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jueves, 12 de marzo de 2026

Libro sobre Hugo Wolf · Un actor estúpido Algo más sobre el Concierto de Año Nuevo

 

¡Por fin un buen libro sobre Hugo Wolf en español!

El mayor autor de lieder de la historia -después, naturalmente, de Schubert- tiene, por fin, un libro que le hace justicia en nuestra lengua: Las canciones completas de Hugo Wolf, por Richard Stokes (editorial Acantilado), con prólogo de Ian Bostridge, traducción de Luis Gago y dedicatoria, merecidísima, al magnífico pianista del lied Graham Johnson (n. 1950).

El libro, muy cuidadosamente traducido, dedica solo nueve páginas a la vida del compositor, veinte a la cronología de sus lieder, ¡678 a los textos bilingües agrupados por poetas!, 77 a cartas, 18 a apéndices varios, y las restantes, hasta alcanzar las 1040 páginas, a notas, bibliografía e índices. La edición, en papel muy fino, es absolutamente impecable. Una publicación por completo recomendable, que me parece particularmente necesaria al tratar de uno de los grandes, grandes, músicos especialmente poco conocido en España.

 

Las estupideces de un joven actor sobrevalorado

“No trabajaría en ópera o ballet: hay que mantenerlos con vida porque no le importan a nadie” (Thimothée Chalamet). A una afirmación como esta, propia de un ignorante malintencionado, hay que prestarle tanta atención como, por ejemplo, lo que pueda opinar Belén Esteban sobre Friedrich Schiller (“¡¿mande?! ¿Quién coño es ese?”)

 

Algo más sobre el Concierto de Año Nuevo 2026

Vuelto a ver y a escuchar en blu-ray, no tengo mucho más que añadir a lo que escribí el 3 de enero. Quizá, para mi gusto, algo saturado de color, la filmación me parece ejemplar, y espléndido el sonido de Sony. La frescura y la (aparente) espontaneidad de Yannick Nézet-Séguin, que dirigió de memoria, son un buen tanto a su favor, pese a que no mantuvo un nivel de excelencia constante y a que la Filarmónica de Viena no suena tan suntuosa como con Karajan o Barenboim, ni tan plateada como con Carlos Kleiber, Maazel o Prêtre. Y nada de la sosera de Thielemann o Welser-Möst. Creo que ahora lo he disfrutado más al librarme de los irritantes comentarios de Martín Llade.

Lo que sí llama la atención, una vez más, es cómo los diferentes directores, y Yannick también, por supuesto, se atienen, se adhieren en gran medida a la tradición, con los rubatos y los guiños que vienen desde al menos Willi Boskovsky. Quizá unos y otros comprenden que no es música para experimentar con ella (en algunas piezas lo hizo, más bien tímidamente, Harnoncourt, y no, no resulta…)

El pasado 1º de enero hubo, de nuevo, varias piezas de escaso valor, dándole, pues, demasiado importancia a la novedad. Los Cantos de sirenas de Josephine Weinlich creo que valen bien poco, mientras que sí mereció la pena Rainbow Waltz de Florence Price, muy bien orquestado por Wolfgang Dörner (quien, al parecer, no pudo hacer gran cosa con la pieza de Weinlich). El 10 pleno lo alcanzó Nézet, para mi gusto, en la cuadrilla de El Murciélago de Johann Strauss hijo, en la obertura de La bella Galatea de Suppé y en la Marcha Radetzky.

Cuando la retransmisión de TVE1 no me di muy bien cuenta de qué había pasado con el -tan criticado por algunos- beso del director a su marido; ahora lo he visto bien: un violinista de la orquesta se retiró para dejar el puesto al susodicho esposo, y durante la Radetzky, Yannick se le acercó y le dio un (casto, fugaz) beso. No veo el por qué del escándalo…

Durante el intermedio puede verse un estupendo documental sobre la Colección Albertina en el que, como es costumbre, músicos de la Filarmónica vienesa tocan fragmentos de piezas camerísticas -Ravel, Kreisler, Poulenc, Mozart, Haydn- con un nivel instrumental y de conocimiento admirables. Destacaría la preciosa Marcha miniatura vienesa de Fritz Kreisler maravillosamente tocada por el violinista Yamen Saadi, con Herbert Rüdisser al piano. Saadi, ahora co-concertino en la Ópera y la Filarmónica, fue durante años “el niño” de la Orquesta del West-Eastern Divan, el más joven de la plantilla.


martes, 11 de febrero de 2025

Riccardo Muti en el Concierto de Año Nuevo de 2025

 

La plenitud de la madurez

Es la séptima vez que el maestro napolitano dirige el famosísimo evento; ningún director vivo lo ha dirigido tantas veces, y en la historia solo le han superado en esto Clemens Krauss (12 veces), Willi Boskovsky (25) y Lorin Maazel (11). Cuando comenzó, en 1993, Muti lució su técnica, su energía y su electricidad, pero a decir verdad no solía dominar del todo el estilo, el lenguaje tan particular de la música de la vienesa familia Strauss. Progresivamente -y no sin altibajos- ha llegado a hacerlo suyo por completo. Yo diría que la de este año ha sido la mejor de todas sus actuaciones en un primer día de enero.

