Las Sinfonías de uno y otro en la Filarmónica de Berlín
En 25 años de Digital
Concert Hall la Orquesta Filarmónica de Berlín ha interpretado las siguientes
15 Sinfonías de Haydn: 44, 54, 59, 80, 82, 88, 92, 94, 95, 98, 99, 100,
102, 103 y 104. Es decir, que nunca hasta este momento se ha podido escuchar ni
una sola vez una buena ristra de obras maestras, como, por ejemplo, y sin
contar con las anteriores a la 44 “Fúnebre”: la 45 “Los adioses”, 46,
47 “El palíndromo”, 48 “María Teresa”, 49 “La pasión”, 51, 52, 53 “Imperial”,
55 “El maestro de escuela”, 58, 59 “El fuego”, 60 “El distraído”, 63
“Roxelane”, 64 “Tempora mutantur”, 65, 68, 69 “Loudon”, 70, 73 “La caza”, 75,
77, 78, 79, 81, 83 “La gallina”, 84, 85 “La reina”, 86, 87, 89, 90, 91, 93, 96
“Milagro”, 97 y 101 “El reloj”.
Otro detalle que clama al
cielo: en el Concierto de Europa de este año, celebrado en el palacio Esterházy
donde tantos años vivió Haydn, Kirill Petrenko despachó a Haydn
con una brevísima obertura, y cuando a continuación repitió el programa en
Berlín, ¡suprimió la referida obertura!
En contraposición, no
falta en Digital Concert Hall ninguna de las principales Sinfonías de Mozart,
entre ellas la 25, la 29, la 31, 33, 34, 35, 36, 38, 39, 40 y 41.
¿Hay, o no, discriminación en el trato a los dos mayores compositores que
iniciaron el Clasicismo? ¡Estoy convencido de que a Mozart, que en tanta estima
tenía a Haydn, le parecería mal!
Curiosas anécdotas del
pianista ucranio Vladimir de Pachman (1848-1933)
Se cuenta que durante un
recital del polaco Leopold Godowski (1870-1938), Pachman subió al
escenario y le explicó -tocándolo él mismo- cómo debía hacerse un pasaje
concreto. Ante la estupefacción de la audiencia, De Pachman explicó que ese favor
se lo hacía solo a Godowski, porque era “el segundo mejor pianista del mundo”. No le
hizo falta aclarar a quién consideraba “el número uno”.
Durante una actuación de Ferruccio
Busoni en 1919, Pachman subió, dando un salto, al escenario, y
prosternándose ante el gran compositor/pianista florentino, le besó el traje, y
lo justificó afirmando que era “el más grande intérprete de Bach”. “Pero el más
grande intérprete de Chopin soy yo”, remachó.
En otra ocasión Pachman
se detuvo de repente mientras tocaba, y se justificó ante la audiencia
afirmando que acababa de darse cuenta de que entre los oyentes se hallaba Moritz
Rosenthal (1862-1946) y no quería bajo ningún concepto que el pianista y
compositor polaco le copiara la digitación de lo que estaba tocando.
Con frecuencia, mientras
tocaba, Pachman exclamaba en voz alta “¡Bravo, De Pachman!”, “C’est joli!” o
incluso “¡Qué porquería!”. Todo un personaje.
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