Elgar en el CD 19 (1976) con la que sigue siendo la interpretación discográfica más admirable hasta ahora de su gran Concierto para violín (Zukerman, LPO), junto a la de Znaider/Colin Davis (RCA 2009). Y el último Elgar para Sony (CD 20): las Variaciones Enigma (LPO, 1976), con ciertos altibajos pero momentos altísimos en las variaciones 5, 7, 9, 11 y 12. El disco lo completa una toma en público de 1970 con la Orquesta de Filadelfia (primera y última grabación con el famoso conjunto) y la poco después incurablemente enferma Jacqueline Du Pré en su Concierto por antonomasia, el del mismo Elgar. Menos ortodoxa que su genial versión con Barbirolli (1965, ¡para algunos el mejor disco de la historia!) o la de vídeo (1967) con Barenboim y la New Philharmonia, es si cabe más excitante: exaltada, inmensamente apasionada, arrolladora. Imponente y vibrante interpretación en 1976 del Te Deum de Berlioz, con los Coros y la Orquesta de París (CD 21), que puede codearse con las de C. Davis y Abbado. Otro tanto ocurre con el hasta ahora inédito Harold en Italia, con la misma orquesta y el concurso de un sensacional Zukerman (CD 22, 1976). El solo de viola volvería a bordarlo bajo la batuta de Dutoit: siguen siendo mis dos versiones favoritas, junto con la videográfica de Tabea Zimmermann y Eschenbach.

Otro disco del mismo año y también en París: Stern entusiasma en el Tercer Concierto de Saint-Saëns (si bien Barenboim volvería a superarlo junto a un inalcanzable Perlman), y convence también por completo en el hermoso Poema de Chausson y en la preciosa Berceuse de Fauré. Vuelta en el CD 24 (1976) a Berlioz, con la "Caza real y tormenta" de Los Troyanos y las tres grandes páginas orquestales de Romeo y Julieta (inéditas en CD), solo tres años antes de que grabase la obra completa para DG. Por cierto, me gustan más estas tomas que las posteriores. Ese mismo 1976 llevaron al disco Neil Black y Barenboim, con la ECO, una antológica versión del bellísimo y otoñal Concierto para oboe de Richard Strauss -su primer acercamiento fonográfico al compositor muniqués-. Solo ligeramente puede hablarse de progreso a propósito de la grabación, 25 años después, con Alex Klein y la Sinfónica de Chicago (Teldec). Dos años más tarde completó el programa con otra estupenda interpretación de El burgués gentilhombre -nunca antes en CD-, que solo cede ante la genial de Maazel con la Filarmónica de Viena (Decca 1967). Último Elgar para Sony (CD 26: 1976): soberbio In the South y admirables Sea Pictures con la gran mezzo Yvonne Minton (tal vez solo Baker y Barbirolli les superen). En 1979 grabó Barenboim la segunda de sus cinco series de los dos Conciertos para piano de Brahms, tras Barbirolli y Kubelik y antes de Celibidache y Dudamel. Nadie ha tocado con tamaña profundidad musical estos Conciertos, pero es cierto que de Zubin Mehta (con la Filarmónica de Nueva York) no puede decirse algo equivalente, pese a su enorme profesionalidad. Ahora bien, escuchar el Allegro appassionato del Segundo es una experiencia única. Pelleas und Melisande de Schoenberg (CD 29: Orquesta de París, 1977) no es algo por lo que Barenboim será recordado (nada que ver con Barbirolli, Karajan o Boulez); recientemente parece haberse, en conciertos, sacado esa espina.