Algunas consideraciones antes de comentar el concierto por medio del blu-ray (Sony) que acabo de ver y escuchar. En el programa, una vez más, han tenido a gala contar con algunas piezas -esta vez solo dos- nunca antes tocadas en estos eventos. Política que me parece inadecuada, dado que muy rara vez estas rarezas merecen la pena. Creo que es preferible centrarse en las piezas más indiscutibles, como ocurrió en el único concierto -1987- dirigido por Karajan. Sin desdeñar, por supuesto, algunas poco frecuentadas pero musicalmente notables: las hay.

Siguiendo por orden el programa nos encontramos en primer lugar con una expeditiva Freiheit-Marsch (Marcha de la libertad) de Johann Strauss padre, de la que tal vez no sea fácil sacar más partido. El precioso vals Dorfschwalben aus Österreich (Golondrinas de aldea de Austria), de Josef, muy reposado y cantado, difícilmente habrá podido ser escuchado mejor en otra ocasión. La Demolirer-Polka (Polca de los demoledores), de Johann hijo, no satisface gran cosa, pese al esfuerzo de la batuta. El Lagunen-Walzer (Vals de la Laguna) del mismo autor, con temas extraídos de la opereta Una noche en Venecia, pudo ser más paladeado en alguna de las melodías más bellas del compositor. La polca rápida de Eduard Luftig und duftig (algo así como Ligero y vaporoso) destacó por su aire alegre y chispeante.

Y llegamos al primer acierto monumental con la obertura de Der Zigeunerbaron (El barón gitano), hecha con fuego, entusiasmo, sentido del humor (no muy frecuente en otras versiones) y una coda trepidante. Rubatos insuperables. La flexibilidad en la agógica y la dinámica, la sensualidad y los rubatos no forzados sino naturales, certeros a más no poder, vuelven a hacerse presentes en el maravilloso vals, también de Johann hijo, Accelerationen, que puede verse en el blu-ray con o sin baile -fresca, preciosa coreografía de Cathy Marston-. La marcha Fidele Brüder de Joseph Hellmesberger II, tocada por vez primera en un concierto de año nuevo, me pareció notable, e irreprochablemente servida. Siguió el vals Ferdinandus de Constance Geiger (1836-1890), orquestado por Wolfgang Dörner, que constituye la primera pieza de una compositora en la historia del concierto. Pero es una página de, en mi opinión, escaso valor, lo que no es de extrañar al saberse que fue compuesta a la edad de 12 años.

Volvemos a Johann hijo con su más bien olvidable polca rápida Entweder… oder! (O bien… ¡o bien!), de la que lo mejor me pareció la coreografía (y cómo la bailaron, por supuesto). El espléndido vals Transactionen de Josef fue recreado con una elegancia y sensualidad admirables. En la Polca de Ana de Johann II se apreció la ternura con que el hijo describía el carácter de su madre. Su calma contrastó con la polca Tritsch-Tratsch, más veloz que enérgica. Seguimos con Johann hijo: memorable interpretación del vals Wein, Weib und Gesang (Vino, mujeres y canto), interpretado con su algo inconveniente introducción y sin el coro que añadía la versión original. Pero será improbable recordarlo mejor, gracias entre otras maravillas a sus impactantes rubatos.

Y vinieron las propinas: la excelente lectura de la polca rápida Die Bajadere (La bayadera) y El Danubio azul más creativo imaginable -fraseado con alcune licenze, pero todas ellas perfectamente acertadas, sin extravagancias-. Sinceramente, no recuerdo ni una sola versión que me haya agradado más: ¡qué formidables rubatos antes del clímax! La Marcha Radetzky del padre, más enérgica y matizada que de costumbre. O sea, un concierto a pedir de boca en el año del segundo centenario del nacimiento del “Rey del vals”.

La Filarmónica de Viena

Está como de moda -estoy oyéndolo o leyéndolo últimamente, y dudo que la insistencia sea una casualidad- afirmar que la Orquesta Filarmónica de Viena no está en su mejor momento. No estoy de acuerdo: conserva al completo su tan peculiar y bella, plateada y diáfana sonoridad, y luce, embriaga tanto como de costumbre en su conjunto como por sus solistas -a cuál mejor-, como se pudo comprobar también en las piezas de cámara que tocaron en el intermedio. ¡Qué cuerdas, qué oboe, flauta, clarinete, arpa, trompas, trompetas… por no hablar de los percusionistas! La pena es que esta maravillosa orquesta grabe tan poco en estudio. 

