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miércoles, 26 de julio de 2017

¿Es Plácido Domingo "un fraude"?

Arturo Reverter y su opinión acerca del cantante
Todo el que haya seguido lo que escribe mi colega Arturo Reverter sabrá que detesta a Plácido Domingo desde tiempo inmemorial. Hace ya un siglo que escribió en la revista "Ritmo" un artículo sobre las principales voces españolas en el que ya le atribuía más defectos que virtudes. Tras leer aquello, le interpelé: "Arturo, quien lea esto podrá pensar que Pedro Lavirgen no es inferior a Domingo". "Es que no lo es", me vino a contestar, lo que me dejó de piedra. Con todos mis respetos al notable tenor cordobés, nadie desconoce el lugar de uno y otro en la historia del canto. Pocos dudarán, sobre todo fuera de España, que el madrileño ha sido el tenor más importante del último tercio del siglo XX.
Como ya he comentado en alguna otra ocasión, Reverter –el sabio por antonomasia de lo canoro en nuestro país, según algunos– profetizó, ya a comienzos de los años 70 (hace, pues, cuarenta y tantos años) que, si se atrevía con el papel del Otello verdiano que había anunciado, Plácido no duraría más de un par de años. Que tendría que dejar irremisiblemente de cantar. La profecía, como todos sabemos, se ha revelado como una de las más lúcidas de las últimas décadas: no diré si bien o mal, porque eso es subjetivo, pero resulta que Plácido ha cantado el rol del moro más veces que ningún otro tenor que hasta ahora. ¡Y sigue cantando! Desde entonces, cada vez que este crítico busca ejemplificar defectos canoros en alguien, su candidato favorito es Plácido Domingo.
El día 25 de julio Reverter ha publicado, en "Pleamar de Cultura", una página en la que pone verde a Plácido por su interpretación –en versión de concierto– en el Teatro Real del rol protagonista del Macbeth verdiano. El texto lo titula "¿Una superchería?", pero podría haberle quitado los signos de interrogación, porque debajo escribe, sin interrogaciones, que "se trata de un fraude". Permítanme que les explique por qué no estoy en absoluto de acuerdo.
De entrada, nuestro crítico afirma que el papel de Macbeth es para un barítono (¡evidente!) y que Plácido es un tenor. Pero resulta que no es, sino que ha sido un tenor. Desde hace ya como una década canta (casi solo) de barítono. ¿Es ahora un barítono? Ya se sabe que las clasificaciones no son exactas, pero ya septuagenario, Domingo (nació en Madrid el 21 de enero de 1941) está más cerca de ser un barítono (aunque el color vocal no lo sea del todo) que de un tenor.
Parece mentira que Reverter no tenga en cuenta que las voces, unas más que otras, evolucionan; por la propia naturaleza, y también porque ciertos cantantes van abordando poco a poco papeles diferentes, que requieren voces más graves o dramáticas. Cuando esta evolución se hace voluntariamente y con cabeza y con tiento (de lo contrario los instrumentos se deterioran, a veces hasta la desaparición) se puede ir abordando un repertorio cada vez más grave (de tesitura) o más dramático (de carácter). Esto puede apreciarse en multitud de cantantes destacados, a veces en una trayectoria de sorprendente evolución. Algunos tenores comenzaron de ligeros o lírico-ligeros cantando Mozart o Rossini (Thomas Moser, Robert Gambill y otros) y veinte años después estaban cantando Florestán o Tannhäuser, papeles totalmente dramáticos. El mismo Plácido cantó en su juventud papeles tenoriles muy líricos que después no volvería a abordar: esto le ha ocurrido a multitud de voces, decenas de las cuales son muy apreciadas por Reverter.
Domingo no es el primer tenor que se pasa a barítono: un caso clarísimo es el del cantante chileno Ramón Vinay, que, de cantar Don José de Carmen (encarnado también por voces líricas, como Nicolai Gedda) llegó a abordar barítonos dramáticos, como Iago de Otello o hasta Telramund de Lohengrin, un rol de barítono-bajo. ¿Creen ustedes que Reverter lo ha criticado por eso? Muchos otros cantantes de gran mérito han cambiado de tesitura, yendo de una aguda a otra grave, ¡e incluso viceversa! ¿Le parece a Reverter un fraude que Maria Callas, Victoria de los Ángeles, Grace Bumbry, Shirley Verrett, Waltraud Meier o Violeta Urmana hayan encarnado papeles de soprano, de mezzosoprano y hasta de contralto? Carmen, más tarde Norma, Medea, de nuevo Lady Macbeth, Charlotte, o Venus, vuelta a Isolde, luego Dalila, Kundry, etc. Parece que el único que comete fraude y que "da gato por liebre" (eso afirma en este artículo) es Domingo. De la interpretación propiamente dicha, de la caracterización que Domingo hizo del psicológicamente complejo personaje, Reverter escribió poco o nada: en ese aspecto es más difícil denostar al cantante madrileño; del estilo verdiano, en el que nadie en el mundo le hace hoy sombra, ni una palabra.
La relación de Reverter con el asunto Domingo me parece muy triste: lleva cuarenta años dándolo por acabado, jamás lo ha elogiado sin reservas, no digamos con entusiasmo. Entre tanto, prácticamente todos los más grandes directores de orquesta de su tiempo –Böhm, Karajan, Giulini, Bernstein, Solti, Jochum, Kubelik, Sawallisch, Leinsdorf, Prêtre, Carlos Kleiber, Maazel, Abbado, Mehta, Muti, Levine, Ozawa, Sinopoli, Barenboim, Chailly, Chung, Pappano, Thielemann, Nagano, Salonen... – han contado una y otra vez con él. Sí, también con el barítono Domingo los que cronológicamente han podido. Y lo han elogiado vivamente. Parece que todos ellos están equivocados.

