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miércoles, 23 de agosto de 2017

Yannick hay más de uno: sus Sinfonías de Mendelssohn



Nueva grabación para D. G. del ciclo con la Orquesta de Cámara de Europa
Grabadas por Deutsche Grammophon en público (aunque no se oye una mosca) en febrero de 2016 en la Sala Pierre Boulez de la Philharmonie de Paris, con excelente sonido, este nuevo ciclo sinfónico mendelssohniano no puede ser recomendado sin serias reservas. El Coro RIAS de Berlín y la Orquesta de Cámara de Europa suenan con extraordinaria depuración -si bien los solistas en la Segunda Sinfonía "Lobgesang" no superan la corrección-, pero la aún joven estrella de la batuta canadiense, a quien hemos escuchado no pocas interpretaciones de veras magníficas, muestra aquí parte de su lado negativo. He aquí otra de sus propuestas semihistoricistas (la orquesta no lo es) aplicada a una música que ya no es dieciochesca, sino que se inscribe -salvo la temprana Primera Sinfonía, de 1824: ¡15 años!- en el primer Romanticismo. Moderado, sí, y atemperado por influencias del Clasicismo, pero de contenido expresivo más próximo al indudable Romanticismo de un Schumann. Ciclo sinfónico, por cierto (DG 2014), con esta misma orquesta, en el que Nézet ha naufragado tanto o más que aquí.

La Primera Sinfonía del autor de Elías le suena a Yannick Nézet-Séguin un tanto ácida, aristada, muy enérgica y nerviosa, habiéndome recordado a C.P.E. Bach y a Weber: una propuesta interesante y tal vez la menos discutible de la serie. Mi versión preferida es seguramente la del ciclo de Claus Peter Flor con la Sinfónica de Bamberg (RCA 1991). Pero esta sonoridad más bien historicista, con unos timbales siempre muy secos y nada empastados con el resto, sienta mucho peor a las cuatro sinfonías restantes, y sin embargo se mantiene invariable, hasta resultar irritante. La interpretación de la Sinfonía "Canto de alabanza" es algo desconcertante: hay en ella secciones hermosamente dichas, muy bien cantadas, junto a otras que hace como de pasada y hasta con algunos detalles nada acertados. Sawallisch (Philips 1967), Karajan (DG 1973) y la primera de Chailly (Philips 1980, no la muy floja de Decca 2005) son francamente preferibles.

La que peor parada sale es, en cualquier caso, la más difícil de recrear, la Tercera "Escocesa", cuya excelsa poesía queda casi todo el tiempo -se salvan algunos pasajes, mayormente lentos- reducida a lo superficialmente bonito; eso cuando no suena algo agria y trompetera. Es Nézet un director que puede seducir a primera vista, por su flexibilidad, hábil manejo de la agógica y por su aportación de detalles agradables y hasta felices, pero que muchas veces -como aquí- dista de tocar fondo. Para esta Sinfonía, una de las más bellas del Romanticismo, Klemperer (EMI 1960 con la Philharmonia y 1969 con la Radio Bávara) sigue siendo el rey, aunque no haya que olvidar al joven Muti (EMI 1976), a Bernstein (DG 1979) o a Colin Davis (Orfeo 1984).
En la Cuarta "Italiana" deslumbra el virtuosismo desplegado por Yannick y su impecabilísima orquesta. A los tres primeros movimientos apenas hay nada que reprocharles, pero en el cuarto aparecen ciertos amaneramientos. De esta tan popular Sinfonía existen numerosas grabaciones de primer orden, lideradas por la de Solti en Chicago (Decca 1986). Ya en la introducción de la Quinta "de la Reforma" se aprecia lo inconveniente de unas cuerdas sin vibrato (¡cuánto daño ha hecho y sigue haciendo la moda de los criterios auténticos, que han hecho desvariar a maestros como Abbado o Chailly!). Los timbales arcaizantes son muy inadecuados. Ciertos pasajes del primer movimiento suenan algo desquiciados. El hermoso Andante peca de blandenguería; por extraño que parezca, a menudo suelen darse este tipo de contrastes: brutalidad y empalagos no exentos de cursilería conviven en este tipo de versiones. Como curiosidad, esta versión restablece un recitativo (casi dos minutos) que antecede al finale y que Mendelssohn suprimió tras el estreno en 1832. El coral "Ein feste Burg" es absurdamente rápido, ruidoso (¿triunfalista?) y tirando a vulgar. Es lástima, porque conozco una admirable "Reforma" transmitida por la BBC que Nézet dirigió en los Proms de 2009 a la Orquesta de Cámara de Escocia. Se ve que aún no le había picado el gusanillo del (mal entendido) historicismo. La de C. Davis (Orfeo 1988) es quizá mi favorita.

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