A ver qué tal se le da el 1 de enero de 2026 al anunciado Yannick Nézet-Séguin…

lunes, 25 de septiembre de 2023

Concierto de verano en Schönbrunn 2023

 

Un programa de música francesa

La 2 de Televisión Española emitió el sábado 23 (a las 8 de la mañana, como suele) el Sommernachtskonzert de la Orquesta Filarmónica de Viena en los jardines del Palacio de Schönbrunn del 8 de junio, que Sony ha editado ya en audio y vídeo (sí, también en blu-ray). Como se sabe, este concierto, que ha alcanzado ya 20 ediciones, se ha ido convirtiendo en el más visto a nivel mundial, por detrás, solamente, del Concierto de Año Nuevo en la misma ciudad. Por él han desfilado, entre otros, Georges Prêtre, Lorin Maazel, Daniel Barenboim, Zubin Mehta, Plácido Domingo, Christoph Eschenbach, Valery Gergiev, Franz Welser-Möst, Semyon Bychkov, Daniel Harding, Andris Nelsons o Gustavo Dudamel.

El programa de este año, dirigido por Yannick Nézet-Séguin, fue en esta ocasión exclusivamente de música francesa, alternando páginas muy populares con otras menos conocidas, y hasta con una rareza. Comenzó con tres números de la Primera Suite de Carmen de Bizet (Introducción al Acto I y Preludios a los Actos III y IV) en lecturas cargadas de brillantez y también, cuando conviene, como en el segundo de ellos, de perfumada sensualidad. La mezzosoprano Elina Garanca cantó la Habanera de dicha ópera con su maravillosa voz, su perfecta línea de canto e idóneo sentido.

Antes de la bellísima pieza D’un matin de printemps de Lili Boulanger (1893-1918), hermana de Nadia, compuesta el último año de su breve vida, originalmente para violín y piano y orquestada con el mayor de los aciertos, Yannick dirigió a los presentes unas breves palabras en defensa de los derechos humanos. La interpretación fue absolutamente primorosa, y la Orquesta demostró, una vez más, que puede ser insustituible.

La Obertura El corsario de Berlioz logró una fulgurante puesta en sonidos, sin caer en el desmadre de velocidad al que algunos directores se entregan. Verdaderamente excelsa la interpretación que Garanca hizo de la hermosa aria “O ma lyre immortelle” de Sapho, de Gounod, de la que, extrañamente, rara vez se acuerdan las cantantes en sus recitales. Escrita para la gran mezzo o contralto Pauline Viardot (hija, como se sabe, de Manuel García y hermana de María Malibrán), fue estrenada por ella en 1851: se trata de la primera ópera de su autor, hoy prácticamente olvidada.  

La Segunda Suite de Dafnis y Cloe de Ravel (sin coro), fue una maravilla de colorido y atmósfera, si bien se desinfló un pelín en el crescendo que la cierra. “Mon coeur s’ouvre à ta voix”, de Sansón y Dalila de Saint-Saëns, pocas veces se habrá podido escuchar de modo tan hermoso y acertado en su envolvente voluptuosidad: tercera diana en esta velada de la mezzo letona.

El pinchazo se produjo en la última obra del programa: un Bolero de Ravel rapidito y no bien planificado, pues le faltó garra en su último tramo: llegado a sus dos tercios más o menos, apenas ascendió en fuerza y tensión, con un tambor más que inflexible, casi autómata, y que dejó de crecer en intensidad progresiva, en consonancia con una batuta relativamente apática. Inexplicable. Lástima, porque los solistas de la Orquesta bordaron sus solos. Apagué la tele algo disgustado, sin darme cuenta de que faltaba la propina: el consabido vals Sangre vienesa de Johann Strauss hijo.

martes, 19 de septiembre de 2023

Nuevos discos: Elgar y Britten; Schumann y Brahms; Florence Price y William Dawson; Bach por Justin Taylor

 

Otro joven director con muy buenas trazas

Alessandro Crudele, director italiano bastante joven aún al que no conocía, firma al frente de una soberbia Orquesta Philharmonia una estupenda, sugerente y muy sentida versión de los maravillosos Cuatro interludios marinos de Peter Grimes de Britten, en curioso acoplamiento con el magno y tan comprometido Concierto para violín de Elgar, el más extenso de los importantes de su género. El solista es Michael Barenboim, el violinista de su generación (n. 1985) que más difíciles charcos ha pisado: Conciertos de Beethoven (sí, dificilísimo musicalmente hablando), Berg o Schoenberg, la Sonata para violín solo de Bartók, composiciones de estricta vanguardia (Berio, Boulez, Sciarrino, Widmann)… El enfoque con que abordan el Elgar, menos fulgurante que de ordinario (Chung/Solti; Perlman/Rohzdestvensky y Barenboim; Takezawa, Znaider o Hilary Hahn: los tres con Colin Davis), es sin embargo más intimista y doliente (más en la línea, así, de Menuhin/Boult, Ida Haendel/Boult o de Zukerman/Barenboim). Un disco del sello Linn estupendamente bien grabado.