6 comentarios:

  1. Creo que lo de Reverter con Domingo es simple y llanamente que, por alguna razón, le tiene manía. Que precisamente él critique ese cambio de tenor a barítono demuestra que su manía le ciega completamente. ´
    Se olvida de otro cambio muy curioso de tesitura: Christa Ludwig. Pasó de cantar papeles para soprano (Mariscala, Leonora) a ser mezzosoprano. Y nadie pone ni puso en cuestión dicho cambio. Y Lucia Popp empezó con papeles de coloratura (Reina de la Noche) para terminar cantando roles de voz lírica (Pamina).

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  2. Casi al 100% de acuerdo contigo. No somos ni hemos sido nunca "Placidistas" pero las opiniones de Reverter en este caso siempre han sido inaceptables. Coincidimos con él en su admiración por Kraus, pero denostar sistemáticamente a Plácido Domingo, habitualmente sin razón, no es digno de un crítico como Reverter. Hay cosas de Domingo que no nos gustan en su afán de cantar "todo"(basta con mencionar su, a nuestro juicio, totalmente inadecuada interpretación de Tamerlano en el Real) pero sería negar la evidencia de que es un cantante fuera de serie, con voz maravillosa y que ha realizado interpretaciones excepcionales, incluso ahora de "barítono" (por ejemplo su maravillosa aria en Simón Boccanegra "E vo gridando pace..." .)
    Enhorabuena como siempre por tus artículos
    Pilar y Antonio

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  3. Los ejemplos que pone usted no son válidos, porque se trata de papeles que por escritura y tradición han interpretado voces ambiguas. El barítono verdiano es una vocalizad neta y no le hace justicia una voz de tenor corta y cansada que por cierto se limita a solfear siempre en forte y corta de fiato ( eso no es estilo verdiano) Yo no sé cómo se hace un retrato "sicológico" del personaje así. reverter se ensaña por antipatía , pero dice verdad.

    El retrato que hizo hace unos años el honesto barítono Tiliakos fue mucho más completo y mejor cantado que este nuevo gusto que se ha dado Domingo.

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    Respuestas
    1. ¿Son voces ambiguas las que pueden cantar primero Don José y luego Iago o Telramund? ¿Es Carmen un papel para mezzo, sí o no? ¿Es Dalila una contralto o al menos una mezzo dramática, sí o no? Puede que no le guste a usted cómo interpreta Domingo a Macbeth, a Boccanegra, etc., pero no diga que "no" interpreta: eso es insostenible. Aunque sus problemas vocales fuesen severos, que no llegan a serlo (sólo un color escasamente baritonal) no tendría por qué ser un inconveniente insalvable. Con problemas vocales severos -técnica casi inexistente- James McCracken fue un impresionante "intérprete" de Otello ¿no cree?

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  4. Mezcla usted todo tipo de casos. vinay era un barítono que se pasó a tenor sin resolver la técnica, agotado, volvió a barítono sin pena ni gloria y llegó a hacer un inenarrable Inquisidor. Nunca entendi su prestigio.
    La tesitura de Carmen no es de mezzo neta, y es bien conocido que ha habido voces intermedias entre contralto y soprano. Lo de la mezzo pura es una invención verdiana. Tampoco la evolución dentro de una cuerda hacia papeles más pesados es válida. Hablamos de un tenor que canta en una tesitura que no es la suya, empezando por la debilidad del grave, pero además porque en la franja re-fa Domingo emplea un sonido de transición entre registros , mientras que para el barítono es ya de cabeza y por ello más brillante.

    A mí me parece que Domingo lo está cantando todo igual, en su eterno mezzo forte, que además ya no es lo que era, con sus acentos reconocibles pero genéricos y ya no tiene aliento para rematar las frases. Con esos mimbrr

    James Maccracken, precisamente, me parece un absoluto falso mito. Incapaz de ligar, de emitir u n sonido lúcido, con una dicción pésima.

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  5. Por último (el anterior mensaje se envió sin rematar) le diré que domingo como barítono suena, pero no todo lo que suena es música.

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