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lunes, 10 de julio de 2017

La Sinfonía "Inacabada" de Schubert completada por Mario Venzago



Un empeño completamente inútil

En el ciclo de las Sinfonías de Schubert que Marriner grabó para Philips, allá por 1983, había una versión de la Sinfonía en Si menor, D 759, cuyos movimientos tercero y cuarto habían sido completados y orquestados por Brian Newbould. Esfuerzo vano, como el del presente disco del sello Sony, en el que la labor de completarla ha recaído sobre Mario Venzago (Zúrich, 1948). Vano, porque la mayoría de los musicólogos y comentaristas están de acuerdo en que los dos movimientos completados por Schubert configuran una obra completa. Y porque las soluciones aportadas por Newbould y Venzago distan de convencer, prolongando la obra original (Allegro moderato; Andante con moto) de forma no solo innecesaria, sino muy inconveniente.

La presente grabación agrava la cuestión sobremanera al tratarse de una interpretación (¿?) de una superficialidad de veras horripilante: el primer movimiento es, de lejos, el peor que he escuchado en disco. Convierte una página genial en una nimiedad: rápido, seco, sin la menor belleza melódica, sin el menor dramatismo ni pathos, me parece una tomadura de pelo de primera magnitud. Tras escucharlo ya imaginaba que este (des)arreglo no podría convencerme, pues salía de alguien que no mostraba aprecio por la música de Schubert: dirigirla así lo deja bien claro. Orquesta pequeña -la de Cámara de Basilea-, de tercera clase, de instrumentos modernos pero a la que hace tocar con resabios historicistas. El minuto de este CD cuesta unos 40 céntimos de euro. Para mí no vale ni un céntimo. Un horror.

A propósito de sinfonías inacabadas, a la Novena de Bruckner le ocurre algo parecido. Tampoco da la sensación de que esté incompleta: termina de modo genial con su gran y aterrador Adagio. El cuarto movimiento añadido y enjaretado por Samale, Phillips, Cohrs y Mazzuca (tal y como puede escucharse en la grabación de Rattle, EMI 2012) me parece respetable, pero también innecesario. Sinceramente, después de escuchar el Adagio, no me quedan ganas de seguir. Y tampoco la solución del Te Deum, como se sabe propuesto por el propio Bruckner como coronación de su última Sinfonía, cuando fue consciente de que no podría terminarla

7 comentarios:

  1. Se acaba de publicar en CD la interpretación de esta obra por Celibidache y la Filarmónica de Munich conjuntamente con la novena de Dvorak.AMCSánchez.

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    1. En efecto, acabo de comprobarlo. Es una publicación de la propia BR, la Radio Bávara. En la contraportada del disco no dice de qué versiones se trata. De la de Schubert no sé nada, pero si la de Dvorák es, como supongo, la misma del DVD EuroArts, estamos ante la interpretación más genial que haya escuchado nunca de la "Nuevo Mundo", ¡y de lejos!

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  2. No conozco la cosa esta de Schubert, pero no estoy de acuerdo con el tema de la Novena de Bruckner.

    Bruckner se esforzó mucho en tratar de terminar ese cuarto movimiento, y hay amplios pasajes acabados, incluida la orquestación. De lo demás hay esbozos, excepto de la coda final, que estaba planificada, pero no ejecutó. De hecho Bruckner pensaba que esa coda sería la parte más compleja de toda la obra, y de toda su obra sinfónica. De alguna manera quería que fuera el cierre, majestuoso, de todo lo que había hecho hasta entonces. Le faltaron las fuerzas.

    Hay testimonios, dudosos, de la existencia de un cuaderno donde habría habido un esbozo del conjunto, ordenado y pasado a limpio, pero que se perdió, pues sus admiradores y discípulos arrancaron hojas para llevárselas como recuerdo tras la muerte del compositor. Se conservan 480 de un total de 600 compases, nada menos.

    El problema fundamental de armar ese material es enlazar las partes, escoger entre diversas opciones de algunos pasajes y componer la coda. Creo que la versión grabada por Rattle es muy interesante porque resuelve bien todo sin añadir demasiado, funciona, y permite tener una idea de lo que habría sido, más o menos, la sinfonía completa. La coda no es lo que habría hecho Bruckner, seguramente, pero se atiene a lo descrito y está muy bien resuelta. Pero sobre todo recupera una de las melodías más impresionantes de todo el sinfonismo de Bruckner. Merece la pena conocerse.

    No sé si cabe esperar la aparición de más material original, y si se retocará la versión de Samale, Phillips, Cohrs y Mazzuca, pero tal y como está hoy, "se puede tocar", y queda muy bien.

    Yo siempre he notado en la Novena que, en efecto, está inacabada, inconclusa. Otra cosa es que nos hayamos acostumbrado a ello.

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    1. Tu opinión, Nemo, me parece, como siempre, muy respetable. Pero creo que esa versión del 4º movimiento no se libra de cierta incoherencia. En cualquier caso, claro que es interesante. Ahora bien, yo sigo teniendo la impresión de que el nihilista final del Adagio es la mejor conclusión que podría tener la última Sinfonía de Bruckner. Como decía alguien: parece como si una mano del más allá hubiera impedido que hubiese una continuación a ese Adagio. No creo en "manos del más allá", pero me parece que aun así la frase es muy sugestiva.

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  3. Ángel, ¿hay forma de contactar contigo por correo o algo? Hace siglos que perdí tu contacto y me gustaría retomarlo. Si ves mi correo en el comentario escríbeme. ¿Podrías?

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    1. Perdona, Javier, por el retraso en contestar. No sé quién eres. Si te parece, llama a Ritmo (91 358 8814), pregunta por Gonzalo y dile quién eres. Hablaré yo con él y le pediría que te dé mi dirección.

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  4. Por si alguno quiere conocer la versión de Marriner:
    https://mega.nz/#!v5R2QToI!u9Wu5_fsvx9MNq4JrncxR5dxTGz_vZNlWHemBhM0jPM
    No conozco ese final de Bruckner aunque me sé la historia.
    Es posible que si la 8 hubiera acabado en el Adagio pensáramos lo mismo. Sólo Bruckner podía escribir ese final.
    Tengo curiosidad por conocer el final de Rattle.

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