Hélène Grimaud vuelve a dos de sus autores favoritos, Schumann y Brahms, en un CD de la etiqueta DG titulado “For Clara”. Espléndida interpretación de la Kreisleriana, con algún momento (No. 7, “Sehr rasch”) quizá casi descontrolado -cualidad, sin embargo, muy schumanniana, músico proclive a los excesos temperamentales-. Admirables de todo punto los 3 Intermedios op. 117 de Brahms (que ya había grabado en 1996 para Erato); si ya eran hace más de un cuarto de siglo ejemplares, ahora revelan mayor poso introspectivo aún. El programa se completa con los 9 Lieder und Gesänge op. 32 del mismo autor, con Grimaud como magnífica “acompañante” (mucho más que eso, claro) del barítono Konstantin Krimmel (Ulm, 1993), un cantante de irreprochable línea e impecable estilo, al que quizá sea pronto para pedirle la variedad de expresión que lograba Fischer-Dieskau.

Yannick Nézet-Séguin prosigue su labor en pro de música estadounidense prácticamente olvidada. Vuelve en este CD de DG a la compositora negra Florence Price con su Cuarta Sinfonía, una amplia composición (34’) de 1945 en cuatro movimientos muy injustamente postergada. Si acaso se le puede achacar una posible falta de unidad: el extenso primer movimiento posee un carácter sinfónico, mientras los tres restantes son más folklóricos o pintorescos (el 2º, “Andante cantabile”, comparte la melodía del “Largo” de la Sinfonía del Nuevo Mundo que ha acabado popularizándose en la canción Going home). Y comparte disco la Negro Folk Symphony (1934) del también negro William Dawson (1899-1990), estrenada en su día por Leopold Stokowski y aquí registrada en público. Este tan controvertido director, pero que tanto hizo por dar a conocer obras nuevas, la grabó por primera vez en 1963, tras una revisión realizada por el propio autor. La obra, en tres tiempos y que dura en total unos 35’, se basa al parecer en diversos espirituales negros. Es de vocación más popular, siendo quizá menos valiosa que la otra partitura del disco. En todo caso, las interpretaciones parecen (no conozco otras) de verdadero lujo, con una sensacional Orquesta de Filadelfia.

Otro interesante disco recién aparecido es el titulado “Bach & l’Italie”, del sello Alpha e interpretado por el joven clavecinista Justin Taylor. Contiene la Fantasía cromática (absurdamente sin la fuga), el Concierto italiano, BWV 971, la Toccata BWV 914, los Conciertos (sin orquesta) BWV 972, 974 y 978, así como pequeñas piezas, cadenzas, etc. Es un instrumentista técnicamente dotado, vehemente y apasionado que insufla a menudo a estas piezas un aire pocas veces asociado a este repertorio, pero que puede sentarle muy bien. También es capaz de cantar con delectación (“Andante” del BWV 971). Un músico a seguir. Encuentro la toma de sonido un poco descarnada. Para el clave solo, prefiero una cierta distancia de los micrófonos, y menos volumen en los discos.

sábado, 1 de julio de 2023

Nézet-Séguin culmina su ciclo orquestal Rachmaninov


El 30 de enero pasado anunciaba yo que se habían alcanzado dos millones de visitas a este blog, y celebraba que el número de accesos diarios había llegado a superar los mil. Pues bien, y aunque no siempre lo he consultado, en el mes de junio se ha llegado a un número de visitas casi con seguridad récord: 51.799, es decir a una media al día de 1727. Gracias a todos. 

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Las dos últimas Sinfonías y La isla de los muertos

Aparte del ciclo para piano y orquesta, un tanto variable, con Daniil Trifonov, Yannick Nézet-Séguin acaba de completar para DG el ciclo de Sinfonías. En 2021 se publicó el CD con la Primera Sinfonía y las Danzas sinfónicas, y ahora acaba de lanzarse un doble CD con las Sinfonías Segunda y Tercera más La isla de los muertos. Siempre con el concurso de la fastuosa Orquesta de Filadelfia de la que el director canadiense es titular. Si el primer disco constituía un gran acierto, ahora encuentro otro tan parejo -la Segunda- e incluso uno aún superior, la Tercera. Un poco menos me ha convencido Yannick en el referido poema sinfónico, que algunos consideran la cima orquestal de su autor. La Segunda Sinfonía, la composición más extensa y ambiciosa de Rachmaninov, que tengo por una de las grandes sinfonías del repertorio, suena en manos de Nézet-Séguin con especial ensueño, voluptuosidad y algo del decandestismo que seguramente la caracteriza.