La primera grabación digital llegó en 1984 (CD 30) con la Sinfonía Fantástica de Berlioz al frente de la Filarmónica de Berlín, el más destacado de sus cuatro registros de esta obra y una de las referencias discográficas existentes. Fue su primer disco dirigiendo a la mítica orquesta alemana. El disco ha sido -extrañamente- completado con la sensacional, reveladora, Burlesca de R. Strauss que grabase en 1985 con Mehta y esta misma formación. Entre 1984 y 1986 grabó el de Buenos Aires, también con la orquesta berlinesa, las 8 Sinfonías de Schubert más tres piezas de Rosamunda (CDs 31, 32, 34, 35 y 36). Con un planteamiento muy robusto para las primeras Sinfonías, las cimas de la serie son la Segunda, la Cuarta "Trágica" y una colosal Novena "Grande". El sonido, un tanto espeso en su primera edición, ha sido considerablemente mejorado en su reprocesado. El CD 35 se completa (¡el programador del repertorio ha caído en la cuenta!) con una apasionada Obertura de Oberon de Weber que Barenboim dirigió en el concierto del 60º aniversario de la Filarmónica de Israel, el 26-XII-1996 (el resto de la velada fue bajo la batuta de Mehta). Versión estratosférica la de Pierrot lunaire de Schoenberg de 1977 (CD 33), con un elenco impresionante: la voz de Yvonne Minton y los solistas instrumentales Michel Debost, Antony Pay, Zukerman, Lynn Harrell y Barenboim. Dirige el insustituible Boulez. 

Pocos días después de la caída del muro de Berlín, en concreto el 12 de noviembre de 1989, se celebró en la Philharmonie de Berlín un concierto gratuito para ciudadanos de Berlín Este, a cargo de la Filarmónica de la ciudad con nuestro músico de pianista y director. Acaso la más espontánea e inspirada de sus innumerables grabaciones del Primer Concierto de Beethoven precedió a una incandescente y genial Séptima Sinfonía. Esta velada ocupa el CD 37 y el DVD 1; en este se añaden entrevistas y dos propinas mozartianas: el Andante cantabile de la Sonata K 330 y la obertura de Così fan tutte. Una velada inolvidable. Fabulosa toma de sonido (CD 38, 1989) de 12 Lieder de Des Knaben Wunderhorn y del ciclo Lieder eines fahrenden Gesellen, en los que Dietrich Fischer-Dieskau, pese a su edad, imparte una lección irrepetible, y, sorprendentemente, también la del hasta entonces poco mahleriano Barenboim en el podio de la Filarmónica de Berlín. En la Obra completa para violín y piano de Schubert (CDs 39 y 40) -que, dicho sea de paso, contiene al menos dos maravillosas joyas apenas conocidas- un Stern bastante mayor (1987: 67 años), con un sonido que había perdido mucho de su radiante esplendor, desluce el resultado final. Tampoco es precisamente el mejor Schubert del pianista. Grabadas en público en el Chicago Symphony Hall en 1989 (CD 41), las tres Sonatas para violín y piano de Brahms con Itzhak Perlman no son -salvo quizá la Tercera- todo lo que podría esperarse de dos fieras como él y su amigo Barenboim. El 2º DVD contiene la filmación de las mismas y, ¡ojo!, añade una interpretación asombrosa, colosal del Trío para piano, violín y trompa de Brahms filmado en 1990 en Bayreuth con Barenboim, Perlman y el primer trompa de Chicago, Dale Clevenger. Es el punto más alto de toda la caja junto a la mencionada Sinfonía concertante de Mozart. Los CDs 42-43 y el DVD 3 contienen el segundo de los Conciertos de Año Nuevo en Viena dirigidos por Barenboim, el de 2014. Con, por supuesto, la Orquesta Filarmónica de la ciudad. Con ciertos altibajos, varias de sus piezas son interpretaciones inolvidables: Friedenspalmen, Dynamiden, Ohne Sorgen y Carrière-Polka de Josef Strauss o Seid umschlungen, Millionen, Stürmisch in Lieb' und Tanz, la obertura de Waldmeister y Klip-klapp de su hermano Johann.

2 comentarios:

  1. Conozco los 5 Conciertos de Beethoven de Rubinstein-Barenboim. Creo que este no los ha vuelto a dirigir tan rematadamente bien las dos veces en que los volvió a grabar. ¿Sería porque tenía que estar pendiente antes que nada de tocar?. Juan González.

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    1. Pues mire, Juan, no sé si se deberá a que con Rubinstein solo está pendiente de dirigir, pero quizá llevas razón, al menos en lo que se refiere al Segundo Concierto y al Cuarto, que quizá no ha vuelto a dirigir mejor; si acaso le alcanza el Cuarto en que toca y dirige con la Filarmónica de Viena en Salzburgo (DVD/Blu-ray C Major), quizá la versión en que más me gusta como él toca.

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