La Tercera le suena especialmente “moderna”, logrando una realización exhaustivamente nítida y detallista, y dotándola de una inusitada brillantez. La isla de los muertos, irreprochablemente planteada y resuelta -por ejemplo la acumulación de tensiones hacia el gran clímax-, creo sin embargo que no logra tanto como en otras versiones un clima tan ominoso.

Lo que me ha parecido la “pera limonera” en esta publicación es la calidad de las tomas de sonido, incomparables hasta la fecha. No dudo en asignarles un 9,5 y, en el caso de la Tercera, un rotundo 10.

 

La isla de los muertos, op. 29 (1909)

1929 Sony        Rachmaninov/OdeFiladelfia      18’05   8/4

1945 Sony        Mitropoulos/OSinfMinneapolis  20’14   8/5

1976 EMI         Previn/OSinfLondres                21’09   9,5/8

1982 DG          Maazel/OFilBerlín                    19’36   7/9

1984 Decca      Ashkenazy/OConcertgebouw     20’56   9/9

1993 Decca      Dutoit/OdeFiladelfia                 21’05   10/9,5

1998 EMI         Jansons/OFilSanPetersburgo      19’47   7/8

1999 BBC        Svetlanov/OSinf BBC               24’33   9/8

2009 Avie         V.Petrenko/ORoyalPhLiverpool 20’58   9/9

2014 LPO         Jurowski/OFilLondres               22’58   8/8

2023 DG          Nézet-Séguin/OdeFiladelfia       21’46   9/9,5

 

Sinfonía No. 2, op. 27 (1907)

1956 Hänssler   K.Sanderling/OFilLeningrado    17’50+09’49+14’24+11’59        8/6

1973 EMI         Previn/OSinfLondres                19’09+10’07+15’44+14’06        9/8

1982 Decca      Ashkenazy/OConcertgebouw     18’04+09’37+14’21+13’03        8/9

1983 DG          Maazel/OFilBerlín                    17’52+09’16+15’24+13’05        8,5/8,5

1985 Telarc      Previn/ORoyalPhilharmonic      20’15+10’10+17’07+14’46        10/9

1988 Chandos   Jansons/OPhilharmonia             18’19+09’26+13’01+13’45        8/8,5

1988 IMP         Rozhdestvensky/OSinfLondres  24’30+11’13+15’09+15’21        9/7

1989 Teldec      K.Sanderling/OPhilharmonia     26’07+10’56+15’28+14’24        9/8,5

1991 Philips     Bychkov/OdeParís                    19’20+10’04+14’57+13’56        9/9

1994 RCA        Temirkanov/OFilSPetersburgo   22’41+09’58+13’18+14’06        8,5/8

1994 DG          Pletnev/ONacionalRusa             16’32+10’03+12’17+12’39        4/8

1995 Decca      Dutoit/OdeFiladelfia                 19’52+09’36+13’41+14’28        8/9

2006 RTVE      P.Halffter/RealOSinfSevilla       20’36+10’40+15’54+14’13        7,5/8

*2007 NHK      Previn/OSinfNHKTokio            18’45+10’10+14’12+14’20        9/8

2011 EMI         Pappano/OAcStaCeciliaRoma    19’16+10’30+15’48+14’14        9/8

*2011 EuroArts Rattle/OFilBerlín                      19’00+10’02+15’22+14’22        9/9

2016 RCO        Jansons/OConcertgebouw          18’34+09’58+13’59+12’12        8/8

2021 Linn         Robin Ticciati/OSinfAlemBerlín 24’04+10’05+14’07+14’56        8/8

2023 Chandos   John Wilson/SinfoniaLondon    21’39+09’09+14’15+14’31        6/8,5

2023 DG          Nézet-Séguin/OdeFiladelfia       20’45+10’24+16’12+14’28        9/10

 

Sinfonía No. 3, op. 44 (1936, rev. 1938)

1939 Sony        Rachmaninov/OdeFiladelfia                  12’39+11’39+12’23      7/5

1968 RCA        Ormandy/OdeFiladelfia                         12’49+12’35+12’54      7,5/8

1977 EMI         Previn/OSinfLondres                            15’27+12’59+12’51      9/8

1982 DG          Maazel/OFilBerlín                                12’20+11’23+11’45       7/8,5

1983 Decca      Ashkenazy/OConcertgebouw                 17’01+12’35+12’16      9/9

1992 Decca      Dutoit/OdeFiladelfia                             15’33+12’32+12’23      9/9

1993 EMI         Jansons/OFilSanPetersburgo                  13’05+12’16+12’23      9/8

1994 Hänssler   Sanderling/OSinfNDRHamburgo           17’38+12’20+13’15      9,5/8

2001 Chandos  Mackerras/ORoyalPhilhLiverpool          17’15+12’25+12’58      8/7,5

2004 Chandos   Neeme Järvi/OSinfLondres                   16’04+14’11+12’40       7,5/8

2012 Warner     V.Petrenko/ORoyalPhilhLiverpool         15’07+11’56+13’37      7/8

2015 Erato        Paavo Järvi/OdeParís                            17’11+12’30+13’25       8/8,5

2023 DG          Nézet-Séguin/OdeFiladelfia                   13’46+12’30+13’32      9,5/10

 

martes, 25 de abril de 2023

Importantes grabaciones de Sibelius y Richard Strauss

 


Nézet-Séguin graba las Sinfonías 3 y 4 de Sibelius

Últimamente se está produciendo una explosión de grabaciones de Sinfonías de Sibelius, en parte debido a la irrupción de jóvenes directores nórdicos -Mäkelä, Rouvali-, pero no solo por ellos, sino también por otros ya no tan jóvenes, como es el caso de Yannick Nézet-Séguin, que ha hecho hace un par de meses para el sello Atma la Tercera y la Cuarta. Versiones de alto nivel, sobre todo la esquiva Cuarta, más bellas que inquietantes. La Orquesta es la del Metropolitan de Montreal, más que buena y de sonoridad aparentemente más centroeuropea que la grabadísima -sobre todo en la larga etapa de Charles Dutoit a su frente- Sinfónica de la misma ciudad canadiense. Me ha gustado más la toma de la sonido de la Cuarta, pues en la Tercera los timbales no están del todo bien recogidos, según mi gusto.

 

Santtu-Matias Rouvali debuta discográficamente en la Philharmonia con R. Strauss

Este director finlandés nacido en 1985 es hijo de músicos y fue en su primera juventud percusionista en varias orquestas escandinavas. Tras algunos puestos como director -Sinfónicas de Lahti y de Radio Finlandia- pasó a la Tapiola Sinfonietta en 2011 y al año siguiente a la Filarmónica de Tempere. En 2017 fue nombrado titular de la Sinfónica de Gotemburgo, dando cuatro años después el gran salto a la prestigiosa Philharmonia londinense. La pandemia ha retrasado sus primeras grabaciones con ella, que acaban de aparecer en el sello de la propia orquesta, bajo la etiqueta de Signum: un doble CD con cuatro importantes y muy exigentes composiciones de Richard Strauss: Don Juan, Till Eulenspiegel (grabadas en estudio), Así habló Zaratustra y la Sinfonía Alpina (registradas en público).

Ya antes había grabado entre 2019 y 2022 tres discos Sibelius con la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo para Alpha, con las Sinfonías 1, 2, 3 y 5 más La hija de Pohjola, El Rey Christian II y En Saga. Y otro disco para Orpheo en 2015: los Conciertos para violín de Nielsen y Sibelius más las 2 Serenatas op. 69 de este junto a Baiba Skride y la Orquesta Filarmónica de Tempere.

Don Juan está muy bien expuesto, con una excepcional claridad de texturas instrumentales, pero carece de la debida elocuencia y queda un poco alicorto en sus clímax. Bastante mejor Till, igualmente diáfano y sobrio, pero no carente de incisividad y de sarcasmo. Algunos detalles ocurrentes pueden ser discutibles, pero quizá no estén mal traídos. Lo que más me ha gustado son las dos obras de gran formato: una de las grandes interpretaciones discográficas de la Sinfonía Alpina, y una verdaderamente extraordinaria de Zaratustra. En ambas demuestra Rouvali ser un director, ya, de técnica excepcional y de sorprendente madurez musical. La Philharmonia está, además, en magnífica forma. Las tomas de sonido de estas dos últimas son algo menos transparentes que la de los dos primeros poemas sinfónicos, pero poseen una imagen sonora de conjunto muy lograda. Rouvali parece que es ya un director muy a tener en cuenta. Aunque, por supuesto, para confirmarlo habría que escucharle otras músicas.

He repasado también sus Sibelius en Gotemburgo. Todas las interpretaciones publicadas por Alpha me parecen excelentes (¡y qué bien grabadas!). De entrada, la Orquesta de Gotemburgo le suena a Rouvali claramente mejor que a quien tantas y tantas grabaciones hiciera con ella, el estonio Neeme Järvi. Mérito más que probable del finés. Su lenguaje es rigurosamente certero (no, no basta con ser de ese país para que sus interpretaciones suenen sibelianas de pura cepa. ¿A todos los directores franceses les suenan Berlioz y Ravel a ellos mismos? Por supuesto que no). La transparencia de sus lecturas es proverbial: es una constante en todo lo que le he escuchado. Su Sibelius es vibrante, entusiasta -incluso cuando la música es de aire gélido-, muy intenso y nada hinchado o retórico. O sea, una difícil fusión entre rigor y ardor. Puede recordar a Barbirolli más que a otros importantes sibelianos. Soberbias las versiones de las cuatro Sinfonías y de las tres composiciones orquestales, con matrícula de honor para la Tercera, La hija de Pohjola y En Saga. No quiero dejar de señalar que el tan cacareado Sibelius de Klaus Mäkelä (¡menuda campaña de publicidad le han hecho!) no me parece en general tan bueno como el Rouvali.

RECTIFICACIÓN: Lleva razón "amd" en su comentario. Rouvali ya había grabado en 2020 un disco, del sello Signum, con la Philharmonia: una selección de El lago de los cisnes de Tchaikovsky. 

 

martes, 14 de febrero de 2023

Tres nuevos discos de piano: Rana, Lugansky, Cho

 

Los Conciertos para piano de Schumann y de Clara con Rana y Yannick

El Concierto (1836) de Clara Schumann me parece estimable, pero nada del otro jueves. Lo más inspirado de la obra es su (breve, lástima) movimiento lento, “Romanze”, que trae inevitablemente a la mente a su esposo; el “Finale: Allegro non troppo – Allegro molto” es la página más convencional del mismo. La interpretación es francamente buena; no parece que se pueda extraer mucho más de esta partitura. Nueve años posterior es el de Robert, una obra maestra capital: ¡menudo salto al escucharlos seguidos! Me ha gustado mucho -salvo en ciertos pasajes- Beatrice Rana, intimista y poética, pero la batuta decepciona un montón: orquesta canija o empalagos diversos (¡los solos de oboe!) que la especial transparencia conseguida no compensan. El tercer movimiento es, con diferencia, lo mejor de la versión. En todo caso, queda muy lejos de las referencias, con Claudio Arrau en primerísimo lugar. Una vez más, Yannick pincha sin remedio en Beethoven o en el primer romanticismo. La propia elección de una orquesta de cámara -la de Europa- es desacertada.

El programa, algo parco en duración (menos de una hora: echo en falta que Rana hubiese incluido por ejemplo el precioso Impromptu en Mi mayor de Clara), termina con el lied de Schumann Widmung transcrito por Liszt: el relleno resulta ser lo mejor del disco, pues la pianista italiana (n. 1993) lo borda.

 

Los 17 Études-tableaux de Rachmaninov por Lugansky

Ya en 1993, cuando contaba solo 21 años, grabó el moscovita Nikolai Lugansky los Études-tableaux (los 8 op. 33 y los 9 op. 39) para el sello Vanguard. Ese y otro disco Rachmaninov del mismo año y para el mismo sello con, entre otras páginas, la Sonata No. 2 y las Variaciones Corelli nos convencieron sin el menor esfuerzo de que “había nacido para interpretar a Rachmaninov”. Una impresión que no ha hecho sino confirmarse rotundamente con el tiempo: ahí están sus 4 Conciertos y la Rapsodia Paganini, entre otras grabaciones memorables. Pues bien, si comparamos el reciente disco del sello Harmonia Mundi con aquél veremos que el artista ha madurado aún más (ya tiene 50 años) y, además, constataremos que las diferencias en varios de los estudios de antes y de ahora son bastantes llamativas. Yo diría que siempre, o casi siempre, para mejor. El mundo apasionado, atormentado, mayormente depresivo del autor de La isla de los muertos pocas veces ha sido tan bien comprendido y explicado, con un sonido tan imponente y un dominio del teclado siempre tan apabullante. Nunca estas composiciones me han gustado tanto. El disco se completa con tres breves piezas rara vez escuchadas (Fragmentos, Esbozo oriental, Preludio en Re menor). La toma de sonido es sensacional.

 

Seong-Jin Cho: The Handel Project

El pianista surcoreano de 28 años, ganador en 2015 del primer premio en el Concurso Chopin de Varsovia, vuelve a agradarnos con una nueva publicación de DG: un CD titulado “Proyecto Haendel”, que incluye tres Suites -tan poco frecuentadas por los pianistas- del autor de El Mesías: las números 2, 5 y 8 (HWV 427, 430, 433) más la Sarabanda de la 7ª (HWV 440: ojo, no es la famosísima que Kubrick seleccionó para su film Barry Lindon) y el Minueto de la HWV 434, este en la preciosa adaptación de Wilhelm Kempff. Completa el CD, cómo no, con las Variaciones Haendel de Brahms. Las Suites están en mi opinión muy bien enfocadas, con soltura y también, cuando es necesario, con hondura, aplicándoles una ornamentación muy comedida. La que es seguramente la más admirable serie de variaciones de Brahms me ha gustado menos: algo apresurada (26’) y de sonido no muy brahmsiano. No creo que sea un acierto que suene a menudo más a Haendel que a Brahms, si es que ha sido esa la intención de Cho. Magníficas tanto la ejecución como la toma de sonido. Las Suites me gustan más aún en manos de Sviatoslav Richter (EMI 1982), y las Variaciones, bastante más en las de Barenboim (DG 1973).

martes, 4 de octubre de 2022

Las restantes Sinfonías de Beethoven por Yannick; Lim toca los "Estudios trascendentales" de Liszt

 

Las otras Sinfonías de Beethoven por Nézet-Séguin: no mejoran

Me he armado de valor y he terminado de escuchar las Sinfonías de Beethoven que me faltaban por escuchar en las versiones de Nézet-Séguin.

La “Heroica” es, vuelve a ser, detestable: su marca de la casa es la velocidad y el tempo rigurosamente inflexible, léase mecanicismo como de mecanografía; no hay ni rastro de aportación personal. Esto es aplicable a casi las nueve; así a la trompetera e insufrible Séptima. Yannick confunde casi siempre fuego o pasión con insensata rapidez (ojo: las duraciones pueden engañar, pues hace casi todas las repeticiones).

En el segundo trío (minuto 6’45”) del scherzo de la Novena vuelve a asomar la pluma (amaneramientos diversos) en varios puntos. Versión pequeñita: no solo porque el coro y la orquesta son reducidos, sino por la concepción carente por completo de ambición, de drama, de tensión, de grandeza (ojo: no grandiosidad). Primer movimiento rápido -como todo el ciclo-, seco y de puro trámite. “Adagio” blandito, cursiloncete, con asomos de la referida pluma y de sentimentalismo (¡no sentimiento, no son lo mismo!). Banalidad, vulgaridad evidente en la sección que precede a la entrada del barítono-bajo; en este caso Florian Boesch, un barítono lírico sin fuerzas, apagado. Bien el tenor Werner Güra, ahora con la voz más densa. Se supone que muy bien la mezzo Ekaterina Gubanova (“se supone”: a esta voz del cuarteto, como es bien sabido, apenas se la suele percibir con claridad, a diferencia de las otras tres). La soprano, una tal Siobhan Stagg, muy lírica y un tanto tramposa en la zona aguda. La excelsa sección “Seid umschlungen” carece de convicción y, por tanto, de elevación. Mi valoración global del ciclo: no está, sin duda, entre los 30 o 40 que más me convencen. O quizá 50…

 

Yunchan Lim toca los 12 Estudios de ejecución trascendental de Liszt

Entre los comentarios de la entrada del blog del 26 de septiembre se hablaba, a propósito del Tercer Concierto de Rachmaninov, del pianista surcoreano Yunchan Lim, que acaba de triunfar en el reputado Concurso Van Cliburn, y señalaba xavierarmendariz88 que también estaba en YouTube la colección completa de esos Estudios lisztianos. Sí, con 18 años se tocó la docena ¡en una sentada, y de memoria! Es cierto que en algunos de ellos Lim se vio tentado a demostrar por encima de todo su sensacional agilidad -lo que hace que se pierdan parte de los valores musicales de estas páginas-, pero también es cierto que en otras de las piezas, las de mayor calado (Ricordanza, Harmonies du soir), Lim deja ver que es un músico de calibre, por mucho que necesite madurar (evidentemente aún no es el Claudio Arrau de los años setenta). Lo que no se le puede regatear es que Liszt le suena a Liszt, cien por cien, con su sonoridad, su fantasía, su fulgor; y hasta es posible imaginar que Liszt, en público, también se excediera para demostrar su virtuosismo, quién sabe… efectista parece que era en sus recitales, para causar la mayor impresión en su auditorio.

Bueno, en cualquier caso, a estas -algunas- interpretaciones muy musicales de Lim se suman el Nocturno op. 9/2 de Chopin y una -admirable, y casi desconocida- Fantasía, también llamada Sonata escocesa, op. 28 de Mendelssohn en las que Lim deja ver también su indudable talento. De modo que espero impaciente alguna grabación de este joven, a ser posible de los autores más comprometidos; estoy casi seguro de que llegará.